Retraso del TSE: Flaqueza de la democracia burguesa

Autor: Fabio Aguilar

Pasaron ya 15 días desde las elecciones municipales y legislativas de nuestro país, y hasta hoy el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aún no brinda un escrutinio final, debido a varias “irregularidades y votos impugnados” que salieron a la luz en el procesamiento de los datos.

El caso de Zacatecoluca donde los votos impugnados han cobrado matices desafiadores hacia los votos conseguidos por el ganador del FMLN y el segundo lugar, o la demanda de GANA en San Miguel para un revisión y recuento de votos, que, por cierto, no procedió, han sido los casos más sonados, y las excusas más fuertes del TSE ante su retraso.

La democracia representativa

La democracia representativa es el mecanismo político liberal del capitalismo, para que “la gente puede decidir” quien le va a gobernar, es decir, para elegir a políticos que contengan las propuestas más allegadas hacia los intereses de las clases antagónicas que conforman la sociedad moderna.

En este mecanismo existe otro cumulo de métodos y tácticas para votar y elegir dichos representantes para algunos de los poderes del Estado burgués, no a todas, y cederles el poder de gobernar la economía de nuestra sociedad, bastan estas pocas líneas para comprender que dentro del capitalismo las masas no deciden el gobierno de sus vidas, sino solo eligen a quienes lo harán.

El problema del Estado burgués, recalcamos, es que está enajenado de la sociedad -que a partir de su división en clases y del surgimiento de la propiedad privada, ha sido su creadora-; y funciona casi a expensas de la misma, no hay un control directo por parte de las masas, por tanto, el juego de intereses ahí inmerso, termina por convencer a quienes han sido electos de ceder antes sus propuestas iníciales, a ceder incluso la defensa de los intereses del pueblo trabajador, como es típico de los reformistas, conciliadores de clase, generalmente se les convence con los grandes beneficios y los ostentosos lujos que el Estado le cede a estos “privilegiados puestos”, debido la misma desvinculación de dicho Estado con las masas.

Deficiencias del sistema electoral burgués

Todo lo anterior, nos lleva a concluir que es la composición de la democracia representativa la que ocasiona la desvinculación del Estado con las masas, pero en realidad, estos son dos pilares paralelos y fundamentales de la democracia burguesa, en tanto el sistema de elección implica deficiencias democráticas, el sistema político implica vicios oportunistas, gangeristas, arribistas y de todo tipo, esto es casi una regla general.

En el proceso electoral actual, los mecanismos de votación, procesamiento de datos y escrutinios finales suelen ser tardíos y complicados, sobre todo en nuestros países latinoamericanos o “subdesarrollados”, como le gusta llamarnos a la burguesía internacional. Ya que toda la composición política, junto a la cuestión electoral, ha sido adoptada a imagen y semejanza de los Estados-nación que se erigieron primero (Francia, EEUU, etc.).

Entre las deficiencias podemos mencionar: carencia de un sistema electrónico público y estatal que procese ágilmente los datos, contratación favoritista de empleados del TSE, reciprocidad ante maniobras mezquinas de los partidos políticos, sobre todo los de derecha (compra de votos), que no es que no se den en los demás países potencias capitalistas, pero que si se acentúan en mayor medida en los nuestros.

Estas deficiencias se han incrementado desde que la burguesía nacional y su representación política en la Sala de lo Constitucional, insistió en crear “nuevos mecanismos” democráticos para la elección de representantes, el voto cruzado y otra serie de medidas complicaron más el procesamiento de datos y minaron todos los intentos defomentar una democracia interna en los partidos políticos, que hubiese permitido una renovación política con las capas nuevas. Estas medidas que incluso beneficiaron a la izquierda estalinista del FMLN para seguir manteniendo la misma burocracia vieja y podrida en los cargos más importantes del partido y el Estado.

El atraso del 2018

En las elecciones del pasado 4 de marzo, estas deficiencias no solo se volvieron a expresar, sino que cobraron otros matices más ridículos. Los apagones y pérdida de bases de datos en el TSE los primeros días, que llevaron a gente de la vieja guardia de ARENA a curules legislativos y que ocasionaron curiosamente otros favores políticos de ese tipo en otros partidos, son ejemplos claros.

Pasados ya 15 días de las elecciones, aún no hay escrutinio final, con el caso de San Miguel y de Zacatecoluca ya casi resueltos, o al menos solventados en buena parte, y con el 99% de las actas procesadas, el TSE paró actividades el pasado sábado por “cansancio del personal y por peticiones sindicales”.

Aunque también pesa mucho el tema de San Vicente, donde ARENA y GANA se disputan el último diputado de ese departamento, y aún no se logran establecer las 40 mesas para la revisión de votos.

Maniobras político-sindicales

El diario digital El Salvador Times, mencionaba el pasado sábado en sus noticias de última hora: “Este día se suspenden actividades desde el mediodía y se reanudará el lunes, a petición del sindicato del TSE”, confirmó el presidente del ente colegiado, Julio Olivo.

El sindicato del TSE, a estas alturas, está jugando un papel doble, y pernicioso. Por un lado, el hecho de defender a los trabajadores es correcto, cualquier ser humano que haya participado en el procesamiento de datos electorales sabe lo tedioso y cansado que es dicho proceso, y los trabajadores tienen derecho a descansar. Pero, por otro lado, el detalle es que se realiza esta solicitud en un momento inoportuno y de manera pretensiosa, consideramos que los intereses del sindicato iban más allá de defender a los trabajadores, es más montándose en esa consigna realizan una maniobra política que solo atrasa más el proceso; persiguiendo también un doble interés, por una parte, retrasar más el proceso para dar tiempo a los partidos en contienda de poder realizar más maniobras para favorecerse “por igual” o perjudicando a otros, y por otra parte, parece un plan para evitar o alargar más la oportunidad de nuevos movimientos políticos para inscribirse como partidos a competir por las presidenciales del 2019, es decir, para obstaculizar el avance electoral del movimiento que hoy lidera Nayib Bukele.

Por un TSE eficaz y eficiente

El mejorar el desempeño del TSE es imposible dentro del capitalismo, y sobre todo dentro de la crisis estatal que posee El Salvador en estos momentos. El renovar todos sus mecanismos, sus tácticas de elección representativa, pasa por desechar esa democracia participativa, por ende, el sistema político del Estado burgués, y, por tanto, el capitalismo. Cuestión que aún no yace en las cabezas de las masas proletarias, pero que debe considerarse desde ya, como una consigna del movimiento revolucionario, los sindicatos y las organizaciones de masas, contemplando las disfunciones que todas las instituciones del Estado tienen, expresadas en su mayoría en la corrupción de sus funcionarios.

Creemos que todo el proceso hubiese sido más ágil y fácil, si el control de los resultados y datos electorales hubiese estado en manos del Estado y no de una empresa privada, a través de una administración correcta para evitar la compra de votos y las maniobras políticas, así el proceso podría haber sido más transparente.

Necesitamos un TSE que responda a la democracia de manera directa, por el momento, a esta democracia que nos rige, que respete las decisiones que el pueblo tome en las urnas y sobreponga esas decisiones ante los intereses de los diferentes partidos en contienda.

Por último, exigimos que el TSE brinde un escrutinio final y total en el menor tiempo posible. Hacemos un llamado a las organizaciones revolucionarias, a los movimientos sociales, a los sindicatos consecuentes a pronunciarse para exigir los resultados finales sin más retraso.

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