Las tareas del proletariado en la presente revolución o “Las tesis de Abril”

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Autor: 
Daniel Alejandro G.

La revolución rusa de 1917 es el acontecimiento más importante del siglo XX, por vez primera (sin tomar en cuenta La Comuna de Paris) los trabajadores y campesinos tomaron el cielo por asalto y demostraron que son capaces de conducir el destino de sus vidas. Sin embargo, es hasta la llegada de Lenin a Rusia en Abril de ese año que el partido da un giro a la izquierda (no sin antes tener que darse a la tarea de convencer al partido de forma paciente sus ideas), este giro significó que los bolcheviques pusieran sobre la mesa la perspectiva de la toma del poder por parte de los trabajadores, no es exagerado decir que de no haber regresado Lenin a Rusia la revolución no se hubiera llevado a cabo.

“Las tareas del proletariado en la presente revolución” más conocidas como Las Tesis de Abril es uno de los documentos de táctica revolucionaria más importante con las que cuenta el movimiento obrero y campesino, de lectura obligada para todos los compañeros de izquierda que luchamos para derrocar al capitalismo, es en estas conferencias que Lenin hace una caracterización acertada del proceso revolucionario, de la guerra de rapiña que inicio en 1914 pero más importante cómo debía intervenir el partido ante las tareas que la historia les ponía en frente.

Sobre el contexto histórico

En 1914 estalla la primera guerra mundial, Lenin la caracterizó de forma correcta como una guerra imperialista, de rapiña, que buscaba un nuevo reparto de Europa, es durante esta guerra que la segunda internacional o internacional socialdemócrata da un giro a la táctica del “defensismo revolucionario”  que en pocas palabras consistía en que los trabajadores debían apoyar a las burguesías nacionales en la guerra, por el contrario Lenin veía la posibilidad de llevar a cabo la revolución en los países de Europa, aprovechando el debilitamiento de las potencias (producto del enfrentamiento bélico) y que consecuentemente llevaría a la desestabilización de las burguesías locales, los partidos revolucionarios debían explicar a los trabajadores que la única forma de parar la guerra era llevando a cabo la revolución y que sus intereses no estaban representados en el conflicto.

Años de guerra pasaron su factura al gobierno zarista, quien al ser dependiente del capital francés e inglés no tuvo otra alternativa que lanzar al ejército a una muerte segura, en febrero de 1917 los trabajadores y campesinos hartos de la guerra y el hambre derrocan a Nicolás II, iniciando con esto la revolución, el partido bolchevique (sin Lenin y Trotsky quienes se encontraban en el exilio) adoptó una política de apoyo al gobierno provisional formado por elementos de la burguesía y de antiguos representantes del régimen, cuando de forma paralela y recordando la experiencia de 1905 los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos representaban la forma de poder organizada de las masas.

Desde el exilio Lenin hace un llamado al partido: “Nuestra táctica: desconfianza absoluta, negar todo tipo de apoyo al gobierno provisional…, no hay más garantía que armar al proletariado”, esta política estaba diametralmente opuesta a la de la dirección bolchevique, en Marzo de 1917 Stalin escribía en Pravda: “Mientras el soldado alemán obedezca al káiser, el soldado ruso debe permanecer en su puesto, contestando a las balas con las balas y los obuses con obuses. Nuestra consigna no debe ser un ¡Abajo la guerra!, sin contenido. Nuestra consigna debe ser ejercer presión sobre el gobierno provisional con el fin de obligarle… a tantear la disposición de los países beligerantes respecto a la posibilidad de entablar negociaciones inmediatamente… entre tanto, todo el mundo debe permanecer en su puesto de combate”.

A su llegada a Rusia Lenin en dos conferencias presenta su propuesta de programa al partido (esto a nombre personal y sin el visto bueno del resto de la dirección de Pravda que en ese momento era el órgano de prensa del partido) partía de la premisa de la imposibilidad de la burguesía de llevar  a cabo las tareas de la revolución democrático burguesa (reforma agraria, fin de la guerra, convocatoria de elecciones al parlamento) y la necesidad de que los trabajadores a través de los Soviets llevaran a cabo estas tareas, dirigentes del partido argumentaban que la revolución democrática burguesa no había concluido por lo que era imposible dar estos pasos, es en este momento donde podemos observar la táctica paciente pero contundente de Lenin para explicar sus ideas y ganarse a las masas. Lenin creía firmemente que de no tomar el poder la revolución democrática no solo no concluiría sino que además darían pasos atrás que solo significarían más ataques a la clase trabajadora.

Las tesis de Abril y la confianza en los trabajadores

Las tesis de Abril se basaban en la necesidad de extender la revolución y en la plena confianza en los trabajadores, soldados y campesinos organizados en los Soviets: a) la guerra es imperialista, no es posible acabar con ella sin derrocar al capital, b) la tarea de la revolución es tarea del proletariado y los campesinos pobres, c) ningún apoyo al gobierno burgués, ¡todo el poder a los soviets!, d) los bolcheviques deben iniciar una tarea paciente de esclarecimiento y propaganda, e) Nacionalización de todas las tierras y su puesta en manos de los soviets locales, f) Celebración inmediato de un congreso del Partido, construir una internacional revolucionaria, rompiendo con la II Internacional.

Este es un auténtico programa revolucionario, tan vigente hoy en día como lo fue en 1917, nosotros, los revolucionarios organizados alrededor del FMLN y las organizaciones sociales debemos extender el debate sobre las tareas de este momento, confiando plenamente en la fuerza creadora de los trabajadores y adoptando el método natural del Leninismo: ¡Explicar pacientemente!