7 abril, 2016

Mexico: Los Porkys, la violencia sexual y la violencia de clase

“Sí, he tomado; sí, he salido de fiesta; sí, he usado faldas cortas, como la gran mayoría, por no decir, que todas las niñas de mi edad. ¿Por eso me van a juzgar? ¿Por eso me lo merecía? ¿Por eso pasó lo que pasó? por andar de noche con mis amigas”, Daphne Fernández.

“Sí, he tomado; sí, he salido de fiesta; sí, he usado faldas cortas, como la gran mayoría, por no decir, que todas las niñas de mi edad. ¿Por eso me van a juzgar? ¿Por eso me lo merecía? ¿Por eso pasó lo que pasó? por andar de noche con mis amigas”, Daphne Fernández.

En enero de 2015, la adolescente Daphne Fernández fue, en palabras de su padre en una carta a la opinión pública, “subida a un auto en contra de su voluntad, fue privada de su libertad, fue incomunicada, fue vejada, fue sometida, fue abusada sexualmente y fue violada. En este aberrante suceso participaron 4 individuos mayores de edad: Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodríguez Acosta“. Los violadores, ahora conocidos como "Los Porkys" son hijos de influyentes miembros de la élite política y económica del estado de Veracruz, razón por la cual el fiscal general de la entidad, Luis Ángel Bravo Contreras, “congeló” la averiguación previa, pese a que la gran cantidad de evidencia en su contra y los cuatro videos de cada uno de ellos admitiendo su culpabilidad y pidiendo una disculpa a la joven. Hace unos días, los cuatro criminales huyeron del país con tan sólo una suspensión temporal por parte de una de las universidades privadas en las que se encuentran inscritos. Ahora se sabe que uno de los implicados en la violación tumultuaria, Jorge Cotaita, tiene ya un asesinato en su expediente ya que en 2013, tras manejar en estado de ebriedad atropelló al ciclista Jonathan Peña Yáñez, cargo por el que también salió impune.

 

En el mismo estado de la República, el pasado 13 de marzo, una joven de 19 años fue violada, grabada y exhibida por 3 juniors estudiantes de la UVM, campus Boca del Río, entre quienes está involucrado el hijo del director de SEDARPA, Rafael Cruz Hernández. En la grabación se observa a la joven inconsciente mientras Jorge Francisco Pereda abusa de ella. “Fue puro cotorreo”, dijo el criminal ante la autoridad judicial, luego de ser denunciado por violación sexual. Su padre también minimizó el delito cometido: “Fue una pendejada de chamacos”. En palabras del abogado del funcionario del gobierno de Duarte “al final de cuentas la denuncia no va a avanzar“. Según algunas declaraciones de la madre de la víctima, para la joven, enterarse de la existencia de mencionado video “tuvo un impacto terrible, porque no recordaba lo que había sucedido. En ese momento ella trató de borrar el video; no se sabe cuántos lo vieron, pero empezó a recibir llamadas y mensajes y entró en llanto y desesperación. Algunos de los comentarios hechos por los usuarios fueron sumamente crueles, señalando que ella se lo buscó”.

 

A nadie sorprende la barbarie de estos dos ataques ocurridos en Veracruz, estado famoso por el grado alcanzado por la agresión tan sistemática como impune a periodistas (al menos 19 periodistas asesinados en la entidad durante el gobierno de Javier Duarte), defensores de derechos humanos, jóvenes (Tierra Blanca y Papantla como terribles casos recientes) y, con mucha insistencia, subrayada en las últimas semanas, a mujeres, en especial a menores de edad.

 

En el resto del país, la situación para las mujeres de clase trabajadora no es muy diferente. El periodista jalisciense Darwin Franco ha documentado la grave ola de mujeres desaparecidas y secuestradas en el estado de Jalisco, especialmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, en donde el año pasado se desapareció a tres personas por día en promedio, en lo que va de este año son 4.6 personas al día las denunciadas como desaparecidas, según datos oficiales. Hablamos de un aumento de 50 por ciento en el número diario de desaparecidos.

 

Una gran mayoría de las mujeres que vive en la Ciudad de México denuncia haber sufrido algún tipo de violencia sexual, un 72%, según las cifras que maneja el Instituto Nacional de Estadística. Esto es más que la media nacional y supera a los Estados más violentos del país, como Guerrero o Chihuahua. Y la violencia se ensaña con las más jóvenes. En esos casos la cifra de abusos aumenta hasta 78 de cada 100 mujeres entre 20 y 29 años, como lo ocurrido a Andrea Noel y Noelia Kubatov.

 

El pasado 8 de marzo, mientras las autoridades locales y federales pronunciaban discursos vacíos respecto a la mujer, la periodista Andrea Noel, denunció que cuando caminaba por la calle en la colonia Condesa, un hombre se le acercó, le levantó el vestido y le bajó la ropa interior. Andrea recibió la solidaridad de miles de personas. Pero también insultos (“lo que te hicieron lo mereces mil veces por ser mujer, eres una perra”, le dijo un tuitero) y hasta amenazas de muerte. En el mismo mes, otra joven, Noelia Kubatov, de 28 años, cuando fue a denunciar que un hombre le había estado tomando fotos a su trasero mientras caminaba por la colonia Roma, le trataron como si estuviera "loca", aunque pudiera probar que él tenía esas fotos, según cuenta. "No me quisieron tomar la denuncia en un principio, me amenazaron con que si estaba dando falso testimonio me podían caer de 2 a 6 años de cárcel".

 

Según el INEGI, en la capital asesinaron entre 2013 y 2015 a 402 mujeres, tres a la semana, y la cifra no ha dejado de aumentar desde hace 10 años. Como reconoció el director del Sistema de Transporte Colectivo, Jorge Gaviño: Cada año se presentan 500 denuncias por acoso sexual en el Metro y el 80 por ciento de los casos de acoso y abuso sexual contra mujeres en la red del Metro quedan impunes.

 

En Ciudad Juárez, empleados de varias empresas maquiladoras como Lexmark (donde hay 80 obreros en paro) y Foxconn acusaron ante la Fiscalía General del Estado a mandos medios de dichas empresas de acoso sexual contra sus compañeras. Los obreros exigen además el registro de un nuevo sindicato y aumento salarial.

 

Los feminicidios parecen ser incontenibles en el Edomex. Como era de esperarse nada ha cambiado en la entidad tras la declaración de la alerta de género, declarada con 5 años de retraso y después de más de 800 asesinadas.

 

De acuerdo a la información proporcionada por algunas ONG, se cometen 7 feminicidios al día en el país. Entre 1985 a 2013, suman más de 44 mil asesinadas.

 

Invisibilidad por la violencia generalizada, la violencia contra las mujeres por su condición de clase no ceja en el país. Siguen en aumento las desapariciones, los feminicidios y, atrás de éstos, la grave situación de discriminación y una violencia latente y sistemática, naturalizada por nuestra sociedad capitalista, que se expresa de múltiples formas, entre ellas el machismo.

 

Cierto es que el acoso y el hostigamiento sexual contra las mujeres son una práctica cultural que todos los días nos acecha. Ya sea en la calle, en el transporte público, en las oficinas, en un bar, en el museo, en las universidades o en cualquier otro espacio público o privado, constantemente somos víctimas de esos abusos.

 

Sin embargo, es necesario considerar que si las agresiones contra mujeres se han multiplicado en todo el país, esto ha sido consecuencia de la descomposición nacional y de la extendida percepción de que el dinero y las armas pueden permitir todo a quienes tienen tales recursos.

Las violaciones ocurridas en Veracruz y el acoso sufrido por las trabajadoras de Cd. Juárez (como ocurre en todo el país) es repugnantemente significativo. Las mujeres de la clase obrera son vistas por los empresarios, gobernantes y por los hijos de estos, como una mercancía a la que no les basta extraer hasta la más mínima gota de plusvalía, sino como un juguete sexual que le pertenece y del que puede disponer en cualquier momento con la seguridad que les da el Estado capitalista, y por lo tanto machista, que tiene como función ser garante de la impunidad de los poderosos. Si retomamos la máxima de Fourier según la cual la situación social de la mujer marca el índice de progreso en una sociedad, el indignante trato a la mujer trabajadora en nuestro país es una de las peores condenas a la sociedad capitalista y a la terrible descomposición social y barbarie que implica.

 

¡Ni una más!

¡Nos queremos vivas y dignas!

¡Abajo el sistema capitalista que degrada la situación de la mujer trabajadora!

 

Fecha: 07/04/16