7 septiembre, 2015

Guatemala: Las olas de la revolución sacuden los cimientos del hermano país y el resto de Centroamérica


La dimisión del expresidente Otto Pérez Molina para someterse a un proceso judicial y ser investigado por asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera, parece ser un golpe contundente contra las estructuras del crimen organizado enquistadas en el Estado guatemalteco, las masas lo han celebrado con euforia y están seguras de haber iniciado una nueva etapa en la sociedad guatemalteca rumbo a lo que parece ser una limpieza profunda de todos los elementos indeseables y descompuestos que por décadas se han aprovechado de sus posiciones para el enriquecimiento personal a costa de la miseria de miles.

La prensa burguesa de los países de la región, en especial la guatemalteca, ha querido vender el fenómeno como un movimiento social que exige la depuración de los “malos elementos” dentro de la estructura del Estado, y que esos son sus límites. Pero las masas pueden sacar otras conclusiones y avanzar a posiciones que pongan en tela de juicio el tipo de sociedad en su conjunto, recordemos que hay muchos empresarios involucrados en este escándalo de los cuales poco o nada se menciona en los medios de comunicación de la élite dominante.

La connotada CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala) es considerado un órgano independiente de la estructura del Estado guatemalteco, cuyo origen inicial era para colaborar en la erradicación de los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad que operan en este país . Luego de finalizado el conflicto armado entre la guerrilla de la URGN y el ejército guatemalteco, se instala la Misión de Verificación de las Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA) un organismo parecido al que se instaló en El Salvador luego de terminado también el conflicto entre la otrora guerrilla del FMLN y el ejército salvadoreño. Esta misión denunció constantemente—en apariencia—al gobierno guatemalteco la existencia de “fuerzas ilegales de seguridad” y “maquinaria clandestina de seguridad”, debido a esto se crea la CICIG con base al Acuerdo firmado entre la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Gobierno de Guatemala, el 12 de diciembre del 2006 y opera desde entonces hasta su desarticulación programada para el 15 de septiembre del corriente año.

Esta comisión se había mantenido mucho tiempo al margen del acontecer político en Guatemala y poco o nada había aportado como organismo investigador, ante el descontento generalizado de las masas por los niveles de corrupción descarados, da a conocer una estructura de corrupción en el Estado y esto sirve como detonante para que miles de personas que en un principio se denominaban apolíticas, se lanzaran a las calles casi de manera espontánea y con consignas muy bien definidas contra los gobernantes señalados; pero en la medida que más sectores se sumaban a las protestas, la orientación de las consignas también giró hacia posturas incluso más radicales contra el sistema de libre mercado y sus políticas nefastas de austeridad. “El llamado caso La Línea, que investiga a una mafia que cobraba sobornos a empresarios para permitirles evadir impuestos, ha causado protestas multitudinarias durante meses y también obligó a renunciar a la vicepresidenta Roxana Baldetti, quien ya se encuentra detenida ”

La irrupción de las masas en la vida política para tomar las riendas de su destino en sus propias manos es considerado una acción revolucionaria de primera línea, la presión en las calles y el descontento generalizado es una característica del estado de ánimo del pueblo que puede agudizarse y buscar una expresión política más organizada o puede entrar en cualquier momento en una etapa de retroceso y esperar a que la justicia y el Estado hagan su papel y “funcionen”.

El hecho que se le retire la inmunidad política al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina para que sea investigado por su involucramiento en esta red de corrupción en el hermano país es un paso adelante; sin embargo, no podemos hacernos muchas ilusiones, comprendemos la alegría de las masas al saber que uno de los peces gordos va a ser llevado a los tribunales, enjuiciado y quizá condenado. Lo que vendría a ser un hito en la historia y a lo mejor una advertencia para los demás elementos involucrados en otros casos similares.

Pero recordemos que esto también se desató por esta comisión patrocinada abiertamente por los EUA, quienes en absoluto están dispuestos a acabar con la corrupción, no podemos encontrar un mejor ejemplo de corrupción que dentro de la misma clase dirigente norteamericana, sus objetivos son otros, deshacerse de estos elementos desagradables ante las masas y colocar gente más cercana al poder del capital, al final lo que buscan es el control de los recursos tanto financieros como naturales de Guatemala. Las masas sacarán las lecciones de este proceso y su discurso puede llegar a radicalizarse e ir más allá de la exigencia de juicios contra funcionarios y plantearse un verdadero cambió de sistema, que barra con toda la podredumbre del capitalismo. La vida enseña, y mostrará los límites de estos organismos a las masas guatemaltecas.

La injerencia de los Estados Unidos

Algo que pasa muchas veces desapercibido es el nivel de intromisión de los Estados Unidos en los asuntos internos de muchos países de la región. Ya no incomoda que seamos considerados el patio trasero de la potencia capitalista más poderosa de la tierra y que tengamos que aceptar sus condiciones independientemente del partido que gobierne en Washington, sean estos demócratas o republicanos. Esta “democracia” es conocida como la dictadura del partido único del capital, un partido con dos alas de derecha, y sus intervenciones en la región datan desde 1823 cuando la Doctrina Monroe declara que América Latina se considera «esfera de influencia» para Estados Unidos.

El vicepresidente de los EEUU, Joe Biden ha sido uno de los actores más entusiastas en el último periodo dentro de la región, hace unos meses atrás, éste se reunió con los presidentes del Triángulo Norte centroamericano para llegar a acuerdos y echar a andar la Alianza para la Prosperidad cuya esencia es la destinación de recursos financieros a estos países para desarrollar programas de inversión social que generen las condiciones necesarias para evitar las migraciones masivas de miles de personas de estos tres países a suelo norteamericano, un proyecto mucho más ambicioso que el que ejecutaron con la famosa Alianza para el Progreso en los 60’s que pretendía evitar procesos revolucionarios en la región, tal como había sucedido en Cuba.

Al parecer y a ojo de buen cubero, Biden y su gobierno pretenden que la CICIG se prolongue en Guatemala dado que “si alguien espera que el congreso de EE.UU. se vaya a sumar a la iniciativa haciendo compromisos de miles de millones de dólares (…). La continuidad de CICIG es muy, muy, muy importante» con esto según su análisis estarían asegurando que los fondos invertidos en dicho país no vayan a parar a manos de personas de «mal corazón» y que se aprovechen de la ayuda como ha pasado casi siempre por estas tierras.

El Congreso norteamericano también ha presionado por la extensión de operaciones de la CICIG y solicitaron de manera abierta a Pérez Molina su permanencia en el territorio, parece ser que la confianza ciega que tenían a los gobernantes pro burgueses y pro imperialistas de estos países se ha esfumado, han sido decenas de casos de corrupción de manera descarada que se han suscitado en la región y tal parece que ahora no quieren que sus fondos sean “mal utilizados”. Los EUA temen también que el flujo de migrantes no pare hacia su territorio y se vean nuevamente en una crisis humanitaria y migratoria como la que se desarrollo hace poco, además saben muy bien de los niveles de desempleo y miseria a los que están siendo sometidas las masas de trabajadores norteamericanas y de todas las nacionalidades, la cual actualmente ronda los 5.5% en lo que va del año.

La crisis del capitalismo ha golpeado fuertemente a los EEUU también, y quieren aplicar una receta muy conocida de parar los problemas en su patio trasero antes que les lleguen hasta la cocina, algo que hicieron por muchos años con su intervención directa en los conflictos armados de estos países—Guatemala y El Salvador sobre todo—cuando detuvieron la “amenaza comunista” antes que llegase a las aguas del Río Bravo. Una gran cantidad de guatemaltecos saben muy bien esto, muchos aún mantienen fresca en su memoria cómo Washington intervino de manera directa en el derrocamiento del gobierno progresista de Jacobo Árbenz en 1954 y de su apoyo a la mayoría de los gobiernos militares que estuvieron en el poder hasta 1986, quienes han sido declarados culpables—como el antiguo “hombre fuerte” del imperialismo Ríos Montt—de miles de crímenes contra poblaciones indígenas, campesinos y trabajadores organizados, a estas alturas muchos han sido señalados y pocos los enjuiciados.

¿Necesita El Salvador una CICIES?

Las voces que sugieren que El Salvador necesita una comisión especial para investigar la corrupción al estilo guatemalteco ha hecho eco últimamente en la mente de una parte de la población, esto proviene sobre todo desde la trinchera de movimientos que se autodenominan de la “sociedad civil” pero que son ampliamente reconocidos como gente de derecha y afines al partido de la burguesía. Utilizan sus medios de comunicación continuamente para bombardear a la población en general sobre esta necesidad y tratan de insinuar que el anterior gobierno y el actual, ambos bajo la bandera del FMLN son altamente corruptos—sin presentar ninguna prueba concreta—y que esta comisión sería la que los desenmascararía.

Consideramos que una CICIES no resolvería nada en el país, el problema es lo podrido del sistema de justicia que está diseñado para proteger a la élite económica que controla la sociedad, los casos de corrupción acá tienen nombre y apellido desde hace rato, y las leyes y la justicia simplemente no se aplican, a excepción de un par de casos muy sonados también como el de Mathies Hill y Carlos Perla.

Sólo en el gobierno de Funes se denunciaron 152 casos de corrupción pública durante los gobiernos de ARENA, y los juicios simplemente permanecen cerrados y otros abiertos esperando a que caduquen para que estas personas no puedan ser juzgados ya. Las autoridades norteamericanas no tienen una onza de solvencia moral para venir a decirnos que necesitamos investigar a los corruptos cuando son ellos los que precisamente se han hecho los desentendidos en la mayoría de casos, o simplemente han estado de acuerdo. A los EUA les disgustó por ejemplo que el expresidente Funes (2009-2014) revelara datos sobre el movimiento sospechoso de dinero de Paco Flores , la corrupción es también una carta de presentación del imperialismo norteamericano.

Hay mucha población que identifica muy bien quiénes son los que por años han saqueado los recursos del Estado y si la burguesía está de acuerdo en formar dicha comisión tiene que estar consciente que serían investigados todos los sonados casos bajo los gobiernos de ARENA; pero lo que pretenden con la instalación de dicha comisión es que solamente se investiguen a los gobiernos bajo la bandera del FMLN, ellos creen que las masas son ignorantes y faltos de memoria histórica al pretender aparecer en público como los paladines de la honestidad y transparencia. Si dicha comisión mantuviese una postura imparcial no habría ningún problema; sin embargo, no creemos que vaya a ser de esta manera, como se ha mencionada en muchas ocasiones, estos son organismos fachada de los EE.UU. que buscan mantener su dominio e injerencia en la región junto con sus embajadas y sus bases militares.

Si hubiesen involucrados en casos de corrupción del actual gobierno o el anterior de Funes deben mandarse a la cárcel también, no se puede estar defendiendo personas que han cometido los mismos actos y más aún si se consideran parte de un partido de izquierda o de un movimiento de gente honesta. La persecución y el desenmascaramiento de los corruptos enquistados en el Estado y los que se han enriquecido a costa de los fondos provenientes de los impuestos de la mayoría pobre y trabajadora o de préstamos internacionales, no debe ser una tarea de una comisión foránea igualmente podrida, sino más bien una tarea de las masas trabajadoras quienes deberían ser guiadas de forma revolucionaria por sus líderes, quienes tienen que ser un ejemplo de honestidad y moral revolucionaria.

El monto estimado de la corrupción durante las dos décadas del partido ARENA arroja cifras escalofriantes que ascienden a más de 2,058,000,000 dólares, suficiente para desatar la indignación de un pueblo sumido en su mayoría en la pobreza y la marginación que son las raíces de los niveles de crimen y asesinato que se tienen en la actualidad. El descaro de la burguesía de abogar por una comisión que persiga la corrupción e impunidad parece no tener límite; pero igual no nos sorprende en absoluto, pareciera que olvidan su papel en todos los casos de corrupción, y que en el pasado reciente cometieron crímenes cuando estaban al frente del Estado, y hasta aprobaron una Ley de Amnistía que dejó en total impunidad a exgenerales y al mismo Cristiani por atentar contra la población civil y asesinar a los sacerdotes jesuitas de la UCA.

El papel del Estado burgués

El Estado burgués como lo definió Marx hace años, se reduce a hombres armados en defensa del statu quo y la misma propiedad privada. También sus cárceles, jueces, fiscales, policías, la educación y hasta la misma religión juegan un papel en pro de esta clase parásita, no hay que hacerse ilusiones de que ejercerán la justicia y se atreverán a depurar la sociedad de semejantes individuos.

Esto es tan cierto en nuestro país como para Guatemala, Honduras, Nicaragua y los demás países donde la burguesía y su aparato de Estado prevalecen. No hay que perder de vista que dentro del mismo Estado se originan grupos que buscan usar sus posiciones para proteger, avalar y promover acciones en defensa de los propietarios de la banca, la tierra y la industria, y de violencia contra quienes son considerados una amenaza al statu quo, esto lo conocemos como crimen organizado.

El actual fiscal salvadoreño Luis Martínez tendría en apariencia todas las herramientas judiciales para hundir a Francisco Flores; sin embargo, parece ser que la investigación tardará un par de décadas más de acuerdo a la velocidad con que se avanza, e incluso han comenzado a perderse documentación relevante de las mismas oficinas de la Fiscalía , la mayoría de personas involucradas en los casos registrados pueden respirar tranquilas ya que el brazo de la justicia no alcanza a tocarlos. Desde luego estas personas no actuaron solas, decir que un solo individuo es el culpable de ejecutar un robo a las finanzas del Estado es una falacia completa, éstos actúan siempre en unión con muchas más personas que están en coordinación con el objetivo final y se protegen entre sí. Esto es lo que se descubrió en Guatemala y así han actuado siempre.

A diferencia de su par salvadoreño, la fiscal general guatemalteca Thelma Aldana, parece tener las agallas suficientes para iniciar un proceso contra Otto Pérez Molina: “Nunca imaginé y nunca hubiera querido iniciar un antejuicio contra el presidente, sin embargo, la evidencia hizo imperativa hacer esta solicitud » Del mismo modo se han iniciado juicios farsas que no terminan en nada o simplemente sirven de fachada para encubrir a otros corruptos, y debido a que la presión es tanta a nivel local e internacional, se hace necesario usar uno que otro chivo expiatorio para calmar el reclamo de justicia de las masas.

El crimen organizado está muy enquistado en la estructura del Estado de la mayoría de estos países del patio trasero norteamericano, con nexos en todos los niveles y con el poder suficiente para borrar del mapa a cualquiera que se presuma de héroe de la ley o que simplemente sea considerado una molestia. Los diputados del partido ARENA saben muy bien cómo funciona esto, sufrieron en carne propia un poco de su propia medicina al ser calcinados tres de sus diputados y el chofer de éstos en una acción plenamente coordinada y en donde participaron de manera consciente “las más altas esferas de seguridad pública guatemaltecas ” de acuerdo a la misma CICIG que investiga ahora a Otto Pérez y a otros involucrados en este nuevo caso.

Las investigaciones dieron por concluido que gente del Estado guatemalteco estaba involucrada en el asesinato y con nexos en El Salvador, no se salvaron ni los mismos policías que supuestamente ejecutaron el crimen quienes fueron ajusticiados en la prisión El Boquerón por un escuadrón armado y con el aval de las autoridades penitenciarias. Parece ser que el silencio de la sepultura es el mejor aliado ya que ni el mismo partido ARENA no ha movido un dedo para que la verdad salga a la superficie, esto debería ser un hecho a tomar en cuenta para la fiscalía guatemalteca.
Como marxistas estamos conscientes que nunca habrá justicia para las masas trabajadoras y campesinas a menos que ellas mismos ejerzan la justicia por su cuenta, lo que pasa por tomar el Estado en un primer momento para doblegar la resistencia de toda esta lacra y luego proceder a su destrucción para la edificación de un Estado obrero sano.

La transparencia y honestidad, puntos claves de un gobierno de izquierda
Preocupa muchas veces la respuesta tibia de la dirección de nuestro partido cuando son atacados por supuestos actos de corrupción durante la actual y pasada administración. Las acusaciones contra el expresidente del parlamento Sigfrido Reyes por la adquisición de terrenos del IPSFA a precio preferencial, su desenvolvimiento como presidente de la Asamblea y el caso de construcción de la presa el Chaparral desmoralizan a la militancia honesta del partido y la condicionan para la incorporación decidida a la lucha revolucionaria.

Si tenemos en la actualidad un partido de izquierda en el poder conformado en su mayoría por combatientes que sufrieron en carne propia los embates de la represión, la persecución, asesinato y austeridad en sus vidas, deberían luchar abiertamente contra la corrupción ya sea dentro de la complejidad del Estado como en el mismo gobierno y posicionarse de forma clara contra estos casos y pedir la investigación y cuentas claras, incluso si esto significa que tengan que rodar cabezas de elementos que se han degenerado en el proceso de absorción por parte de esta mal llamada democracia. Esto no permitiría el aparecimiento de rumores, calumnias o ataques de parte de la burguesía recalcitrante del país y otorgaría una solvencia moral a sus líderes capaz de contagiar a las bases que permitiría devolver la confianza y dar la cara en cualquier caso donde el partido sea atacado por esta situación.

Una CICIES patrocinada por la ONU con los EUA por detrás, a lo mejor sí tendría efectos desencadenantes; pero nuestro pueblo ha reclamado por años justicia ante los cientos de casos de corrupción que están bien documentados y con pruebas concretas—aunque a estas alturas, ya deben haber desaparecido todas las pruebas posibles— y lo que hay que entender es que el sistema de justicia está podrido hasta los cimientos, y no es para menos así funciona en la mayoría de países de economía de mercado.

Convocar a las masas para exigir justicia en los más de 150 casos de corrupción que existen; mantener un discurso coherente y desmarcarse radicalmente de los mismos elementos del partido que no gozan de la confianza del pueblo; exigir una depuración profunda dentro del sistema de justicia de todos los jueces y fiscales corruptos; vincularse de manera directa con los trabajadores tanto en el área privada como la estatal y apoyarlos en sus luchas, sería un gran paso al frente y esto despertaría nuevamente el espíritu combativo de los militantes honestos. Podemos decir con certeza a estas alturas que la crisis por la que pasa el movimiento revolucionario es la crisis de su dirección.

Las tareas del derrocamiento de toda la podredumbre de corrupción, robo y asesinato que genera el sistema capitalista y su Estado no debe ser una tarea de una CICIG, CICIES o CICIH en el caso hondureño, estas comisiones no harán más que prolongar las contracciones o los dolores de parto de una vieja sociedad preñada de una nueva, sólo el pueblo salva al pueblo, no podemos confiar en organismos patrocinados por el imperialismo norteamericano cuya intervención en la región ha sido nefasta y ha dejado una estela de muerte y desolación por años. La unión de toda la clase trabajadora y campesina centroamericana bajo una Federación Socialista debe ser nuestro objetivo, los recursos de la región son suficientes para sacar de los niveles de pobreza y atraso a la mayoría de estos países pero están en manos de una clase parasita que debe ser derrotada y expropiada. Como dijera el poeta:

Por la patria grande y unida de Morazán
La de la libertad y la igualdad de los trabajadores
Que ya no sea de los extranjeros sino de nosotros.
Ese pensamiento existe,
Está abonado en sangre
Y es el que unirá a nuestros pueblos con nuestros pueblos
Y con todos los pueblos de la tierra

        San Salvador 07 de septiembre de 2015