14 julio, 2016

Los logros y los retos de la actual izquierda – Editorial #49 Militante BPJ

Desde la toma del poder ejecutivo, por parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en 2009, hemos sido testigos de muchos logros y cambios favorables para la mayoría explotada, y aunque el gobierno de Mauricio Funes no fue completamente del FMLN, —tema al que ya hemos dedicado muchas líneas anteriormente— este realizó algunas reformas, que aún benefician a los más pobres de nuestra nación, por ejemplo, la entrega de uniformes y útiles escolares junto al vaso de leche a escuelas e institutos donde asisten los hijos de los trabajadores. Con estas reformas progresistas el FMLN intenta llevar bienestar a las masas menos favorecidas de nuestro país, y esto se corresponde con todos aquellos hombres y mujeres que ofrendaron su vida por una sociedad distinta en la revolución.


Desde la toma del poder ejecutivo, por parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en 2009, hemos sido testigos de muchos logros y cambios favorables para la mayoría explotada, y aunque el gobierno de Mauricio Funes no fue completamente del FMLN, —tema al que ya hemos dedicado muchas líneas anteriormente— este realizó algunas reformas, que aún benefician a los más pobres de nuestra nación, por ejemplo, la entrega de uniformes y útiles escolares junto al vaso de leche a escuelas e institutos donde asisten los hijos de los trabajadores. Con estas reformas progresistas el FMLN intenta llevar bienestar a las masas menos favorecidas de nuestro país, y esto se corresponde con todos aquellos hombres y mujeres que ofrendaron su vida por una sociedad distinta en la revolución.

Sin embargo, existe una postura más radical en las bases del FMLN, y es que en el 2009 solo obtuvimos la facultad de gobernar desde el Ejecutivo, pero los otros dos poderes estatales —el legislativo y el judicial— siguen en manos de la burguesía. Esto no es lo peor, lo más desfavorable es que el poder económico sigue estando en manos del capital nacional y extranjero que día con día nos sigue explotando miserablemente.
Cuando afirmamos que los dos puntos arriba mencionados son un freno para la revolución y que debemos superarlos, frecuentemente recibimos argumentos tales como: “es que eso radica en que el poder no se tomó con las armas sino por la vía electoral”, a lo que nosotros respondemos utilizando los planteamientos de Lenin y las tácticas bolcheviques de combinar el trabajo legal (el de las instancias gubernamentales), con el trabajo ilegal (el trabajo de calle: movilizaciones, huelgas, piquetes, etc.). La toma del poder Ejecutivo debe incluir una lucha implacable por la conquista más amplia del poder por los trabajadores, sin esto será imposible que el FMLN pueda mantener las reformas sociales. El problema de las reformas es que en períodos de crisis se convierten en contrarreformas, ya que estas solamente modifican ciertos aspectos del sistema capitalista, pero no acaban con él de raíz. El sistema, debido a la crisis endémica, inevitablemente nos obligará a revertir las reformas. Es momento de despertar y analizar bien que la crisis, y con ello la austeridad, ya empezaron a golpear a la clase trabajadora a nivel internacional, y alcanzarán mediante un efecto domino a nuestra región. Algunos aspectos ya se notan en nuestro país como el reciente incremento al consumo de la energía eléctrica.

El Salario mínimo

Respecto al insignificante aumento salarial, aprobado recientemente (0.20 ctvs. diarios) por el CNSN, donde predomina el poder de decisión de la ANEP y sus lacayos, podemos ver como la efervescencia de la lucha se va desvaneciendo y tanto la dirección del FMLN como la de los sindicatos consecuentes se van apaciguando y conformando. Aunque se ven ciertos avances que reflejan el descontento y la presión que hasta cierto punto logran las bases sobre los dirigentes, en el hecho de convocar a actividades de lucha para los próximos días. Toda la izquierda debe de orientar los esfuerzos para conformar los sindicatos necesarios que aumenten nuestra correlación de fuerzas -130- para realizar de nuevo la elección del Consejo, y que está vez sí triunfen los representantes de los sindicatos de izquierda y los más combativos, y sustituyan a los lame botas de la ANEP. La lucha se desarrollará en este escenario en los próximos días.
Es un hecho que las direcciones de los movimientos de los trabajadores poseen demasiadas ilusiones en las cuestiones parlamentarias e instancias estatales, cuando debemos tener claro que el Estado actual es un Estado burgués, donde la clase trabajadora nunca podrá decidir para su beneficio.

Al no tener un panorama claro de lucha y objetivos más allá de las instancias legales y mientras esperamos a que se conformen estos sindicatos, la coyuntura y el ánimo de los trabajadores expresados el 1 de mayo y en la movilización del pasado 15 de junio se disiparán. Debemos retomar la lucha de calle, y obligar mediante todas las instancias a establecer las condiciones favorables para que se apruebe un aumento digno no menor a $300 en lo urbano, y $250 en lo rural.

El aumento al consumo de energía eléctrica

El pasado 23 de junio de 2016, el Presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén aprobó junto al Ministro de Economía un decreto que establece el aumento de un 13 % a la energía eléctrica, es decir, más o menos $0.01 ctv., por kilovatio/hora. Si una familia consume alrededor de 200kwh su tributo rondaría los $2.00 o más. Dicho decreto es una “contribución” que la población debe hacer para que el Estado tenga mayor capacidad de inversión social. Este tributo no afectará –según el BCR– al 70% de la población, ya que esta recibe subsidio, es decir consume 99kwh o menos. Pero el hecho es que, aunque no afecte a la mayoría de la población si afectará a la pequeña burguesía que ha tenido que luchar siempre contra la corriente contra la monopolización del capital por la gran burguesía, esa que “milagrosamente” siempre ha salido bien librada de cualquier impuesto.

Consideramos que la propuesta de generar energía alternativa sería un paso adelante para nuestro gobierno de izquierda; sin embargo, creemos que esto se debe hacer nacionalizando las grandes empresas de energía —tanto generadoras como distribuidoras— y ponerlas bajo control del Estado, para poseer más capacidad de desarrollarlas para el beneficio de la clase trabajadora.

En esta situación podemos observar como en períodos de crisis del capitalismo, el reformismo no tiene margen de maniobra, las reformas se vuelven contrarreformas —mientras no se avanza a medidas socialistas—. Es decir, debemos impulsar programas como “Jóvenes con Todo” o proyectos de producción de energía alternativa, pero necesitamos dinero para hacerlo, dinero que el Estado no posee, dinero que sigue estando en manos de los empresarios y banqueros del país. Debido a esto el Estado se ve obligado a establecer más tributos a la población dejando de lado la posibilidad de obligar a las grandes empresas a pagar impuestos proporcionales a sus ganancias. El Estado al no poseer en sus manos los medios de producción, ni las principales palancas de la economía sigue estancado en los límites del reformismo de izquierda aplicando paliativos a los graves problemas generados por el capitalismo.

La falta de una explicación clara respecto a este incremento, ha generado descontento en la población y en las bases del partido. Además esto representa un argumento servido en bandeja de plata para que la derecha ataque con su populismo hipócrita a nuestro gobierno. Recalcamos que este impuesto no toca la plusvalía de los grandes empresarios —que siguen percibiendo enormes ganancias en la industria de la energía— y aunque este no afecte a la mayoría de la población es una contrarreforma para financiar reformas limitadas bajo el sistema capitalista.
Exhortamos al FMLN a proponer la nacionalización de las empresas energéticas que fueron privatizadas en los gobiernos de ARENA, con la nacionalización de estos medios se podría invertir todo el excedente generado en los programas sociales, de esta forma evitaremos las crisis en las instituciones del Estado mientras luchamos por impulsar un gobierno transitorio al socialismo. Por ahora, el objetivo del gobierno debe ser que las empresas paguen más tributos con el dinero que obtienen del excedente exprimido de la clase trabajadora.

Nuestro deber

Los aspectos anteriormente planteados, son ejemplos de lo perjudicial que resulta el reformismo de izquierda, el cual no se propone tocar los grandes intereses del capital y arrebatarle los medios de producción de las manos, sino nada más modificarlo. Esto ha ocasionado diferentes derrotas acontecidas recientemente como la situación de Venezuela y Brasil, los resultados de Unidos Podemos en las elecciones de España, entre otros. Estos países son un espejo para nosotros, debemos corregir los errores a tiempo o después será muy tarde, los acontecimientos nos darán una bofetada y nos dejarán sin capacidad de respuesta. “La vida enseña”, comentaba Lenin, como consejo para corregir y reconocer los errores.

Es necesario no dejar que el reformismo socave el avance hacia la revolución, debemos orientarnos por medio de la teoría marxista y la práctica revolucionaria para que los principios del socialismo regresen a la agenda política de la izquierda mundial.

Debemos presionar para que la revolución proletaria deje de ser “teoría” y desmentir a quienes afirman que no hay mejor forma de existencia que bajo el capitalismo, para que la revolución vuelva a ser bandera de lucha para las inmensas masas trabajadoras que aspiran a una nueva sociedad, que regrese a ser el criterio práctico de la nueva etapa de la humanidad: el socialismo.