23 junio, 2016

Marxismo y diversidad sexual

Estamos en el mes de junio, en el cual hay una fecha importante para la comunidad LGBTI denominada el «Día del Orgullo”, conmemorado en diversos países alrededor del mundo en fechas diferentes, persigue el mismo objetivo: sensibilizar, promover la inclusión, el respeto y exigir la garantía de los derechos civiles y políticos de gais, lesbianas, bisexuales, transexuales e Intersexuales con el fin de erradicar toda discriminación por motivo de orientación sexual o identidad de género.


Estamos en el mes de junio, en el cual hay una fecha importante para la comunidad LGBTI denominada el «Día del Orgullo”, conmemorado en diversos países alrededor del mundo en fechas diferentes, persigue el mismo objetivo: sensibilizar, promover la inclusión, el respeto y exigir la garantía de los derechos civiles y políticos de gais, lesbianas, bisexuales, transexuales e Intersexuales con el fin de erradicar toda discriminación por motivo de orientación sexual o identidad de género.


Los oponentes del marxismo, entre ellos la pequeña burguesía, los líderes religiosos, incluso algunos intelectuales y artistas, influenciados por todos los valores de la ideología y la moral burguesa, han mantenido y propagado la falsa idea de considerar a la teoría marxista como desligada, y hasta en una posición reaccionaria, en contra de las luchas por la diversidad sexual. Pero teniendo en cuenta que el fin último del marxismo es la emancipación y el desarrollo pleno del individuo, los argumentos pequeño burgueses quedan en tela de juicio y se prestan para demostrar fácilmente lo contrario.

Estas posturas pequeño burguesas, son altamente corrosivas, con ellas el capitalismo pretende frenar la lucha por la emancipación de las clases oprimidas. El capitalismo perpetua la dominación separando a las víctimas, según sus condiciones, para que luchen por sus intereses de forma aislada, cada grupo separado de los otros. Esta separación ha generado el surgimiento de una serie de grupos mutuamente excluyentes, acotados por lo que cada uno considera como “la opresión primordial”, adoptando la idea de que solo ellos pueden entender la opresión que les ahoga, y que por lo tanto, solo ellos pueden combatirla. Esto ha llevado a tendencias hostiles individualistas, como por ejemplo, la aparición de movimientos que se dedican únicamente a luchar por la equidad de género, por el medio ambiente, por la diversidad sexual, por la discriminación racial o contra la xenofobia, estos son un claro alejamiento y muestra del rechazo que se ha generado hacia la teoría marxista y la desvinculación con la lucha de clases.

En el desarrollo histórico de la humanidad, la concepción de las prácticas homosexuales ha tenido diferentes interpretaciones, no siempre han sido vistas como “anti naturales” y “moralmente deplorables”. Desde la antigüedad, en las diferentes civilizaciones se registran y describen prácticas homosexuales, tal es el caso de la Grecia Antigua, en la cual su cultura, costumbres, mitología y arte, están impregnadas de muestras de relaciones de carácter homosexual y lésbico.

Es con la llegada de la Edad Media y el paso al teocentrismo donde ocurren ciertos cambios político-culturales, con ello comenzó la persecución de las prácticas homosexuales, las cuales eran consideradas como pecado y eran penadas con castración, destierro o muerte. La inquisición medieval intensificó las persecuciones, donde la acusación era por “prácticas sexuales desviadas”. Desde entonces, la homosexualidad en todas sus variantes fue perseguida y brutalmente oprimida. Las sociedades modernas y contemporáneas, también se han caracterizado por la represión de los Estados y las religiones ortodoxas, quienes se han puesto en contra de toda expresión de diversidad sexual, pero también se han caracterizado por la aparición de movimientos sociales, que tratan de reivindicar los derechos de la comunidad LGBTI desde diversos enfoques pequeño burgueses, haciendo una lucha individual desde sus propias trincheras.

Los teóricos burgueses, en su afán por defender al capitalismo, tratan de desprestigiar la teoría marxista argumentando que es sectaria y homofóbica desde su fundación, se basan en el texto de F. Engels El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, para decir que esté considera las prácticas homosexuales como “despreciables” y “degradantes”. Lo cierto es que en el texto en cuestión, Engels hace referencia al mito Griego de Ganimedes (atracción homosexual del dios Zeus, hacia un joven hermoso), y se refiere a él como un acto “deshonroso” y “repugnante”. Si bien los marxistas siempre intentan entender la sociedad como un todo y desarrollan análisis materialistas históricos de todos los fenómenos sociales, no se puede dejar de contextualizar la época en la que Marx y Engels escribieron, en ese tiempo estar en contra de la homosexualidad era “comprensible”, dados los criterios morales de la sociedad de esa época, incluso las personas más avanzadas intelectualmente no dejaban de estar preñadas de esos prejuicios homofóbicos, sin embargo, la cuestión homosexual en las reflexiones de Marx y Engels no formó parte central de la teoría, por tanto, tratar de atacar la diversidad sexual desde la teoría marxista es absurdo, debido a que están obviando el carácter dialéctico de la teoría, reduciéndola a algo mecánico o dogmatico. La teoría marxista no contiene categorías homofóbicas, aún así, dado que ese pasaje del libro de Engels puede ser malinterpretado, es necesario aclarar que: los marxistas nos oponemos a todo tipo de opresión, sean estas de carácter económico o moral, y por tanto nos oponemos a la persecución de todas las expresiones de diversidad sexual, así como de cualquiera que sea oprimido por su orientación sexual o identidad de género, categóricamente nos manifestamos a favor del reconocimiento de los derechos civiles y políticos de todas las clases sociales explotadas y oprimidas, por tanto a favor de su emancipación como seres humanos.

UNIFICAR LA LUCHA

El marxismo reconoce debido a la posición histórica y económica en la que se encuentra la clase trabajadora, que ésta es el elemento decisivo para la transformación y los verdaderos cambios sociales, también reconoce la conformación del partido del proletariado. Este partido debe ser la plataforma del pueblo y debe liderar a los trabajadores en la lucha contra toda forma de opresión, además, debe ser el que unifique las reivindicaciones de todos los oprimidos, y abandere la lucha por la transformación socialista que necesita la sociedad.

Cabe reconocer que en los últimos años la visibilidad y el poder político de la comunidad LGBTI ha crecido notablemente, un componente importante han sido las luchas políticas que se han mantenido a favor de los derechos de esta comunidad. Los logros registrados en los últimos periodos son fundamentales, pero no se han logrado todos, ni se ha extendido a todos los países, es sobre todo en nuestras sociedades donde la diversidad sexual y la identidad de género son cuestiones ferozmente condenadas por diversos sectores de la sociedad, por eso se debe hacer énfasis en que la raíz de la homofobia y la transfobia no se encuentran en la conciencia de los individuos, sino en el orden social y moral que conciben por parte del capitalismo.

Para unificar la lucha de la comunidad LGBTI con la lucha de los trabajadores, se debe de tener “conciencia de clases”,la cual hace referencia al sistema de creencias compartidas por los que ocupan la misma posición de clase(proletaria o burguesa) en la sociedad, es decir, es la propiedad de un grupo de personas que ocupan posiciones similares en el sistema de producción. Entendiendo esto, la gran mayoría de los miembros de la comunidad LGBTI pertenecen a la clase proletaria, son trabajadores explotados, oprimidos, y que también sufren la pobreza y la desigualdad social del sistema capitalista, sin importar la orientación sexual o identidad de género, como pertenecientes a esta clase también pueden luchar por la transformación de la sociedad capitalista por una socialista, que garantice los derechos por igual de todos los seres humanos. Esta sociedad socialista será: una sociedad sin clases, donde todos serán libres, donde la sexualidad humana y el amor podrán expresarse sin temor ni prejuicios, pero es necesario insistir en que solo acabando con el sistema capitalista, que se refuerza con el sistema patriarcal, se ira derribando las barreras morales e ideológicas, que consideran a la diversidad sexual como “desviación” o “enfermedad mental”.

Debido a la posición estructural en la que se encuentra la clase trabajadora dentro del capitalismo, esta tiene la capacidad peculiar de desarrollar una plena conciencia de clase, el afán de tratar de organizar a los gais como gais, a las mujeres como mujeres, a los ecologistas como ecologistas, y a los negros como negros, restringe, divide y debilita la lucha en contra del sistema capitalista. Todo tipo de opresión solo puede enfrentarse con éxito trascendiendo las barreras de división de clases que realiza el capitalismo, solo unificando estas luchas con el fin de la toma del poder por parte de la clase trabajadora, se irán destruyendo los vestigios del capitalismo, se irán garantizando los derechos plenos de todos y todas y se irán superando las contradicciones de clases. Por ende, la tarea de todo marxista, de aquel que conoce la teoría y milita con los intereses de la clase trabajadora, debe radicar en inculcar una conciencia de clase científica, orientar a los trabajadores y trabajadoras a dejar de lado el moralismo, las concepciones religiosos que condenan, y todas las actitudes retrogradas de discriminación hacia los homosexuales, debe de hacer reconocer que la homofobia y la transfobia, así como cualquier otro prejuicio, son rasgos de la moralidad burguesa y que solo sirven para dividir y minar la capacidad de lucha que tiene el proletariado. El marxista debe ser capaz de conectar y unificar las diferentes luchas de todos los oprimidos, con la lucha y la necesidad de derrotar al sistema del cual surge dicha opresión.

A manera de conclusión, se debe de erradicar la idea de que el marxismo y el movimiento obrero esta desligado de la lucha por la diversidad sexual, los marxistas defendemos los derechos de los homosexuales; el marxismo ha criticado siempre la hipocresía moral del sistema capitalista, y junto al movimiento obrero ha librado una lucha en contra de todo tipo de opresión. La social democracia Alemana fue ejemplo de ello, con grandes líderes sindicales abiertamente homosexuales, donde las y los trabajadores reconocían que la orientación sexual de un hombre no tenía absolutamente nada que ver con su carácter político. El partido Bolchevique en Rusia después de la revolución de 1917, dio pasos agigantados en tratar de erradicar todo tipo de discriminación, entre ellas la que se da por orientación sexual. Tras la llegada al poder, el partido bolchevique eliminó toda ley que permitía y hacia legal la persecución de los homosexuales, estableciendo que el Estado y la sociedad no tenían que interferir en los asuntos sexuales, en tanto nadie sea lastimado, la legislación establecía la naturalidad de las relaciones sexuales sin importar que fuesen homosexuales.
Nuestro objetivo debe ser, erradicar la ideología burguesa socialmente establecida, que resalta algunos aspectos de la sociedad capitalista como los prejuicios sexuales y la tan promovida familia nuclear, ideas que se han establecido y enquistado aún en los movimientos de izquierda, reflejando un atraso político y confundiendo a la clase trabajadora.
El marxismo es una teoría y una guía para la acción, que abarca y lucha contra todo tipo de opresión, ya sea por reconocer los derechos de las mujeres, protección ambiental, derechos LGBTI, luchas raciales o contra la xenofobia; la opresión no se resuelve haciendo luchas individuales, sino unificando las fuerzas y reafirmando la lucha de clases, sin olvidar que la gran mayoría de los oprimidos pertenecemos a la clase trabajadora, y nuestro fin debe ser alcanzar la transformación de la sociedad, y esto solo se alcanzará mediante la victoria del socialismo sobre el capitalismo, creemos firmemente que es la única manera en que se podrá liberar al ser humano de toda forma de opresión.