31 octubre, 2014

A 97 años de la revolución rusa, su legado más vigente que nunca

 Independientemente de lo que se piense del bolchevismo, es innegable que la revolución rusa es uno de los grandes acontecimientos de la historia de la humanidad, y la llegada de los bolcheviques al poder, un hecho de importancia mundial.

John Reed, Diez días que estremecieron el mundo

Este año se cumple el 97 aniversario de la revolución rusa, por vez primera los trabajadores (exceptuando la Comuna de Paris) lograron hacerse con el control real de la sociedad, barriendo con el gobierno de los zares en febrero de 1917 y nueves meses después otorgándole el poder a los Soviets de diputados obreros, campesinos y soldados; transformando de esta forma un país brutalmente atrasado a la segunda potencia económica mundial en un periodo históricamente corto (50 años).

 Independientemente de lo que se piense del bolchevismo, es innegable que la revolución rusa es uno de los grandes acontecimientos de la historia de la humanidad, y la llegada de los bolcheviques al poder, un hecho de importancia mundial.

John Reed, Diez días que estremecieron el mundo

Este año se cumple el 97 aniversario de la revolución rusa, por vez primera los trabajadores (exceptuando la Comuna de Paris) lograron hacerse con el control real de la sociedad, barriendo con el gobierno de los zares en febrero de 1917 y nueves meses después otorgándole el poder a los Soviets de diputados obreros, campesinos y soldados; transformando de esta forma un país brutalmente atrasado a la segunda potencia económica mundial en un periodo históricamente corto (50 años).

Antes de la revolución, Rusia era un país altamente atrasado y muy dependiente del capital extranjero (Inglés, francés y alemán), de sus 150 millones de habitantes 110 de estos eran campesinos, solo 10 millones pertenecían a la clase obrera, la desigualdad entre los terratenientes y los campesinos pobres era brutal: 30,000 terratenientes poseían la misma cantidad de tierra que 10 millones de familias campesinas, el 70% de la población era analfabeta, las revueltas campesinas no eran cosa rara y estas a su vez eran reprimidas sangrientamente por las fuerzas del ejército zarista.    

El capitalismo entró tarde en escena en Rusia, de hecho era una combinación sin precedentes en la historia moderna: por una parte en el campo aun existían relaciones de producción semifeudales mientras que en las ciudades la rápida industrialización creo una nueva clase social que tuvo que aprender bajo la dura experiencia de la vida lo que significaba la verdadera naturaleza de clase de los capitalistas. 

La revolución de 1905

Las condiciones materiales estaban dadas para que en cualquier momento el descontento general se manifestara, solo faltaba un detonador que hiciera surgir a la superficie la rabia contenida por los trabajadores y esto fue la masacre conocida como el domingo sangriento, una manifestación pacífica la cual estaba dirigida por un sacerdote y en la que aun las masas manifestaban sus esperanzas que el zar pudiera mejorar la paupérrima vida de los campesinos y los trabajadores, ante las peticiones del pueblo ruso el zar respondió con el fuego de las bayonetas.

Rápidamente la situación cambio, las expectativas en el zar se desplomaron y los trabajadores entraron en escena, la huelga general se extendió a todos los niveles, se paralizó la industria, el transporte y los telégrafos, los campesinos tomaron las tierras, sin embargo el mayor paso que dieron adelante los trabajadores fue la creación de los Sóviets (consejos  obreros) que iniciaron como comités de lucha pero que terminaron asumiendo las tareas de conducción estatal.

Si la revolución no triunfó fue porque no pudo ganarse el apoyo decisivo de los campesinos, que en el mejor de los casos permanecieron al margen de la lucha en las ciudades, de esta forma el zarismo pudo utilizar al ejército (que estaba alimentado de bases campesinas) para aplastar la insurrección, la etapa de reacción había iniciado, no fue hasta 1911-12 que la oleada revolucionara alcanzó un nuevo auge.

1917, los bolcheviques y la toma del poder

El estalinismo intentó presentar 1917 como un proceso ininterrumpido de victorias del bolchevismo y de la clase obrera, esto no fue así, un estudio a profundidad de los acontecimientos nos demuestra que las masas rusas tuvieron que pasar por la dura escuela de la vida, aunque hubo un periodo de auge huelguístico en 1911-12 el estallido de la I guerra mundial cortó bruscamente este proceso, la ola chovinista que la acompañó desoriento en un primer momento a la clase obrera; las derrotas en el frente, el desmantelamiento de la industria, la precarización de la economía así como la convivencia en el frente de soldados campesinos y obreros (muchos de los cuales habían sido enviados como castigo por su participación en las huelgas) fue un nuevo impulso para la cristalización de todo el descontento.

1917 inicia con un nuevo periodo huelguístico, el 23 de febrero (según el viejo calendario) en el día internacional de la mujer trabajadora 90,000 obreras y obreros se declararan en huelga esto a pesar del llamado de las organizaciones obreras a no salir a las calles ante el temor de represión, el día 24 casi la mitad de los obreros de San Petersburgo se fueron a huelga, el grito inicial de “pan” es superado por el de “abajo la autocracia” y “abajo la guerra”, al día siguiente ya hay 240,000 obreros en huelga, miles de trabajadores se toman las calles, desarman a la policía, el día 26 el ejército y la policía reprime a los obreros, a pesar de esto los trabajadores no retrocedían, los soldados comienzan a vacilar ante el ímpetu de los trabajadores y esto los anima aún más, el día 27 los soldados se comienzan a sublevar, los vientos de la revolución habían llegado a las bases del ejército, no está de más, muchos de ellos no soportaban al régimen y la combatividad de los trabajadores los habían empujado a tomar una postura de clase (no hay que olvidar su origen campesino). El 28 los trabajadores cae la fortaleza de Pedro y Pablo, los trabajadores han derrocado al zarismo.

A pesar de esto los bolcheviques no tenían claridad de como intervenir, si bien es cierto que los trabajadores habían derrocado al zar fue la burguesía liberal la que en un inicio se puso al frente del nuevo gobierno, la mayoría de la dirección bolchevique defendía la idea de la “revolución democrática burguesa”, no fue hasta la llegada de Lenin en Abril que el partido dio un giro a su política (no sin antes una lucha por parte de Lenin que el partido girara), Lenin retomando la experiencia de 1905 y ante la situación de doble poder en la que se encontraba Rusia (por un lado el gobierno provisional que cada día se desprestigiaba más ante las masas sobre todo después de las jornadas de Julio y por el otro los trabajadores quienes organizados nuevamente en los Sóviets estaban al frente realmente de la sociedad rusa) que llama a desconfiar de la burguesía liberal y que el poder pasara directamente a los Sóviets, sin este cambio de política la revolución hubiera sido derrotada.

Los trabajadores debían tomar el poder, el gobierno provisional no tenía ninguna autoridad ante las masas, sin embargo la contrarrevolución aun tenia aliados, el Comité ejecutivo de los Soviets estaba controlado por elementos conciliadores, Lenin en consonancia con los Soviets más avanzados (como el de Petrogrado) exigían al comité la convocatoria del segundo congreso de los Sóviets, en este se plantearía la Insurrección y toma del poder directo de los Sóviets, pero esta decisión solamente podía emanarse del congreso, esto es una respuesta directa para callar las bocas de aquellos que sostienen que la revolución no fue un acto democrático, ante la presión y no luego de aplazar lo máximo posible el congreso el comité ejecutivo convoca en un primer momento para el 20 de Octubre sin embargo ellos mismos intentan boicotearlo, los bolcheviques estaban preparados y comenzaron una campaña de agitación explicando la necesidad del congreso, este llamado hace eco en los trabajadores, ante la presión se decide convocar para el 25.  

Un día antes de celebrarse el congreso, el gobierno provisional decide disolver el Comité Militar Revolucionario (CMR, que agrupaba a 200,000 soldados, 40,000 guardias rojos y decenas de miles de marineros, al frente de este estaba León Trotsky) y prohibir la prensa bolchevique, no se hizo esperar la respuesta del CMR: armados defendieron las imprentas, ordenan al buque Aurora que atraque frente al Palacio de Invierno, llaman a los ferroviarios y soldados a inmovilizar las tropas contrarrevolucionarias que se dirigen a Petrogrado, defendieron el Instituto Smolny (sede del Soviet de Petrogrado y del partido Bolchevique), 24 horas después el Palacio de Invierno era tomado derrocando al gobierno provisional.

El 25 de Octubre (7 de noviembre según el nuevo calendario) el II congreso Panruso de los Soviets toma el poder de manos del CMR, instaurándose de esta forma el primer gobierno obrero de la historia.        

Hay quienes intentan hacernos creer que la revolución fue un “golpe de Estado” perpetuado por “Lenin y sus secuaces”, ¡nada más falso!, la revolución soviética tuvo una participación activa de la aplastante mayoría del pueblo ruso (no sin antes haber tenido que pasar por duras experiencias como las jornadas de Julio de 1917 o anteriormente la fallida revolución de 1905), como bien explica Trotsky en el prólogo de La historia de la revolución rusa: “El rasgo característico mas indiscutible de las revoluciones es la intervención directa de las masas en los acontecimientos históricos. En tiempos normales, el Estado, sea monárquico o democrático, está por encima de la nación; la historia corre a cargo de los especialistas de este oficio: los monarcas, los ministros, los burócratas, los parlamentarios, los periodistas, pero en los momentos decisivos, cuando el orden establecido se hace insoportable para las masas, estas rompen las barreras que las separan de la palestra política, derriban a sus representantes tradicionales y, con su intervención, crean un punto de partida para el nuevo régimen. Dejemos a los moralistas juzgar si esto está bien o mal. A nosotros nos basta con tomar los hechos tal como nos los brinda su desarrollo objetivo. Las historias de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el destino de sus vidas”.