11 septiembre, 2015

Condiciones como joven de Soyapango

El municipio de Soyapango en San Salvador así como todo el país y el mundo, está regido por lo limites del Capitalismo, en él subyacen los peores residuos de la sociedad –el lumpen, manifestado en las pandillas-, un municipio que por años ha sido caracterizado coloquialmente por sus habitantes como el “Bronx” de El Salvador, relacionándolo con el condado Bronx, Nueva York, E.E.U.U., que durante el siglo XX, fue sinónimo de precariedad económ

El municipio de Soyapango en San Salvador así como todo el país y el mundo, está regido por lo limites del Capitalismo, en él subyacen los peores residuos de la sociedad –el lumpen, manifestado en las pandillas-, un municipio que por años ha sido caracterizado coloquialmente por sus habitantes como el “Bronx” de El Salvador, relacionándolo con el condado Bronx, Nueva York, E.E.U.U., que durante el siglo XX, fue sinónimo de precariedad económica y crimen. En efecto, lo han categorizado de forma correcta. A esto sumémosle que por su precariedad económica, es un lugar apto para la explotación capitalista de la industria, que lejos de generar desarrollo, genera más miseria para los trabajadores del municipio.

 

En Soyapango, ya no es nuevo ver las calles principales atiborradas del desorden del comercio ambulante, producto de la gran expansión del capital a nivel mundial y su sobre producción y ausencia de empleos decentes. tampoco es nuevo, viajar hacinados en un autobús que apenas y sostiene con hierros oxidados el suelo de soporte, aunque con la innovación del transporte en el Boulevard del Ejercito (SITRAMMS) por lo menos se evita el trafico y la inseguridad, pero no el hacinamiento, además este medio solo es un consuelo efímero ya que por su corta trayectoria, no entra a las zonas populosas del municipio, por lo tanto, de la entrada de Soyapango a sus casas la población debe tomar su respectivo autobús que en horas concurridas, reúne todas las condiciones inhumanas antes mencionadas.

A menudo se ven decenas de alcohólicos adultos, jóvenes drogadictos y niños utilizados como instrumento del tráfico de drogas (por las noches los niños suelen pasar injusticias tremendas e inaceptables causadas por sus “jefes”) en las calles principales, y en situaciones tan precarias que sin prejuicios religiosos me atrevo a llamarles inmorales. No es extraño caminar en calles que donde en cada paso hay una hendidura nueva, lo que ya no es extraño, desde que ya no es secreto que “Coca-Cola” exploto, socavo y casi desintegro en años anteriores los mantos acuíferos correspondientes al espacio geográfico de Soyapango, y que “Pepsi” aun los explota con grandes maquinarias, causas que repercuten también en las cárcavas producidas en las orillas de los ríos existentes en los límites del municipio. Aclaremos que el deterioro del medio ambiente en general es efecto de la explotación sin medida del mismo, que todas las empresas capitalistas realizan para generar ganancias individuales utilizando productos químicos que dañarán incluso la salud de la población.

Este municipio posee también una influencia fuerte del gendarme espiritual del capital, es decir, de las Iglesias que ofrecen “el sufrir en la tierra para gozar en el cielo” como orden común para miles de trabajadores y jóvenes explotados por largos horarios de estudio y trabajo, los cuales encuentran una tranquilidad instantánea en estas instituciones, por eso, no es asombroso ver en el suburbio del municipio más de diez Iglesias de diferentes denominaciones, sin contar las otras decenas que hay en las colonias.

Y con frecuencia vemos como jóvenes no organizados, ni vinculados con la delincuencia deben aprender “malabares” o algún otro tipo de acto circense para ir a los semáforos de San Salvador a ser su “show” y así mantener su estudio y su vida, sin embargo, este debe ser un medio, no un fin, pero a veces las condiciones subjetivas y objetivas les ordenan tomarlo como fin.

Por lo tanto, no es novedad, ver como algunos jóvenes que residen en el municipio deben aprender algún oficio para mantener sus estudios, o en el peor de los casos, proletarizarse a muy temprana edad, dejando de lado su vida académica y limitándose sus oportunidades de un empleo prospero –aunque sabemos que bajo el actual sistema económico, ningún empleo es prospero-, abonando que factores como este, obligan a muchos jóvenes a optar por otra forma de vida, que en su mayoría en Soyapango no posee otra solución que decidir incorporarse a los grupos delincuenciales, sin más oportunidad que servir y vender sus capacidades a dicho sector desclasado, que en momentos específicos tiende a ser el soldado raso mas obediente y leal del coronel que le proporcionara medios de subsistencia pasajeros a cambio de estancar o desestabilizar un posible movimiento revolucionario, es decir, en dichas situaciones, sabiéndolo o no, a cambio de dinero, terminan sirviendo a la reacción, a la clase dominante.

Por ende, su sociedad es tan barbárica que ya no le sorprende, ver a dos o tres muertos por día, o cuando las cifras se elevan por discrepancias entre dichos grupos son cinco o seis en el municipio. Nuestras mentes asimilan la situación de forma tan fría que la juventud civil de Soyapango ya no se admira, ni se indigna al ser asaltados, extorsionados o asediados y acosados por estos grupos y en el peor de los casos asesinados. Ante esto, muchos jóvenes toman diversos caminos, respecto a sus diferentes experiencias cotidianas. Muchos deciden erróneamente “pasarse al otro bando” por venganza a sus amigos, otros mantenerse al margen y limitarse a trabajar o estudiar, otra cantidad está vinculada con estos grupos, y solo una pequeña cantidad de jóvenes deciden organizarse ya sea para pasar el tiempo alejados de sus barrios, para recrearse más que para formarse, o verdaderamente para luchar por un cambio local, nacional y mundial.

Es preciso, recalcar que con la información anterior, es superfluo decir que los jóvenes civiles de Soyapango organizados o no luchamos cada día por no ser un dato más en la prensa burguesa local, por no ser un dato más en la estadísticas de medicina legal.

¿Qué ofrece la municipalidad a la Juventud?

Para contrarrestar esto, es típico ver programas de recreación que hoy en día, apoyados por la mano e influencia extranjera (USAID) para “la recreación del cuerpo y el atrofio de la mente”, “para darnos futbol y quitarnos salud y educación” o “para crear aun mas manos de obra barata” mediante su absurdo emprendedurismo que no es más que un farsa, que mas tarde aplastara como a todos los pequeños negocios el gran mercado, proletarizando de nuevo a los jóvenes emprendedores. También es típico ver programas de fugaz formación bajo normas religiosas y conservadoras, que lo único que hacen es venderle al joven espacios de “organización” para “hacer algo por el mundo” educándole bajo un conformismo y eclecticismo fuerte, dados en empresas en calidad de iglesias como FUSALMO, y sus grandes infraestructuras en el municipio, que con un poco de estrategia pueden ser espacios de formación política revolucionaria.

¿Qué hacer como joven de Soyapango?

Vivir o morir es el reto cada día en este sistema decadente, no nos queda más que agruparnos en organizaciones serias con verdadera tendencia revolucionaria que velen y luchen por defender nuestros derechos como juventud, de nuestra juventud hija del asalariado, que no poseemos nada más que nuestra fuerza de trabajo y nuestra fuerte producción intelectual, y no en grupos que nos ofrezcan un consuelo inútil, una recreación paupérrima que no es una verdadera recreación integral, un conformismo inaceptable que no denuncia, sino que justifica las grandes injusticias de este sistema de la mano con el ala más conservadora de las Iglesias.

Soyapango posee jóvenes capaces de asumir la lucha en sus manos, de formarse como es debido, bajo las líneas del marxismo, para emprender la construcción de un futuro mejor, de una sociedad que ya no reúna las condiciones en las que hoy habitamos. En un Soyapango que sea digno para sus habitantes y por habitantes que sean dignos de ese Soyapango. No será una tarea fácil estamos conscientes de ello, sin embargo sabemos que por antonomasia, Soyapango es el pueblo luchador, ha tenido y sigue teniendo pobladores con espíritu combativo y con compromiso desde Modesto Ramírez, hasta los veteranos de la guerrilla del recién conflicto armado del país, sus genes aun viven en los jóvenes, en las bases de su partido tradicional, el FMLN. En cada proletario sindicalizado o no, por fin, en toda la población consciente que habitamos el municipio, con ellos debemos formarnos para estar preparados en las luchas que se avecinan que son inevitables, no sabemos cómo, ni donde estallaran, pero como marxistas sabemos que sucederán y así pues luchar por el socialismo que tanto anhelamos.

En fin, organizarnos, poner nuestro potencial como jóvenes al servicio de la revolución y de la trasformación socialista de la sociedad, ser hombre y mujeres nuevos que nazcan de la toma de consciencia de clase, esa es la verdadera y única tarea a realizar para romper con la anomia social que sufre el país, y que al parecer Soyapango fue uno de sus fundadores, por ser terreno fértil para la explotación capitalista.