El papel de la Universidad en la lucha de clases

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Autor: 
Raúl Dubon

No es tarea sencilla sentar las bases para una crítica intensiva y extensiva sobre el papel hegemónico que juega la Universidad en el capitalismo y diferenciar el papel que ha jugado en su fase inicial (desde los comienzos del capitalismo) y su fase tardía (el papel que juega actualmente).

Desde que la sociedad se divide en clases se da la división social del trabajo, pero su máxima especialización se da en el capitalismo que, si bien simplifica la cuestión de clase, prolifera la división social del trabajo que corresponderá a sus intereses clasistas. El impulso que el capitalismo dio a la ciencia esta fuera de duda, no obstante, en su papel hegemónico se da la relación dialéctica ya prevista por Marx, de que la universidad[1]al ser superestructura es reflejo de la base económica y responderá a los intereses de esta, igual que de la misma surgen aquellos que desde su posición privilegiada pueden tomar partido en la lucha de clases. Es por lo mismo que de los círculos universitarios a veces y en escaso número surgen aquellos que defenderán los intereses de la clase trabajadora, y aún más escasos son aquellos que logran romper con sus prejuicios pequeños burgueses.

Universidad en la actualidad.

La proliferación de la técnica dentro de la Universidad y su demanda es algo que demuestra cómo el capitalismo prepondera lo técnico a lo científico, y esto radica en que la industria y la manufactura no exige elementos filosóficos o sociológicos, pero si especialistas técnicos en sistemas, mecánica, electricistas, etc., todo aquello que permita especialización para ramas específicas de la economía.

De esta manera tan vil de tecnificar el conocimiento surgen los elementos emancipadores para la futura sociedad socialista, no obstante, el desarrollo de la técnica dentro del capitalismo-de aquí la necesidad de impulsar la revolución socialista- en vez de liberar y superar la división clasista del trabajo, la agudiza y es arma para explotar en mayor medida al obrero y no para disminuir su explotación. Mientras los tecnócratas y “hombres de ciencia” se sobreponen a esta base, los obreros se ven hundidos en la miseria. Obviamente, dentro de la misma universidad se dan utopías de carácter idealista y con imposibilidad de concreción debido a que sus aspiraciones no atañen a cambiar la base, sino a la de una ciencia universal.Este sueño, por lo demás loable pero imposible en la división de clases, se ve proliferado por parte de aquellos que se enajenan de la lucha de clases creyendo que es posible de llevar a cabo con la concatenación de las ciencias, para una realización del ser universal hegeliano.

Por otra parte, están aquellos aún más conscientes los cuales son absorbidos por la burguesía, que les asigna la tarea implícita de atenuar las contradicciones del capitalismo2el mejor ejemplo de esto es Keynes que tuvo la tarea de a partir de la crisis del 29 brindar una alternativa a esta, sugiriendo lo que se conoció como capitalismo de Estado o intervención estatista en la economía.Esto es instructivo porque refleja que no solo en el plano ideológico se da la lucha de clases sino también en el político y económico, aunque algunos se denominen asimismo“apolíticos” y que lo que hacen es defender la ciencia, y de aquí, que a partir de esta contradicción del sistema capitalista, que produce hegemonía y promulga e intenta que los obreros internalicen falsas esperanzas en el capitalismo, subyace la tarea más crucial de los que defendemos e impulsamos el deber de la revolución socialista: es la de que el proletariado contrarreste la función atenuante de los sesudos y lleve estas contradicciones, que los intelectualoides burgueses pretenden solventar, hasta sus últimas instancias, es decir, hasta la transformación socialista de la sociedad.

Obviamente,la tarea mas explicita de la universidad es la de trasmitir cultura y consumir a un grupo selecto de los que acceden a la educación superior, para que estos se dediquen a los aspectos de promulgación ideológica, cayendo en la estupidez de que el capitalismo es una de las mejores formas de existir y exaltando sus “libertades y progresos”.Creando de esta manera una ideología reaccionaria y conservadora en la juventud formada que puede promover la cientificidad para emancipar a la clase obrera. Y esto viene de la mano con que el capitalismo busca la formación perpetua de una capa ilustrada que exprese de forma “científica” la viabilidad de seguir con el capitalismo y a la vez a sus impulsadores de nuevas técnicas que logre pauperizar más aun al obrero.

Es de aquí que las discusiones en áreas tan desdeñadas por el capitalismo[3]pierden sentido porque su concepción de “cientificidad” es la abstracción de la realidad, tanto porque buscan el ethos[4inconcebible dentro del capitalismo y por que en vez de liberar buscan la dominación e instrumentalización del desposeído. Es aquí donde las pretensiones de cientificidad se ven desperdigadas, porque para el marxismo tanto lo social como lo moral tienen sentido en su concreción y posibilidad de realizar, es decir, en su expresión real. Es de aquí que el marxismo no cae en ilusiones morales inconcebibles en el actual modo de producción, esto no significa que desdeñemos cuestiones éticas tan complejas como la igualdad (que en realidad es lo que busca el marxismo, no una igualdad jurídica, sino una igualdad real y concreta), sino que la discusión infértil radica en que es igualdad, obviamente todos poseemos de distinta forma que es igualdad y la meta no será universalizarla mucho menos consensuarla, la meta es concretarla en plenitud por medio de la posibilidad de la técnica que liberada podrá alcanzar este ideal. Concluyendo esto la igualdad para el marxismo radica en la posibilidad de llevarla a cabo por medios materiales y de aquí en la práctica concreta y la materialización del Ethos es que hemos de configurar el concepto de igualdad.

Otra área absurda dentro de la hegemonía capitalista incrustada dentro de la universidad se ve en las ciencias sociales, en queno es la búsqueda de la transformación social como la interpretación de esta realidad, no es que la interpretación este mal, pero la misma como interpretación sirve al burgués para elaborar los instrumentos de dominación, y aquí radica que la onceava tesis sobre Feuerbach de Marx posee más vigor que nunca: no se trata solo de interpretar sino de proponer la transformación radical de la sociedad capitalista. Y obviamente al burgués se le facilita a partir de la interpretación elaborar los instrumentos de dominación ya que es poseedor de los medios de producción. Ejemplo de esto es la psicología de masas que genera falsas necesidades[5para impulsar que los trabajadores las compren o se endeuden para adquirir productos que no necesitan para satisfacer necesidades que no existen,  y así mantener a flote la sobreproducción de mercancías del capitalismo.

El problema de la universidad y de los miembros de esta es que participan en la falsacion de la ciencia, ya que esta es imprescindible, para cumplir los intereses de la clase dominante, ejemplo tácito de estos son los “científicos” de los nazis. Obviamente, esto se da en sus múltiples justificaciones, por la creencia no del todo absurda, de que la universidad posee cierta autonomía con respecto a la base económica, esto es parcial, ya que la relación entre base y superestructura no es fija, sino dialéctica, la mismaen ocasiones puede presentar contenido liberador y en ocasiones emancipador. Es de aquí que a veces el capitalismo por medio del Estado burgués somete a represión a la universidad porque deja de jugar su papel de hegemonizar e ideologizar y se vuelve contrahegemonizante. De esto se desprende la muy acertada afirmación de Sacristán al decir:Pero la concepción de la función de hegemonía como una especialidad reglamentada es la consagración programática de una minuciosa (y paradójica) división del trabajo político-intelectual dentro de una capa de las clases o alianzas dominantes en la sociedad (la capa de los intelectuales). Se trata de una aceptación de la división social del trabajo —inevitablemente conservadora de la actual distribución de las clases— en formas extremas, porque afectan a la vida moral del individuo de un modo directo, abierto”.

Pero el propósito fundamental para el marxismo será la de superar la división social del trabajo clasista, lo que dará paso a una concepción científica no hegemonizante, sino más bien proliferarla en sus múltiples facetas, no atar a la ciencia a intereses que solo respondan a la ley de la tasa decreciente de ganancia, sino que respondan a la liberación de la humanidad, el socialismo no solventara todo en plenitud, pero si dará un gran paso para comenzar esas superaciones, de ahí que dejaremos atrás la barbarie para en verdad entrar al proceso civilatorio, mediante formas nuevas, la división social del trabajo permitirá lograr ese cometido, que en la actualidad solo lo estanca por jugar un papel pernicioso en la sociedad.

La universidad ya no será el lugar de producción ideológica para intereses mezquinos, será el lugar de hartas discusiones que permitirán a la conciencia humana aumentar su proceso y conquistar lo que nunca se pudo dentro de los modos de producción barbaros, su papel será el de pensar para liberar a la humanidad, la técnica no será para someter sino para liberar, la ciencia no será para adoctrinar sino para estimular el pensamiento.

Es de esto que la necesidad del socialismo se vuelve imperativa, y la formación científico-filosófica se vuelve necesidad para contrarrestar las funciones hegemónicas de la universidad, lo peor que podemos hacer los marxistas es desdeñar esta producción ideológica que hace eco en la juventud y atacarla desde la ignorancia, es deber hacer una defensa consiente del marxismo.



[1]

Es de aclarar que la universidad es un factor de los múltiples que constituyen la superestructura hegemónica dentro del capitalismo.

[2]

En el caso de nuestro país es muy claro ver el papel de FUSADES de defender y promulgar los intereses de la clase dominante.

[3]

Humanidades y las ciencias sociales.

[4]

Concepción ética que puede maximizar las relaciones humanas de manera en que no impere el individuo sino la colectividad, de aquí parten los diferentes valores morales que no logran concreción en un sistema que promulga la individualidad más que el interés común.