Ascenso y caida de la Internacional Comunista

La política de la Internacional Comunista giraba aún más a la derecha con la preocupación de Stalin por encontrar aliados para "la defensa de la Unión Soviética de un ataque". La Internacional Comunista ya se estaba quedando reducida al papel de guardia fronterizo. Los desacuerdos dentro del Partido Bolchevique y de la Internacional aparecieron con la cuestión de la revolución china y la situación en Gran Bretaña. En China, durante 1925-1927, la revolución estaba provocando el levantamiento de millones de personas en Asia. La Internacional Comunista, en lugar de confiar en los trabajadores y los campesinos para llevar adelante la revolución, como fue la política leninista en Rusia, prefirió confiar en los capitalistas y generales chinos. La Oposición de Izquierdas advirtió de las consecuencias que tendría esta política. El Partido Comunista Chino era el único partido obrero en China y tenía una influencia dominante entre la clase obrera; el campesinado miraba el ejemplo de Rusia que les demostraba una salida a los siglos de sufrimiento que habían sufrido en manos de los terratenientes a través de la ocupación de tierras. Pero la IC se negó tenazmente a tomar el camino de la independencia de la clase obrera, camino en el que siempre había insistido Lenin como un requisito previo para una política comunista con relación a las revoluciones democrático-burguesas y anti-imperialistas en oriente.


La política de la Internacional Comunista giraba aún más a la derecha con la preocupación de Stalin por encontrar aliados para "la defensa de la Unión Soviética de un ataque". La Internacional Comunista ya se estaba quedando reducida al papel de guardia fronterizo. Los desacuerdos dentro del Partido Bolchevique y de la Internacional aparecieron con la cuestión de la revolución china y la situación en Gran Bretaña. En China, durante 1925-1927, la revolución estaba provocando el levantamiento de millones de personas en Asia. La Internacional Comunista, en lugar de confiar en los trabajadores y los campesinos para llevar adelante la revolución, como fue la política leninista en Rusia, prefirió confiar en los capitalistas y generales chinos. La Oposición de Izquierdas advirtió de las consecuencias que tendría esta política. El Partido Comunista Chino era el único partido obrero en China y tenía una influencia dominante entre la clase obrera; el campesinado miraba el ejemplo de Rusia que les demostraba una salida a los siglos de sufrimiento que habían sufrido en manos de los terratenientes a través de la ocupación de tierras. Pero la IC se negó tenazmente a tomar el camino de la independencia de la clase obrera, camino en el que siempre había insistido Lenin como un requisito previo para una política comunista con relación a las revoluciones democrático-burguesas y anti-imperialistas en oriente.

Mientras tanto, en Gran Bretaña se seguía una política similar, aquí las masas estaban en medio de un proceso de intensa radicalización. Como una forma de hacer frente a una invasión contra la Unión Soviética, los sindicatos rusos hicieron un pacto con el secretario general del Consejo Sindical del TUC. En Gran Bretaña existía una tendencia hacia acontecimientos revolucionarios y se puede ver en el hecho de que un millón de militantes, la cuarta parte de la militancia sindical, estaban organizados en el Movimiento Minoritario [1]. Trotsky analizó la situación en Inglaterra y pronosticó el estallido de la huelga general. La tarea del Partido Comunista y de la IC tendría que haber sido preparar a los trabajadores para la inevitabilidad de una traición por parte de la dirección sindical. En su lugar, sembraron ilusiones en las mentes de los trabajadores, especialmente cuando los burócratas sindicales se escudaron en el acuerdo con los sindicatos rusos y que utilizaron como una capa. Tras la traición de la huelga general por parte la burocracia sindical, Trotsky exigió que los sindicatos rusos rompieran relaciones con el TUC. Stalin y la IC se negaron.
Después de utilizar durante el tiempo necesario el Comité Anglo-Ruso, más de un año después de la huelga general, la burocracia sindical rompió las relaciones. La IC gritó a los cuatro vientos que la habían traicionado. Pero mientras tanto, el joven Partido Comunista de Gran Bretaña, que debería haber aumentado su militancia a pasos agigantados gracias a estos grandes acontecimientos, se quedó paralizado y desorientado con la política de la Internacional, quedó totalmente desacreditado y su influencia entre las masas se debilitó.
Estas nuevas derrotas de la IC, consecuencia directa de la política de Stalin y la burocracia, a primera vista, paradójicamente, aumentaron el poder de la burocracia dentro de la Unión Soviética. Las masas soviéticas estaban cada vez más desmoralizadas y desilusionadas con estas nuevas derrotas del proletariado internacional y su moral seguía disminuyendo. Las derrotas, que habían sido una consecuencia directa de la política de Stalin y la burocracia, fortalecieron aún mas la posición de ésta en la Unión Soviética. La Oposición de Izquierdas, dirigida por Trotsky, que había analizado y previsto correctamente estos procesos, fue expulsada en esta época del Partido Bolchevique y de la Internacional.
Los resultados internos de la política de Stalin, comenzaron a dar su fruto en el alarmante crecimiento de la fuerza e influencia de los kulaks y los nepistas. La Unión Soviética se encontraba al borde del desastre. Aterrorizados, Stalin y la burocracia se vieron obligados a adoptar una caricatura de la misma política por lo cual habían expulsado a Trotsky y sus seguidores. En Rusia se pusieron en práctica los Planes Quinquenales contra los que Stalin había luchado tan enérgicamente. Gracias a la producción planificada la Unión Soviética consiguió sus grandes éxitos y sobre las que actualmente se basa la URSS para su participación en la guerra.
Mientras tanto, el giro interno hacia la izquierda provocado por el terror, se reflejó en un giro aterrorizado hacia la izquierda a nivel internacional. Stalin se había pillado los dedos en sus intentos de apoyarse en elementos capitalistas en China y de conciliación con la socialdemocracia. Ahora, bruscamente, llevó a la internacional en la dirección contraria. La Internacional, violando sus estatutos, llevaba cuatro años sin celebrar un congreso. Se convocó un nuevo congreso el que se presentó oficialmente el programa del socialismo en un solo país como programa de la Internacional Comunista. También proclamó el final de la estabilidad capitalista y el comienzo de lo que se llamó el "tercer período". Este "tercer período" su suponía que desembocaría en el colapso final del capitalismo mundial. Al mismo tiempo, la socialdemocracia, según la una vez famosa (pero ahora enterrada) teoría de Stalin, se había transformado en el "socialfascismo". Ya no era posible llegar a un acuerdo con los "socialfascistas", que constituían el principal peligro al que se enfrentaba la clase obrera y había que destruirlo.
Fue precisamente en este período cuando la depresión sin precedentes de 1929-1933 afectó a todo el mundo. En particular, golpeó a Alemania. Los trabajadores alemanes se encontraron en una situación de degradación y miseria, y las clases medias estaban arruinadas. Las cifras de desempleo en Alemania aumentaban constantemente hasta que alcanzaron los 8 millones de parados. La clase media, al no recibir nada de la revolución de 1918 y desengañada con el fracaso de los comunistas en 1923 que no consiguieron tomar el poder, presa de la angustia y la desesperación, comenzó a buscar una solución a sus problemas en una dirección distinta. Ayudados y financiados por los capitalistas, los fascistas comenzaron a asegurarse una base de masas en Alemania. En las elecciones de septiembre de 1930 consiguieron cerca de 6 millones y medio de votos.
A pesar de su expulsión de la IC, Trotsky y sus seguidores todavía se consideraban parte de ella y pedían insistentemente que se les permitiera volver a sus filas. Al mismo tiempo, sometieron a una dura crítica la teoría suicida adoptada por la Internacional Comunista. En su lugar, defendían el regreso a la política leninista realista del frente único como único medio de ganar a las masas para la acción y a través de su propia experiencia, al comunismo.
Con la victoria de Hitler en las elecciones, Trotsky dio la señal de alarma. En un folleto titulado: El giro de la Internacional Comunista. La situación en Alemania, lanzó la señal de salida para la campaña que durante tres años llevado adelante la Oposición de Izquierdas de la Comintern, así es como se consideraban los trotskistas. En Alemania, Francia, EEUU, Inglaterra, en la lejana Sudáfrica y en todos los países donde tenían grupos, los trotskistas llevaron a cabo una campaña para exigir que el Partido Comunista Alemán emprendiera una campaña a favor del frente único con los socialdemócratas para evitar que Hitler llegara al poder.
Bajos las instrucciones directas y el asesoramiento de Stalin y la IC, el Partido Comunista Alemán denunció esta política como "contrarrevolucionaria y socialfascista". Lucharon insistentemente contra la socialdemocracia a la que consideraban el "principal enemigo" de la clase obrera y planteaban que no existía ninguna diferencia entre democracia y fascismo. En septiembre de 1930, Rote Fahne (Bandera Roja), el órgano del Partido Comunista Alemán proclamaba lo siguiente: "Anoche fue el gran día de Herr Hitler, pero la victoria electoral de los nazis es el principio del fin".
Durante estos años la IC continuó con su funesto rumbo. Cuando Hitler organizó un referéndum en 1931 para derribar al gobierno Socialdemócrata de Prusia, ante la insistencia directa de Stalin y la IC, los comunistas alemanes votaron con los nazis en contra de los socialdemócratas. Todavía en mayo de 1932, el Daily Worker británico acusaba de esta manera a los trotskistas por su política en Alemania:
"Resulta significativo que Trotsky haya salido en defensa del frente único entre los partidos comunistas y socialdemócratas en contra del fascismo. En un momento como el actual no se podría haber dado una dirección de clase más perjudicial y contrarrevolucionaria".
Mientras tanto, Trotsky había escrito cuatro folletos, docenas de artículos y manifiestos, en todas partes los trotskistas aprovechaban cualquier oportunidad para presionar a la IC para que ésta cambiara de política. En enero de 1933 Hitler pudo tomar el poder sin la más mínima oposición organizada en un país que contaba con la clase obrera más organizada y con el Partido Comunista más fuerte, exceptuando el de Rusia. Por primera vez en la historia, la reacción pudo conquistar el poder sin ninguna resistencia por parte de la clase trabajadora. El Partido Comunista Alemán contaba con 6 millones de seguidores, la socialdemocracia con 8 millones. Juntos eran la fuerza más poderosa de Alemania.
El Partido Comunista Alemán se condenó para siempre con esta traición. Pero la IC estaba lejos de reconocer la naturaleza de la catástrofe. En su lugar, apoyó solemnemente la política del Partido Comunista Alemán y de la Internacional después de considerarla perfectamente correcta.
Una organización que no puede aprender de las lecciones de la historia está condenada. Como fuerza en la lucha por el socialismo mundial la IC estaba muerta. La Oposición Internacional de Izquierdas rompió con ella y proclamó la necesidad de una nueva Internacional. Pero lo que era evidente para la vanguardia que había abandonado cualquier intento de reformar la IC, no era tan evidente para las masas. Sólo podrían aprenderlo a través de los grandes acontecimientos.
La IC continuó aplicando esta política errónea hasta 1934. Cuando los fascistas franceses, animados por los éxitos del fascismo en Austria y Alemania encabezaron manifestaciones armadas para derribar el gobierno liberal y el parlamento, el Partido Comunista dio la orden de manifestarse junto a ellos. Pero ahora el peligro que Hitler representaba para la Unión Soviética era evidente para todo el mundo. Stalin y la burocracia estaban aterrorizados. Stalin, desdeñoso y cínico con la capacidad de la IC como instrumento de la revolución mundial, la convirtió aún más abiertamente en un instrumento de la política exterior soviética. Una organización en la sociedad de clases que deja de representar a la clase obrera, inevitablemente, cae bajo la presión e influencia de la burguesía, Stalin en busca de aliados giró hacia las burguesía de Gran Bretaña y Francia. La política del Frente Popular se inició y se aprobó en el último congreso de la Internacional celebrado en 1935. Esta política de coalición con los capitalistas liberales estaba en contra de la política por la que había luchado Lenin durante toda su vida. Representaba una nueva etapa en la degeneración de la IC y del primer estado obrero.
Con el ascenso de Hitler, de nuevo gracias a la política de Stalin, se afianzó aún más la burocracia en la Unión Soviética. Las casta burocrática se ha elevado cada vez más por encima de las masas soviéticas y ha aumentado su poder. Pero esta degeneración progresiva ha sufrido también cambios cualitativos. De ser simplemente incapaz de asegurar otra cosa que no fuera la derrota de la clase obrera mundial, el estalinismo se ha opuesto a la revolución proletaria en otros países. Los Procesos de Moscú, el asesinato de los viejos Bolcheviques, las purgas, el asesinato y el exilio de decenas de miles de la flor y nata de los trabajadores comunistas rusos, completaron la contrarrevolución estalinista dentro de la Unión Soviética.
Los acontecimientos en Francia y España están todavía frescos en la cabeza de todo revolucionario. La IC jugó el papel principal en la destrucción de una revolución que podría haber triunfado. En realidad, se ha revelado como la vanguardia combatiente de la contrarrevolución. Las derrotas de la clase obrera mundial condujeron, inevitablemente, a la guerra mundial. Irónicamente, la guerra se inició con un pacto entre Hitler y Stalin. Así, Stalin asestó un nuevo golpe a la clase obrera mundial y a la IC. Después dio un nuevo vuelco y emprendió una campaña por la paz en interés de Hitler, con un habilidoso disfraz de política "revolucionaria". Como Trotsky dijo en su predicción del pacto Stalin-Hitler en un artículo escrito en marzo de 1933:
"El rasgo fundamental de la política internacional de Stalin en los últimos años ha sido el siguiente: comercia con los movimientos de clase obrera cómo comercia con el petróleo, el manganeso y otras mercancías. En esta frase no hay un ápice de exageración. Stalin trata a las secciones de la IC en los diferentes países y a la lucha de liberación de las naciones oprimidas como si fueran calderilla en las negociaciones con las potencias imperialistas… cuando tiene que apoyar a China contra Japón, somete al proletariado chino al Kuomintang. ¿Qué haría en el caso de un pacto con Hitler? Por cierto, Hitler no tiene ninguna necesidad particular de conseguir la ayuda de Stalin para estrangular al Partido Comunista Alemán. La situación insignificante en la que se encuentra el partido es la consecuencia de toda su política anterior. Pero es muy probable que Stalin llegue a un acuerdo para cortar cualquier ayuda para el trabajo clandestino en Alemania. Esta es una de las concesiones secundarias que tendría que realizar y, sin duda, estará bastante dispuesto. También podemos estar seguros de que la campaña ruidosa, histérica y hueca contra el fascismo que lleva adelante la IC desde hace unos años, va a silenciarse de una forma hábil y solapada".
La política de Stalin y el "cadáver corrupto" de la Comintern se arruinó irremediablemente cuando los nazis invadieron la Unión Soviética. La IC tuvo que dar un giro de ciento ochenta grados y convertirse de nuevo en el felpudo del imperialismo británico y Roosevelt. Pero con el aumento de la dependencia de Stalin del imperialismo estadounidense y británico, también aumentaba la presión de los "aliados" capitalistas. El imperialismo estadounidense, particularmente, ha pedido la disolución de la Comintern como garantía final frente al peligro de la revolución social en Europa después de la caída de Hitler.
Ya se ha terminado esta prolongada agonía. Stalin ha disuelto la degenerada Comintern. Al hacerlo, ha proclamado abiertamente su cambio de campo, al de la contrarrevolución capitalista en lo que concierne al resto del mundo. Sin embargo, los imperialistas que obligaron a Stalin a este intercambio a cambio de concesiones y negocios por su parte, no han comprendido las consecuencias que esto tendrá.
De ninguna manera van a poder abortar las nuevas revoluciones que estallarán por todo el mundo. En menos de dos décadas desde que comenzó su degeneración, la Comintern ha arruinado muchas situaciones favorables para la revolución en muchos países. Las décadas venideras serán testigo de muchas revoluciones que llevarán al colapso y la desintegración del capitalismo.
La época de entreguerras, aunque fue una época de convulsiones violentas, pronto será considerada como una época tranquila en comparación con el período venidero. En un ambiente de insurrecciones y tormentas sociales, se volverá a construir un verdadero instrumento de la revolución mundial. Durante las últimas décadas los obreros, excepto en Rusia, han carecido de un partido y dirección bolcheviques. Volverán los magníficos días de la Internacional Comunista de 1917-1923.
El crecimiento del apoyo internacional a las ideas del marxismo, basadas en las tradiciones del bolchevismo, la rica experiencia del pasado, aprendiendo de las derrotas de la clase obrera, una vez más llevará a los oprimidos hasta el derrocamiento del capitalismo y el establecimiento de una república socialista mundial.

Junio 1943

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NOTAS

[1] Movimiento Minoritario: Ala de izquierdas de los sindicatos británicos impulsada por el Partido Comunista en los años veinte.

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