A 74 años del asesinato de León Trotsky

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Autor: 
Vladimir Elías M.

El 20 de agosto de 1940 un agente de la GPU acabó con la vida de León Trotsky en Coyoacán, México DF. Recordamos en esta ocasión el crimen contra uno de los más grandes dirigentes que la revolución mundial haya podido conocer. Este asesinato, según muchos,  es equiparable con el asesinato de otros grandes líderes del movimiento obrero revolucionario como  Rosa Luxemburgo a manos de los líderes de la socialdemocracia alemana.

Lev Davídovich Bronstein, conocido mundialmente como León Trotsky dedicó su vida a la causa de la revolución proletaria hasta sus últimos días en México donde encontró asilo bajo el mandato de Lázaro Cárdenas luego de pasar por innumerables lugares detenido después de su expulsión de la Rusia Soviética ya bajo control del estalinismo. Seguramente no ha existido personaje más perseguido dentro de la historia del movimiento obrero tanto por los enemigos a muerte de los trabajadores—la burguesía—como por parte de los Partidos Comunistas estalinizados  de entonces que degeneraron y deformaron las ideas del socialismo revolucionario.

Después de sacarse de la manga los famosos juicios de Moscú, la mayor farsa acusatoria de la historia contra  la vieja guardia del partido bolchevique quienes fueron liquidados junto a decenas de miles de cuadros políticos del partido comunista de la URSS, Stalin el verdugo ejecutor de la nueva casta parásita burocrática daba fiel cumplimiento a sus amenazas: Trotsky debía morir; quien fuera el compañero de armas de Vladimir Lenin, quien además fue presidente del Comité Militar Revolucionario en la revolución de octubre de 1917, uno de los fundadores de la III Internacional Comunista, y organizador del formidable Ejército Rojo, el teórico marxista más importante junto a Lenin, caía cobardemente asesinado por uno de los gánsteres estalinistas de un pioletazo en la cabeza. Stalin y su camarilla pensaban que así eliminaban al más peligroso de sus enemigos políticos y les daba seguridad de que la victoria de la reacción burocrática ya no tendría enemigos de peso. Pero como Trotsky afirmaría en su exilio durante los 30’s, ningún secretario general, ningún aparato burocrático puede ser más poderoso que la verdad.

Trotsky fue calumniado hasta sus últimos días, se falsificaron muchos de los escritos históricos del Partido Comunista Ruso, prácticamente reescribieron su historia, sobredimensionaron diferencias que en su momento Trotsky tuvo con Lenin, hasta llegaron al extremo de medidas tan ridículas como la de remover de las fotografías la imagen de este hombre cuando aparecía en discursos o junto a Lenin.

León fue el primer teórico marxista que desarrolló el análisis y la crítica de este fenómeno que tomó fuerza luego de la muerte de Lenin: la burocracia usurpadora mejor conocida como Estalinismo. Ésta había expropiado políticamente a la clase trabajadora, pero a la vez basaba su fuerza en las formas de propiedad nacionalizada establecidas luego de la revolución de Octubre. Tenía que hablar en nombre del bolchevismo para ganar la simpatía de las masas; pero al mismo tiempo escupía una u otra vez sobre sus tradiciones. Para callar toda crítica, era esencial eliminar a todos aquellos que señalaban los errores y recordaban a las masas y a los propios burócratas  cómo debían ser las cosas dentro de un estado obrero sano.

Su entereza y lealtad a las ideas del socialismo científico le valió el odio a muerte de sus detractores. Nikita Kruschev en los informes de los congresos XX y XXI  del PCUS afirmó que muchos de los asesinatos cometidos en Los Juicios de Moscú habían sido obra del mismo Stalin y que a muchos de estos personajes había que rehabilitarles históricamente, es decir había que quitar toda la basura que fue arrodaja sobre ellos y determinar que no murieron por traidores; pero nunca dijo lo  mismo con respecto a Trotsky, hay que recordar que Kruschev era parte todavía de esa camarilla privilegiada de funcionarios del estado soviético contra los cuales Trotsky había combatido parte de su vida.

Para los revolucionarios del mundo entero a Trotsky no es necesario rehabilitarle, es necesario seguirle, dedicar la vida de lleno a la causa de la revolución mundial permanente, combatir de manera decidida contra todos los enemigos del proletariado tanto de afuera como dentro del movimiento, su aniversario nos recuerda que la lucha por el socialismo debe ser constante y que debemos estar conscientes que se nos puede arrebatar  la vida por ello.

¡Reivindicar a Trotsky es reivindicar al socialismo!