En esta ocasión OBRERA, ha de sacudirse algunos de los muchos prejuicios y mal interpretaciones sobre el marxismo y nuestra concepción del papel que  las mujeres han de desempeñar en el socialismo y por supuesto en la lucha por este nuevo orden dentro del movimiento obrero.


En esta ocasión OBRERA, ha de sacudirse algunos de los muchos prejuicios y mal interpretaciones sobre el marxismo y nuestra concepción del papel que  las mujeres han de desempeñar en el socialismo y por supuesto en la lucha por este nuevo orden dentro del movimiento obrero.

Muy recientemente encontré un blog que entre varios errores citaba a “El Manifiesto Comunista” como uno de los libros más nefastos, acusaba a Marx y Engels de querer “socializar a la mujer” al punto de “que se perdiera cualquier rastro de paternidad entre sus hijos”. Además de citar al Marxismo como “una de las bases teóricas del Feminismo”.

Como premisa trazo la clara tendencia ultraderechista del responsable de este sitio. El Marxismo no tiene ningún punto de comparación con el movimiento Feminista, el movimiento feminista tiene un carácter pequeño burgués además que cualquier tendencia, institución o movimiento que divida la lucha del proletariado, es reaccionaria. Los marxistas explicamos que lo que mantiene oprimidos a obreros y obreras es el sistema capitalista. El origen de los problemas tiene una base material.

Luchar por cambiar las condiciones de vida de las mujeres dentro de este sistema es indispensable, por supuesto. Sin embargo creer que las condiciones de vida de las mujeres dentro del capitalismo han de superarse sin lucha política hombro a hombro con los obreros es del todo reaccionario e inservible. A menudo estos movimientos feministas exigen, por ejemplo, que el trabajo reproductivo que las mujeres realizan en la casa -que es un trabajo esclavizador- sea remunerado, los marxistas en cambio planteamos la incorporación de las mujeres en la vida productiva lo que sin duda alguna ha de darnos independencia económica. Muchas mujeres en el país, soportan todo tipo de violencia por la falta de independencia económica, luego planteamos que para que las mujeres no cumplan una “doble jornada laboral” el Estado debe crear guarderías públicas, comedores públicos, lavanderías públicas, sólo de esta manera ha de liberarse a la mujer de todo el lastre de atraso capitalista.

Nos acusan de querer destruir la “institución familia” semejante hipocresía es aborrecible dignos de parásitos repulsivos capitalistas dueños de los medios de producción, son estos parásitos los que desde hace rato destruyen esa institución que tanto adulan, robándole a los obreros y obreras el tiempo y la capacidad física y mental para dedicarse tiempo entre sus familiares. Son las largas horas de explotación, los miserables salarios y el ambiente social que ellos engendran lo que nos mantiene a todos en un estrés mortal digno de llevarnos a la tumba.

Queremos socializar los medios de producción, no es un secreto para nadie, hemos de expropiarles sin ninguna indemnización lo que a costa de años y años de explotación de millones de trabajadoras y trabajadores llaman “suyo”. Somos marxistas porque nuestra claridad no deja lugar a su juego asqueroso de explotación asalariada. Lo que llaman suyo le pertenece a nuestra clase proletaria, se han apropiado de la plusvalía producida por el proletariado mundial.

En ninguna parte, ni Carlos Marx ni Engels proponen socializar sexualmente a la mujer. En El Manifiesto Comunista, uno de los libros con más vigencia, Marx y Engels, plantean que en una sociedad socialista, donde la Producción sea Planificada y bajo control Obrero, donde las palancas que mueven la vida económica esté en poder de la mayoría proletaria, donde las necesidades de todos sean satisfechas, donde se libere a la mujer del rol de esclava al que el Capitalismo la condena, en una sociedad así, las parejas estarán juntas por un vínculo real, libre de intereses materiales.

Por ningún lado encontraremos en la teoría marxista tal deformación como esa  “socialización de la Mujer” que signifique condenarla a esa esclavitud sexual mal entendida por los censuradores  del marxismo.

Contra cualquier mal interpretación, proponemos la lectura y el debate de nuestras obras. Los burgueses conocen perfectamente el estado de opresión al que este sistema somete a las mujeres, sobre todo a las mujeres pobres, sin capacidad de acceder a educación de calidad, ocio, cultura y todo aquello  lo que a  la  clase burguesa le permite mantener una vida libre de ataduras.

Los marxistas luchamos por incorporar a más mujeres dentro de la lucha por un nuevo orden social, político y económico, por el Socialismo, conocemos la interminable lista de cadenas, ataduras y el atraso general en que se mantendrá a las mujeres mientras no se de el salto de calidad hacia un sistema socialista, sólo así Mujeres y Hombres seremos capaces de desarrollarnos, sin la interminable lista de obstáculos materiales y espirituales que la clase explotadora crea y mantiene para nuestra sumisión y muerte.
 

¡Por la Organización política de más trabajadoras!
¡Por una formación Marxista!
¡Proletarios del Mundo Uníos!

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