Exigencia de horas no pagadas, una demanda que tiende a ser frecuente en el Ministerio de Educación ante los recortes presupuestarios

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Autor: 
Vladimir Elías Montes - Trabajador de la Educación

La paciencia había llegado a sus límites, era una situación crónica y de negligencia absoluta de parte de las autoridades competentes. Parte del cuerpo docente del Instituto Nacional Thomas Jefferson INTJ, del departamento de Sonsonate, había ya agotado todas las instancias respectivas del dialogo y se dispusieron a realizar una denuncia pública  debido al incumplimiento de pago de horas sobredemanda ante las autoridades inmediatas de la Dirección Departamental de Educación.

Antecedentes

 

Existen necesidades para el cubrimiento de horas clase de algunas instituciones de educación pública que son atendidas por los mismos docentes de planta o por algunos foráneos. Esto parte de la cantidad de estudiantes que se abocan a X centro escolar o instituto versus la cantidad de docentes disponibles para su cobertura. Cuando el excedente de alumnos y de horas clase de alguna materia supera la carga normal de trabajo de los docentes de planta–25/30horas clase a la semana por turno—se hace necesario contratar docentes o hacer uso de los de dicho centro escolar para atender estos grupos de estudiantes. Es así como en la mayoría de casos esto representa un ingreso extra para los docentes que buscan como paliar ciertas necesidades de sus familias mediante lo que podríamos llamar “horas extras” en los centros escolares.

 

El instituto antes mencionado ha tenido la característica que es uno de los que más afluencia de estudiantes tiene en el sector de Sonsonate, y uno de los de mayor tradición del departamento sino es que el más tradicional.  A principios del año 2017, este grupo de docentes fueron puestos en alerta ante el retraso del pago de dichas horas, que fueron asignadas a 21 maestras y maestros de diferentes especialidades, llegando a alcanzar las 696 horas mensuales. Corría el mes de abril y solamente se les había cancelado el mes de enero, ante el tradicional retraso en la cancelación de pagos y los   burdos trámites burocráticos de siempre, la mayoría pensó que se trataba de un atraso normal; pero a mediados de junio se supo que en realidad no había dinero para cubrir el segundo semestre del año.

 

De esta forma comenzó el largo peregrinaje de estos docentes por reivindicar sus derechos laborales ante una amenaza cada día más latente de impago, que hasta el sol de hoy no ha sido resuelta. Tocaron las puertas de todas las oficinas involucradas en el caso o que deberían estarlo, comenzando con las encargadas de dirimir este problema como es la del director actual de la institución, Licenciado Pedro Toledo Pinte y su CDE, hasta llegar a las Oficinas Centrales de Gestión Educativa y de Presupuesto Nacional del MINED.

 

Bloqueo burocrático constante

 

No está demás decir lo ineficiente y negligente que resulta ser la burocracia dentro del Estado burgués. Ese taller que atrasa los demás talleres como Trotsky le llamó en su momento. Pero estamos seguros de que usted también estimado lector, tanto como yo estamos de acuerdo en esta premisa general que agobia y dilata cualquier trámite por sencillo que fuese. De este modo se buscó una salida al impase con las respectivas oficinas administrativas sin tener una solución y una respuesta confortante. El tiempo seguía corriendo y la incertidumbre continuaba creciendo, para los docentes no era lo mismo que les respondiera que se les pagaría tarde—como siempre—a que no se les pagaría nunca debido a la falta de fondos.

 

De forma espontánea y natural se comenzaron a organizar para enfrentar el problema, en primera instancia se trató de ejercer presión a través de comunicados dirigidos directamente a las personas responsables o las instancias respectivas; sin embargo, el tiempo transcurría y alrededor de agosto en asamblea de afectados, se acordó amenazar con la huelga y no cubrir dichas clases, cosa que no sucedió. Esto generó una reacción inmediata de las autoridades de la Oficina Departamental que prontamente acudieron al instituto para “averiguar” qué sucedía. Pero como pasa usualmente, estos casos son engavetados y se procede a atender otras “prioridades”.

 

La visita a las autoridades de educación del departamento de San Salvador no se hizo esperar, los docentes escogieron sus delegados como siempre en asamblea para que los representaran. Esto tuvo como resultado que los encargados de Gestión Educativa ordenasen una auditoría de inmediato en el INTJ, para evaluar parte de su funcionamiento e ingresos cotidianos, debido a que no existían partidas extras a esas alturas del año para pago de planillas. Transcurría el tiempo y se les comunicó que un informe final con instrucciones, llamados de atención y recomendaciones hacia la administración del INTJ fue elaborado, pero nunca conocido por nadie. Sigue siendo un misterio el contenido de dicho informe y la posible solución a las demandas de los docentes.

 

Se agota la paciencia

 

Como era de esperarse, el último dialogo con las autoridades—en el que estuvieron presente 2 maestros representantes del grupo de los 21 y el director del INTJ—con la jefa de la oficina de Presupuesto Nacional de Educación, arrojó más de lo mismo: “No podemos solucionarles su problema ya que no hay dinero a estas alturas del año, como ustedes sabrán hemos recibido un recorte presupuestario y no hay fondos para reorientarlos y solventar su impago”. Esto derivó en un dime que te diré entre el director del INTJ y la encargada de dicha oficina, los docentes fueron incisivos en sus planteamientos y exigencias: “¿Cuándo nos van a pagar y cómo piensan solucionar este problema?”. La respuesta lacónica de esta dama fue simplemente la de esperar el informe definitivo de auditoría realizada en el instituto que podría estar listo mañana, la semana siguiente, el próximo mes, o muy probablemente en el 2019.

 

Los afectados llegaron a la conclusión que no había solución a través del diálogo y que había que pasar a la acción. Durante todos los meses anteriores se depositó la esperanza de llegar a un acuerdo pronto y satisfactorio por medio de las negociaciones, al final era un burdo sueño ya que nadie estaba dispuesto a meter mano en el asunto y desentrampar la problemática. Estos docentes habían evitado lanzarse a la huelga parcial indefinida, a no entregar notas del último periodo académico, así mismo la toma delinstituto estuvo sobre la mesa de la discusión y el llamado a los medios informativos a pesar de ser conocidos por sus sesgos políticos, para dar a conocer la situación a la comunidad educativa en particular y la sociedad en general.

 

De entre el grupo de los 21 debemos reconocer que no hubo un involucramiento total, algunos desistieron de participar desde el principio ya sea por temor a represalias o porque aún tenían expectativas y confianza en el aparato administrativo para que intervenga a su favor. Esto también demuestra un proceso de cambio en la consciencia de los docentes, los que se organizaron de manera espontánea, incluso sin el involucramiento directo de sindicato alguno —en este instituto hay presencia de al menos 3 sindicatos—avanzaron a posiciones más radicales y demostraron la actitud más aguerrida y la más intransigente ante las medidas dilatorias de los jefes. Los más afectados tenían una carga académica de horas sobredemanda de más de 80 al mes, lo que representaba en pocas palabras el ingreso mayor en sus finanzas familiares; muchos otros ya no estarán el siguiente año en la institución debido a que fungían como interinos y sus plazas fueron puestas a concurso por el MINED por lo que otros docentes tomarán sus lugares el próximo año.

 

Nunca claudicar

 

El primer día de diciembre fue la fecha escogida para realizar la denuncia publica y encarar a las autoridades con los métodos organizativos de la clase trabajadora. Elaboraron cartelones con sus consignas y demandas, convocaron a la prensa, se distribuyeron funciones, los que hablarían con la prensa, con Derechos Humanos, los que estarían a cargo del perifoneo, los delegados para dialogar con los jefes en caso de apertura. Incluso estaban preparadosparabloquear el acceso y salida de las oficinas de la Departamental de Educación, esto último se descartó debido a que en ese momento un gran camión recolector de basura hizo esta función por unos momentos, coincidencia o solidaridad obrera, juzgue usted.

 

Esto definitivamente deja sentado un precedente de lucha laboral entre los docentes y desde luego deja grandes enseñanzas. Indagando en la historia de este instituto pudimos constatar de primera mano que muchos docentes desaparecieron durante el conflicto armado, que era un bastión sindical y de organización revolucionaria contra las dictaduras de turno, a pesar de ubicarse a pocas cuadras del Destacamento Militar N°6. Hay inmensas tradiciones de lucha que deben ser rescatadas entre los trabajadores de la educación, independientemente si tenemos un gobierno amigo o uno de la burguesía y los capitalistas.

 

El sector docente se caracteriza por su conservadurismo, aunque en el pasado ha jugado roles destacadísimos poniéndose incluso a la cabeza no sólo de luchas reivindicativas del magisterio, sino también de luchas políticas contra los tiranos militares, llegando a ser parte y fundadores de importantes organizaciones como el mismo PCS o las FPL. Hoy en día continúan buscando una salida y apoyo a sus cada vez más complicadas condiciones de vida por medio de la organización sindical. La actual crisis del régimen de producción ha orillado a esta clase—que se auto considera como media—se vaya proletarizando poco a poco en el sentido del desmejoramiento de sus condiciones de vida y no tanto como su rol en la producción. Ya no existe una diferencia abismal entre el grueso de trabajadores de la sociedad y esta capa de asalariados del Estado y sector privado, jornadas largas de trabajo, horas extras, problemas crónicos de salud, endeudamiento constante, asedio de la delincuencia a tal grado que muchas veces son víctimas de sus propios alumnos.

 

No debe haber una línea divisoria entre las demandas generales de los trabajadores de la producción privada y los más proletarizados del sector público como son los docentes. El eje central de los docentes en el periodo actual debe ser el de despertar consciencia entre sus discentes y prepararlos, no para el éxito dentro de la sociedad capitalista, sino para el combate y derrocamiento precisamente del mismo sistema que arroja a los estudiantes a los brazos de la pobreza, emigración, marginación y la violencia irracional. No hay salida a esta barbarie más que combatirla y destruirla directamente a través de la organización y preparación consciente.

 

Al momento de escribir estas líneas, aún no hay solución para este caso y muchos otros a nivel general que afectan a los trabajadores de la educación. Pero esta capa de trabajadores de la sociedad puede comenzar a tomar un protagonismo mayor en los próximos años, los problemas seguirán latentes. Su incidencia en la sociedad dependerá en gran parte del nivel político de su dirección, su capacidad de movilización y el convencimiento de las consignas que defiendan. Si se separan del resto de trabajadores explotados y buscan privilegios exclusivos, lo más probable es que nunca conecten con las masas y peor aún, sean rechazados y combatidos por sus mismos hermanos de clase.

 

Sonsonate, 01 de diciembre de 2017