5 julio, 2013

Entrevista a migrantes centroamericanos en México [2]: una vida dura en Centroamérica, un duro camino en México y una dura vida en EEUU

En esta segunda entrega de las entrevistas realizadas a los migrantes centroamericanos en la casa Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, se muestran algunos testimonios de la difícil situación de la vida en países como Honduras o El Salvador y en los mismos EEUU. También se puede ver las ilusiones que ha despertado la reforma migratoria en EEUU, ya que lo único a lo que aspiran millones de migrantes es a tener derecho a una vida digna. En la tercera entrega presentaremos una entrevista con el sacerdote Alejandro Solalinde, firme defensor de los derechos migratorios.


En esta segunda entrega de las entrevistas realizadas a los migrantes centroamericanos en la casa Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, se muestran algunos testimonios de la difícil situación de la vida en países como Honduras o El Salvador y en los mismos EEUU. También se puede ver las ilusiones que ha despertado la reforma migratoria en EEUU, ya que lo único a lo que aspiran millones de migrantes es a tener derecho a una vida digna. En la tercera entrega presentaremos una entrevista con el sacerdote Alejandro Solalinde, firme defensor de los derechos migratorios.

 

Testimonio de migrante hondureño

Yo trabajaba en Honduras, ganaba 200 lempiras (US$10). Voy para Houston, ahí tengo familia. Espero tardar como 15 días en el camino. Aquí llegue en parte en tren y caminando. Viajo solo. Tengo 24 años. En mi país se gana poco, uno se mantiene con su comida y su ropa, pero ya para comprar un auto o hacer una casa pues ya cuesta mucho. Algunos si pueden comprarlo porque tienen otros recursos, pero uno como no es estudiado. Tengo 2 hijos. Están con la mamá ya conmigo no están.

Testimonio de migrante salvadoreño

Nosotros sí que estamos jodidos hombre. Estamos hechos leña con el trabajo en El Salvador. Ganamos US$7 al día. Si es que encontrás trabajo, a lo mejor trabajás un mes pero no tabrajás otros tres meses. Iras ir ganando a la semana US$42, con eso no le alcanza a uno para sobrevivir y ya tenés tu familia y tus hijos. Hay que rebuscarse uno o migrar a otro país

Es difícil tomar esta decisión de irse pero uno tiene que seguir luchando. ¿Me entendés? Uno que ya tiene su familia tiene, pues, que luchar por ella

Otro testimonio de migrante salvadoreño

En El Salvador no se puede, por eso nos decidimos venir por este camino nosotros. Fíjate que es sencillo cruzar la frontera por este lado de Tecún Umán por Chiapás, el problema viene después. Vamos a suponer, de unas 100 personas que van a cruzar solo unas 10 van a llegar a Arreaga, por el camino hay muchos zetas, muchos puestos de migración, mucho roban los [policías] federales.

Si tú te vienes por Tecún Umán, al otro lado está Ciudad Hidalgo de México. Ahí los microbuseros, suponiendo que el pasaje te cuesta MX$15 a Tapachula, ellos llegan y te dicen que nos mochemos con algo y que les demos MX$50. De ahí man, te tienes que rodear un vergo de garitas. Te encuentras a las policías, si te agarran ahí por el camino medio perdido te montan a la camioneta, te meten a un charral y te quitan todo tu dinero. Y de ahí en la Arrocera, en Huiztla, hay que rodear un cerro como tres horas para salir más adelante y ahí te asaltan, man. Ahora que venía los [policías] federales mataron a uno que dormía en el parque. A mí la vez pasada que vine me tocó que me asaltaran. He venido ya tres veces, ya me han deportado. Cuando uno llega a Arriaga, en el camino uno ya se siente más tranquilo en cuanto a la migra que ya no te molesta ni nada, puedes venir aquí por la vía [del tren], pero ahora el peligro es que pones en riesgo tu vida, te pueden secuestrar.

Siempre que me he venido me dicen: “Hey, no te subas a ese tren, porque más adelante están asaltando. Acaban de matar a uno. Ahora acaba de pasarle el tren encima a dos”. Y cosas así, pues. Y ahí sigues porque en realidad uno tiene valor y el sueño de llegar.

Si tú vas solo y quieres llegar arriba tienes que pagar tu cuota, tienes que conocer a alguien. Si no conoces a alguien luego te ven en el tren y llega un grupo y te encañonan. Pero uno que se tira siempre así a la aventura. Por ejemplo aquí se suben en el tren para Oaxaca unas 200 o 300 personas, muchos de ellos ya vienen con coyote y bajando del tren se suben a la combi, pero uno que viene solo es más difícil.

Nunca he podido llegar hasta allá [a los EEUU], siempre me han agarrado antes. Allá en EEUU no lo apoyan a uno, debería haber otra ley y que no hagan solo paja los Republicanos y los Demócratas.

Otro testimonio de migrante hondureño

Esta vez sí es cierta la reforma migratoria. Ya dijo Barack Obama que si ellos no querían, él se iba a meter a fondo a llevar adelante la reforma. Él Siempre ha tenido interés. Ahora tienen los demócratas un voto más. Él les dijo: “si ustedes no apelan la reforma migratoria yo si me voy a meter a fondo, porque ellos también tienen derecho a una vida”. Seguro han visto las cosas que están pasando en México.

Yo ya estuve en Texas, en Quentoqui, en Illinois, en Pensilvania y en California. Son Estados que te dan una chansesita siempre que no comentas un error. Yo choqué, estuve peleando mi caso 5 años para no perder mis papeles pero los perdí. Choque un auto y el problema es que había un niño pequeño, se puso grave pero si vivió. Aunque ella tenía la culpa el problema es que ella es americana y yo no.

EEUU te puede perdonar todo tipo de casos, menos droga, maltrato a la familia, violación y homicidio, son cuatro cosas que no te perdonan. Hay otras cosas que son leves, a mí me ha pasado eso y he pagado multas y me han dejado. El problema es que nosotros no valoramos la chansa que en verdad nos dan. Uno sale a los EEUU y dice: voy a hacer mi casa, voy a ver a mi familia, pero cuando llegamos allá la mente le cambea rápido, le cambea porque le cambea. Algunos llegan y se meten a drogas, otros llegan a andar bebiendo, otros llegan a andar robando. Por eso somos discriminados, porque por unos cuantos pagamos todos, al igual que aquí en México. No somos todos, pero los que hacen esas cosas no piensan, violan leyes, insultan a la gente.

La ley son tipos que te miran, te roban… pero es por lo mismo que nosotros no sabemos dar el respeto. Pero si nosotros los centroamericanos diéramos respeto el resto de la gente respetaría también. Yo en ese aspecto estoy de acuerdo con los países pero en otro no estoy de acuerdo con lo que hacen con uno. Porque una cosa es que violes sus derechos, está bien que te arresten y te deporten, pero también que no te golpeen. En México insultas a uno de migración, se te va a la cara, te golpea. En EEUU sí respetan la ley, si ven a un coyote lo meten a la cárcel. Pero en México nadie va a delatar a nadie porque la gente tiene miedo.

Aquí [en México] se sufre de una manera exagerada. Deseas un poquito de agua, un poquito de comida, deseas un poquito de amor porque hay veces que vas solo en el camino y piensas en tu mamá, en tu familia. Yo muchas veces he llorado. Imagínate cuantos Estados cruza uno: Chiapas, Oaxaca, Veracruz, DF; si vas para Laredo cruzas San Luis, Monterrey, Tamaulipas; y si vas para el otro lado ¿Cuántos pasas? Uno aprende a  valorar la vida cuando sufres así.

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Fecha: 

julio de 2013