22 noviembre, 2020

Guatemala: Miles salen a protestar contra los recortes del gobierno burgués

Después de cinco años de relativa calma en Guatemala, cuando la caída del gobierno corrupto de Otto Pérez y Roxana Baldetti hizo posible movilizaciones de la juventud y la clase trabajadora, ahora nuevamente estamos en el inicio de una crisis institucional y posiblemente el desarrollo de un movimiento de masas.

Durante estos cinco años la estabilidad del régimen se ha mantenido tambaleante, con decenas de casos de corrupción incluyendo al expresidente Jimmy Morales quien financió su campaña presidencial con dinero ilícito, por lo que entró en conflicto con la Comisión Internacional contra la Impunidad y la Corrupción en Guatemala (CICIG) a la que terminó expulsando de la nación. Las luchas entre las instituciones estuvieron muy presentes durante los últimos 5 años, expresando una enorme inestabilidad en el régimen.

Con la llegada de Giammattei no desaparecieron las crisis. El manejo de la pandemia por parte del gobierno fue realmente desastrosa, Guatemala ha sido una de los países de Centroamérica donde más muertes por Covid-19 han habido, durante la pandemia Giammattei no paralizó la industria manufacturera y otras por lo que el decrecimiento económico experimentado por Guatemala no fue tan crítico como en los demás países de la región centroamericana, todo eso a condición de la muerte de miles de guatemaltecos que entregaron su vida por mantener la industria en pie, por si fuera poco, los guatemaltecos han tenido que enfrentarse al paso de dos huracanes que han dejado daños materiales y más de 150 muertes en la zona norte del país y nuevamente el gobierno ha sido pésimo para atender estás crisis, lo cual genera una enorme rabia de los oprimidos contra el Estado y el gobierno de Giammattei.

La crisis actual ha estallado a partir de la aprobación de un presupuesto que incluía recortes en todas las áreas sociales pero mantiene los privilegios de la élite gobernante. El presupuesto que aprobó el congreso guatemalteco, a propuesta de Giammattei, incluía recortes en salud, educación, reducciones financieras para las instituciones que intentan reducir la pobreza y la exclusión según los objetivos del milenio, por el contrario el presupuesto para defensa (militares y policías) recibía un aumento considerable al igual que el gasto del gobierno.

Este presupuesto era realmente ofensivo para las clases explotadas, un país con una economía grandísima, la más grande de Centroamérica, con una producción del PIB de 70,000 millones de dólares al año, la producción más grande de centroamerica, pero con una enorme cantidad de pobres, donde los problemas de desnutrición y la exclusión social tienen índices elevados, pero que a la misma vez, una pequeña minoría acumula millones de dólares en ganancias. Guatemala también tiene el mil millonario más grande de toda Centroamérica, estos son los verdaderos amos del país, los que mueven los hilos de la política.

Por otro lado tenemos una amplia capa de parásitos políticos de todos los partidos en el congreso, que consta de 160 parlamentarios que ganan alrededor de 20,000 dólares mensuales y el presidente Giammattei que no se queda atrás con un salario de 18,000 dólares, todo en una sociedad dónde cientos de familias tienen que sobrevivir con menos de 2 dólares al día.

Estos recortes al presupuesto han desatado la rabia de la juventud. La burguesía que está dividida intenta controlar la crisis y aprovechar los acontecimientos para favorecerse. Ayer el vicepresidente Castillo pidió la renuncia del presidente y de todo el gabinete de gobierno, con el cual, él también presentaría la renuncia a su cargo como vicepresidente.

Las manifestaciones para que Giammattei renuncie se están extendiendo y suelen estar cargadas de rabia, algo que es obvio, la juventud, las mujeres y los más pobres son los que han sufrido los embates de la crisis sanitaria por la Covid-19 y los huracanes. Hay ciudades como Petén que se están sumando a la lucha.

El movimiento, como en la mayoría de países carece de un programa y una dirección que conduzca a derrocar el sistema, que es la causa de todas las crisis. Guatemala ya pasó por la experiencia de cambiar de presidente debido a movimientos de masas, pero sin cambiar el sistema, sin embargo la corrupción y los males del capital siguen profundizándose, lo que evidencia que no son solo los gobiernos, sino todo el sistema capitalista al que hay que derribar.

El movimiento debe armarse de un programa revolucionario y socialista que plantee la expropiación de todos los grandes capitalistas, que la riqueza que producen todos los explotados del país se ponga a disposición de todos y todas para acabar con el hambre, el desamparo, la enfermedad y la exclusión social.

Por ahora no hay una alternativa real de las clases oprimidas para sustituir al corrupto y odiado gobierno, esta debe organizarse y plantear las tareas siguientes. No solo se trata de detener los recortes con lucha, lo cual es sumamente positivo, sino también acabar con la dominación de la parásita clase dominante, de su Estado y sustituirlo por un Estado de los trabajadores, las mujeres, los indígenas, la juventud, de todos los oprimidos.

Lo que pasa en Guatemala no está desconectado con lo que ha ocurrido en Chile, Perú y Ecuador, guarda una estrecha relación, la crisis económica, la corrupción, el incremento de la pobreza, el desempleo y la explotación. Todos estos problemas son el producto de un sistema fallido, un sistema inhumano que hay que derribar.

Las clases dominantes, cada vez más, son incapaces de mantener regímenes estables en sus países. La democracia burguesa es inservible en tiempos de crisis económica. Ante esta situación todo tipo de movimientos emergerán, con todo tipo de ideas, algunas confusas y contradictorias, ¿podría ser de otra forma? Si al final los partidos de la clase obrera han traicionado a su clase y se han vuelto parte del sistema.

Un movimiento de masas puede estallar en Guatemala  si no se resuelve la crisis del régimen a tiempo, toda la materia prima para un estallido social está presente en la sociedad guatemalteca, podríamos tener otro 2015 en Guatemala o un poco más.