La crisis de pensiones y por qué sistema de administración debemos luchar

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Hace 25 años que el sistema de pensiones fue privatizado por el gobierno del presidente Calderón Sol del Partido Alianza Republicana Nacionalista ARENA, la privatización del sistema de pensiones fue parte de una ofensiva privatizadora que se impulsó durante toda la década de los 90. Lo que se conoce como paquete de ajuste estructural, que incluyó la privatización de varias empresas estatales, la banca, las telecomunicaciones, entre otras instituciones importantes…

Todo esto se justificó bajo el argumento de que lo estatal significaba un freno para el libre mercado y que los recursos e instituciones públicas podían funcionar eficientemente bajo el control de la clase empresarial. Así en la Asamblea Legislativa se aprobó por mayoría de votos la puesta en marcha de la privatización de las pensiones, en la denominada Ley del Sistema Ahorro para Pensiones (Ley SAP). 

Con esta ley todas las personas menores de 36 años tuvieron que migrar al nuevo sistema de pensiones AFP, administrado por cinco empresas de fondos de pensiones (hoy reducido a dos) y los mayores de 36 años quedaron bajo el viejo sistema. Este cambio trajo los principales problemas que tenemos ahora, desde el inicio ese pequeño grupo no jubilado mayores de 36 años (alrededor de 13000) tuvieron que financiar las pensiones de los ya jubilados (alrededor de 100,000). Al no haber fondos de contribuyentes jóvenes, quedó en manos del Estado financiar las pensiones de los jubilados. 

A partir del año 2000 la cantidad ha ido subiendo sin tener un sustento, en años posteriores se creó un fideicomiso, mecanismo que permite financiar las pensiones a través de la deuda del Estado con el dinero de los contribuyentes de las AFP, en la práctica los que se mudaron al sistema privatizado siguieron financiando las pensiones de los jubilados solo que ahora las AFP cobran comisiones e intereses sobre ese dinero. 

El sistema nacionalizado funcionaba bajo el modelo de capitalización colectiva, era un solo fondo de ahorro y no individual como pasa en el privado, donde cada quien es dueño de una miserable cantidad de dinero para su retiro y que podrá gastar sin que esté garantizada una pensión de por vida. El sistema de capitalización colectiva, es el sistema más solidario que existe, porque permite que la generación más joven sea la que financie el retiro de los más viejos, en el viejo sistema la pensión era vitalicia, o sea de por vida y las pensiones eran proporcionales a los salarios devengados en los últimos años, las personas que cotizaban más recibían más, pero las que cotizaban menos por razones de empleos precarios, podían acceder a una pensión vitalicia acorde al salario mínimo legal, además bajo el antiguo sistema te jubilabas con menos tiempo de trabajo, en el actual debes trabajar más para recibir una pensión de hambre no vitalicia.  

El sistema previsional estatal era rentable, es falso que el INPEP estuviera en quiebra y por eso debía ser privatizado, incluso hay datos en el que se revela que el INPEP financió en algún momento fondos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, lo cual muestra que era un sistema autosostenible y que incluso podría generar ciertos excedentes. No hay argumentos sólidos que justifiquen la privatización del sistema de pensiones, detrás de esta privatización no había más que un ánimo de hacer negocios con el dinero de la clase trabajadora, a costa de que el Estado asumiera los gastos de miles de pensionados mientras un grupo de parásitos hacían jugosas ganancias con las pensiones.

Otra de los supuestos argumentos para privatizar el sistema de ahorro de pensiones se debía a la poca capacidad de cobertura del viejo sistema, se argumentó que bajo el modelo privatizado la cobertura se ampliaría, pero esto no ha sucedido la cobertura actual no supera el 25 %, por lo cual podemos afirmar que la privatización sólo nos ha traído deuda, pensiones de hambre, más explotación sobre la clase trabajadora y jugosas ganancias para los empresarios dueños de las AFP.

Hacia un nuevo sistema de pensiones bajo control de los trabajadores

Con la llegada del gobierno de Bukele el problema previsional y la deuda pública se ha vuelto crónico. Al no presentar una solución integral para solucionar el problema este solo se ha ido profundizando, agravando las condiciones precarias de los pensionados y generando problemas financieros para el Estado.

El 2017 fue el último año en que el parlamento discutió el problema previsional, ese año todos los partidos (derecha e izquierda) acordaron hacer una reforma que no solucionó el problema sustancialmente, solo alargar el proceso del estallido de una nueva y más profunda crisis. Ahora el gobierno de Bukele pretende presentar una propuesta de reforma del sistema de pensiones, la cual se cree que podría ser la nacionalización inmediata del sistema. 

Ante esta posibilidad sectores de la derecha han puesto el grito en el cielo, pues significa tocar los intereses y las jugosas ganancias de las administradoras de pensiones, por otro lado, un cierto sector de la izquierda y el sindicalismo teme que esta medida sea solo una estrategia para buscar un respiro en las ya deterioradas y complicadas finanzas estatales, poniendo en riesgo el ahorro de miles de personas. 

Debemos señalar que la nacionalización de empresas se puede utilizar como una estrategia del capital para salvar empresas en quiebra (privatizan las ganancias y socializan las pérdidas) en los gobiernos autoritarios usan este mecanismo también para generar ingresos que alimentan la corrupción del gobierno. Bajo el gobierno de Bukele no podemos esperar más que corrupción, no podemos ser ilusos y creer que buscan la solución al problema previsional. Ante este problema debemos preguntarnos si realmente hay una alternativa entre privatización y nacionalización o nos encontramos en un callejón sin salida para la clase obrera.  

Para nosotros la solución al problema previsional necesariamente pasa por la renacionalización del sistema de pensiones, esta es una solución política antes que técnica, porque el problema es político y no técnico. Solo bajo la nacionalización de las empresas de ahorro de pensiones se podrá resolver el problema, es lógico que el Estado no pueda controlar lo que no posee. Para nosotros es necesario que en el actual auge de lucha, el movimiento sindical se arme de un programa que desarrolle demandas concretas en cuanto al sistema previsional. 

El movimiento de los trabajadores no solo debe exigir la nacionalización del sistema de pensiones, sino también exigir una política de cuentas financieras abiertas y el control obrero de la empresa. Esta es la única forma en que los ahorros de cientos de trabajadores estarían siendo garantizados. A algunos en la izquierda les parecerá esto poco más que una locura, un disparate. Pero para nosotros es el paso para una solución integral al problema. Argumentarán seguramente, que los trabajadores no podrían administrar una institución, pero lo cierto es que lo hacen siempre, todo en la sociedad se mueve por la clase trabajadora y sí claramente la clase obrera necesitará de técnicos, informáticos y otros especialistas para emprender esta tarea, pero estamos seguros que un movimiento que se proponga tal tarea encontrará los más grandes adeptos entres las capas explotadas de la sociedad, este no es realmente un obstáculo. 

Una institución bajo control obrero para administrar los activos de pensiones debería estar sometida a asambleas democráticas de representantes de toda la clase trabajadora, (industriales y no industriales) que se organicen en comités o sindicatos alrededor de los fondos de pensiones. Esto garantiza que las decisiones principales sean discutidas y tomadas bajo la conducción democrática de los trabajadores y trabajadoras y no bajo la conducción de funcionarios desconectados de la realidad que viven los trabajadores.  

Estas asambleas de representación democrática de trabajadores deberían elegir un ente rector y junta directiva representativa que esté conformado por una relación de tres tercios de representantes, un tercio de representantes de trabajadores sindicalizados, un tercio de trabajadores no sindicalizados y una representación del Estado, las decisiones más fundamentales deberían ser el resultado de una discusión democrática amplia en asamblea de trabajadores. Este modelo de administración de pensiones le pondría un paro al despilfarro, la corrupción y la malversación de fondos por parte de los funcionarios corruptos de paso pondría de manifiesto la capacidad de la clase obrera para gestionar y controlar sus propios recursos. 

Es precisamente este modelo de democracia de los trabajadores al cual nosotros aspiramos llegar, es lógico que bajo un pensamiento capitalista o reformista esta solución se presentará como utópica o irreal, pero para nosotros es lo más racional e integral para evitar el lucro del capitalista y la corrupción del Estado, nosotros pensamos de manera revolucionaria porque creemos que otro tipo de instituciones realmente democráticas y representativas pueden ser creadas a partir de la organización del pueblo trabajador, no es posible buscar una solución desde viejas ideas fracasadas del reformismo, y el liberalismo. 

A la par de un sistema de pensiones nacionalizado y bajo control de los trabajadores, el movimiento debería luchar por al menos estos puntos que son complementarios para darle una solución definitiva al problema:  

  • La nacionalización no resuelve el problema por sí sola, esta debe contener un carácter revolucionario desarrollando la administración obrera, con un modelo en donde un tercio de la administración sea a través de los sindicatos, otro a través de los trabajadores no sindicalizados, y un tercio de representantes del Estado
  • Se debe nacionalizar el sistema, sin indemnización para los dueños de las AFP, retornando a un sistema de capitalización colectiva, eliminando todo tipo de cuenta individual, esto permitirá que las generaciones de trabajadores actuales como cotizantes resuelvan el problema de los pensionados y jubilados de hoy mientras la generación siguiente se encarga de la próxima
  • La única forma de acabar con los problemas de sostenibilidad financiera es acabando con el desempleo y el empleo informal, este nuevo sistema debe incluir progresivamente a todos los trabajadores que no están afiliados y que están laborando, que pertenecen al sector informal o son trabajadores por cuenta propia, esto ampliará la cobertura
  • Ampliando la cobertura también se eleva el monto de las pensiones individuales. Sin embargo, la lucha por elevación del nivel de pensiones debe ir acompañado por una lucha por la elevación de los salarios de todos los trabajadores
  • La nacionalización del sistema y el control obrero de esta debería de estar acompañado de la reducción de la jornada laboral de 44 horas semanales actuales a por lo menos 35 horas semanales en todos los niveles de producción para acabar con el desempleo masivo, distribuyendo el trabajo existente en la manos existentes

La lucha por un sistema de pensiones bajo el control de los trabajadores debe ser solo un paso para implementar el control de los trabajadores, no solo en el Estado sino en la industria y en toda la sociedad, en conclusión la lucha por un sistema de pensiones nacionalizado y bajo control obrero debe ser también la lucha por un sistema socialista con una economía nacionalizada y planificada bajo el control de los que creamos la riqueza los trabajadores y trabajadoras, esta sociedad y su riqueza nos pertenece debemos conquistar y hacer valer nuestros derecho como la mayoría aplastante de la sociedad.

 

Octubre 2021

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