2 junio, 2019

Por una ley general de aguas, un llamado a movilizarnos este 5 de junio en la caminata ecológica

Luchar en contra de la destrucción del medioambiente hoy en día, necesariamente nos conduce a tener que adoptar posturas revolucionarias. La culpa que pesa sobre el ser humano al ser protagonista del colosal deterioro ambiental, acarrea consigo la exterminación del único planeta habitable para el ser humano y con ello la extinción de la raza misma. Sin embargo, este panorama parece no ser digno de credibilidad para el gran capital, el cual mantiene día a día la explotación y producción irracional demostrando ser incapaz de detener sus pútridas ambiciones de acumular más y más ganancias aún cuando está en juego la vida de la humanidad.

La situación anterior se comprende mejor si analizamos las consecuencias que dicho sistema hereda a los más desposeídos y a las nuevas generaciones. La clase trabajadora es quien carga con los problemas que el poder económico causa a nuestro ecosistema, y aunque se escuden bajo consignas como “desarrollo local, inversión extranjera, generación de empleo” al final de cada uno de sus proyectos la constante es que quienes tienen más dinero aumentan exageradamente sus niveles de vida, mientras que la clase trabajadora se hunde más en la miseria.

Otro factor sensible al tocar este tema es poner sobre la mesa las muertes que hay de todos aquellos líderes que han sido asesinados después de haberse pronunciado en contra de proyectos privatizadores de empresas nacionales y extranjeras que deterioraban indiscriminadamente los recursos y vida de los pobladores de las comunidades aledañas. Un ejemplo claro de lo dicho previamente, es el caso de Berta Cáceres quien se mantuvo firme en rechazar actividades destructivas como: el desplazamiento de comunidades indígenas para ceder territorio a empresas mineras, privatización de importantes ríos, etc. Una lucha noble pero que significaba un atentado para los intereses de estos empresarios quienes no dudaron en terminar con su vida antes de ver fracasados sus deseos de explotación y enriquecimiento a costa de la salud de las personas y los recursos naturales del planeta. Lo anterior es nada más uno de cientos de casos de activistas asesinados cuyos culpables siguen en libertad y la problemática medioambiental continúa más vigente e impune que nunca.

Las luchas en contra de la privatización de los recursos naturales, así como las exigencias para detener el cambio climático y todos los males que se desprenden de él como: incendios hambrunas, inundaciones etc. Así como la contaminación de ríos y mares, explotación de los suelos, extinción de especies y otras en condiciones precarias a causa de la deforestación; y muchos factores más, son el Armagedón que vive la humanidad en manos de un sistema capitalista.

Como marxistas no estamos en contra de reformas o leyes que sancionen acciones que deterioren más la flora y fauna, sin embargo, sabemos que cualquier medida legal o estilo de vida “ecológico” no va a solventar ni erradicar a profundidad la crisis medioambiental que se sufre hasta nuestros días ¿Por qué? Porque, solo apuntando hacia la transformación total de nuestra sociedad y por ende acabando con las relaciones de producción que perpetúan la explotación del ser humano y de su ambiente, se podrá frenar el declive en el que nos encontramos en la actualidad.  Por ello no basta con manifestarse ante el decadente estado de nuestro medioambiente, también se debe luchar por la transformación de raíz de este sistema que como decía Karl Marx hace casi ya dos siglos:

“El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”

Aplicando bajo este lente la situación de nuestro país, vemos que la dinámica depredadora de los recursos naturales no es ajena a la realidad nacional. La amenaza de privatización del recurso hídrico está a la orden del día y el descaro de empresarios que conforman la ANEP[1] tienen sus objetivos claros respecto a lo que debería concebirse como un derecho humano: el acceso público y de calidad al agua. Desde hace ya un par de años las organizaciones sociales despertaron ante dicha amenaza y hasta la fecha siguen abogando por una pronta aprobación de la Ley General de Aguas, una ley que de ser aprobada desde la Asamblea Legislativa garantizaría que toda persona sin distinción alguna gozará plenamente de este recurso.

Claro que estas exigencias no tuvieron eco en los diputados de derecha, ni en el falso acompañamiento del FMLN que pudo transformar significativamente la vida de la clase trabajadora de haber optado por una dirección verdaderamente revolucionaria. Puesto que dicha ley fue presentada en 2012 y solo tuvo una disimulada atención donde se aprobaron alrededor de 90 artículos, pero que, no eran suficientes para evitar los ataques de la empresa privada, quienes no han claudicado en su intento de privatizar el agua.

Ante una época más de lucha para las organizaciones sociales y población civil en general, las movilizaciones en las calles se vuelven una necesidad ya que dichas acciones han demostrado que la presión social y la voz de las masas sí pueden hacer reconsiderar las decisiones nefastas de los diputados de todo el bloque de derecha que gobierna nuestro país.

Dicho esto, es aquí donde la Alianza en Contra de la Privatización del Agua[2] juega un papel importante en cualquier acción política que puedan realizar en la Asamblea dichos diputados, ya que ha sido la Alianza quien ha mantenido hasta la fecha una lucha tenaz en contra toda actividad que se proponga pisotear los derechos de la población en favor de los intereses económicos de la clase burguesa.

Es así que este próximo 5 de junio Día Mundial del Medio Ambiente las organizaciones ambientales y luchadores por el agua realizarán la XIX caminata ecológica que saldrá a las 8am  del parque Cuscatlán hacia casa presidencial.

¡Súmate y exijamos una Ley General de aguas que responda a los intereses de la mayoría!


[1] Por sus siglas Asociación Nacional de La Empresa Privada

[2] Organismo que reúne la mayor cantidad de colectivos, sindicatos y organizaciones sociales del país.