4 febrero, 2020

Expectativas sobre la revisión del salario mínimo

Karl Marx, en su obra Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844, expresa que el salario mínimo para el capitalista es solamente lo requerido para mantener al obrero durante el trabajo y para que él pueda alimentar una familia y no se extinga la raza de los obreros; y según Adam Smith el salario habitual es el mínimo compatible con la existencia animal.

Ha pasado mucho tiempo desde estas afirmaciones y resultan más contemporáneas que nunca. Por ejemplo, en nuestro país El Salvador podemos observar como la lucha de los trabajadores por una vida digna sigue en pie versus el objetivo de los empresarios de no cubrir ni tan siquiera lo mínimo para sobrevivir. Según el estudio del Centro para la Defensa del Consumidor el costo de la vida por mes ronda los $700 dólares tomando en cuenta alimentos, y otros servicios como salud, transporte y educación. Actualmente, el salario mínimo en la zona urbana es de $300 y en la rural de $200 dólares; es evidente que el salario mínimo actual no cubre las necesidades humanas de un trabajador y su familia.

Dada esta situación que viven la mayoría de salvadoreños, es urgente que se revise el aumento del salario mínimo para los dos sectores. En noviembre del pasado año fue juramentado por el ministro de Trabajo el actual Consejo Nacional del Salario Mínimo (CNSM) con el fin de darle seguimiento a este tema, pero hasta la fecha los mismos representantes del sector laboral del consejo siguen presionando para que la empresa privada y el ministerio continúen con una segunda reunión para la revisión por un nuevo aumento.

Por su lado, la empresa privada a través de la cámara de comercio ha presentado su postura de negarse totalmente al aumento del salario mínimo para el año 2020 debido a que el producto interno bruto del país solo ha crecido un 2%. La negativa de la cámara de comercio de aumentar el salario por el poco crecimiento del PIB esta totalmente fuera de lugar ya que el aumento del salario mínimo no está determinado por el crecimiento o estancamiento del PIB, por el contrario, es en muchas ocasiones el aumento de la injusticia en un país, puesto que el PIB no mide valores que tienen que ver con condiciones dignas de vida, calidad del sistema educativo o de salud. Por ejemplo, en Chile que es considerada la quinta mayor economía del Latinoamérica con un aumento del PIB del 5.6% estalló en meses anteriores una insurrección por el descontento de la mayoría de la población frente a sus condiciones de vida.

Con las declaraciones del presidente de la cámara de comercio de El Salvador no se puede negar que aquellos que poseen los medios de producción siguen viendo a los trabajadores reducidos a simples necesidades vitales, intentan a toda costa solo brindarles lo mínimo para que estos sigan vivos y funcionales al sistema económico que los explota, por consiguiente, un aumento del salario mínimo que ayudaría ínfimamente a una vida más digna estará siempre fuera de los planes de los empresarios.

Existen en la actualidad propuestas realizadas para el aumento del salario mínimo, una viene del mismo seno del CNSM que es de un aumento hasta $400 (24%) y $450 (48%); Igualmente fue expuesta por movimientos sociales una segunda propuesta la cual plantea un aumento del 100% es decir un salario mínimo de $600, estas son hechas como contrapropuesta ante la negativa del sector privado y su falacia del crecimiento del PIB que demuestra claramente el antagonismo de las clases: por un lado, los trabajadores buscando una mejor calidad de vida para 4.6 millones de personas que están en edad para trabajar y, por el otro lado, el sector privado que en palabras del mismo representante de la cámara de comercio piensan que “estas cosas se analizan fríamente con números y cifras”, sin tomar en cuenta la calidad de vida que puede tener una persona con los salarios actuales.

Al tomar solamente con “análisis fríos” el aumento del salario como lo expresa la empresa privada saca totalmente de las propuestas la parte humana de un salario que no es solamente saldar necesidades básicas, ya que está involucrado de qué manera se podrán cubrir. En otras palabras, tener una alimentación saludable, un techo digno, ropa para cubrirse, una cama digna donde dormir, la capacidad de comprar un libro ya sea como gusto propio o los materiales necesarios para la educación de los hijos, todo esto y más se deja de lado con los “análisis fríos” de aquellos que siempre tienen la capacidad de cubrir todas sus necesidades básicas y subjetivas.

La revisión del aumento al salario mínimo debe ser un tema fundamental para toda la clase trabajadora, lo que esta en juego es la búsqueda de una vida digna para millones de personas. Esto no se logrará sin una lucha decidida entre los trabajadores y el gran capital. Debemos organizarnos para conquistar un salario mínimo acorde a nuestras necesidades.