Mundo Obrero - Política - 7 septiembre, 2019

Sobre la reducción de las horas laborales

“Ese ejército de reserva del capital es el arma terrible del capitalista para rebajar los salarios a su mínimum y prolongar la jornada a su máximum. Por lo tanto, el interés primordial de la clase obrera, mientras exista la sociedad burguesa, es reducir todo lo posible ese ejército de reserva del capital, y para esto sólo hay dos medios: la emigración y la limitación de la jornada legal del trabajo[1]”.

La reducción de la jornada laboral, es para los socialistas, una reivindicación de las más importantes, no porque se aborde la situación de la clase trabajadora desde un ángulo sentimental y conmovedor por los niveles de explotación que tiene que soportar constantemente; sino porque es una premisa para que el proletariado goce de mayor tiempo libre y pueda participar activa y organizadamente en los asuntos que le afectan a diario, en los cuales puede llegar a intervenir de manera directa en la toma de decisiones.

En los albores del sistema productivo actual, las prolongadas jornadas de trabajo de los primeros proletarios no pueden aceptar otro calificativo que de inhumanas a tal grado que, al no bastarle con absorber a los hombres en su etapa más productiva, tuvieron que someter a niños y mujeres cuando la producción adquiría su máximo auge y necesitaba de todo el arsenal proletario posible que estuviese a la mano. Jornadas diarias de hasta 16 horas, suenan como música de un pasado muy lejano o incluso de dudosa existencia. Si no fuese por los héroes de la clase trabajadora de antaño, que dejaron constancia de los niveles de explotación, el capitalista actual se atrevería a decir que es una falacia y que eso nunca fue así.

Las luchas históricas del proletariado lograron arrancarles a los capitalistas una reducción en las horas laborales, movimientos pioneros como los Cartistas[2] en Inglaterra iniciaron procesos emancipadores alrededor de 1840 que han influenciado por años a los trabajadores y mostraron el camino a seguir.  La Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) liderada por Marx y Engels, planteaba en 1866 la jornada de las 8 horas como una necesidad imperativa para que los obreros pudiesen reponer sus energías y conservar su salud. La aceptación legal de las 8 horas por parte de los propietarios de los medios de producción de los países más desarrollados no fue inmediata y tuvieron que pasar varias décadas para que se lograse establecer definitivamente como norma universal.

La propuesta del gobierno actual para reducir la jornada

Semanas atrás, el secretario de Comercio e Inversión, Miguel Kattán hizo algunas declaraciones en las cuales manifestaba la intención del gobierno de turno de reducir los días laborales de la semana a 4; pero aumentando dos horas diarias y así llegar a 40 horas semanales. La finalidad de dicha medida sería para “generar más dinamismo a la economía nacional y duplicar la mano de obra contratada y la producción, además de dar al trabajador más tiempo de descanso y de convivencia con su familia[3].” Esta propuesta es ya del conocimiento de la ANEP, a quienes la medida les ha parecido excelente, con la diferencia que, según ellos, es posible trabajar 10 horas diarias, pero ¡los 7 días de la semana!

No dudamos que en el nuevo gobierno existan más puntos de coincidencia con el gran empresariado salvadoreño y multinacional que con la clase trabajadora. El deseo de inyectarle dinamismo a la economía, ser más productivos y al mismo tiempo atractivos a la inversión extranjera, de acuerdo a su programa, los puede empujar a pasarse la legislación laboral por donde más les convenga. De antemano los horarios de 8 horas laborales son inexistentes en muchas empresas, donde se tienen turnos de 10, 12 y más horas y le ofrecen al trabajador cualquier día de la semana para que “repongan sus energías”. Otra forma de embaucar a los trabajadores es por medio del ofrecimiento de atractivas “horas extras”, que éstos toman a menudo partiendo de la necesidad de mejorar su ingreso; pero que conllevan todo un sistema de pago engorroso, donde en muchos casos son estafados y no se les llega a pagar completamente todo su esfuerzo.

Los empresarios nunca van a ofrecer una reducción de horas de trabajo por mera filantropía, o porque quieran que los trabajadores pasen más tiempo con su familia, de hecho, la burguesía y su sistema productivo ha destruido a la familia obrera al no permitirles la convivencia armoniosa en sus hogares, ya que los jefes de hogar tienen que pasar la mayor parte del tiempo en sus puestos de trabajo, aunado a esto, las horas del día les son absorbidas aún más cuando tienen que movilizarse a sus centros laborales, invirtiendo de 3 , 4, 6 y hasta más horas para desplazarse del hogar al trabajo y viceversa.

Los capitalistas tanto locales como extranjeros, le apostarán en el gobierno de Bukele, no a una disminución de la jornada laboral y a mantener los mismos salarios de los trabajadores; pero sí a una mayor flexibilización laboral que implique mayor extracción de plusvalía, lo que equivale a una intensificación de la productividad y a derogar o bloquear cualquier ley o iniciativa que defienda a los trabajadores de cualquier abuso de su parte, más aún en tiempos donde la crisis general del capitalismo no ha superado tan siquiera la mitad del tiempo previsto por los mismos economistas burgueses, no se vislumbra en el horizonte otro panorama que no sea el de mayor explotación, menos beneficios y sueldos de miseria para la clase obrera.

La experiencia sueca de las 6 horas

Suecia puso en práctica un experimento en el 2017 para reducir la jornada laboral a 6 horas sin disminución del salario en un centro de atención para ancianos. De acuerdo con los resultados las trabajadoras experimentaron una mejor disposición a sus funciones, un estado de ánimo y motivación elevados y registraron una disminución en las ausencias por enfermedad o por problemas personales. A pesar de esto la medida no resultó muy rentable para el Estado sueco, en particular para el gobierno local de Gotemburgo. La reducción de horas laborales llevaba implícita la contratación de más trabajadores para cubrir el resto de las horas del día, algo que se considera correcto y necesario en una economía de carácter socialista o de transición, o lo que es igual repartir el trabajo entre las manos libres existentes. El problema es que el experimento no se dio en un país en transición y mucho menos socialista.

Aun no se tiene claro cuál era el objetivo final de esta medida fomentada por la izquierda sueca, si sólo era para demostrar que los trabajadores son más felices, eficientes y saludables al ser menos exigidos y explotados, pues no era necesario un experimento de esa naturaleza. Por otro lado, la medida no trascendió más allá, debido que Suecia es un país capitalista como cualquiera, la economía y los medios de producción no están en manos de la clase trabajadora y por ende no son administrados por ella. Es un falaz argumento de los dirigentes de la izquierda reformista en el mundo, catalogar a los países nórdicos como gobiernos socialistas. Los capitalistas suecos y sus partidos en el parlamento pusieron el grito en el cielo, ya que para ellos mantener los salarios y reducir las horas significaba una erosión a las finanzas públicas, ya que se necesitó contratar a más personal para cubrir las horas restantes y atender a los ancianos jubilados, por lo que siempre considerarán estos experimentos o programas paliativos como un “exceso en el gasto público y la intromisión estatal en el mercado laboral”.

Pero los suecos no sólo han realizado dicho experimento a nivel de los trabajadores estatales. Varias empresas privadas o multinacionales lo han intentado por varios años: “El concesionario de Toyota en Gotemburgo lleva trece años funcionando con dos turnos diarios de seis horas para sus 36 mecánicos. Su director gerente, Martin Banck, asegura que con esta medida ‘todo el mundo está contento’, trabajadores y clientes[4]”. Estos experimentos aislados no nos dicen nada del impacto en la consciencia de los trabajadores a nivel general. Tampoco si los salarios de los trabajadores fueron disminuidos o no, ya que Toyota pasó de tener horarios rígidos de 8 horas al día para su planta a 6; pero dividiendo su personal en dos bloques de trabajadores, con lo que no hubo contratación de más trabajadores desempleados.

Por otras latitudes el multimillonario mexicano Carlos Slim propone reducir la jornada laboral a tres días y 33 horas semanales sin bajar salarios —de hambre desde luego— y ampliando el rango de jubilación de los 60 o 65 a los 75 años de edad. “Menos días, menos horas, menos días a la semana, pero no retirarse antes; trabajas más tiempo, menos días, menos semanas y con esto le evitas al gobierno la bancarrota por las pensiones[5]«. He allí la propuesta de otro capitalista, reducir la jornada semanal, pero trabajar más años y retirarte hasta que no puedas ni caminar o estés cerca de la tumba, y ya muerto no habrá necesidad de pensión.

La reducción de la jornada laboral sin disminución del salario debe ser el preámbulo para que la clase obrera pueda reducir su ejército de reserva y al mismo tiempo comenzar a disponer de más tiempo no sólo para la vida familiar, pero al mismo tiempo para la vida política, organizarse, estudiar, incrementar su nivel cultural y pasar a la ofensiva contra la clase reinante. Es deber de los sindicatos y partidos más consecuentes con la emancipación de los trabajadores, aglutinarlos y preparar el terreno para las batallas inmediatas y las futuras.


[1] Lafargue, P. Escritos Revolucionarios. Editorial de Ciencias Sociales, 2007. Pág. 100

[2] El término procede de la “Carta del Pueblo”, documento enviado al Parlamento Británico en 1838, en el que se reivindicaba el sufragio universal masculino y la participación de los obreros en dicha institución. Los defensores del cartismo pensaban que cuando los trabajadores alcanzasen el poder político, podrían adecuar las leyes a sus intereses de clase. La duración de este movimiento abarcó una década, entre 1838 y 1848.

[3] Cronio, R.  (2019). Gobierno propone trabajar reducir los días de trabajo de la semana a cuatro de 10 horas la jornada. Agosto 19, 2019, de Cronio Noticias Sitio web: http://cronio.sv/nacionales/gobierno-propone-trabajar-reducir-los-dias-de-trabajo-de-la-semana-a-cuatro-de-10-horas-la-jornada/

[4] Berlín, A. (2017). Suecia coquetea con la jornada laboral de 6 horas: más productividad; aún más costes. Agosto 20, 2019, de El Confidencial Sitio web: https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-01-06/suecia-coquetea-con-la-jornada-laboral-de-seis-horas_1312780/

[5] Bloomberg. (2018). Suecia probó acortar la jornada laboral y este fue el resultado. Agosto 19, 2019, de El Financiero Sitio web: https://www.elfinanciero.com.mx/economia/suecia-prueba-que-propuesta-de-slim-puede-no-ser-tan-exitosa

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