Honduras - Principales - 20 junio, 2019

Honduras en revolución: ¿qué está sucediendo realmente?

La lucha se agudiza a un ritmo acelerado, en toda Honduras se vociferan los gritos de la clase oprimida por la emancipación del yugo del sistema; el agitado movimiento de la clase oprimida aglutinado en la plataforma por la no privatización de la salud y la educación ha sido muy efervescente y digno de ser catalogado como unos de los movimientos de masa más extraordinarios desde la sangrienta usurpación del poder por parte de la institución política más asesina de Honduras: el Partido Nacional. Todas las luchas por modestas que parezcan se insertan en una lucha general contra la dictadura burguesa que el capitalismo internacional fortalece. Nuestro papel es integrar todos esos combates a la lucha de clases.

Desde el golpe de Estado imperialista de 2009 al gobierno de Manuel Zelaya, las luchas en las calles por la democracia han sido realmente consecutivas. La instauración de la dictadura ha arrastrado centenares de muertes que al mismo tiempo han levantado de la sumisión a miles que se han puesto de pie alzando su voz contra este sistema rapaz de las viejas políticas que nunca se preocuparon por el bienestar de los pobres.

A casi año y medio de la segunda toma ilegitima de JOH, la lucha por una trasformación revolucionaria de la sociedad ha cobrado más fuerzas, las acciones de la clase oprimida están directamente relacionada a las condiciones de miseria a las que el Estado burgués hondureño, dirigido por Washington, ha orillado a la  ciudadanía. Hoy el país cuenta con un deficiente sistema de energía eléctrica, agua potable, alimentos, salud y educación; las circunstancias avalan el gran anhelo revolucionario de la mayoría y el sectores gremiales como el magisterial y medico han dicho presente en la lucha contra los duros golpes de las privatizaciones que pretenden imponer en el sector salud y educación (cabe recalcar que ya privatizaron la ENEE, que era la empresa estatal encargada de la distribución y administración de la energía eléctrica y hoy por hoy no hay quien no se queje de los cobros mensuales que mas que facturas, son balas).

El paro general

Para el día 30 y 31 de mayo, y luego de suspensiones de clases, consultas médicas y de múltiples marchas en las calles (donde se recalca la agitada marcha desde la Universidad Nacional Autónoma de Honduras [UNAH] y la de los obreros el 1 de Mayo) el gremio médico y magisterial convoca a paro nacional, naturalmente esto fue el conato de un nuevo periodo de lucha en las calles. Desde entonces mas de veinte días de lucha han trascurrido por no aceptar los llamados decretos por la «reestructuración» del sistema de salud y educación y desde entonces las movilizaciones han sido muy recurrentes.

El ambiente está más que agitado para comenzar una trasformación radical de la situación deplorable de muchas instituciones que han sido saqueadas por políticos y que por la lógica destructiva del neoliberalismo se terminan privatizando.

Los métodos de lucha

Ingenuos los empresarios asesinos quisieron dar otro golpe, pero no imaginaron todas las acciones de los desangrados y valientes hombres y mujeres que ya no soportan otro golpe. Los métodos de lucha se han enfocado en las tomas y movilizaciones, después del llamado a paro los gremios no han mermado las movilizaciones, unas veces mas combativa que otras pero siempre con mucha indignación. Los estudiantes siempre destacan por su presencia en las manifestaciones, han clamado justicia y lo seguirán haciendo hasta que la dictadura caiga, desde el auge del movimiento universitario en 2016 las tomas no han parado a pesar de tener que hacer algunos sacrificio; cada gota de sangre de nuestros mártires recorre las venas de los estudiantes, desde que comenzó el segundo periodo (23 de mayo) no se ha recibido una tan sola semana completa de clases, de hecho según la normativa universitaria el periodo debería ser cancelado.

El 19 de junio se vivió algo sorprendente, toda Honduras salió a tomarse las carreteras y calles de barrios  y colonias, la policía no salió a reprimir como en ocasiones anteriores, pero si hay registro de heridos de balas y muertes, no con exactitud pero según algunos diarios más de veinte personas ingresaron al hospital. Esto de que los policías hayan «mermado» la represión al menos en algunos sectores, hay que dejar bastante claro, tiene que ver con un conflicto interno en sus instituciones, ya ocurrió una vez en 2017, pero volvieron a inclinarse ante la bota del verdugo por intereses particulares, también hay que aclarar que la oposición  no supo plantear una buena estrategia para sacar ventaja del momento; como sea, la población ahora los ve con escepticismo. Hay que sacar una conclusión importante de todo esto y es que los policías luego de periodos largos de represión terminan «cediendo», esto en parte está relacionado al agotamiento, es evidente, si las acciones de lucha continúan en las calles los días de la dictadura están contados.

hay muchos sectores que a lo largo de la lucha se han sumando a las acciones y se pueden mencionar muchos, los transportistas de cargamento pesado que hicieron múltiples paros en la costa norte, El sindicato del Seguro Social (SITRAIHSS), El Sindicato de Trabajadores de la UNAH, médicos y enfermeras de entes públicos, algunas unidades importantes de trasporte publico, colegios de secundaria, personas desempleadas que ya no aguantan no poder llevar comida sus hogares, vendedores independientes, entre muchos más. Al ver como se aglutinan tantos sectores debemos plantear una estrategia para vincular a todos los gremios y sectores en la lucha por un cambio de sistema ya que en definitiva es lo único que nos puede sacar de tanta destrucción, la lucha no debe estar enfocada solamente en la salida de JOH, falta sacudir a toda la estructura política que ha implantado el capitalismo; no basta acabar con los síntomas, hay que acabar con la enfermedad.

No es una lucha solamente gremial, es una lucha de clases

Bajo la lógica de «dividir es vencer» la dictadura ha usado lo que tiene a su alcance para desmoralizar al pueblo y que éste se paralice, las estrategias han sido enfocadas en que las luchas por la  no privatización no es asunto de estudiantes, desempleados o la demás población como tal; no hace falta decir que esto es completamente un disparate absurdo y hasta un insulto a la inteligencia del pueblo, ya que la clase explotada es, en primera instancia, la mas afectada. Son los pobres quienes ocupan el Hospital, San Felipe, Mario Catarino Rivas; los políticos y señores burgueses van al Hospital San Jorge, Clínicas privadas e incluso a Seguros Extranjeros. No se mueren por falta de antídotos o ambulancias, como le pasó a un niño que lo mordió una serpiente en Choluteca, y que pudo haber sobrevivido, de no ser porque la ambulancia que lo podía trasladar estaba en mal estado y porque el hospital no tenía el antídoto. Son los pobres que matriculan a sus hijos en Escuelas, colegios y Jardines de niños públicos, los ricos no, ellos tienen a sus hijos en guarderías en colonias seguras donde no corren el riesgo de que los secuestren porque viajan en «rapiditos», ellos van con niñeras que velan su cuidado; los hijos de la clase trabajadora se enfrentan a la violencia de sus barrios y no solo ha sucedido una vez en la que los chicos de escuelas son prácticamente obligados a formar parte de maras y pandillas desde tempranas edades, los niños de las escuelas publicas en Honduras sufren precariedades inimaginables; a los hijos de la burguesía no les cae el techo en la cabeza como le sucedió a dos niños en Choluteca que resultaron heridos al desprenderse el techo de su aula. ¡Claro que es una lucha de clases! una lucha de los explotados contra los explotadores.

Luchemos contra el capitalismo

Corre por la venas de los explotados la sangre de los que una vez fueron silenciados con las frías balas de los fusiles militares. La sociedad hondureña, a diferencia de etapas anteriores donde la manipulación mediática sobre confundía la conciencia, cada día adquiere mas experiencia; es innegable que los agitados movimientos giran en torno a los anhelos de un cambio radical. Nada ofrece soluciones tan reales y genuinas como el triunfo de una revolución socialista, que los obreros se apropien de los que le ha pertenecido siempre y que les ha sido negado. En el marco de este muy podrido sistema pocas soluciones existen, no se pueden llegar a triunfos reales si la estructura es la misma. Ahora es el momento de instaurar un sistema donde los que hoy no tienen voz la puedan tener, por un sistema de salud amplio con educación de calidad, la dictadura no un personaje, es una mega estructura y es hora de sacudirla hasta derrumbarla.

Después del fraude, dijimos que JOH se imponía pero que era una dictadura débil y que más temprano que tarde se enfrentaría a las movilizaciones de masas. Esta perspectiva se ha cumplido. La profundización de la crisis del régimen se ha agravado, pero el movimiento no debe cometer los mismos errores que en la lucha contra el fraude. Se deben conformar asambleas populares que permitan organizar la lucha pero, que puedan convertirse en órganos, que incluso cuando el movimiento baje puedan mantener la lucha. La otra cuestión es abogar por una huelga general. El paro de transporte estaba teniendo grandes afectaciones económicas y eso avanzaba en debilitar al gobierno, pero se levantó. Si el paro fuera del conjunto de la economía, los días o las horas de JOH estarían contadas. Si la lucha se focaliza solo en tomas barriales, difícilmente avanzará en derrumbar por la vía revolucionaria a la dictadura. Por eso debemos abogar por convertir la lucha en una huelga general.

El imperialismo puede valorar que es más costoso sostener a JOH que dejarlo caer, aunque eso no es del todo seguro. Pero si fuese así, ellos buscarán primero derrotar al movimiento de masas o contener mientras puedan el movimiento y cuando entre en reflujo podría buscar una salida legal como un gobierno interino y nuevas elecciones. Cambiar para que nada de fondo cambie. La única esperanza está en la organización de los obreros, campesinos y estudiantes de Honduras, que solo pueden confiar en sus propias  fuerzas.

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