#ConMiEducaciónNoSeJuega: Demandas por una educación de calidad

Por Vit Reznicek

Habitantes de San Salvador que a diario transitan en las cercanías de la UES podían, desde finales de mayo e inicios de junio, apreciar el frenesí de una actividad poco común con el que la dirección de los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe junto al INDES, el Comité Olímpico de El Salvador, la Alcaldía de San Salvador y el Gobierno intentaban terminar los trabajos de cara al comienzo del evento deportivo. De la nada estuvimos en medio de un embellecimiento de la capital, aunque sea de algunas partes visibles a los ojos de los visitantes y los lentes de las cámaras, que por un lado iba sembrando flores pero que al mismo tiempo propagaba miedo entre los comerciantes informales de las calles de San Salvador (Bulevar los Héroes, Centro Histórico, alrededores de la UES, zona de la Plaza Salvador del Mundo) quienes fueron desalojados sin ninguna alternativa y tuvieron que trasladar sus negocios y/o vender la mercancía lo antes posible por falta de movilidad o espacio. 

De 24,000 aspirantes a la UES solo se aceptan 11 mil por falta de cupos

Así como este año por la remodelación de las entradas de la Universidad, las autoridades se deshicieron de los chalets en las afueras del campus universitario, la Alma Mater se niega a recibir a miles de jóvenes dentro de sus aulas. Cada año más de 20.000 aspirantes buscan un cupo para poder estudiar en la única universidad de acceso público en El Salvador. Según las estadísticas de la Secretaría de Asuntos Académicos de la UES, se registraron 20,467 aspirantes para ingresar al año académico 2023. Sin embargo, la universidad nada más cuenta con la capacidad para 12.000 de las y los aspirantes.

Cumplidos los cuatro años del gobierno de Bukele, podemos decir con toda seguridad que la UES ha sido una de las grandes promesas abandonadas de su gestión. Roger Arias, el rector de la Universidad desde 2015, se ha limitado a reclamarle al Gobierno apenas lo adeudado que por el momento suma 33 millones de dólares de los distintos presupuesto que se le han asignado a la UES:

2018: $86.5 millones;
2019: $99.6 millones;
2020: $102.89 millones;
2021: $122.6 millones;
2022: $122.6 millones (fue reducido a $114.9 millones);
2023: $132.4 millones;

Aunque parezca que el presupuesto haya ido aumentando con los años, la realidad es otra porque el monto que se le asigna a cada facultad ha ido disminuyendo. Las autoridades han estado asignando cada vez más fondos para cubrir los salarios de las plazas de los docentes. Eso se refleja en que $61.8 millones del presupuesto vigente están destinados a ese rubro. El mayor gasto en salarios no siempre se traduce en beneficios para la población estudiantil que no está satisfecha con la calidad docente de la UES.

Por lo demás, el rector de la UES ha guardado silencio sobre las capturas de varios estudiantes durante el régimen de excepción, se ha negado a confrontar las decisiones y políticas del Gobierno e incluso, expresó que el presidente Bukele tiene el derecho a la reelección. Actitud muy probablemente motivada por el trato hecho entre la UES y las autoridades del Gobierno por los trabajos de infraestructura que en junio y julio del presente año se convertirán en la Villa Centroamericana de los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe – San Salvador 2023. El asunto de los Juegos bien puede describirse como un caso típico de “sportwashing”. Es decir, hacer uso de eventos deportivos para blanquear o mejorar la imagen de quien lo necesite, en este caso el Gobierno y las autoridades de la UES. Es cierto que los nuevos edificios quedarán como propiedad de la Universidad, pero ¿qué uso se les dará después? ¿Es éste el precio correcto que hay que pagar por las mejoras que deberían ser consideradas básicas para la calidad educativa?   

No tenemos nuevas sedes de la UES pero tenemos Juegos Centroamericanos

En octubre de 2019, Bukele anunció la construcción de tres sedes universitarias en los departamentos de La Unión, Ahuachapán y Chalatenango. Entre otras cosas, también prometió aumentar el presupuesto de la Universidad del 1,6% (del presupuesto general) para igualar o superar los presupuestos universitarios de la región que en países como Costa Rica alcanzan hasta el 6% (del presupuesto general). También prometió un generoso programa de 6000 becas para educación superior con el aumento de 500 becas cada mes. Esa misma oferta incluyó una residencia estudiantil en el campus universitario. Hasta ahora todo han sido palabras y promesas vacías. Anteriormente en junio 2019, Bukele ofreció el montaje de una Universidad Técnica que sería un gran centro de capacitación, que estaría ubicado en el Centro de Ferias y Convenciones (CIFCO), para formar 100,000 jóvenes, ofreciendo así oportunidades a los sectores más vulnerables. Lejos de cumplir con al menos algunas de las promesas, hoy por hoy el Gobierno apenas está inaugurando nuevas instalaciones (comedores, habitaciones) que ahora sí están disponibles para los atletas extranjeros pero que por años han hecho falta para mayor comodidad de la comunidad estudiantil y docente de la UES. 

Con las reparaciones e inversiones que se han hecho en el campus de la Universidad seguramente mejorará en alguna medida la calidad de vida de las y los estudiantes. Sin embargo, la voz crítica y la autonomía de la misma han sido silenciados severamente durante los últimos meses cuando las autoridades de la UES no han sido capaces de ser el centro de crítica y de pensamiento que le mostrara al Gobierno sus errores, las promesas incumplidas con la Universidad y con la población en general, papel que históricamente ha caracterizado a la comunidad de la Minerva.

Estamos cerca de las fechas de la histórica masacre de los estudiantes universitarios que se manifestaron contra el régimen de Arturo Armando Molina. En el siglo XX, la Universidad de El Salvador se sumó a movimientos políticos, culturales, artísticos y literarios de enorme repercusión en la historia nacional. Cabe destacar el papel de sus estudiantes en los movimientos obreros y campesinos; en la huelga de brazos caídos de 1944; o, por ejemplo, en la conformación del Círculo Literario Universitario que fraguó a la Generación Comprometida, de donde provienen escritores como Roque Dalton, Ítalo López Vallecillos, Roberto Armijo; numerosos grupos literarios y artísticos surgieron en la Ciudad Universitaria. Los años setenta y ochenta registraron el protagonismo de estudiantes y trabajadores universitarios en los eventos históricos, políticos y culturales de El Salvador. La masacre del 30 de julio fue respuesta a la protesta enérgica contra el militarismo. En la década de 1980, otros grupos de estudiantes y autoridades universitarias participaron también de la oposición política.

Tras la llegada del COVID-19 en 2020 vino la necesidad de cerrar el campus y la formación en línea, que por causas distintas, se alargó hasta mediados del 2023. En el “campus” virtual de la Universidad está creciendo toda una generación que no ha conocido realmente a sus profesoras/es y compañeras/os de clase que son de carne y hueso. Una generación que no percibe el campus como un lugar de aprendizaje, de organización y de lucha por medio de actividades cotidianas. El cierre de la UES ha sido parte del resultado que presenciamos ahora: una comunidad universitaria sometida cultural y políticamente. Pero eso no quiere decir que la juventud salvadoreña haya perdido el espíritu revolucionario. Cuando la juventud descubra de nuevo las ideas marxistas, la llama de su optimismo seguramente se encenderá de nuevo y hará arder el viejo orden de relaciones sociales. En el ambiente cada vez más inseguro social, política y ambientalmente, la juventud está buscando una salida a la crisis del sistema capitalista. El cierre de la Universidad de El Salvador durante estos años también fue un rechazo por esenciales vínculos humanos. Estrategia típica de las últimas décadas del desarrollo capitalista que se ha centrado en lograr la cada vez creciente individualización de nuestras vidas en cuanto al trabajo, educación, entretenimiento, soluciones al cambio climático, cuestiones de género etc. Paulo Freire escribía en su “Pedagogía de la autonomía”:

“Este saber, el de la importancia de esos gestos que se multiplican diariamente en las intrigas del espacio escolar, es algo sobre lo que tendríamos que reflexionar seriamente.”

Los resultados de los años de preparación académica en línea se verán en los próximos años. Desde la perspectiva de un educador que está en el aula todos los días, no es difícil percatarse que las y los estudiantes que realmente están interesados en educarse, tienden a tener el interés por estar presentes entre los cuatro paredes de su aula, por recuperar el espacio escolar porque ahí es donde se aprende y acontece el aprendizaje. La educación en línea puede tener muchos beneficios. Sin embargo, la formación política, la creación de una comunidad o de una organización estudiantil y/o política no suelen ser una de ellas.

Reapertura UES y la campaña #ConMiEducaciónNoSeJuega

Por lo tanto con la reapertura de la UES esperamos recuperar los espacios perdidos dentro de la Universidad y aprovecharlos para estar acompañando a la población estudiantil que está preocupada en su diario vivir por distintas cuestiones. Prepararemos charlas o asambleas para aprender, discutir  y sacar conclusiones prácticas sobre distintas temáticas:

1) Vivienda accesible – Los alquileres están por las nubes. Los precios y las cuotas de casas nuevas de diferentes proyectos urbanísticos son exorbitantes. Los estudiantes de esas partes del país sin su sede nueva de la UES, ¿podrán contar con las habitaciones que ahora están listas para los atletas participantes en los Juegos y tendrán acceso a ellas a precios accesibles? La juventud tiene el poder de cambiar las reglas del juego por medio de organización y lucha por un modelo de vida y sociedad diferente.

2) Medio ambiente – Podría decirse que la UES es el reflejo o una miniatura del país al permitir la tala de árboles de una parte del “Bosquecito” sin que en el Sistema de Evaluación Ambiental del MARN haya registro de permisos ambientales tal y como sucede en proyectos urbanísticos mencionados en el punto anterior que además de inaccesible resultan ser una carga en zonas de importancia medioambiental donde provocan la destrucción de acuíferos, deforestación, migración forzada de animales etc.

3) Acceso a la salud – Relacionado con lo anterior, pero también con las demás preocupaciones está el acceso a la salud. El aumento de problemas de la salud mental puede ser resultado de mayor visibilización del tema últimamente, pero también de cada vez más grave situación del sistema capitalista que no nos permite vivir plenamente y que en su promoción irracional de competencia nos enfrentan unos contra otros en vez de enfrentarnos a los dueños de los medios de producción. 

4) Falta de empleo – La única apuesta del Gobierno ha sido el crecimiento de las fuerzas represivas del Estado: enlistar a más soldados y reclutar a más policías. Los memes de “estudien lo que les gusta, de nada hay trabajo” dejaron de ser chiste y pasaron a ser anécdotas hace mucho tiempo porque para muchas/os estudiantes al salir de la Universidad resulta imposible encontrar trabajo en su área porque simplemente no hay plazas disponibles o si las hay, la explotación laboral resulta ser insoportable. 

5) Costo de la vida – Con el salario mínimo de $365 ofrecido en la mayoría de puestos de trabajo, se tenga o no el título universitario, el sueño de una vida independiente, con oportunidades de seguirse educando y desarrollarse en comunidad se vuelve imposible por falta de recursos para grandes mayorías de jóvenes de la clase trabajadora.

Si sentís que hay que hacerle frente a las carencias de la vida bajo el capitalismo y estás de acuerdo con los principios del marxismo, podés unirte a nosotras/os. Si decís que no conocés mucho sobre la teoría marxista, te acompañaremos en tu formación política. El llamado es para todas/os:

¡Únete al Bloque Popular Juvenil!

#ConMiEducaciónNoSeJuega

 

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