3 junio, 2015

Las semillas de Ayotzinapa y sus frutos de resistencia en Nayarit

La historia de la Universidad Autónoma de Nayarit responde a la demanda de educación popular de los pobladores de esa entidad, dando origen primeramente a la Normal Superior y después a la Universidad de Nayarit, que pretendía ser el referente de educación superior en dicho Estado. Para 1975 establecía ser una universidad con goce de Autonomía política y no económica y su última modificación de ley orgánica se daría en 1985 donde se establece precisamente el carácter autónomo de la casa de estudios nayarita.

La historia de la Universidad Autónoma de Nayarit responde a la demanda de educación popular de los pobladores de esa entidad, dando origen primeramente a la Normal Superior y después a la Universidad de Nayarit, que pretendía ser el referente de educación superior en dicho Estado. Para 1975 establecía ser una universidad con goce de Autonomía política y no económica y su última modificación de ley orgánica se daría en 1985 donde se establece precisamente el carácter autónomo de la casa de estudios nayarita.

Como una vieja tradición de lucha que luego pasaría a ser el mecanismo idóneo para la cooptación de la organización estudiantil, se creó una federación, que se conoce como Federación de Estudiantes de la Universidad Autónoma de Nayarit (FEUAN), que, al principio, como muchas de las federaciones de estudiantes, fue un motor para la lucha y la conquista de derechos estudiantiles por un periodo corto. Pasaría a ser, posteriormente, el instrumento de control y de centralización de la toma de decisiones sin la participación activa de la base estudiantil —incluso aliándose directamente con el PRI— y utilizó los logros de los estudiantes para legitimar y perpetuar la estructura burocrática y antidemocrática dentro de la FEUAN.

Justo cuando parecía que cualquier agravio para la clase trabajadora, la juventud y los campesinos no eran suficientes para hacer despertar del letargo a la sociedad, y mucho menos que saliera a las calles, se consumó de forma tácita el terrorismo del Estado: el asesinato de 3 estudiantes normalistas de la Normal Rural “Isidro Burgos” en Ayotzinapa, Guerrero, y la desaparición de 43 de ellos movilizó a varios estados del país desde Baja California hasta Yucatán. Y en ese escenario Nayarit no fue la excepción; además de la lucha que libró el IPN en defensa de la educación pública y en contra de su posible privatización.

Cientos de estudiantes, profesores, trabajadores y amas de casa se movilizaron en las jornadas globales por Ayotzinapa , y los estudiantes de la UAN, que no habían dado desde el inicio de su existencia un referente de organización, tomaron por asalto sus facultades, sumándose al Paro Nacional y con ello al impulso de una nueva forma organizativa y de participación para los estudiantes nayaritas.

Este movimiento que canalizó la rabia, la indignación y la memoria tatuada de los agravios del pueblo mexicano también abrió la brecha para que, en el transcurso de la búsqueda de nuestros 43 normalistas, los universitarios crearon el Movimiento Asambleísta Universitario (MAU), en el cuál —en las asambleas como forma de lucha— se discute, se participa y se toman decisiones que buscan cumplir con las demandas del sector estudiantil de la UAN, de forma autónoma e independiente a las autoridades y grupos elite que tanto daño le han hecho a esta casa de estudios.

Éstas son las primeras expresiones que le hacen frente al burocratismo del PRI en la universidad, y por ello se desató una campaña de desprestigio de parte de las autoridades y del sector más conservador de la UAN contra los estudiantes que, de forma muy honesta, buscan organizarse. Incluso han violentado la Autonomía de la Universidad y el derecho a la libre expresión. El claro ejemplo fue el 26 de mayo en que —a 8 meses de la desaparición forzada en Iguala— salió una movilización del palacio municipal a la Rectoría para realizar un evento político-cultural, sin embargo, al término de ésta, las puertas de la universidad estaban cerradas y rodeadas de trabajadores de vigilancia que impidieron el acceso a la comunidad universitaria. Los espacios dentro de la UAN también son negados para este sector organizado que plantea actividades culturales, académicas y de discusión, al no tener nexos con la supuesta representación de la Federación de Estudiantes.

Los estudiantes que han permanecido organizados en torno al MAU tienen una tarea indispensable: consolidar a través de la discusión política una organización que sea representativa, permanente, democrática, incluyente y con carácter de clase, en donde la base estudiantil vea una alternativa de organizarse, y, con un trabajo paciente ante la base, ganar las próximas batallas, como el desarrollo del Congreso Estudiantil, la eliminación de cuotas en las carreras y, ¿por qué no?, el incremento de la matricula estudiantil y la conquista de una educación gratuita y de calidad.

Nadie dijo que democratizar las viejas estructuras del dinosaurio sería una tarea sencilla, sin embargo, los compañeros del Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico creemos que sólo unidos y organizados venceremos, y que la defensa de la educación pública, gratuita y popular es responsabilidad de los estudiantes.

¡Saludos combativos y fraternos!