2 agosto, 2015

Socialismo del siglo XXI o la necesidad del debate y genuinas medidas socialistas

El descontento en la población por las actuales condiciones de vida es generalizado, pero aún no se expresa directamente en las calles.

El descontento en la población por las actuales condiciones de vida es generalizado, pero aún no se expresa directamente en las calles. Contrario a lo que plantea la derecha, la mayoría de la población tiene claridad que a pesar de todos los problemas que nos afectan, este gobierno no los ha promovido o generado, como por ejemplo, las condiciones económicas adversas o la inseguridad; pero también hacen un reclamo y consideran que se debería de hacer más por la gente pobre y trabajadora, quienes somos la mayoría del país.

 

LPG Datos arrojó en su encuesta del 26 de mayo que un 47.4 por ciento de la población aprueba el actual gobierno frente a un 44.8 por ciento que lo desaprueba. Sin embargo, en el tema de seguridad el 61 por ciento lo desaprobó y el 16.9 por ciento lo aprobó. En cuanto a los problemas económicos el 16.2 por ciento considera que la economía ha mejorado, versus el 62.5 por ciento que opina lo contrario.

Otras encuestadoras muestran resultados que han fulminado a la actual administración en todos los aspectos de la sociedad en las que interviene, no está demás decir a quienes responden dichas firmas encuestadoras, les podemos acusar de todo menos que sean pro-gobierno.
Las críticas a todo lo que ejecuta el gobierno por lo general provienen de la burguesía y sus lacayos, y por otro lado por la autodenominada izquierda independiente o radical, quienes aseguran que es una burla a la población todo lo que se hace o que nada más generan clientelismo político, estos grupos sólo ven traición donde otros muchos miran un avance, mínimo aún, pero que es un buen paso.

La psicología de las masas es muchas veces impredecible, las pocas formas que tenemos para medir su estado de ánimo es por medio de encuestas, elecciones, movilizaciones, huelgas o revoluciones. Por lo pronto sólo tenemos encuestas y elecciones, que se podría decir es la encuesta más fiable. Las masas al momento de entrar en acción lo pueden hacer de manera espontánea y sin ninguna dirección, allí es cuando debe intervenir un partido revolucionario y canalizar esa energía, fundirla con el programa hacia un objetivo de reivindicaciones tanto mínimas como máximas. Muchos podrán objetar que dicho partido no existe en la actualidad, pero dejémosle a las masas la última palabra, ellas pondrán a prueba al partido una y otra vez antes de liquidarlo como herramienta de lucha.

El resurgimiento del tema del socialismo

Medardo Gonzáles aseguró hace unos días en un canal televisivo que el fmln le estaba apostando a un modelo de socialismo que difiere mucho de lo que se ha implementado en Cuba y de lo que se pretende crear en Venezuela. Un socialismo a lo “tropical” apegado a la constitución y el respeto a la propiedad privada de los medios de producción. Aseguró además que se está haciendo un esfuerzo para que se genere un crecimiento económico, reducir la pobreza y generar empleos dignos que son puntos claves de este tipo de socialismo. Por otro lado expresó que se van a impulsar medidas que reduzcan la delincuencia, se redistribuya mejor la riqueza y se generen salarios dignos.

No dudamos que las intenciones del Secretario General sean buenas, el problema fundamental y que no pueden aceptar los dirigentes del principal partido de izquierda es que esto es imposible de lograr dentro de los límites de semejante sistema de producción y de mercado. Es evidente que las teorías reformistas que ha arrastrado el movimiento de izquierda a nivel mundial desde la socialdemocracia en la I Guerra Mundial siguen repercutiendo en la mente de las direcciones de muchos partidos con fuerte arraigo obrero. Hoy en día estas teorías han encontrado nuevos defensores y precursores como el tristemente célebre Heinz Dieterich quien se jacta de haber inventado la novedosa teoría del Socialismo del Siglo XXI, un recital de ideas confusas y retorcidas propio de los intelectuales de salón y café, pero que han tenido una influencia nociva en la dirección del movimiento y sus bases, llegando a ser lo opuesto de lo que se persigue.

La necesidad de hablar sobre el rumbo hacia el socialismo no se discute; pero estamos conscientes de que lo que propone la dirección es más de lo mismo, es decir capitalismo y las leyes del mercado o mejor dicho de la jungla. No se puede lograr todo lo que propone este dirigente sin entrar en contradicción abierta contra quienes manejan y controlan la economía y las principales palancas productivas del país. Sin embargo esto ha hecho resurgir el debate entre la población y las bases sobre qué es el socialismo o el camino a seguir para edificar una sociedad distinta. Se han dado ásperos debates entre miembros de comités de base del partido o personas no organizadas que tienen una idea más o menos clara de lo que se necesita. La convocatoria de un Congreso no ha pasado desapercibido para los militantes, afiliados y simpatizantes del partido que ven una oportunidad para poder expresar sus ideas o descontento, algo que no se había dado desde hace mucho y que aunque sabemos que hay una infinidad de filtros burocráticos puede ser el inicio de la apertura del fmln a la crítica y autocrítica. Al final las bases deberían ser las que propongan y la dirección quien ejecute el mandato del pueblo, esto lo conocemos con el nombre de democracia.

La derecha contraataca

La derecha y toda su maquinaria propagandística han estado bombardeando indiscriminadamente a la población con los casos diarios de violencia donde la comidilla del día son los asesinatos entre delincuentes y de trabajadores de los barrios y caseríos del país. Los titulares amarillistas no descansan en su afán de mostrar escenas crudas de masacres y ajusticiamientos-algo que ellos mismos acordaron no mostrar más en sus rotativos—donde el objetivo claro es crear la percepción de un caos general e irremediable para proceder y avalar acciones represivas de parte de los encargados de seguridad, sabemos que los elementos armados del Estado a pesar de su procedencia proletaria y campesina es un instrumento de defensa de la propiedad privada y de quiénes están detrás de ésta, y no dudamos que en determinado momento pueden girar sus métodos de coerción hacia el movimiento juvenil y obrero organizado.

El bloque de la burguesía de manera muy gentil ha otorgado los votos para el refuerzo presupuestario de los cuerpos de seguridad, a tal grado de declarar que entre nosotros no hay enemigos-una clara alusión a la lucha de clases—si no que el enemigo único es la inseguridad y delincuencia. Por supuesto esto les cae como anillo al dedo, una doble moral en su afán de ganarse a las masas con el tema de la seguridad y por el otro borrar la línea que nos separa entre las clases. La delincuencia no les golpea de la misma forma que asedia, masacra y violenta a la clase trabajadora, en el fondo saben que un fortalecimiento de los cuerpos de seguridad les puede ser muy útil a corto, mediano y largo plazo para reprimir abiertamente a los obreros organizados como en el pasado reciente.

El sistema judicial del país representa uno de los bastiones de la derecha, a tal grado que los 4 magistrados de la CSJ han sido elogiados por la ANEP por ser “los únicos que nos ayudan ” ; el cierre de los casos de corrupción de CEL-Enel Green Power y la absolución de los cargos de los imputados; mismo camino parecen llevar los casos de corrupción en la construcción de la calle Diego de Holguín (2005) y del expresidente Francisco Flores (1999-2004) quien se apropiara de las donaciones de Taiwán para ese período. De allí que como marxistas planteemos la necesidad del derrumbamiento del Estado burgués ya que no sirve a los intereses de la mayoría pobre y trabajadora si no a sanguijuelas que no realizan nada productivo para el país.

No está de más decir que el lumpemproletariado como se le conoce de forma científica a los elementos desclasados de la sociedad (delincuentes, sicarios, ladrones, pandilleros) está en función de los intereses de la burguesía; Marx era claro en afirmar que estos elementos son más susceptibles a ser ganados por los burgueses debido a sus condiciones materiales quienes pueden hacer uso de ellos a cambio de dinero o bienes, que al movimiento obrero revolucionario. No cabe ninguna duda que el accionar delictivo ayuda a intereses oscuros para crear caos y conmoción entre las clases más vulnerables. La respuesta y solución a este fenómeno pasa por las manos de la clase obrera, quienes una vez se muevan en dirección de salvaguardar sus vidas y la de sus familias pondrán sobre la mesa el tema de las autodefensas como la forma correcta de mantener a raya a la delincuencia.

Un callejón sin salida

Las recientes movilizaciones contra la corrupción en Guatemala y Honduras, demuestra parte del descontento contra el sistema capitalista que ha surgido históricamente de forma espontánea y sin dirección. Debido a las casi nulas alternativas de lucha y desprestigio de los partidos tradicionales de izquierda, la orientación de estos movimientos es muy variada; pero en la medida que éstos se desarrollan pueden tomar posturas más radicales y revolucionarias. Al final la lucha y la denuncia tiene que ser contra el sistema capitalista que engendra por naturaleza todo este tipo de aberraciones.

Sucesos que sacudan la consciencia de los trabajadores pueden estar por venir, y los trabajadores pueden tomar la decisión de entrar a la lucha para cambiar su realidad inmediata ya sea por medio de sus organizaciones tradicionales o con la creación de nuevas herramientas que permitan abrirle paso hacia sus reivindicaciones y superar los niveles de podredumbre humana que se vive en la actualidad, los recientes acontecimientos de Grecia son muy aleccionadores en cuanto a que no hay tregua en la lucha de clases, o son los capitalistas o somos nosotros, no hay una alternativa en la cual ambos bandos salgan gananciosos, una sociedad socialista no puede absorber pacíficamente a la burguesía en su seno, del mismo modo los capitalistas no aceptarán nunca las condiciones de sometimiento del socialismo.

¡Trabajadores la victoria tiene que ser nuestra!
¡Por la revolución mundial!