7 octubre, 2021

La crisis del combustible en Gran Bretaña revela que el capitalismo marcha con el depósito vacío

Por Ben Gliniecki

Con los surtidores de gasolina en Gran Bretaña agotándose y los atascos en las carreteras, los conservadores (Tories) están pasando de una crisis a otra. La anarquía del mercado está provocando un caos en la vida de los trabajadores. Se están preparando todos los ingredientes para una explosión social.

Hace tres años, el diputado conservador y excéntrico de extrema derecha David Davis prometió que su partido no presidiría un país “sumergido en un mundo al estilo Mad Max tomado de la ficción distópica”. Pero los últimos días han dado vida a esa ficción distópica.

Todos los centros urbanos de las ciudades del medio rural están bloqueados por personas que hacen fila para cargar combustible, con el 90% de las estaciones de servicio sufriendo por la escasez debido a la falta de conductores de camiones cisterna.

Han estallado peleas en las explanadas de las estaciones de servicio. Los automovilistas la emprenden a golpes contra los surtidores, y un automovilista amenazó con un cuchillo a alguien que trató de saltarse la cola, en el sureste de Londres.

La policía de Essex informó de más de cien llamadas a los números de emergencia 999 y 101, sobre las colas en busca de combustible en tan solo 24 horas. Y la policía se ha desplegado por todo Londres para mantener el orden en las carreteras bloqueadas.

Caos

Las ambulancias se están quedando sin combustible. Un equipo de ambulancia informó de haber tenido que conducir por alrededor de una hora buscando combustible, y el único surtidor que pudieron encontrar limitaba a 30 litros la cantidad a bombear. De acuerdo con el presidente de la Asociación de Minoristas de Gasolina, más servicios de emergencia podrían verse afectados pronto.

El personal de atención médica no puede visitar a los pacientes. Una empresa de Kent advirtió que los pacientes desahuciados sufrirán si no pueden acceder a los tratamientos para el tratamiento del dolor. Otra empresa de atención médica en Birmingham advirtió que su personal se enfrentaba a tener que caminar o andar en bicicleta largas distancias para visitar a los pacientes.

Se ha informado que los jefes de logística han advertido que una de cada cinco entregas de alimentos y de otros productos básicos no llega a los supermercados a tiempo, o simplemente no llega. Los estantes vacíos son ahora una característica habitual de las principales tiendas minoristas.

Las escuelas están considerando volver a clases en línea porque los padres no pueden llevar a sus hijos, y los maestros no pueden llegar al trabajo. Una directora en Surrey informó que está considerando usar el dinero de la escuela para pagar taxis para que el personal pueda ir a trabajar.

El ejército se encuentra en estado de alerta máxima desde el 25 de septiembre. Según los informes, están listos para aplicar la Operación Escalin, que proporcionaría tropas capacitadas para conducir vehículos pesados para entregar gasolina. Ya se ha contratado personal del Ministerio de Defensa para administrar la formación acelerada de los nuevos conductores de camiones.

Como pollos sin cabeza

El gobierno conservador y la clase capitalista a la que representa, están corriendo como pollos sin cabeza. No entienden realmente por qué está pasando esto, y están divididos sobre cómo responder ante la situación.

Los ministros del Transporte, Hacienda y del Ministerio del Interior, quieren que los trabajadores británicos ocupen los puestos de conductores de camiones. Piden a las empresas que mejoren los salarios y las condiciones laborales de los conductores. Pero los patrones de las industrias que dependen de los vehículos pesados advierten que no entrarán en una guerra de ofertas laborales por los conductores, y varias empresas importantes afirman que cerrarían si se les obliga a pagar más a los trabajadores.

Mientras tanto, los ministros de Medio Ambiente y la Oficina del Gabinete, por su parte, quieren centrarse en contratar a más conductores extranjeros de camiones para cubrir la brecha. Pero el director de la Asociación Europea de Transportistas por Carretera, que representa a 200 empresas de camiones en todo el continente, señaló que, dado que los salarios y las condiciones laborales de los conductores de vehículos pesados, son mucho mejores en Europa que en Gran Bretaña, muy pocos cruzarían el Canal de la Mancha.

Con ambas partes llegando a un callejón sin salida, el gobierno ha hecho un compromiso que no satisface a nadie y que no soluciona el problema.

En un golpe a los defensores del libre mercado, se ha suspendido la ley de la competencia para que las empresas petroleras puedan colaborar entre ellas para distribuir gasolina de manera más eficaz. Por lo tanto, vemos cómo el ‘libre mercado’, tan amado por las grandes empresas cuando la economía está en auge, se ha ido directamente por la ventana en una crisis.

El liberalismo económico puede ser bueno para generar ganancias para los patrones en un momento de auge, pero la ‘mano invisible’ del mercado convierte el auge en declive de la noche a la mañana. Cuando se trata de asegurar que la economía funcione realmente en beneficio de la clase trabajadora, es solo mediante la planificación centralizada que se puede abastecer la producción.

Y en un golpe para los partidarios del Brexit, se emitirán 5.000 visas temporales a conductores extranjeros, que durarán hasta la víspera de Navidad. Además de eso, se acelerarán 40.000 pruebas de conducción de vehículos pesados, suspendidas por la pandemia.

Las empresas se han apresurado a señalar que la escasez de conductores es de alrededor de 90.000. Esto es el doble de la brecha que el gobierno está planteando resolver, y se prevé que la demanda aumente de aquí a Navidad.

Esta última crisis está fragmentando el ya endeble apoyo al gobierno conservador. Las fracturas en el gabinete van acompañadas de una paliza en las encuestas de opinión. Según Opinium, el 67% de las personas piensan que el gobierno ha manejado mal la situación ¡Eso incluye al 59% de los votantes conservadores!

En un golpe a Boris ‘Hagamos el Brexit’ Johnson, el 68% de la gente piensa que el Brexit es en parte el culpable de esta crisis, ¡incluido el 52% de quienes votaron a favor de abandonar la UE! El índice de aprobación personal de Johnson ha alcanzado nuevos mínimos, cayendo del 47% en marzo a tan solo el 38% actualmente.

Mientras tanto, durante esta crisis, la tendencia del líder laborista Keir Starmer ha sido la de pasar su tiempo atacando a la izquierda laborista en la conferencia del partido en Brighton, en lugar de luchar contra los conservadores. Todo lo que ha dicho hasta ahora es que la respuesta del gobierno ha sido “demasiado pequeña», lo cual no representa una oposición sólida.

En una encuesta publicada el lunes pasado, solo el 25% de las personas dijeron que pensaban que los laboristas deberían formar el próximo gobierno. Pero solo el 32% pensaba que los conservadores deberían ser reelegidos. Esta crisis, la última de una serie desde la retirada de Afganistán hasta la quiebra de las empresas de energía, ha creado una desilusión generalizada tanto con los conservadores como con los laboristas de Starmer.

Un sistema moribundo

Está claro que los estrategas del capital no comprenden realmente qué es lo que está saliendo mal. Algunos culpan al COVID, mientras que otros culpan al Brexit.

Algunos dicen que la escasez de conductores es un fenómeno temporal confinado a un sector. Pero otros señalan que la escasez de mano de obra está afectando a otros sectores y a otros países. Encuestas en los EE. UU. encontraron que la proporción de pequeños minoristas que tenían dificultades para contratar a trabajadores pasó del 47% al 62% en los últimos tres meses.

Este otoño, la fruta se pudrirá en los campos por falta de recolectores. Los mataderos estarán trabajando por debajo de su capacidad por falta de trabajadores. Todo mientras millones de personas están desempleadas y millones más están subempleadas y sobreviven con salarios a tiempo parcial.

La razón por la cual los estrategas del capital no entienden qué es lo que está sucediendo es porque no pueden ver el panorama completo.

No existe un pequeño ajuste que se pueda hacer a tal o cual detalle para resolver estos problemas. Lo que estamos presenciando son convulsiones en las cadenas de suministro globales, un colapso en la inversión productiva en todos los ámbitos y un estado de ánimo cada vez mayor entre los trabajadores de no estar dispuestos a trabajar por salarios bajos y en malas condiciones.

Estos son los espasmos de un sistema capitalista alcanzando el final de su vida. Los conservadores están divididos e impotentes porque están luchando por una salida, pero no la hay sobre las bases del capitalismo. Lo mismo ocurre con Starmer.

La anarquía del sistema capitalista, dirigido por el lucro privado en lugar de por las necesidades humanas, está provocando escasez, aumento de precios y el colapso del nivel de vida de millones de personas. La necesidad de una economía socialista, planificada para satisfacer las necesidades y no el lucro, nunca había sido más clara.

El sentimiento de rabia está creciendo. Las peleas a puñetazos en las estaciones de servicio son una señal de que las personas están llegando al límite. Nos enfrentamos a un invierno de escasez, aumento de los precios de la energía, recortes de prestaciones sociales, aumento de impuestos y presión adicional sobre el servicio de salud. Nuestras espaldas están contra la pared y la gente no puede soportar esto mucho más. Todos los ingredientes están ahí para una gran explosión social.

La única forma de avanzar es arrojar al sistema capitalista, a sus patrones, terratenientes y políticos al basurero de la historia. Necesitamos canalizar nuestra ira hacia la lucha por el socialismo.

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