6 octubre, 2014

Mexico: La barbarie que todos ven y que nadie quiere aceptar

El pasado 27 de septiembre estudiantes de la Normal Rural de Ayotzynapa fueron atacados brutalmente por policías estatales y ministeriales. El resultado fue 3 estudiantes asesinados, un niño de catorce años muerto, un taxista  y una mujer también. Además de se reportaron 57 estudiantes desaparecidos, días después 14 aparecieron, ellos se ocultaron en la montaña para escapar de sus captores. El sábado 4 de octubre se encontraron, por declaración de uno de los detenidos, 4 fosas clandestinas donde se piensa que puedes estar enterrados los 43 detenidos-desaparecidos.

 

El pasado 27 de septiembre estudiantes de la Normal Rural de Ayotzynapa fueron atacados brutalmente por policías estatales y ministeriales. El resultado fue 3 estudiantes asesinados, un niño de catorce años muerto, un taxista  y una mujer también. Además de se reportaron 57 estudiantes desaparecidos, días después 14 aparecieron, ellos se ocultaron en la montaña para escapar de sus captores. El sábado 4 de octubre se encontraron, por declaración de uno de los detenidos, 4 fosas clandestinas donde se piensa que puedes estar enterrados los 43 detenidos-desaparecidos.

 

 
La política del Estado contra las Normales Rurales
 
Este acto de brutalidad  contra estudiantes no tiene parangones recientes, sólo se puede comparar con el asesinato de estudiantes en más el 2 de octubre del 68 en manos del presidente de aquella época, Días Ordaz. El gobierno hasta antes de la masacre de Iguala, como se le ha dado a conocer a nivel mundial, había mantenido una política de hostigamiento, asesinatos a discreción y golpeteo permanente contra todos los estudiantes de las normales rurales del país. 
 
Las escuelas Normales Rurales fueron el proyecto de educación del periodo pos-revolucionario con la intención de dotar al país, particularmente en el campo mexicano, con educación básica para las amplias masas de campesinos, que en ese entonces eran una mayoría aplastante. 
 
Estas escuelas retomaron y fortalecieron su planteamiento social en el gobierno del General Cárdenas cuando este impulsó la “educación socialista” como un instrumento para dotar, no solo educación sino un conocimiento político y social que pudiera incluir en la organización de la comunidad rural. Desde este entonces podemos ver como las Normales Rurales eran formadores de profesores que una vez egresados llegaban a las comunidades, pueblos o rancherías a impartir educación y en poco tiempo fueron los organizadores y agitadores de la organización social de la comunidad o pueblo.
 
Gracias a estos docentes críticos se defendieron miles de tierras que los tiranos latifundistas aspiraban quitarles  a los pueblos más marginales. Los normalistas son los que han sentado las bases de organizaciones campesinas y la resistencia popular entre el campesinado. En el periodo de mayores ataques han tenido que tomar las armas, como Lucio Cabañas o Genaro Vázquez, para defenderse de la sórdida represión estatal. 
 
La burguesía nacional, los grandes monopolios internacionales, el gobierno títere de estos adinerados no pueden mantener una actitud pasiva contra lo que ellos llaman “semilleros de guerrilleros” y se han lanzado a una lucha despiadada por terminar con estas escuelas, de las 36 Escuelas Normales que existieron en un primer momento ahora solo quedan 17. El ataque a las normales rurales es un taque a la educación gratuita de los hijos de los campesinos y trabajadores.
 
Mátalos en caliente
 
Aunque los normalistas siempre han sido perseguidos, hostilizados y reprimidos, de algunos años a la fecha ha habido un incremento a la represión. “Aprovechando” todo el proceso de descomposición social que se vive en el país y particularmente en Guerrero, el gobierno de la mano de grupos de sicarios del narcotráfico, grupos paramilitares y las mismas instituciones armadas –militares, policía federal, ministerial y estatal- va asesinando a  dirigentes sociales, sindicales, campesinos y estudiantiles. 
 
Es claro que casos como el de Tlatlaya, donde el ejército fusila  a 22 “delincuentes” –en realidad todos eran jóvenes menores de 29 años, algunos menores de edad, que el gobierno no puede ofrecer educación  ni trabajo bien remunerado- y se quiere hacer pasar como un enfrentamiento para justificar el ajusticiamiento; ahora el  caso de los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa que estaban recolectando dinero  -para mantener los gastos que se general de su escuela- en Chilpancingo primero, y después en Iguala, y que fueron perseguidos desde la primera ciudad y emboscados a las afueras de la segunda por parte de la policía ministerial, municipal, grupos paramilitares, en presencia del ejército que no hicieron nada para detener la masacre y las detenciones ilegales, se quiera presentar como confusión o un acto de respuesta a las agresiones de los estudiantes.
 
La estrategia de todo el gobierno federal, estatales y municipales para terminar con el crimen organizado o la lucha social es clara, retoman la vieja idea de don Porfirio: “mátalos en caliente”. Es una estrategia de terrorismo de Estado en la cual se cataloga a cualquiera que esté fuera del “Estado de derecho” como enemigo de la paz y entonces se le tiene que eliminar.
 
El gobernó ha dicho, entre toda su estupidez, que el responsable del asesinato de 3 normalistas, 3 civiles y a desaparición de los 43 normalistas fue el crimen organizado el cual está coludido con la policía de Iguala. Estas declaraciones son un escándalo, el Presidente Municipal de Iguala, José Luis Abarca, fue acusado de asesinato hace un año cuando fue levantado Arturo Hernández y otros dos dirigentes de la Unión Popular de Iguala. Esta demanda se detuvo en el gobierno estatal de  Ángel Aguirre, ambos miembros del PRD y de la misma corriente partidaria.
 
Ahora el presidente municipal está prófugo de la justicia, el gobernador dice que “va hacer todo lo que está en sus manos” y culpan a 22 policías y 8 civiles los cuales participaron en la masacre. El gobierno federal simplemente ha guardado un silencio cómplice. Este es el resultado de su política de seguridad la cual es una continuación de las dos anteriores administraciones la cual ha acarreado en el primer año 18 mil 434 asesinatos.
 
Vivos se los llevaron vivos los queremos.
 
Los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa junto a otras  nueve normales, profesores, familiares de los 43 estudiantes desaparecidos marcharon el 30 de septiembre para pedir la presentación con vida de los estudiantes. Los medios resaltaron las bombas molotov que se aventaron al congreso del estado pero no dicen nada sobre el sufrimiento e la gente cercana a los compañeros que no aparecen.
 
Hay testigos que dicen que a los muchachos se los llevaron en patrullas. Las primeras declaraciones del gobierno fue que estaban en sus casas. Aunque el gobierno ha lanzado un llamado para “buscar casa por casa” y movilizado a policías y burócratas, no hay un plan estructurado de que hacer, esto es vil cinismo. 
 
La tarde del viernes y particularmente el sábado se filtro que gracias a la delación de uno de los acusados se había encontrado 4 fosas clandestinas. La gente del lugar declara que “por aquí pasan seguido camionetas apestosas” refiriéndose al hedor de los cuerpos asesinados y quemados. Aunque se ha dicho que no se puede asegurar que los cuerpos que ahí se encontraron son los de nuestros compañeros, hay fuertes sospechas que así es.
 
Esta noticia ha llenado de odio y dolor a todos los trabajadores y jóvenes de nuestro país. Mientras que el gobernador está en una reunión de su partido votando una nueva dirigencia y disfrutando de las delicias de la burocracia partidista, las familias y compañeros normalistas tienen sus esperanzas colgadas de un hilo pidiendo que no sean  de los muchachos los cuerpos encontrados. Ahora se está llamando a una movilización nacional para el miércoles 8 exigiendo la presentación con vida a los compañeros estudiantes de Ayotzinapa, esta manifestación será masiva porque la rabia empuja a las calles.
 
Socialismo o barbarie
 
Toda esta descomposición social en la que nos han hundido no solo es culpa de las políticas de los gobiernos en turno. Sabemos que los tres principales partidos de la burguesía PRI-PAN-PRD están al servició de los intereses de la gran burguesía nacional e internacional y que todas las reformas que han impulsado en el último periodo son para favorecer al puñado de adinerados exacerbando la pobreza y miseria de la gran mayoría de nuestra gente.
 
Pero el problema de raíz no es el gobierno, sino el sistema capitalista, la forma de organización y extracción de riqueza a favor de una minúscula minoría. Cuando en unas pocas manos se concentra una gran fortuna, su reverso es una gran miseria, violencia, falta de educación, empleo, etc. Lo que hoy nos ofrece este sistema capitalista es o mejor que puede dar, muerte, ruina, destrucción.
 
Nosotros sabemos que no podemos seguir viviendo así. Tenemos que organizar una gran lucha, politécnicos, profesores, normalistas, sindicatos, campesinos, universitarios, todos en contra de este gobierno, de este sistema capitalista. Si no nos unimos y luchamos caeremos a un estado de barbarie, ya estamos viendo síntomas de esto.