Política - Principales - 21 junio, 2019

¿Cuál es la razón del triunfo de la derecha en el FMLN?

La Comisión Especial Electoral del FMLN después de 5 días de retraso y tras anular varios centros de votación por irregularidades, declaró ganador a Oscar Ortiz de las elecciones internas. Así también se ha difundido públicamente la lista de los militantes electos al Consejo Nacional, la adjunta de la secretaría nacional y otros puestos de dirección. Oscar ha tomado el control de la secretaría, esto ha sido una victoria de las ideas de derecha dentro del FMLN. A pesar del gane del ala de derechas, lo que se viene no será un cierre de filas, sino una lucha intensa entre las ideas del reformismo estalinista y las ideas del sector de Oscar.

La razón de la derrota de Arístides es clara. Era el candidato de los estalinista comandados por Medardo González; los responsable del fracaso en los 10 años de gobierno. Gobiernos en los que no trazaron ni por cerca una ruta revolucionaria, sino que se dedicaron a administrar el Estado burgués. Cumpliendo las palabras de Schafik, pero en sentido inverso: Abandonamos las armas, entramos en el sistema, para que nos cambiara a nosotros, no para que nosotros cambiáramos el sistema. Esta dirección, olvidó el discurso progresista y se adaptó a la democracia burguesa, a las luchas parlamentarias e institucionales, abandonando sus posturas frente a temas claves, como las privatizaciones, TLC, la dolarización, la posición firme frente a la deuda externa, la nacionalización de las pensiones, etc.

Desarrollaron un modelo de gobierno que no toca ninguna fibra del capital, no porque no pudieron sino porque sucumbieron a los designios del capital, una capitulación a los intereses de los EE.UU. a través de la Asocio para el Crecimiento, que propició una serie de condiciones para la explotación y el extractivismo de las transnacionales. Hubo muchos errores políticos claros en el gobierno.

La formación política de la base, una cuestión elemental

Al interior del partido, hicieron a un lado la formación política ideológica. Esto no se tiene que ver como una cuestión accidental, sino más bien es la característica de un régimen burocrático, que frena el desarrollo político de la base, pero sobre todo de la juventud. y esto se debe a que en cuanto la juventud o la base se prepara, saca conclusiones y teoriza; los puestos de los altos mandos son amenazados. Esta es la razón principal del por qué el FMLN nunca vio con seriedad la formación política y la razón del por qué siempre fue enemigo profundo del debate y de la teoría revolucionaria. Esto es un problema realmente viejo del movimiento obrero, como lo describe P. Broué- en la historia del partido bolchevique:

«El primero de los deberes de un revolucionario es criticar a sus dirigentes: los discípulos no serían por tanto dignos de su maestro si no se atreviesen a combatir su punto de vista cuando piensan que está equivocado. Además, un partido revolucionario no se construye con robots. Esta es la opinión de Lenin cuando escribe a Bujarin que, si prescindiesen de las personas inteli­gentes pero poco disciplinadas y no conservasen más que a los imbéciles disciplinados, el partido se iría a pique”. Este tipo de deformaciones han sido la tendencia en los partidos de masa deformados y han llevado al fracaso a la clase obrera una y otra vez.

¿Centralismo democrático o centralismo burocrático

En este contexto se ha criticado erróneamente el Centralismo Democrático como una forma equivocada de tomar las decisiones. Queremos aclarar esto, en el FMLN no hubo centralismo democrático, eso hubiese significado, que en primer lugar se tuviera un programa. Un programa debatido por las bases, que bajara de la dirección a las bases y que de las bases subiera hasta la dirección de nuevo. En un debate abierto y que éste fuera votado por delegados en un congreso.

Eso no pasaba en el FMLN, cuando se intentó hacer, no se respetaron las decisiones y los procedimientos. Fue más bien una válvula de escape para soltar presión, más que un congreso para decidir la política que se tenía que llevar acabo en los próximos años. Después del 2015 nunca más volvimos a tener oportunidad de debatir las tácticas y estrategia del partido.

Este ejercicio de debate imperfecto, fue el centralismo burocrático; lo contrario al centralismo democrático. En este modo de operar quien toma las decisiones centrales es la dirección sin ninguna necesidad de consultar a las bases. Con esto no queremos decir que la dirección debe pasar en una constante consulta a las bases para cada paso que se de. Eso sería llevar el centralismo democrático al absurdo. Lo ideal es que un partido sano tenga congresos periódicamente (cada uno o dos años), para decidir, direcciones, candidatos a elección popular si los hay, balances organizativos, el programa y las perspectivas de la lucha.

De esta forma se evita la burocratización y la democracia fluye, las bases participan y se forman en las cuestiones elementales del partido. ¿Cómo es posible que el partido continuara sin discutir nada desde el 2015 a la fecha? ¿No cambio la coyuntura en 4 años?  ¿A caso esto no es prepararse para los fracasos?

Ortiz surge como falso héroe en la confusión

El voto hacia Ortiz fue un voto por el cambio, la base al final quiere ver un nuevo FMLN y Ortiz supo vender la idea de cambio. Aunque realmente él no sea el cambio que la base necesita, pero las bases solo lo comprobarán esto a través de la experiencia práctica. Decir que Ortiz es ilegitimo es seguir el juego a la dirección burocratizada que intento ocultar los resultados en una serie de acciones antidemocráticas. Ambas castas burocráticas cometieron ilegalidades y ambas se han denunciado públicamente, negarlo no ayuda en nada a sacar las lecciones de los errores y no prepara a las bases para las futuras batallas.

De los errores la juventud se debe aprender, no hay atajos para esto. Después de perder las elecciones legislativas, de hacer un gobierno administrando el Estado burgués, y perder las elecciones ante Bukele. Era lógico que las bases buscarían sacudirse la dirección que los llevó a estos fracasos. Este síntoma es realmente importante, refleja que hay una base crítica al interior del FMLN. Que en las elecciones han dado una muestra de querer un cambio. La sed de cambio se expresaba en la superficie desde que Gerson, el candidato de los estalinistas, perdió abultadamente en las elecciones para precandidatos presidenciales ante Hugo, el candidato de Oscar.

Por tanto, lo que sucedió en estas elecciones fue una continuación y profundización de los acontecimientos pasados. Pero también un reflejo de lo que pasa fuera del partido, el deseo de cambio y la búsqueda de soluciones de la gente. En la política nada sucede por accidente.

La necesidad del programa como arma fundamental en la batalla de las ideas

Desde nuestro punto de vista la juventud crítica no supo aprovechar el vacío político y la sed de cambio de la base. La juventud de izquierda al interior, no ofreció cambio, no presentaron principalmente un programa revolucionario y socialista, que era lo que se necesitaba. Un programa que de verdad fuera una alternativa a la banca rota política del FMLN. Que conectara con las necesidades más sentidas de la base y la clase obrera. Hablamos de un programa, no un conjunto de consignas. Además la base crítica y más consiente en última instancia se replegó a la vieja burocracia. Para dar la batalla lo mejor hubiese sido que presentaran un candidato independiente y un programa, de seguro, con eso hubieran conectado con el ambiente rápidamente. Pero eso no sucedió y terminaron a las faldas del sector de la vieja dirección.

Los discursos vacíos sustituyeron la batalla de las ideas, ni Arístides ni Oscar presentaron un programa revolucionario. Solo hablaban de la revolución, del proyecto histórico, del socialismo, etc. Lo cual no es malo, lo malo es que los dirigentes no se detiene a explicar estas ideas. Cuando lo intentan solo hacen el ridículo, como la definición de socialismo de Ortiz, reflejando la decadencia al interior de sus filas.

Ante la ausencia de una verdadera tendencia revolucionaria y socialista organizada y constituida al interior del FMLN, fueron las ideas de la derecha las que salieron favorecidas sobre las ideas del reformismo estalinista. El FMLN bajo el mando de Ortiz terminará replegándose al gobierno de Nayib, lo cual disolverá la posibilidad de una oposición fuerte.

Hacia el debate sobre la necesidad de un partido con programa, métodos y traiciones revolucionarias

Debemos aprender las lecciones más importantes del ascenso y caída del FMLN como el partido de la clase obrera que fue. Es posible que el FMLN resurja, pero bajo ideas más conservadoras de derecha. Cuando Nuevas Ideas fracase con su política ambigua y posmodernista, quedará un vacío que solo puede ser llenado ya sea por un partido revolucionario socialista, o por el viejo partido deformado de la clase obrera. Es nuestro deber prepararnos para estos escenarios. Desde el BPJ hacemos el llamado serio a la construcción del partido revolucionario. Sobre la base de una serie de debates sobre qué partido necesitamos, con qué métodos y con qué programa, invitamos a la juventud de izquierda a organizar y participar en este debate. Ponemos a disposcion nuestro programa que se puede leer aquí.

La historia del FMLN es valiosa y fundamental para la juventud. Solo a partir de estas lecciones podremos construir un partido revolucionario en el futuro. El legado histórico del FMLN le pertenece a la juventud, tomémoslo como nuestro; es un arsenal valioso de aprendizaje. Tarde o temprano los tiempos cambiarán, cuando las ideas decadentes de esta época de posmodernidad y decadencia política hayan demostrado su banca rota, nuevamente las ideas del socialismo volverán, así como la primavera le sigue al invierno; los campos reverdecerán con nuevos bríos de revolución.

San Salvador, 21 de junio, 2019


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