Ebola: Una enfermedad extendida por la pobreza

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Autor: 
Elizabeth Ortega

El Ebola es una enfermedad producida por el virus del mismo nombre. Esta enfermedad se observó por primera vez en Zaire (ahora República Democrática de Congo) en 1976 y hasta antes del 2014 solo se habían observado casos en África, los cuales ocurren en forma de brotes, es decir, un cierto número de casos localizados en alguna población y que se controlan con cierta facilidad. En febrero de este año se declaró un brote de Ebola en Guinea, a partir de ese momento la enfermedad se empezó a extender, aparentemente sin control, en otros países como Sierra Leona, Liberia, Nigeria y recientemente Estados Unidos y España. Este brote ha alcanzado más de casos (hasta el de octubre del 2014) siendo el más numeroso hasta la fecha sobrepasando los 376 casos reportados en el primer brote, con una mortalidad del 60% aproximadamente.

 
El virus se encuentra en la naturaleza infectando normalmente a los murciélagos, a quienes no les causa ninguna enfermedad, pero cuando el virus llega a infectar a los primates les causa una enfermedad que puede ser mortal. El Ebola es transmitido a los humanos por el contacto con animales enfermos o muertos por la enfermedad. En los humanos los síntomas iniciales son fiebre, dolor muscular y dolor de cabeza; posteriormente los pacientes presentan vómito, diarrea y sangrados. El contagio ocurre cuando se tiene contacto directo con los fluidos corporales, por lo que las medidas de seguridad que deben de tener las personas al cuidado de los enfermos deben ser muy estrictas, como usar guantes, caretas y ropa de protección además de la desinfección de los equipos usados y las habitaciones ocupadas por los enfermos.
 
África siempre se ha caracterizado por ser una región afectada enormemente por diversas enfermedades infecciosas, incluido el Ebola. La situación geográfica y climática influye en gran medida ya que se tiene una gran diversidad de especies en zonas boscosas, en donde la población autóctona convive de forma muy cercana a la naturaleza; pero no solo eso, la pobreza juega un papel importante. Los países afectados  son de los más pobres del planeta, en donde se carece de lo más esencial como es el agua potable, electricidad, etc. La pobreza extrema orilla a la gente a buscar alimento en la selva, favoreciendo el contacto con animales infectados con el virus. No solo eso, al mostrar síntomas la gente acude al médico, y recibe tratamiento contra la malaria, que es otra enfermedad febril que se encuentra presente en esa región de África. El sector salud carece de material suficiente, guantes, equipo de protección, desinfectantes basados en alcohol o cloro, y no se cuenta con la infraestructura necesaria para llevar a cabo los diagnósticos específicos para cada enfermedad. Al no haber posibilidades de un diagnóstico específico, los médicos difícilmente pueden tomar medidas adecuadas ante una infección como lo es el Ebola u otras enfermedades de riesgo para la comunidad. 
 
En este brote, a diferencia de los anteriores, los casos se han presentado en las ciudades principales de estos países como son Conakri, Monrovia y Lagos. Aún en dichas ciudades el sistema de salud tampoco es eficiente, por el contrario, es en los servicios de salud donde el virus se puede propagar con mayor rapidez por el uso de jeringas compartidas o por el hacinamiento de los pacientes. Se calcula que para la atención de 70 enfermos de Ebola se necesitan 250 personas; sin contar la infraestructura necesaria para tener a los enfermos aislados y con los cuidados pertinentes. En algunos países como Liberia, a los médicos no se les ha pagado en los últimos tres meses, aún así muchos continúan proporcionando sus servicios. 
 
Hasta la fecha no existen vacunas ni tratamientos específicos en contra del Ebola, una de las principales razones de ello es que este tipo de virus solo se pueden investigar bajo medidas de seguridad muy estrictas (nivel 4, el más alto en medidas de contención de microorganismos) lo que requiere una gran inversión, esto no es redituable para las grandes empresas farmacéuticas quienes no tienen interés en participar en la investigación para medicamentos contra enfermedades que afectan principalmente a poblaciones que no pueden pagar por ellos. 
 
Recientemente se detectó el primer caso de Ebola en Estados Unidos, un hombre procedente de Liberia en un vuelo comercial que arribo a USA el 20 de septiembre quien murió el 8 de octubre. A raíz de este caso se llevó el contagio del virus a una de las enfermeras que estaba a su cuidado, quien presuntamente no siguió las medidas de seguridad necesarias para evitar la infección. El enfermo se trató en Dallas donde las condiciones del hospital son diferentes a las encontradas cualquier hospital de África, incluido el Kenema, uno de los más equipados de Sierra Leona, por lo que la contención de la infección es más fácil. En España también se ha registrado el primer caso de Ebola siendo afectada una enfermera que estuvo encargada de cuidar a un misionero español repatriado a Madrid.
 
Estos casos han mostrado el riesgo de infección fuera de África y su posible llegada a otros continentes. Dentro de este contexto se evalúan los riesgos para México y se ha propuesto la formulación de un protocolo en caso de la llegada del virus a nuestro país, designándose un piso del Centro de Atención a Quemados (Ceniaq) del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) donde se pueden tener las condiciones de aislamiento necesarias para estos casos. El gobierno ha declaro que se cuenta con el equipo de protección necesario para la protección del personal al cuidado de los posibles casos de Ebola. Sin embargo no parece estar bien definido quienes serán los especialistas encargados de tales pacientes. Dadas las condiciones de nuestro país, se considera que con una buena vigilancia, específicamente al momento del ingreso de personas procedentes de países donde  el virus está presente, sería posible contener un brote de Ebola en México.
 
El presente brote de Ebola es un reflejo de las condiciones mundiales, específicamente de África en contraste con el resto del mundo, lo que nos puede hacernos reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos  y bajo este contexto, más que generar paranoia acerca de la diseminación de un virus mortal por el planeta, generar acciones que nos permitan contener el brote en África y así mismo reducir riesgos para el resto de la población mundial, con un llamado urgente a mejorar los servicios de salud en dichos países y sus condiciones de vida en general.
 
Fecha: 19 de octubre de 2014