10 marzo, 2016

Contra la ola de violencia: autodefensas obreras

Ocho trabajadores de la empresa distribuidora de energía eléctrica: Energía y Suministros -contratada por la Empresa Distribuidora Eléctrica Salvadoreña (EDESAL)- sumados a tres campesinos jornaleros de la zona fueron asesinados brutalmente presuntamente por grupos lumpen, (pandillas) según los medios de comunicación y la Policía Nacional Civil (PNC), comprendiendo lo ineficiente que es nuestro sistema Judicial podemos concluir que no sabremos pronto la causa exacta de la masacre. En estos casos lo medios de comunicación solo registran y proporcionan información sesgada con fines políticos, tales declaraciones responden a los intereses de la clase dominante. El lamentable hecho sucedió en el caserío Las Flores, cantón Agua Escondida, municipio de San Juan Opico, departamento de La Libertad, El Salvador; el pasado jueves 03 de marzo del presente año.

Ocho trabajadores de la empresa distribuidora de energía eléctrica: Energía y Suministros -contratada por la Empresa Distribuidora Eléctrica Salvadoreña (EDESAL)- sumados a tres campesinos jornaleros de la zona fueron asesinados brutalmente presuntamente por grupos lumpen, (pandillas) según los medios de comunicación y la Policía Nacional Civil (PNC), comprendiendo lo ineficiente que es nuestro sistema Judicial podemos concluir que no sabremos pronto la causa exacta de la masacre. En estos casos lo medios de comunicación solo registran y proporcionan información sesgada con fines políticos, tales declaraciones responden a los intereses de la clase dominante. El lamentable hecho sucedió en el caserío Las Flores, cantón Agua Escondida, municipio de San Juan Opico, departamento de La Libertad, El Salvador; el pasado jueves 03 de marzo del presente año.

Más asesinatos múltiples se han reportado después de ese día -incluso han sido asesinados más policías- en diversos puntos del país, ante esto, analistas políticos insisten en cambios de funcionarios de gobierno, mejores estrategias, declarar Estado de excepción, crear nuevas medidas y leyes, pero todas estas medidas que proponen no sirven para solventar la crisis de seguridad, pues nunca tocan el nudo gordiano de la situación: explotación, desempleo y precariedad.

A diario son las clases explotadas las que pagan la renta, las que son víctimas de robo a mano armada en el autobús o en la calle, la que se arriesga laborando en “sitios prohibidos”, todo a causa del asedio violento del lumpen y su disputa del territorio. El lumpen solo es un efecto de la economía capitalista, de la falta de oportunidades de empleo, educación y recreación, tal degeneración es el hijo legítimo del capitalismo. Bajo el sistema capitalista hay dos tendencias en movimiento muy marcadas: el incremento de riqueza en un polo y el aumento de la miseria en el polo opuesto. La privatización de los medios para sobrevivir (industria y tierra), obliga al proletariado a caer a la calidad de lumpen, bajo tales circunstancias una buena capa de estos, son propenso a delinquir, violar y asesinar, se convierten en un problema mucho más elevado y por ende una amenaza para la sociedad. Este fenómeno no será erradicado nunca si el sistema capitalista sigue en pie.

A este contexto del lumpen que nos asedia día con día, sumémosle la corrupción dentro de los aparatos del Estado, en este caso la Policía Nacional Civil y las Fuerzas Armadas. Según investigaciones existen vínculos muy estrechos entre las pandillas y los cuerpos de seguridad, hemos sido testigos de crímenes cometidos con uniformes y armas provenientes de estas instituciones y de cómo los cuerpos de seguridad no han podido ser eficaces para solventar la inseguridad.

La violencia de hoy en día, la sufre sobre todo la clase trabajadora, la pequeña burguesía arruinada y el campesinado, el peso de esto cae únicamente sobres sus espaldas, pues, la clase dominante no padece este mal, es más, son ellos quienes de manera directa e “indirecta” podríamos decir, que ejercen esa violencia pensada y organizada sobre la inmensa mayoría de la población. Bajo las actuales condiciones se respira un ambiente tenso, de confusión, impotencia y cierta indiferencia dentro de la clase trabajadora y las preguntas comunes son: ¿Cuál es la solución? ¿Qué debemos hacer?

La necesidad de las autodefensas

Para nosotros, los marxistas, la suma de todos estos acontecimientos no expresa más que la necesidad de la intervención directa de los trabajadores a través de la organización comunitaria y sindical poniendo en práctica autodefensas obreras, que puede llegar a ser la expresión armada del pueblo contra el lumpen y los ataques de la burguesía que se opondrá eufóricamente a tales acciones. Las asambleas y los grupos de autodefensa deben ser creados y puestas en prácticas por las masas proletarias, es decir, milicias populares de seguridad, elegidos y controlados democráticamente por asambleas de trabajadores. Haciendo un claro llamado a los elementos honestos de la PNC y las Fuerzas Armadas a sumarse a la tarea de la protección y el resguardo de nuestra seguridad, en estas asambleas la democracia debe de ser menester para mantener el control de los grupos de autodefensa asimismo los elementos del aparato estatal que decidan sumarse deberán estar supeditados no a sus oficiales, sino a lo que decida la mayoría en las asambleas en cada uno de los sectores y centros de trabajo del país.

El objetivo de esta milicia deberá ser, brindar la seguridad necesaria a los barrios, colonias, distritos, fábricas y centros de trabajo, donde la clase trabajadora reside o labora. Esta medida debe ir acompañada con un programa integral que incluya medidas concretas que brinden las condiciones necesarias para la reintegración a la sociedad de los grupos degenerados por la ausencia de oportunidades, esto último inexorablemente traerá a la mesa, la discusión sobre su financiamiento. Bajo la crisis del capitalismo es imposible que se invierta en materia social, además el desempleo crónico lejos de decrecer se está elevando. La única manera de salir de este impase es a través de la lucha por un programa que tome como objetivo principal la instauración de un gobierno transicional de la mano de los trabajadores. El FMLN como partido de los trabajadores debe de agitar en cuanto a la lucha por aumentos salariales, la reducción de la jornada laboral y la expropiación de las palancas claves de la economía. Esta es la única forma en que la prevención puede financiarse, de otra forma será imposible llevarla a cabo de manera eficaz, pues para la burguesía inversión social solo significa, despilfarro. La organización del pueblo se enfrentara cara a cara con la oposición de los poderes facticos de la burguesía, una alianza entre el FMLN, los sindicatos y las organizaciones comunitarias armada de un programa emanado de las propuestas de los sectores explotados es la única alternativa para solventar esta disyuntiva.

La organización del pueblo y los intelectuales burgueses

Los "intelectuales" burgueses presentaran uno y otro argumento en contra de las asambleas y las autodefensas, por ejemplo: el estrecho vínculo entre pandillas y una amplia capa de la población civil y la “incapacidad” de las personas para solventar los problemas que les aquejan, etc., justificaran y plantearan a través de ello la imposibilidad de las autodefensas obreras en un país como el nuestro -considerado uno de los más peligrosos a nivel mundial- pero debemos entender a estos señores, por su condición de clase, pequeños burgueses acomodados, no comprenderán la dialéctica de la historia, ni el espíritu creativo de los trabajadores cuando dejan de ser una clase en si para ser una clase para sí.

Estos "intelectuales", si en dado caso llegan aproximarse a la realidad alguna vez en su vida, hacen caso omiso de ella, por ende, les es difícil asimilar que la clase trabajadora pueda armarse en contra de la violencia o el crimen organizado, pues, no entienden la evolución de la psicología de las masas, ante esto, plantearan pataleando muchos alegatos desconectados de la realidad. La historia ha demostrado en repetidas ocasiones que la autodefensa de las clases explotadas es posible aún en casos cualitativamente más elevados de violencia, la acumulación de rabia y frustración debido a años de ataques hacia los explotados, puede en un momento determinado marcar un punto de rompimiento con la rutina y pasar de la resistencia a la acción, en este periodo los trabajadores puede sacar muchas conclusiones y querrán tomar el mando de sus vidas, nosotros luchamos porque a través de la organización del pueblo, se establezcan los grupos de autodefensa y que estos no solo se queden en los estrechos límites de defenderse sino también de luchar por medidas más radicales que vayan en función de la transformación de la sociedad.   

Las autodefensas obreras que nosotros los marxistas planteamos no deben confundirse con los grupos de exterminio, este es un error común, nosotros condenamos sin piedad las acciones de los grupos de exterminio, pues, estos mismos son también en su esencia grupos del crimen organizado y de la burguesía que utilizan al lumpen para la realización de sus fines. Tampoco deben confundirse con el foquismo guerrillero, pues, para los marxistas, el guerrillerismo no es un método adecuado de la lucha armada, tal argumento plantea que aunque no existan condiciones para la revolución debe crearse un selecto grupo “revolucionario” armado que cree las condiciones para la transformación de la sociedad, esto sesga y aísla a dichos héroes del pueblo, del movimiento de la clase trabajadora. Por eso creemos que la lucha armada solo tiene su éxito garantizado -como Lenin decía- “cuando el movimiento de los trabajadores ha llegado a un punto insurreccional”. Sin embargo, las autodefensas aunque no son una “táctica guerrillera”, son organismos armados que no estarán aislados de las masas, sino que serán creaciones de la misma clase trabajadora y por tanto, serán el germen para empezar a profundizar las condiciones subjetivas del proletariado enfocándolo en una lucha decidida camino a la revolución socialista.

Las autodefensas deben ser grupos de proletarios, estudiantes, trabajadores de las capas medias, la pequeña burguesía arruinada y campesinos pobres armados que garanticen la seguridad inmediata todos los de su clase, controlados y dirigidos democráticamente por las asambleas de trabajadores, por tanto, serán la expresión armada del pueblo para la seguridad del pueblo, tal condición es la que garantiza su funcionar preciso.

La violencia actual: de dónde proviene y cómo combatirla

La situación actual de violencia, como ya la hemos expuesto arriba es el fruto de una sociedad en detrimento, una sociedad que ha llegado a un tope donde la dirección del movimiento proletario ha sido incapaz de resolver el problema fundamental y la clase obrera durante años solo ha resistido los embates de esto, sin embargo, el pasado de nuestro país demuestra que la clase trabajadora no ha vivido en profunda pasividad, la guerra civil del siglo pasado, fue una expresión de la toma de conciencia de los trabajadores y la necesidad de una transformación de la sociedad, lastimosamente dicha guerra no conllevo al triunfo de la clase obrera, las causas de dicho fracaso no lo encontramos en la situación objetiva, sino en el factor subjetivo.

La ausencia de una dirección preparada para asumir las tareas necesarias para la transformación socialista de la sociedad. Los efectos de unos acuerdos de paz que sirvieron más para afianzar el poder hegemónico de la burguesía, se están expresando con mayor intensidad en la actualidad, la violencia criminal es una expresión de ello. Estamos llegando a un punto donde las contradicciones de la sociedad exigen nuevamente una lucha encarnizada entre las dos clases en pugna, para poder dar paso a una nueva sociedad. A diferencia del pasado, el proletariado salvadoreño se ha fortalecido en número y en experiencia, el desarrollo de la industria y la técnica sienta las bases para el paso al inicio de una transformación socialista en El Salvador y Centroamérica el freno para que esto se desarrolle ha sido hoy y en el pasado la banca rota de las direcciones reformistas del partido de los trabajadores y sus organizaciones, impedimento para poder llevar a cabo una revolución triunfante y con el menor derramamiento de sangre. Es necesario preparar cuanto antes una dirección marxista revolucionaria dentro del movimiento de la clase obrera para garantizar el triunfo de la revolución.

En ningún momento negamos la posibilidad de la violencia y la guerra civil en unas condiciones determinadas, pero, declaramos que la violencia no vendrá de nuestra parte sino de parte de la clase dominante que no escatimara esfuerzos para detener el proceso revolucionario, situamos toda la culpa de cualquier violencia sobre los hombros de la clase dominante y los dirigentes reformistas. En la actualidad sería posible el transito pacifico de la sociedad a su siguiente paso: el socialismo, si los dirigentes reformistas hicieran uso del poder colosal que tienen en sus manos, sin embargo, no lo han hecho a lo largo de estas casi tres décadas, condenando así, a la clase obrera a un futuro incierto para su existencia.

La cuestión de las asambleas comunitarias y los grupos de autodefensa está indisolublemente unido a la revolución, una cosa llevara a la otra, los marxistas como revolucionarios serios, intervendremos en cada uno de estos procesos, agitando con nuestro programa socialista y tratando de evitar la mayor cantidad posible de errores en el proceso. Hemos dedicado años de nuestras vidas al estudio de la teoría para poder ayudar a las masas a sacar las conclusiones necesarias de la revolución, confiamos plenamente en la inventiva de las masas y en su espíritu revolucionario.

La experiencia de muchos procesos revolucionarios nos ha demostrado que la organización consiente de los trabajadores puede derribar cualquier fuerza coercitiva y las maras en El Salvador no son la excepción. En estados de México, se han desarrollado grupos de autodefensa y policía comunitaria estos grupos trascendieron de la defensa del territorio por la violencia del crimen organizado a la toma del poder de alcaldías o ayuntamientos, supieron saltar de la consigna de la defensa de la vida a consignas más políticas y concretas, sin embargo, no tenían una dirección preparada, ni un órgano de dirección que les dirigiera correctamente lo que les ocasionó su perecer poco a poco. Aquí en  El Salvador en el municipio de San Esteban Catarina, San Vicente, la comunidad ha demostrado poder organizarse para poder defenderse e imponer el orden de la mayoría sobre la minoría. Experimentos como estos se seguirán dando uno tras otros, a medida se desarrollen los acontecimientos, pero debido a la inexperiencia y el empirismo, debido a la ausencia de un órgano de dirección que haya retomado la experiencia de las luchas obreras nacionales e internacionales. El movimiento estará condenado a sufrir muchas vicisitudes, esto es algo lamentablemente para nuestra suerte inevitable. La tarea que tenemos los revolucionarios consientes del FMLN es extender la formación política y mezclarnos directamente con las amplias capas de los trabajadores para junto a ellos, luchar y orientar la lucha hacia el socialismo.   

Los marxistas creemos que las autodefensas pueden ser llevadas a cabo pero estas deben estar vinculadas a las tareas de la revolución o sea hacia la transformación socialista de la sociedad y debe necesariamente extenderse de barrio a barrio, de departamento a departamento y así a nivel nacional, formando una dirección representativa democrática y revocable en cada una de las instancias, de lo micro a lo macro. Bajo estas condiciones planteamos que:

a)   Las autodefensas deben ser creadas por los trabajadores mismos aglutinados en las organizaciones populares, sindicatos, comités de bases, comités barriales, cantonales, etc., es decir, producto de la creatividad de la clase obrera para garantizarse su seguridad por sí misma. Es nuestro deber intervenir en estos organismos y no alejarnos de las masas.

b) Los elementos de los cuerpos de seguridad que deseen participar en las autodefensas obreras, lo podrán hacer con la condición de responder a los intereses y ser regidos por las asambleas de los trabajadores, esto debido a que su carácter represivo estatal -por ejemplo, por intereses económicos, un soldado o policía puede ser comprado para que sirva de saboteador- por ende, pueden jugar un papel reaccionario en las asambleas y grupos de autodefensas.

c) Las autodefensas no son grupos de exterminio, ni focos guerrilleros, sino grupos de trabajadores armados garantizándose la seguridad a sí mismos y a los de su clase, electos y controlados democráticamente por una asamblea comunitaria o sindical, son elementos del pueblo, organizado por el pueblo, controlado por el pueblo y para la seguridad del pueblo.

Por tanto, estamos de acuerdo en el desarme, pero el desarme del crimen organizado y los grupos lumpen. Defendemos nuestro derecho legítimo a armarnos para defender nuestras vidas. La tarea inmediata es plantearse la creación y puesta en práctica de las autodefensas obreras en todos los sitios donde la clase trabajadora se desenvuelve. Esta debe ser acompañada con medidas socialistas, que nos encaminen a la toma del poder. Con el desarrollo de las fuerzas productivas, llegara un momento en que tal cuestión será superflua, caduca e irracional.