La democracia burguesa

En ningún país capitalista existe tal cosa como la democracia en general, a pesar de que se nos quiera hacer creer que las elecciones bajo el capitalismo representan la máxima expresión de participación de la sociedad, éstas en el fondo han sido utilizadas por los capitalistas como una manera de soltar presión acumulada entre los trabajadores ya sea por un despunte en la lucha de clases o como forma de perpetuar los reflujos por los que el movimiento este atravesando. Para los revolucionarios lo que realmente sale a flote en cada proceso electoral son las pugnas irreconciliables que existen entre los opresores y los oprimidos, la perspectiva revolucionaria de la dirección de los trabajadores y el ánimo de lucha de las masas mismas, es decir, lejos de ser la fiesta cívica que los ideólogos burgueses nos quieren hacer creer es realmente una manifestación inicial y superficial de la lucha de clases, la participación de las masas en éstas, la confianza que depositen y los candidatos a los que voten, la forma como critiquen o aprueben los distintos programas y lo más importante, como reaccionen a los resultados mismos son los puntos neurálgicos de las elecciones en la táctica revolucionaria.

Es por ello que los marxistas no negamos la posibilidad de participar en los procesos electorales ya que ofrece una excelente oportunidad para desenmascarar las limitantes de la democracia burguesa y los verdaderos intereses que están en juego. La cuestión fundamental es cómo participar en ellos, y de ganar posiciones cómo utilizarlos, en artículos pasados hemos hecho hincapié en que el FMLN debía precisamente adoptar una política de clase desde el parlamento.

Las elecciones burguesas y la acumulación de fuerzas

Desde 1994 el FMLN ha participado en todas las elecciones municipales y legislativas hasta la fecha, en el periodo de 1994 a 2009 el FMLN tuvo una serie de avances electorales, por ejemplo, llegó a tener el control de la alcaldía capitalina durante cuatro periodos consecutivos, convirtiéndose así también en la primera fuerza política del país en la Asamblea Legislativa (de 21 a 35 diputados). Esto en ningún momento estaba separado de las condiciones económicas que atravesábamos, los años de ARENA en el control del Ejecutivo y de la Asamblea Legislativa significaron un continuo saqueo al Estado entrelazado con duros ataques a la clase obrera, ante la falta de un llamado realmente revolucionario las masas giraron ante el único método en el que se sentían seguros para participar: las elecciones. El triunfo de Funes-FMLN fue el punto álgido de esto, a nivel municipal a pesar de recuperar la alcaldía de San Salvador y otros puntos industriales importantes se perdieron alcaldías que fueron bastiones en el pasado.

Esto conllevó a que sectores de la dirigencia del FMLN propugnaran la idea de que era viable la transformación de la sociedad utilizando únicamente el Estado burgués, sustituyendo el llamado a la acción revolucionaria por la consigna de la acumulación de fuerzas en las alcaldías y en el parlamento para impulsar desde ahí las reformas necesarias con el objetivo de mejorar la vida de las masas.

Indiscutiblemente los revolucionarios estamos a favor de la consigna de la acumulación de fuerzas, sería impensable dar pasos serios por la erradicación del capitalismo y la construcción del socialismo sin las fuerzas necesarias con las que emprender tan importante tarea, sin embargo, una cosa es acumular fuerzas y otra no darse cuenta de las fuerzas con las que se cuentan. Si bien es cierto en el período electoral previo a las elecciones de 2009 no hubo una manifestación constante de la clase obrera en las calles, el fervor y la voluntad de las masas si se expresaban alrededor de la figura de Funes y del FMLN. De todos los revolucionarios honestos es bien sabido la participación de las masas en cada mitin del FMLN y más aún de la efervescencia que se desató ante la posibilidad de un fraude electoral, esto en última instancia fue lo que permitió que el FMLN llegará por vez primera al control del Ejecutivo y asegurara la permanencia de los diputados electos.

La crisis económica de 2009 ponía sobre la mesa la tarea del momento: aplicar un programa revolucionario y llamar a las masas a la acción. En lugar de ello se continuó con una incorrecta aplicación de la política de correlación de fuerzas, sobre todo parlamentaria, esto desmoralizó a un buen sector de la población que esperaban que el FMLN aplicara un programa más radical. No podemos decir acá que la derecha adquirió credibilidad ante las masas, estos solo pudieron levantar un poco la cabeza, fue más bien el FMLN el que perdió autoridad, esto se vio reflejado en los comicios de 2012 donde a nivel parlamentario el FMLN perdió más de cien mil votos y alrededor de cuarenta mil en los de 2015 dando paso a una recuperación de la derecha.

¿Un giro a la derecha?

No debemos dejarnos impresionar, no atravesamos un periodo donde la derecha se haya fortalecido, estamos en un momento donde la izquierda tradicional y el Estado burgués ha perdido credibilidad ante las masas, incluso las encuestas lanzadas recientemente  demuestran que no existe confianza general hacia los partidos políticos. Pero no podemos fiarnos íntegramente y unilateralmente en las casas encuestadoras de la burguesía sería un error suponer que estas no reflejan parte de los ánimos de la sociedad. Aunado a esto lo que era toda una serie de medidas impuestas por la Sala de lo Constitucional para debilitar al FMLN solo están sacando a flote las debilidades de las propias instituciones del Estado burgués, por ejemplo, el sorteo que se vio obligado a realizar el TSE para inyectar miembros a las juntas receptoras de votos (JRV) se está volviendo una burla (los diferentes partidos políticos solo lograron presentar un poco más de 66,000 ciudadanos de los 94,220 que se necesitan para integrar las JRV), mientras los problemas afloran en este proceso de selección y ante los primeros casos de exoneración (gente ciega, analfabeta o mayores de edad con problemas de salud han sido seleccionados) el TSE ha reconocido los obstáculos que originan las reformas de  la Sala de lo Constitucional al viejo procedimiento electoral.

En el pasado los altos niveles de abstención han sido casi la norma en las elecciones municipales y de diputados y todo apunta a que esto se repetirá, con el añadido de la campaña del voto nulo que está impulsando Bukele, lo cual sería una continuación de la perspectiva general que han tenido las masas hacia las instituciones del Estado. Esto se podría revertir en las elecciones presidenciales de 2019 dónde es muy probable que Bukele arrastre tras de sí a un amplio sector de la juventud que están viendo alrededor de él una posible alternativa, por lo que podemos suponer que la baja participación electoral será momentánea y no significará un retroceso en la incorporación política de las masas como tal, sobre todo entre la juventud.

¿Qué podría suceder después de las elecciones?

Se pinta un panorama gris para el FMLN haciendo muy posible que las posiciones ganadas en el pasado sufran un serio revés, esto significaría no solo la perdida de escaños en el parlamento sino también la perdida de alcaldías considerados bastiones históricos dando paso a una ofensiva brutal de la derecha para dar paso atrás a los programas (o los que queden de ellos) impulsados por el FMLN en el pasado, presionados por el imperialismo norteamericano a través de sus entidades internacionales todas aquellas “recomendaciones” para salir de la crisis económica  (aumento al IVA, reducción del gasto público, una nueva reforma al sistema de pensiones, flexibilización laboral) serán retomadas por los diputados de derecha apoyados por otros sectores del Estado, como la Sala de lo Constitucional, y presionarán por que estos se cumplan convirtiendo los últimos años del periodo de Sanchez Cerén,  y en dependencia de cómo el FMLN reaccione, como la muestra más clara del fracaso de un gobierno reformista.

Esto dejaría solo dos alternativas para los diputados y alcaldes del FMLN que puedan ser electos en estas próximas elecciones: o dan un giro hacia las masas, convocándolas a las calles y a las tomas de fábricas o claudican a las presiones de una muy posible mayoría de diputados de derecha, por otra parte, a pesar de intentar atacar a la clase obrera y a pesar del número de diputados de ARENA y de los demás partidos de derecha, la base social con la que ataquen será inestable, lo que bajo una política adecuada por parte de la izquierda envalentonaría a la clase obrera dotándolos de la confianza para resistir esto embates.

Creemos que las bases del FMLN, de los sindicatos y de las organizaciones que haremos un llamado al voto al FMLN en estas elecciones debemos también explicar que no se trata si tienes treinta o diez diputados en la Asamblea, sino en la capacidad  que tengan estos para agitar al conjunto de la clase obrera alrededor de un programa revolucionario. Salir de cualquier revés solo será posible si el actual programa se sustituye con uno auténticamente socialista.

 

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