30 mayo, 2014

¡Los trabajadores debemos de desconfiar de los grupos de exterminio!


Nadie puede negar el grado de descomposición social en el que nos encontramos, las pandillas son uno de los ejemplos más palpables del fracaso del capitalismo en nuestro país, desde hace tiempo el accionar de estas ha develado la debilidad del aparato estatal y que cualquier plan si no está acompañado de un cambio de modelo económico y de participación directa de los trabajadores no cambiara en nada la situación.

La inseguridad es una de las mayores preocupaciones entre los trabajadores y por ende toda medida que esté orientada a combatirla es en un inicio apoyada por la mayoría de la población (sea o no correcta, de o no de resultados), esto explicaría en parte la acogida que tuvo el grupo de exterminio conocido como la “sombra negra”, que inició operaciones en 1994 y que en los últimos meses ha saltado a la palestra pública al conocerse asesinatos de pandilleros con un “modus operandis” similar al de dicho grupo de exterminio.


Nadie puede negar el grado de descomposición social en el que nos encontramos, las pandillas son uno de los ejemplos más palpables del fracaso del capitalismo en nuestro país, desde hace tiempo el accionar de estas ha develado la debilidad del aparato estatal y que cualquier plan si no está acompañado de un cambio de modelo económico y de participación directa de los trabajadores no cambiara en nada la situación.

La inseguridad es una de las mayores preocupaciones entre los trabajadores y por ende toda medida que esté orientada a combatirla es en un inicio apoyada por la mayoría de la población (sea o no correcta, de o no de resultados), esto explicaría en parte la acogida que tuvo el grupo de exterminio conocido como la “sombra negra”, que inició operaciones en 1994 y que en los últimos meses ha saltado a la palestra pública al conocerse asesinatos de pandilleros con un “modus operandis” similar al de dicho grupo de exterminio.

Este tipo de agrupaciones representan un peligro para los trabajadores, su manera de actuar solo nos recuerda a los escuadrones de la muerte que se desarrollaron en la guerra civil, de la misma forma se presume que están conformados por elementos similares, militares retirados, policías sin uniforme (actualmente en las redes sociales se filtran imágenes de asesinatos a pandilleros que se supone están ligados a grupos de exterminio dentro de  la PNC) e inclusive figuras de derecha (Will Salgado alcalde de San Miguel se le acuñó la pertenencia a ambos grupos).

Generalmente es la pequeña burguesía la que ve con buenos ojos el actuar de estos grupos, al ser extorsionados periódicamente por las pandillas y al no ver una respuesta efectiva de parte de los aparatos de seguridad del Estado.

El Estado y la seguridad

El Estado burgués está diseñado para defender los intereses de los empresarios, solamente es realmente efectivo cuando se trata de protegerlos, no es para nada curioso que sea más efectivo recolectando impuestos que desarticulando a las pandillas, o sean más duras las leyes con los trabajadores en huelga que con el lumpen.

No dudamos que haya buenos elementos en las bases de la PNC o del ejército, sin embargo los mandos medios y altos de estos desde hace mucho tiempo que están a la defensa del status quo, el estar en puestos de dirección son mas vulnerables a ser corrompidos.

El FMLN no podrá solucionar los problemas de la sociedad si se limita a administrar la vieja y desgastada herramienta estatal, debe haber un rompimiento con los anteriores gobiernos y ver la participación activa de la población como el eje principal para desarrollar cualquier política no solo la de seguridad. 

Los peligros tras los grupos de exterminio

El principal peligro de los grupos de exterminio no radica en la violencia de sus métodos para con los pandilleros, sino que estos sean lanzados hacia los trabajadores.

Todo grupo y sin excepción, de manera consiente o inconsciente responde a intereses de clases, el tipo de dispositivos en el que cual actúan, las armas que utilizan apuntan a que tienen el beneplácito de sectores influyentes, en un momento de convulsión social en el que se ponga en riesgo los intereses de los grandes empresarios estos grupos serán utilizados para amedrentar al movimiento, los trabajadores no debemos depositar nuestra confianza y mucho menos ilusionarnos con ellos.

¿Qué alternativas tenemos los trabajadores?

Los trabajadores tenemos un potencial creador que ninguna otra clase social tiene, la misma economía esta supeditada a nuestro accionar, está en nuestras manos el hacerla avanzar, detenerla o hacer que esta retroceda, el papel que jugamos es tan importante que durante años se nos ha querido encerrar en las estrechas paredes de nuestros centros de trabajo, desvinculándonos a propósito de la vida política de nuestro país y limitándonos únicamente a participar en los procesos electorales.

Sin embargo la situación nacional se ha vuelto insostenible y a claras luces observamos que ni la policía ni el ejército dan abasto, ante el alza de la criminalidad los trabajadores debemos organizarnos y combatirla.

De manera democrática se deben organizar asambleas barriales donde se propongan alternativas, organizar comités de autodefensas que velen por la seguridad de las distintas zonas, no es incorrecto que se inviten a las bases de la policía y del ejército a participar en ellas, siempre y cuando estén supeditados a las decisiones emanadas de las asambleas, estas deben apoyarse en las asambleas de colonias aledañas y extenderse a nivel nacional.

Esto no es una medida que ponga en peligro el régimen capitalista, son medidas que aseguran nuestra existencia diaria, son medidas factibles que el FMLN debe apoyar, no es un llamado a la violencia sino todo lo contrario, es un llamado al orden.