Revolución, reacción y cultura de masas: a treinta años de la explosión del Rock de los 90

Por Javier Cabrera

Cuando se cumplen treinta años de la última gran explosión industrial y creativa del Rock, asistimos a una recuperación de la guitarra eléctrica y de los estilos musicales basados en ella. En este artículo, tratamos de analizar los cambios en la música popular en su interrelación con los cambios en la sociedad y en la lucha de clases.

En la última ceremonia de entrega de los premios Grammy, se dio una circunstancia que no pasó desapercibida para público y comentaristas: prácticamente todas las actuaciones en dicha gala incluían al menos una guitarra, acústica o eléctrica, en la formación. Éste puede parecer un hecho normal o anecdótico, pero la realidad es que forma parte de una tendencia general.

Las ventas globales de guitarras eléctricas y acústicas tocaron fondo en 20151 y en 2018 Gibson, una de las empresas clave en la historia del instrumento, se declaró en bancarrota; y sólo dos años después, en 2020, con la pandemia y los confinamientos masivos, las ventas globales de guitarras eléctricas y acústicas alcanzaron su máximo histórico, con crecimientos sostenidos de dos dígitos tanto de las principales marcas estadounidenses como de las marcas asiáticas de instrumentos de bajo coste. Esta tendencia, con sus altibajos, se mantiene hasta hoy e impulsa también la industria asociada de la amplificación y los efectos.

Este auge viene acompañado de una verdadera explosión de recursos en internet para aprender a tocar la guitarra, comparar amplificadores y efectos y estudiar la historia del instrumento y de sus principales intérpretes. Millones de personas en todo el mundo aprovecharon el confinamiento para o bien aprender a tocar la guitarra o bien refrescar su conocimiento del instrumento y generar contenido musical en las redes. Los años 2020 y 2021 han sido muy prolíficos en cuanto a discos de los estilos en los que la guitarra es predominante.

Aunque las listas de ventas y las reproducciones en streaming sigan siendo dominadas por el pop corporativo y la llamada “música urbana” (y, en el mundo hispanohablante, por el llamado “electrolatino”) existe una cada vez mayor demanda de música con guitarras, que hace que surjan nuevas bandas y solistas a la vez que da nuevo impulso a las bandas veteranas. Y todo esto ocurre cuando se cumplen treinta años de la última gran explosión creativa e industrial de la historia del Rock, en la que un puñado de bandas estadounidenses saltaron de repente del circuito de pequeñas salas y radios universitarias al éxito masivo, desbancando a las figuras del pop y el Rock corporativo de los 80 con un sonido y una lírica completamente distintas y que conectaban con el estado de ánimo y las aspiraciones de una juventud estadounidense y global que, como hoy, asistía entonces a un cambio de época trascendental.

Nacimiento y desarrollo del Rock

El nacimiento de la guitarra eléctrica vino impulsado por la necesidad que tenían los guitarristas de Jazz de hacerse oír en medio de bandas con instrumentos viento y percusión. Gibson lanzó la primera guitarra eléctrica de fabricación industrial en 1936, pero aún era un instrumento caro, semiartesanal, al alcance sólo de músicos profesionales. Tras un nuevo impulso tecnológico después de la Segunda Guerra Mundial2, Fender revolucionó la guitarra eléctrica con el modelo Esquire3, la primera guitarra eléctrica de cuerpo macizo, básicamente dos piezas de madera unidas por tornillos. El invento de Leo Fender permitió producir guitarras en serie a a un menor coste, lo que la hizo mucho más accesible para los jóvenes de clase trabajadora que protagonizarían el nacimiento y desarrollo del Rock entre los 50 y los 60.

Modelos clásicos de guitarra eléctrica Fender y Gibson
Modelos clásicos de guitarra eléctrica de las marcas Fender (izquierda) y Gibson (derecha)

 

Desde su origen, el Rock ha tenido dos polos creativos fundamentales que, con pocas excepciones4, han generado las tendencias dominantes y emergentes de cada momento (y que han sido reinterpretadas en el resto del mundo). Estos dos polos son, evidentemente, Estados Unidos y Gran Bretaña. Desde finales de los 50 se da una permanente interrelación entre los EEUU, donde estaban los orígenes del Rock, y la reinterpretación que de estos harían los músicos británicos, aportando mucho de su propia tradición. El desarrollo del Rock va de la mano del desarrollo tecnológico en los campos de la ingeniería de sonido, la grabación y la edición, así como del desarrollo de la industria discográfica en ambos países.

La relación de la industria discográfica y los músicos siempre será contradictoria, con una permanente tensión entre los intereses empresariales de las casas discográficas y las aspiraciones artísticas de los músicos. Además, en EEUU, la etiqueta Rock se reservará a los artistas blancos, pese a que muchos de los pioneros del género (como Chuck Berry, Bo Didley y Little Richard) eran afroamericanos; esta distinción no es más que una consecuencia de la segregación existente en la industria, las radios y las listas de ventas en la época de nacimiento y desarrollo del Rock5. El hecho de que Jimi Hendrix desarrollara su carrera en Gran Bretaña le permitió escapar de esta absurda distinción.

Pero fundamentalmente el desarrollo del Rock es producto de la irrupción de la generación de posguerra y de la situación prerrevolucionaria que se dio en EEUU en los años 60 y 70, con hitos como las luchas por los derechos civiles de la población afroamericana y contra la guerra de Vietnam. Luchas a las que la oligarquía estadounidense respondió con represión y un terrorismo de estado que alcanzó incluso a un presidente y un candidato demócratas6. En Gran Bretaña, en cambio, la situación en los 60 era de relativa paz social, con una economía boyante y una brecha generacional mucho menos marcada que en EEUU. Pero esto cambió drásticamente con la crisis del petróleo de 1973, cuya principal consecuencia en lo musical fue el desarrollo del Punk7.

Los 80

Después del gran desarrollo de los años 60 y 70, cuando se asentaron o prefiguraron todas las tendencias principales del Rock y se grabaron los grandes clásicos del género, en los años 80 el Rock parecía haber llegado a un punto muerto en EEUU. El Rock de consumo masivo se bifurcó en dos tendencias dominantes: por un lado el llamado “Rock orientado a los adultos” (AOR), cuyas raíces estaban en el Country Rock y en grupos del periodo anterior como Boston o Chicago y que proponía un sonido domesticado con letras románticas y patrióticas; y por otro lado el llamado Glam o Hair Metal, una escena originada en Los Ángeles que era básicamente una mezcla del Glam y el Heavy Metal británicos y el Hard Rock americano de los 70, adaptada al gusto de la industria del espectáculo californiana.

Desde principios de los 80, Estados Unidos atravesaba un periodo de semirreacción debido al descarrilamiento de la situación prerrevolucionaria precedente. Esta semirreacción se concretó en el terreno electoral con la victoria de Ronald Reagan en 1980, que trajo consigo una vuelta a las políticas ultraliberales (en consonancia con las que llevaba a cabo Margaret Thatcher en el Reino Unido) y un endurecimiento de la política exterior estadounidense frente a las supuestas amenazas de una Unión Soviética en crisis y empantanada en Afganistán y una revolución islámica aislada en Irán.

En el terreno cultural, esta reacción conservadora (llamada cínicamente “revolución conservadora” por sus partidarios) pretendía cortar amarras con el progresismo de los 60 y los 70. Esto se notó tanto en el cine, en el que proliferaron los productos de enaltecimiento patriótico como la saga Rambo, como en la industria discográfica. Desde sus inicios, el Rock convivió en las listas de ventas con los productos prefabricados dirigidos al público adolescente, pero en los años 80 estos productos convivían con un Rock adocenado que carecía del riesgo y el impulso creativo de los clásicos de la década anterior.

En particular el Hair Metal, con su hedonismo, su misoginia y su provocación controlada, era la otra cara de la reacción conservadora que estaba llevando a cabo la derecha republicana en el gobierno. Al mismo tiempo que reforzaban un ideal de éxito capitalista basado en coches, drogas y mujeres objeto, daba munición a los puritanos defensores de la censura8 y, con ello, reforzaba su atractivo para muchos jóvenes. Finalmente, este estilo se agotó por dos factores clave en la evolución de los estilos musicales: musicalmente ya no daba más de sí y sus letras no reflejaban los cambios que se estaban produciendo en la conciencia de la juventud.

El Rock alternativo

Por fortuna, la robustez de la industria del espectáculo estadounidense, lo extenso del circuito de pequeñas salas y el apoyo de las emisoras de radio universitarias siguió posibilitando que miles de jóvenes en todo el país pudieran dedicarse profesionalmente a la música aun con ventas de discos muy modestas para los parámetros de entonces. Esta fue la precondición para el surgimiento de una escena independiente que continuó con la tradición anterior, enriqueciéndola y sentando las bases para el gran resurgimiento del Rock en los 90.

En este circuito surgieron nuevas tendencias a partir del Rock y el Punk precedentes. Desde principios de los 80 se generaron un buen número de escenas locales como el Hardcore de Washington DC o el No Wave neoyorquino. De estas escenas emergerán bandas como Black Flag, del DC y Sonic Youth, de Nueva York, que no sólo influirán poderosamente sobre las bandas que triunfaron en los 90 sino que, sobre todo en el caso de los neoyorquinos, tendrán su momento de máxima popularidad en ese periodo. También de la sólida escena Punk californiana surgieron bandas como Jane’s Adiction y What It Is9. En el entorno de las universidades de Boston y Athens (Georgia) se generó también una escena local de la que pronto saldrían grupos que tendrían un éxito importante, ya en los 80, tanto en EEUU como en Europa; de Athens salieron B-52’s y REM y de Boston, Pixies.

Pixies 2019 Flickr Vladimir
Pixies, una de las bandas principales de la escena independiente de los 80, en una actuación en vivo en Nueva York en 2019. Flickr Vladimir

Muchas de estas bandas fueron muy bien acogidas en Gran Bretaña , donde la escena independiente local tenía mucha más presencia mediática que en EEUU y exportaba además al resto de Europa10. Gran Bretaña vivía una situación política muy diferente a la de EEUU, en la que se conjugaban la resistencia obrera a las políticas ultraliberales de Thatcher (con hitos como la gran huelga minera del 84/85)11, el impacto de la desindustrialización entre la juventud y el conflicto de Irlanda del Norte. En este caldo de cultivo la juventud buscaba sonidos y líricas que reflejaran este estado de cosas. anticipando en buena medida el desarrollo que se daría en EEUU en la década siguiente. También aquí se desarrollaron potentes escenas locales, como las de Manchester y Glasgow, y una búsqueda de la experimentación sonora que alcanzaría su cenit a principios de los 90.

Los primeros signos de un cambio de tendencia en los músicos y el público estadounidenses aparecieron ya a finales de los 80. El disco de debut del grupo californiano Guns N’ Roses, en 1987, fue un paso en la recuperación y actualización del sonido de los 70, aunque este grupo conservaba muchos clichés estéticos y líricos del Hair Metal. Más decisivo para lo que vendría fue el single de Neil Young Rockin’ In The Free World (1989). Tras uno años 80 erráticos, el veterano autor canadiense, una de las figuras clave de los 70, volvió a su sonido clásico con una letra que desafiaba el triunfalismo patriótico de los 80. El sonido y la actitud de Neil Young eran ya entonces una gran influencia para muchos de los grupos que triunfarían en los 90, hasta el punto de que se le empezó a conocer como “el Padrino del Grunge”12.

El mismo año 1989 una banda de Seattle formada un par de años antes entraba en el estudio para registrar su primer álbum, el cual fue un éxito moderado en EEUU y algo mayor en Gran Bretaña. Ese disco lleva por título Bleach y la banda lleva por nombre Nirvana.

Seattle

Como tantas otras ciudades azotadas por la crisis industrial, Seattle estaba muy lejos de la postal triunfalista de la América de los 80. Por su lejanía con los principales centros de la industria del espectáculo, la ciudad era obviada muy a menudo en los planes de gira de las principales estrellas. Seattle era, además, una de las ciudades con mayor incidencia de depresión y de adicción a la heroína de todo Estados Unidos. Todos estos factores contribuyeron a forjar el carácter de la escena de Rock local y a la larga determinaron el destino trágico de muchos de sus protagonistas.

Lo que más tarde se conoció como el sonido Seattle o Grunge empezó a forjarse a principios de los 80 por un puñado de bandas que recogían diferentes influencias musicales13, con el denominador común de un sonido crudo y áspero y unas letras que reflejaban la realidad de frustración y alienación a la que el capitalismo condenaba y condena a la juventud. Frente al hedonismo y el triunfalismo de la escena Rock dominante, las letras del Grunge (y de buena parte del Rock alternativo en general) transmitían a jóvenes de entonces un mensaje claro y simple: soy un perdedor, igual que tú.

La escena de Seattle, canalizada en gran medida a través del sello independiente Sub Pop, fue progresando a lo largo de la década de los 80 y, para 1990, ya tenía un lugar prominente en el circuito alternativo. Nirvana presentaron su primer disco en Gran Bretaña en una exitosa gira por locales de medio aforo, y el primer disco de Alice in Chains, Facelift (1990) tuvo un éxito considerable para lo que eran los parámetros del Rock alternativo. Había un público creciente para una música y unas letras distintas de las que llenaban las radiofórmulas y la televisión, y el fenómeno adquiriría dimensiones verdaderamente explosivas el año siguiente.

 

 

La explosión

Entre agosto y noviembre de 1991 se editaron en EEUU una serie de álbumes que confirmaron el cambio de tendencia, aunque no todos fueran en la misma dirección ni sus artífices partieran de la misma situación en el mercado. El segundo álbum de Guns N’ Roses y el quinto de Metallica son discos de bandas ya asentadas en el circuito mayoritario que buscaban dar un giro a su carrera, con resultados desiguales. En cambio, hubo otros lanzamientos desde el circuito alternativo (aunque editados por multinacionales) que tendrían una mayor repercusión cultural y para la industria. Se trata del tercer álbum de Soundgarden Badmotorfiger, del disco debut de Pearl Jam Ten, del quinto álbum de Red Hot Chili Peppers Blood Sugar Sex Magic y del segundo disco de Nirvana Nevermind.

Para sorpresa de propios y extraños14Nevermind fue un éxito impresionante, especialmente a partir de la emisión del videoclip de su primer single Smell Like Teen Spirit. En enero de 1992, Nevermind desplazó a Dangerous de Michael Jackson del número 1 en la lista generalista Bilboard15. Este éxito imprevisto de una banda que hasta hacía poco tocaba en pequeñas salas de EEUU y Europa sacudió el mundo de la música popular y fue el inicio de una nueva época gloriosa para el Rock, en la que numerosos grupos tanto nuevos como veteranos conocieron el éxito masivo o ensancharon su nicho de mercado y en la que el género conoció su último momento, hasta ahora, de máxima popularidad y creatividad, llegando a cotas de excelencia similares a las de los grandes clásicos de los 60 y 70. ¿Pero qué estaba pasando en EEUU para que se produjera este giro tan espectacular?

1991 fue el año de la mayor derrota del movimiento obrero mundial desde los años 30. Mientras el bloque socialista se hundía y se desangraba en conflictos étnicos, EEUU estrenaba su recién adquirida hegemonía global con la agresión imperialista contra Iraq en enero de 1991. Pese a la victoria estadounidense y al humo triunfalista de la administración Bush, las cosas en casa no iban bien; EEUU se enfrentaba a la mayor recesión desde la crisis del petróleo. Una recesión de corta duración, un simple correctivo, pero que sacudió la conciencia de la clase trabajadora y la juventud del país más poderoso del mundo.

La ola reaccionaria que siguió a la caída de la URSS y la claudicación de las izquierdas en el mundo capitalista impidió que este fermento en la juventud se expresara políticamente de forma organizada. En lugar de la lucha consciente, en los 90 predominaron el desencanto, el cinismo y la introspección. La juventud estaba insatisfecha con el estado de cosas, pero la alternativa al capitalismo parecía haberse derrumbado16. Tenían que pasar años y acontecimientos para que la alternativa del socialismo volviera a reivindicarse; pero justo antes de terminarse la década de los 90, en las movilizaciones contra la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, precisamente en Seattle, se empezó a vislumbrar el cambio de tendencia que llega hasta hoy.

En este contexto, los sonidos agresivos y las letras oscuras que llegaban de Seattle conectaron automáticamente con la juventud, primero en EEUU y después en Europa. Por supuesto, también entonces las bandas de Rock tuvieron que competir con las Boy Band17 y otros productos de consumo; pero las cifras de venta de discos y asistencia a conciertos así como el menos mensurable impacto cultural del Rock en los 90, colocaban a este en primer plano junto con el Hip Hop cada vez más sofisticado y combativo de artistas como 2Pac, Nas, A Tribe Called Quest, The Notorious B.I.G. etc etc18. El éxito del Grunge catapultó también al resto de la escena alternativa; Blood Sugar Sex Magic fue un éxito igual de rotundo, y otras bandas como REM o Sonic Youth se hicieron conocidas para el gran público.

En este ambiente, surgieron nuevas bandas y solistas que elevaron aún más el nivel de calidad, produciendo obras maestras como los discos de debut de Rage Against The Machine (1992) y de Jeff Buckley (Grace, 1994). La aparición de Rage Against The Machine tiene una singular importancia, no sólo por su calidad formal, sino porque es la primera vez en la historia del Rock estadounidense que una banda abiertamente comunista obtiene un éxito masivo de forma inmediata19, anticipando el cada vez mayor interés de la juventud norteamericana por las ideas del socialismo que irá a más en las décadas siguientes.

RATM 2007
Rage Against The Machine en vivo durante su gira de reunión de 2007

Los mismos grupos de Seattle produjeron sus mejores obras después de la explosión del 91/92, en el pináculo de su popularidad: Dirt de Alice in Chains (1992), In Utero de Nirvana (1993), Superunknown de Soundgarden y Vitalogy de Pearl Jam (1994). El Punk y el Metal recibieron un nuevo impulso, con bandas como Bad Religion y No Use for a Name y con la nueva dirección emprendida por Sepultura y Pantera; y también surgieron una gran cantidad de bandas y solistas femeninas como Liz Phair, L7, Babies in Toyland o Hole que aportaron nuevos puntos de vista a la lírica del Rock20.

El ambiente de los 90 también se expresó en el cine, en el que destacaron tanto nuevos creadores como los hermanos Coen (Barton Fink, 1991; Fargo, 1996), Gus Van Sant (Mi Idaho privado, 1991) o Quentin Tarantino (Reservoir Dogs, 1992; Pulp Fiction, 1994) como las obras de directores veteranos como Martin Scorsese (Uno de los nuestros, 1990; Casino, 1995) o Clint Eastwood (Sin perdón, 1992; Medianoche en el jardín del bien y del mal, 1997), así como en series de televisión de éxito mundial como Los SimpsonDoctor en AlaskaSeinfeld, etc.

 

 

Segunda mitad de los 90: el foco pasa a Gran Bretaña

Pero, para 1994, el impulso del Rock estadounidense se estaba agotando. La factoría de Seattle había dejado de producir; el último grupo competitivo de la misma fueron Stone Temple Pilots. El suicidio de Kurt Cobain en 1994, la disolución de Soundgarden en 1997 y los cada vez mayores problemas con las drogas de Layne Stanley21 y otras figuras de la escena22 terminaron por debilitar y sacar de foco a los grupos que protagonizaron la gran explosión del 91/9223.

En Gran Bretaña, la escena independiente había seguido progresando a finales de los 80 y comienzos de los 90. Otro lanzamiento del otoño de 1991 cuyo impacto llega hasta hoy es el segundo álbum del grupo irlandés My Bloody Valentine, Loveless, un disco enormemente avanzado técnicamente y con grandes canciones que catapultó la popularidad del estilo Shoegaze24. También en 1991 apareció Leisure, el disco debut de Blur, una banda que tendrá una gran importancia en los movimientos de la escena y de la industria que estaban por venir. De la separación de Spacemen 3 surgieron Spectrum y Spiritualized, dos grupos que se establecerán como referencias de la escena independiente. Otras bandas, como el grupo anglofrancés Stereolab se asentaron en el mismo ámbito, mientras que Radiohead obtuvieron su primer gran éxito con Creep en 1993. También en 1993 salió el primer álbum en solitario de la cantante y autora islandesa afincada en Londres Björk.

Gran Bretaña vivía la resaca de los convulsos años 80. La lucha del Poll Tax25 había conseguido expulsar a Thatcher, pero no había podido evitar una nueva victoria conservadora y la elección de John Major como primer ministro. Las derrotas domésticas y el colapso de la URSS provocaron una conmoción en la izquierda que culminaron con la desaparición del PC británico, la escisión de la Tendencia Militant y el giro a la derecha del laborismo encabezado por Tony Blair. A su vez, el conflicto de Irlanda del Norte se hallaba en un punto muerto que conduciría finalmente al precario acuerdo de paz de 1998. El ambiente de escepticismo y derrota en la Gran Bretaña de los 90 tuvo su reflejo tanto en las letras del pop como en el cine, no sólo en el cine social de Ken Loach (Lloviendo piedras, 1993) o Mark Herman (Tocando el viento, 1996) sino también en películas de otro tono como Naked (Mike Leigh, 1993) o Trainspotting26 (Danny Boyle, 1996).

El agotamiento del Grunge en 1994 coincide con el lanzamiento de dos discos clave del pop británico de los 90: el tercer álbum de Blur, Parklife, y el debut de Oasis, Definitely Maybe. El éxito de ambos hizo que la industria británica viera la oportunidad de volver a ponerse a la cabeza como en la segunda mitad de los 60. Arropada por la prensa musical, lanzó la etiqueta Britpop para promocionar a las nuevas (o no tan nuevas) bandas cuyo común denominador era la actualización de los sonidos clásicos del Rock británico, desde la trinidad Beatles-Kinks-Who hasta el Glam de Bowie y Marc Bolan. El Britpop fue un movimiento efímero27, que contuvo muchas medianías pero que también produjo productos interesantes como los ya citados de Blur y los de los más veteranos Pulp, artífices de ese himno proletario que es Common People.

Fuera del Britpop, la escena independiente británica siguió mostrando un gran dinamismo y creatividad. Aparecieron grupos galeses como Manic Street Preachers y Gorky’s Zygotic Myncy, grupos formados por hijos de inmigrantes de India y Pakistán como Cornershop y Asian Dub Foundation, importantes solistas femeninas como PJ Harvey y una escena floreciente de pop electrónico en Bristol, con figuras como Massive Attack, Portishead o Tricky. La segunda mitad de la década produjo verdaderas obras maestras como OK Computer de Radiohead y Homogenic de Björk, ambos de 1997.

 

 

La crisis de la industria y el desplazamiento del Rock

En el año 2000 las ventas globales de discos (fundamentalmente en formato CD) alcanzaron su máximo histórico para, sólo un año después, desplomarse abruptamente. La industria siempre ha señalado a la irrupción de las plataformas de intercambio de archivos digitales (P2P), como Napster o eMule, y a la piratería como los principales causantes de dicho desplome; pero el fenómeno es mucho más complejo y, aunque los avances tecnológicos hicieron su parte, también tienen mucho que ver la falta de adaptación de la industria a los mismos y también el desgaste de la oleada de los 90.

Pese a todos los esfuerzos de la industria por combatir a las plataformas P2P, los primeros años del siglo XXI serán de una crisis casi terminal del formato físico. Esta crisis provocará un cierre conservador en la industria, que tratará de paliar la caída de sus beneficios centrándose en la promoción de los productos musicales de más fácil llegada al un público masivo. Pese a que tanto en EEUU como en Gran Bretaña siguieron apareciendo nuevas bandas, algunas de las cuales obtuvieron un éxito global como The White Stripes o Muse, las nuevas bandas de Rock fueron las grandes perjudicadas al ver bloqueadas sus oportunidades de promoción y exposición mediática.

Ya a partir de la segunda década del siglo se produce una cierta estabilización en la industria, gracias en parte al incremento de las ventas de discos de vinilo pero también al desarrollo de los avances tecnológicos que precipitaron la crisis de la década anterior. La industria ha encontrado un nuevo filón en las plataformas de streaming, como Spotify, que le proporcionan enormes beneficios a costa de una caída de los ingresos de los músicos. La división independiente de la industria también se ha adaptado al streaming y al creciente mercado del vinilo.

A su vez, las cada vez mayores posibilidades de autoedición y autopromoción a través de internet han posibilitado el surgimiento de una cantidad enorme de bandas y solistas en las últimas décadas pese al bloqueo de la industria. Esto, unido una vez más a la solidez de la industria del espectáculo estadounidense, el circuito de festivales y pequeñas salas y las emisoras de radio independientes (ahora con canales en YouTube) siguen posibilitando a miles de jóvenes dedicarse profesionalmente a la música en EEUU.

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Khruangbin, una de las bandas del momento basadas en el Rock y la guitarra eléctrica. Martin Schumann, Wikimedia Commons

Conclusiones a treinta años vista

La explosión del Rock en los 90 no surgió de la nada ni por una decisión consciente de la industria, sino que fue producto del trabajo previo de cientos de bandas y artistas que fueron contra corriente hasta que su propuesta artística alcanzó el éxito masivo por una combinación única de factores sociales y culturales. La industria, por supuesto, vio el filón y se dedicó a explotarlo hasta que dejó de dar beneficios. Desde entonces, el Rock y todos los estilos relacionados con el mismo han ido progresivamente recuperando terreno, con una gran cantidad de artistas y bandas que bien pueden estar sentando una vez más las bases para una nueva explosión de la música popular en este contexto de crisis y búsqueda de alternativas tanto políticas como culturales.

Si bien los momentos de auge revolucionario vienen acompañados de avances artísticos (y el Rock clásico surgió en un momento de convulsiones revolucionarias) los momentos de reacción, como la década de los 90, también pueden producir un arte elevado a condición de que haya artistas que expresen de forma honesta el momento social desde el conocimiento del oficio artístico y el cuidado por la calidad formal. Los 90 estuvieron colmados de artistas excelsos en todos los campos de la cultura de masas28, continuadores del gran impulso creativo de las décadas centrales del siglo XX. El siglo XXI está construyendo su cultura en buena medida en las catacumbas, limitado por el peso de la crisis cultural que acompaña a la crisis global del capitalismo. No tenemos motivos para dudar de que el nuevo auge revolucionario que se está preparando vendrá acompañado de una nueva explosión cultural.

El impulso que llevó a millones de jóvenes en la segunda mitad del siglo XX a coger una guitarra y empezar a hacer música sigue plenamente vigente en la tercera década del siglo XXI, y en el fondo este mismo impulso es el que empujará a millones de jóvenes y trabajadores a hacer la revolución.


Notas:

1. Aun así, la guitarra eléctrica no perdió su importancia a nivel global; en África en particular, la guitarra eléctrica es un instrumento de suma importancia en multitud de estilos autóctonos, en especial en los países del Sahel, Sáhara Occidental y el territorio tuareg. En América Latina, además de las robustas escenas Rock de Chile, Argentina y Brasil, la guitarra eléctrica es esencial para la cumbia y la bachata.
2. En 1946, Gibson lanzó los fonocaptores (pastillas) P-90, los primeros que podían instalarse en una guitarra de cuerpo macizo.
3. Los modelos de cuerpo macizo y mástil atornillado de Fender, principalmente la Telecaster (desarrollada a partir de la Esquire) y Stratocaster, son el origen de la mayor parte de las guitarras que se producen en la actualidad, tanto industriales como de luthier.
4. Una notable excepción es el protagonismo de Alemania en el desarrollo de la música electrónica, con exponentes como Cluster, Tangerine Dream y Kraftwerk.
5. Aun así, siempre ha habido solistas y bandas afroamericanas que han desafiado estas barreras estilísticas, como Love, Sly & The Family Stone y Funkadelic en los 60 y 70, Prince, Bad Brains, Living Colour y Fishbone en los 80 y 90 y Gary Clark Jr., Leon Bridges y Black Pumas en la actualidad.
6. John F. Kennedy, asesinado en 1963, y Robert F. Kennedy, asesinado en 1968. También fueron asesinados los líderes afroamericanos Malcolm X, Martin Luther King y Fred Hampton en 1964, 1968 y 1969, y muchos trabajadores y estudiantes cayeron víctimas de la represión.
7. En rigor, el Punk se desarrolla como tendencia en Nueva York entre 1973 y 1975, pero es en Londres a partir de 1976 cuando adquiere la estética y el sonido que lo caracteriza hasta hoy.
8. Esta campaña conservadora a favor de la censura se organizó a través del lobby PMRC (Centro de recursos musicales para padres), que finalmente consiguió imponer la famosa etiqueta “Parental advisory: explicit lyrics” en las portadas de los discos, tras unas sesiones en el Senado de los Estados Unidos en las que el maestro Frank Zappa se erigió en portavoz de la industria y de los músicos opuestos a la censura.
9. What It Is se disolvió antes de los 90, pero fue el germen de los grupos Eleven y Red Hot Chili Peppers.
10. España en particular fue un gran mercado para el pop y el Rock británicos en los 80. The Cure y The Smiths tuvieron un éxito masivo, y otras bandas como The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine o Spacemen 3 tuvieron una gran influencia en la siguiente generación de músicos españoles.
11. En apoyo a la huelga minera, el colectivo LGSM (lesbianas y gays apoyan a los mineros) organizó en Londres el festival Pits and Perverts (Pozos y pervertidos) con un cartel encabezado por el grupo Bronski Beat.
12. Sin embargo, y pese a lo que se suele pensar, los grupos Grunge no tomaron su estética de vaqueros y camisa de cuadros de Neil Young, sino que éste era el atuendo normal del trabajador industrial y rural norteamericano.
13. Bandas como Soundgarden, Melvins, Tad o Alice in Chains partían del Hard Rock tradicional, mientras que otras como Nirvana, Mudhoney o Screaming Trees tenían más influencia del Punk y del Rock alternativo circundante.
14. Empezando por la propia discográfica Geffen, cuyas previsiones más optimistas para Nevermind eran de 250.000 copias vendidas; el disco vendió más de diez millones de copias en EEUU y casi dos millones en Gran Bretaña.
15. El Michael Jackson de 1991 ya no era el artista luminoso de Off The Wall y Thriller, sino un individuo tristemente aislado que había perdido mucha de su creatividad.
16. La consecuencia inmediata de la recesión en el plano político fue la victoria del demócrata Bill Clinton en las presidenciales de 1991 al grito de “¡Es la economía, estúpido!”. La administración Clinton promovió una agenda supuestamente progresista que vino acompañada de las agresiones imperialistas contra Somalia, Sudán y Yugoslavia.
17. Estos eran grupos prefabricados de cantantes jóvenes masculinos, seleccionados por casting, con roles muy definidos (el romántico, el malote…) dirigidos al público adolescente femenino. Las boy band más destacadas de este periodo fueron New Kids On The Block y Backstreet Boys en EEUU y Take That en Gran Bretaña.
18. La interrelación entre Rock y Hip Hop fue una constante en los 90 y produjo obras tan potentes como las de The Roots, Beastie Boys y Rage Against The Machine.
19. Por supuesto, RATM no fue el primer grupo americano de izquierdas; ya en los 60 grupos como MC5 y autores como Emitt Rhodes tenían tendencias políticas similares (que además son una continuación de la tradición izquierdista del Folk estadounidense que podemos rastrear hasta Joe Hill), pero estos no pasaron de tener un éxito limitado, aunque fueron muy influyentes para muchas bandas y autores posteriores.
20. Existía por supuesto una gran tradición de cantautoras, como Joni Mitchell o Judee Sill, y de solistas de Soul y R&B como Nina Simone, Sister Rosetta Tharpe o Barbara Lynn, pero hasta los 90 las bandas de Rock formadas exclusiva o predominantemente por mujeres habían sido pocas.
21. Cantante de Alice in Chains, que falleció finalmente en 2002,
22. John Frusciante, uno de los mejores guitarristas de su generación y el más identificado con el estilo de Hendrix, dejó Red Hot Chili Peppers para hundirse en una espiral autodestructiva de drogas y aislamiento durante años de la que salió finalmente para volver a unirse a la banda en 1999.
23. Con la sola excepción de Pearl Jam, que se mantienen en activo y en un confortable nicho de mercado hasta el día de hoy. Otras bandas del Grunge como Melvins, Tad o Mudhoney mantuvieron su estatus de bandas de culto. Soundgarden tuvieron una breve aunque exitosa reunión que terminó abruptamente con el suicidio de Chris Cornell en 2017.
24. El nombre, que significa “mirarse los zapatos”, proviene de la habitual mirada baja de los guitarristas debido a la gran cantidad de pedales de efecto que usaban en sus presentaciones en vivo. Otros grupos destacados de la escena son Ride y Slowdive.
25. El intento del gobierno conservador de establecer un impuesto personal no progresivo (independiente del nivel de renta) provocó una lucha de masas que terminó con la retirada del proyecto y la dimisión de Margaret Thatcher.
26. La banda sonora de Trainspotting es un verdadero muestrario del pop británico de los 90 e incluye dos clásicos de Iggy Pop y Lou Reed.
27. Ya en 1997 podemos dar al Britpop por enterrado gracias al quinto disco de Blur, en el que la banda da un giro completo a su sonido.
28. Fuera del mundo anglosajón, hay que destacar a cineastas como Mathieu Kassovitz (El odio, 1995), Emir Kusturica (Underground, 1995) o Alex de la Iglesia (El día de la Bestia, 1995).

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