80 años del levantamiento popular de 1932: Lecciones para la clase obrera de hoy

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Autor: 
Carlos, UJA

Era la medianoche de un 22 de enero de 1932 cuando los trabajadores de la región occidental del país se alzaron con machetes, piedras, armas rusticas y unas pocas armas de fuego contra la explotación, contra el gobierno y contra el sistema capitalista en crisis en ese momento.

El levantamiento campesino expreso la contradicción que no es visible en tiempos de relativa calma, pero que cuando el trabajador esta cansado de los ataques a su ya deplorable calidad de vida, la contradicción se convierte en una erupción contra el opresor, como la erupción  de Izalco en esa época.

El golpe de Estado
A inicios de 1931 el reformista Arturo Araujo había ganado las elecciones presidenciales con el Partido Laborista, su gobierno inicio una serie de reformas tímidas en beneficio de trabajadores, esto no le pareció a la oligarquía terrateniente y a la naciente burguesía industrial y financiera. El 2 de Diciembre del 31 la clase dominante optó por apoyar el Golpe de Estado encabezado por el General Maximiliano Hernández Martínez, para derrocar a, Araujo, pero sobre todo para ahogar el entusiasmo de lucha provocado por una de las peores crisis de la historia, la de 1929.
Estos no fueron hechos aislados pues la clase dominante veía venir un alzamiento de la clase explotada, por lo que la contrarrevolución se estaba preparando (y qué mejor forma que con un dictador militar al mando del gobierno). Fue así como el 22 de febrero de 1932, la represión contra el movimiento popular fue brutal, causando el genocidio de mas de treinta mil obreros, indígenas y campesinos asesinados por el tirano Martínez.

Intervención del estalinismo

La burocracia estalinista de la Tercera Internacional, que tenia la obligación de apoyar a los Partidos Comunistas en sus respectivas luchas negó a El Salvador la ayuda en armas para la insurrección popular de 1932, dejando en condiciones aun más adversas a las masas insurrectas.
La influencia de a burocracia de la URSS y del Partido Comunista Ruso significó el suicidio de la revolución salvadoreña y de muchas otras revoluciones importantes (incluyendo la revolución china, española, alemana y otras que intentaban acabar contra el capitalismo).
Trotsky decía que las condiciones para una revolución victoriosa son: 1) que la burguesía no pueda dominar como lo ha venido haciendo hasta entonces, 2) que la clase obrera no este dispuesta a ser dominada, 3) que la clase media se oriente al proletariado o por lo menos se mantenga neutral y 4) una dirección auténticamente revolucionaria que defienda un programa socialista. Este último factor es el que ha faltado en muchas revoluciones alrededor del mundo, excepto en la Revolución bolchevique de 1917.

Lecciones para lograr la victoria en nuestra lucha

La historia nos sirve como una ventana al pasado para sacar conclusiones de los aciertos y errores que se cometieron en aquel momento de nuestra historia. Nuestra tarea como revolucionarios conscientes de la necesidad de transformar la sociedad es crear una dirección revolucionaria que defienda el programa de la clase trabajadora, es decir las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Para no cometer los errores del pasado es necesario tomar en serio esta tarea, porque la revolución es algo inevitable y depende de nosotros que esta sea victoriosa.

¡¡Por una escuela marxista en el FMLN!!
¡¡ Por nuestros mártires caídos en la lucha…Juramos vencer!!
¡¡Socialismo o barbarie capitalista!!

Febrero de 2012