¡No más gobiernos serviles, debemos ir contra el capital extranjero y nacional, por conquistas revolucionarias desde las calles!

Cuando escribimos este articulo, estamos ya a pocos días de las elecciones presidenciales, que por su contenido social, serán históricas para el movimiento de los trabajadores. Si las estadísticas de la mayoría de encuestas de opinión se cumplen, estaríamos cerrando un ciclo de 10 años de la política del FMLN en el país, y lógicamente habrá una reconfiguración de las fuerzas políticas de la sociedad. También significará un cambio trascendental en la historia, al romperse el bipartidismo tradicional que data de hace más de 25 años, tal y como en el 2009 significó el rompimiento de la dominación de 20 años del partido ultraderechista ARENA. Esto no es, para nada un capricho casual de la historia de la sociedad, esto es la expresión de la fuerza viva de los trabajadores, que buscan incesantemente una salida real a sus deplorables condiciones de vida. 

Asistimos pues a acontecimientos profundamente interesantes de la lucha de los trabajadores por liberarse del yugo del capital. No podemos afirmar que, si de cumplirse las estadísticas de las encuestas, esto significará un retroceso de la conciencia, en absoluto, lo que refleja todo lo contrario. Significa que los trabajadores han comprendido que lo que el FMLN ha hecho en los 10 de sus gobiernos, ha sido insuficiente para sus necesidades, como marxistas no vamos a negar las reformas fundamentales que el FMLN ha hecho en salud, educación, infraestructura entre otros aspectos, sin embargo, la intensidad de la crisis que acoge a los trabajadores es mucho más cruda como para seguirlos manteniendo en el gobierno y esta ha exigido cambios estructurales que no se han realizado en esta década.

10 años de reformismo del FMLN

El FMLN al llegar al poder no hizo más que administrar la crisis del capital, muy al estilo de la socialdemocracia, empujar por reformas pero sin empujar por la revolución social. Esta política es la responsable del descalabro del 2018 y posiblemente del descalabro este año en las elecciones presidenciales. Es preciso sacar las lecciones necesarias de los 10 años del ciclo del FMLN. En un momento crucial para el capitalismo mundial, de crisis y recesión, es imposible desarrollar un gobierno reformista que intente favorecer a los trabajadores con políticas de Estado cuando a los capitalistas les va mal, realmente es una receta acabada para el fracaso. En los periodos de crisis la expresión de la dominación burguesa queda completamente dilucidada ante las masas, porque los gobiernos no pueden brindar pequeñas migajas a las masas para detener su constante crítica y tienen que cumplir los mandatos de la burguesía, sino quieren ser expulsados del gobierno por la vía de la fuerza. 

Por eso fue imposible que en los gobiernos del FMLN se pudieran revertirlas privatizaciones, distribuir las tierras a los campesinos, desarrollar una reforma fiscal revolucionaria que estableciera la base para más empresas públicas de capital social en el país y así también recuperar la banca nacional como una medida necesaria para impulsar los cambios revolucionarios. Esto no es el resultado de una correlación de fuerzas desfavorables, porque el FMLN desde el primer quinquenio contó con el apoyo de millones de trabajadores, y aun el segundo quinquenio fue votado masivamente, las masas en muchas ocasiones estuvieron dispuestas a apoyar las medidas necesarias que pudieron haber iniciado el proceso de una transformación profunda y revolucionaria. Más bien esto se debe, principalmente, a una política incorrecta de la dirección del FMLN. 

La política del FMLN en estos años no fue una política revolucionaria de izquierda y mucho menos socialista, fue más bien una política de conciliación de clase, servil a los intereses de Washington y las transnacionales, ciñéndose a los mandatos de la empresa privada y el capital internacional, no se revirtió nada de lo que hizo ARENA, al contrario, la línea que marcó sus gobiernos fue el continuismo en cuanto a los planes del FMI, salvo excepciones, como elaumento alIVA, la privatización del Agua y la salud. El FMI que obligóen los años 90 al Estado a privatizar sus activos, con el plan de ajuste estructural, ha continuado bajo otros métodos y otras caras la venta total de los activos del Estado, siempre interesado enacabar su plan iniciado enlos 90.

Bajo esta línea han utilizado al FMLN para completar sus objetivos, por eso durante el gobierno de Mauricio se firmó el Asocio Para el Crecimiento que a través del Consejo para el Crecimiento una entidad (estatal-privada) no electa democráticamente, formada por los nuevos empresarios que se beneficiaron del gobierno del FMLN tales como “Francisco de Sola, Carlos Guerrero, Roberto Murray, Francisco Calleja, José Roberto Dutriz y Ricardo Poma”[1]y dos representantes del gobierno, han sido, durante 10 años, los encargados de establecer todas las condiciones necesarias para explotación de la clase obrera y el saqueo del país. Desde ahí como petición de Washington se impulsó la reforma de la Ley de Asocio Publico Privado, una ley extractivista que permite privatizar los activos del Estado llevándose la empresa privada la mayoría de ganancias a cambio de “invertir” en la infraestructura del país y que fue aprobada por la Asamblea Legislativa de forma unánime; la Ley de Servicios Internacionales y Ley de Zonas Francas, la Ley de garantía mobiliaria, Ley de firma electrónica, Ley de estabilidad jurídica, Ley de la Agencia de Promoción de Inversiones y Exportaciones, y la Ley para el fomento de la micro y pequeña empresa. Todo en beneficio de las transnacionales y el empresariado nacional.

Desde ahí también se gestiona la supuesta “ayuda” de los EE.UU., FOMILENIO I y II, lo que ha permitido tener una súper carretera para el narcotráficoy se han eliminado también todo tipo de papeleo para poder invertir en El Salvador. Además, según designios del FOMILENIO se aprobó en diciembre pasado la Ley de mejora regulatoria la cual “Manda un mensaje de seguridad jurídica, de que las inversiones pueden estar tranquilas de trámites en exceso, de cualquier ministro, cualquier institución autónoma y que va a haber un ente que los va a poder eliminar”, según Javier Argueta, director de Asuntos Legales de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP).Parece que quieren hacer de El Salvador el reino de dios en la tierra para los empresarios. Pero reformas en favor de los derechos laborales, disminución de la jornada laboral, mejores contratos colectivos, y protección a la violación de los derechos laborales no hay, mucho menos más impuestos para las empresas y leyes para acabar con la elusión y evasión fiscal.   

FMLN dos posiciones: dos políticas 

La vieja guardia estalinista del FMLN que controló el aparato del partido justificóla política de alianzascon empresarios “progresista” por su incorrecta política de la teoría de las dos etapas, la cual consiste en que para poder emprender una política revolucionaria siempre seránecesario la acumulación de fuerzas (léase alianzas con empresarios y partidos de derecha liberales, como GANAen el pasado) eso para desarrollar las condiciones materiales que puedan dar paso a los grandes avances de la transformación social del país. En concreto lo que se esperaba era que dando apoyo a empresarios nacionales y empresarios trasnacionales, El Salvador entrara en la era del desarrollo, y luego cuando esto suceda, podrá aplicarse una política para la revolución socialista, no importando si en esto se tarden 10 o 50 años.

Mientras que la otra ala, la reformista empresarial que es la que al final se ha impuesto en la política del Gobierno de la mano de Oscar Ortiz, Merino y otros, ha preferido hacer un gobierno empresarial de derecha, obviando las demandas revolucionarias de su base. Esta ala es la que después del fracaso del 2018 ha salido fortalecida, y es la que está llevando al FMLN a su quiebra total. En conclusión, estos nosonmás quelos sepultureros del partido del pueblo, pues de la advertencia que el pueblo les dio en marzo pasado, no enmendaron nada, el programa de Hugo sigue siendo un programa orientado a los mandatos empresariales del FMI y de Washington. Hugo ha sido el mejor aprendiz del reformismo de derecha, un demagogo que se vende como una nueva regeneración, pero él, al contrario ha profundizado el giro a la derecha del FMLN, acabando con lo poco que quedó del viejo FMLN de la guerra revolucionaria pasada. 

¿El candidato del cambio?

De entre este fracaso del FMLN se ha levantado la figura de Nayib que se presenta como el candidato del cambio, sin embargo él está lejos de ser el candidato del cambio, porque su política, en contenido, sigue siendo la misma que ha desarrollado el FMLN en 10 años, él no se retracta de los Asocios Publico Privado, al contrario los promueve en su programa de gobierno, de la política de endeudamiento con los organismos internacionales, de las privatizaciones hechas por ARENA, de la economía de libre mercado, por tanto del funcionamiento del sistema de explotación capitalista actual. Nayib Bukele ha presentado un programa que no se diferencia en mucho de los programas del FMLN, al contrario, Nayib se atreverá a hacer algunos proyectos, como el tren pacífico y el Aeropuerto en la Unión que la burguesía y el FMLN no se atreverían a hacer y que beneficiará al capital extranjero. 

Bajo una política reformista la clase obrerano tiene alternativa, no hay esperanza de que sus condiciones de vida mejoren, el movimiento obrero está en un impasse tremendo, en el que el factor fundamental es la ausencia de un programa revolucionario donde la fuerza motriz de los cambios no este orientado a la inversión extranjera y a los empresarios nacionales, que han demostrado ser en décadas parásitos de la sociedad, que succionan la sangre de nuestro pueblo trabajador. La fuerza motriz de un programa para una sociedad diferente debe estar basada en la fuerza revolucionaria y creadora de las masas. 

Sin embargo, a pesar de esta perspectiva, no podemos sacar la conclusión errada de no votar, al contrario debemos votar masivamente contra la derecha, porque un gobierno de ARENA en el momento actual sería desastroso. Sería la aplicación de un ajuste estructural tremendo, que incluiría la eliminación de todas las conquistas ganadas en las calles. Casos similares pasan en algunos países de Europa, Brasil y Argentina en Latinoamérica, donde los trabajadores han sido despojados de sus derechos, el Estado está siendo saqueado, susrecursos y servicios están siendo privatizados.

La clase obrera salvadoreña no puede permitir un gobierno de represión y retroceso, debemos votar masivamente contra ARENA, para luego desde la lucha organizada de las calles exigir un programa ajustado a nuestras necesidades, porque como bien hancomprendidolas masasen 10 años de gobiernos reformistas del FMLN, nuestras condiciones de vida no cambiaran con simples reformas,necesitamos cambios profundos que tengan que ver con las relaciones capitalistas sobre las cuales se basa la sociedady esto no puede esperar5 años más. Un programa revolucionario que siente las bases hacia la transformación de la sociedad que necesitamos ahora,deberá incluir la expropiación inmediata a todo lo que hoy está en manos del capital, y tendrá que basarse en estos ejes mínimos:

  1. Los tres principales bancos en manos de capital colombiano; Banco Agrícola, Davivienda y BAC.
  2. La distribución de la energía que está en manos de la estadounidense AES 80 % y el 20 % en la colombiana Del Sur 
  3. Las telecomunicaciones Claro (México) Movistar o Telefónica (España) Tigo (Suecia) y Digicel (Estados unidos),
  4. Fondos de pensiones, AFP Confía de capital hondureño y AFP Crecer de capital colombiano 
  5. El cemento en manos dela empresa francesa-suiza Lafargue-Holcim

Así también la exigencia de las siguientes demandas:

  1. La repartición de tierras para los campesinos
  2. Nacionalización de la industria
  3. Creación de un Banco Único Estatal y una Política Monetaria

La política sumisa y reformista de los últimos 10 años ya demostró su incapacidad, ahora es el momento de desarrollaruna verdadera política revolucionariae independientedesde las calles, sin estas medidas es imposible solventar las necesidades de la sociedad salvadoreña, nuestra lucha debe ser contra los gobiernos serviles y títeres en contra del imperialismo y en favor de la revolución salvadoreña y centroamericana que se encuentra por ahora en iguales o peores condiciones. Debemos confiar en la capacidad de las masas trabajadoras, que somos las que hacemos todo y merecemos todo, ¡luchemos desde las calles porque se aplique un programa revolucionario en beneficio de los oprimidos y explotados!  


[1]Consejo Nacional para el Crecimiento sostendrá reuniones en Washington D. C.

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