Un verdadero vuelco hacia la izquierda, o capitular ante el enemigo de clase

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Editorial #59 del Militante BPJ

La concepción errada de que los problemas más sentidos de las masas trabajadoras se pueden resolver por medio de la aritmética parlamentarista—valga decir suma de votos en la Asamblea Legislativa—ha calado hondo en la consciencia de muchos compañeros a nivel de dirección y de bases del partido.

Hemos vertido en nuestras páginas, no en pocas ocasiones, cómo esta actitud más propia de los partidos afines al capital y no de partidos revolucionarios, está llevando por la senda del descalabro todo un proceso de años de consolidación, de luchas, de tradiciones y métodos, que terminará por arrastrar todo el aparato organizativo y en su momento—esperemos que no sea así—lo sepultará bajo los escombros de la decepción y la desconfianza de la clase trabajadora.

El uso revolucionario de las instancias de la democracia burguesa es una de las principales enseñanzas que nos dejaron los líderes del movimiento obrero. Estos alternaban tanto los métodos legales como los ilegales para llevar a cabo el combate contra los amos de la sociedad, desenmascarar sus intenciones y educar al pueblo que convalecía bajo el látigo de la miseria y la ignorancia. La clase obrera aún confía en estas instituciones que se han arraigado en la consciencia de millones en el mundo, como las formas más democráticas bajo las cuales puede regirse una sociedad. Pero una cosa es lo que las masas consideren como válido y otra muy diferente que el partido, que aglutina a la vanguardia de la clase en su seno, acepte como fin último de su quehacer revolucionario, el acomodarse a semejantes métodos y formas de gobernar.

Lenin repitió en más de una ocasión, que la participación en las elecciones y en la lucha desde la tribuna parlamentaria es de carácter obligatorio para el partido que representa los intereses del proletariado—en tanto no hayan probabilidades de un derrocamiento revolucionario de dichas formas de gobierno—y  esa obligatoriedad parte del hecho de que ese espacio debe usarse para educar a los sectores más atrasados de la clase, despertar e instruir a las capas más incultas, oprimidas y con poco conocimiento del funcionamiento de la sociedad capitalista.

Las pensiones aún en la mira

Hace unas semanas se conoció en los medios locales la noticia de que el FMLN abandonaba la consigna de un sistema mixto de las pensiones, del cual hemos de decir no aceptábamos como una propuesta que pusiera en el centro de la cuestión el problema neurálgico del sistema que no es otra que el afán de lucro de las AFP y un formato individualista de ahorro, que transmite en el futuro el pago del retiro de los pensionados al Estado. Si bien esta propuesta no solucionaba básicamente nada, puso sobre la mesa el problema crucial, y ha despertado el interés de muchos trabajadores, para poner más atención a su retiro en el futuro, desnudando el modus operandi de las administradoras, y haciendo una denuncia directa de los $18 millones en ganancias que obtienen anualmente por administrar las pensiones.

El FMLN en el gobierno sabe que la deuda previsional heredada de los gobiernos tricolor es una bomba de tiempo. Pero la propuesta defendida en los ultimos años siguió la línea política que ha abrazado el partido desde el ascenso al Ejecutivo en 2009, conciliación de clases y unidad nacional, no importa si es con los Cristiani, los Simán o los Eserski; fruto de ello se parió la idea del sistema mixto, que plantea la convivencia de ambos sistemas, y de algún modo generaba la expectativa a las masas obreras de poder cambiar algo.

Algunos sindicatos y sus federaciones también se pusieron en acción. Hicieron sus propuestas que eran muy similares a la del partido; aunque aportaban algunos elementos novedosos como el de incluir al sector informal, así como un aumento a la pensión mínima vitalicia hasta $360.00. En el fondo aceptaban el modelo mixto de pensiones, por un lado, una entidad estatal para los que quieran que sus fondos los administre el sector público y, por el otro, la continuidad del sector privado siempre representado por las AFP.

Ahora la compañera Lorena Peña plantea que: “Como FMLN ya abandonamos la propuesta previsional del sistema mixto”. Lo cual consideramos continúa con la lógica de evadir a toda costa el combate frontal contra los capitalistas y agitar en torno a la consigna de la nacionalización completa de las pensiones. ARENA dice a raja tabla, defender los ahorros de los trabajadores, debido a que el gobierno se los quiere apropiar. La respuesta de los agitadores del partido ha sido muy tibia. Los trabajadores más atrasados llegan a la conclusión que sus ahorros están en peligro, no por parte de las AFP; sino por parte del gobierno. Lo que debe ser desmentido y explicado con mucha seriedad; pero al mismo tiempo superar la consigna del sistema mixto. Lorena Peña asegura también que la nueva propuesta de reforma de pensiones incluye la creación de dos cuentas: ¡la individual y la solidaria!  Otra de las novedades sería que los trabajadores podrán recibir un 55% de sus ahorros de pensiones, en oposición al 42% de la Iniciativa Ciudadana para las Pensiones y ASAFONDOS. Al final se tiene la misma propuesta revestida con algunas variaciones; pero que sigue siendo en esencia una propuesta conciliatoria con el capital financiero.

El combate a la corrupción se vuelve “selectivo”

El FMLN siempre ha sido considerado un partido bastión contra la corrupción y los hechos así lo han demostrado durante toda su trayectoria, denunciando en su momento con datos y hechos en mano, el enriquecimiento de muchos exfuncionarios de pasadas administraciones, quienes, por su posición en la sociedad, las leyes no fueron aplicadas y enviados a prisión, a excepción de ciertos casos; pero motivados más por revanchismo político, que por verdaderos actos de justicia del sistema.  Así, la aprobación de una reforma a la Ley de Extinción de Dominio, que no es otra cosa que la confiscación de los bienes o inmuebles de equis persona que se encuentre en vías de investigación y que esté acusada de enriquecimiento ilícito, fue ya aprobada por la Asamblea y sancionada por el presidente S. Cerén.

Dicha reforma establece un periodo de 10 años luego de que una persona haya fungido como funcionario público para que pueda ser investigada por posible enriquecimiento ilegal, si no es encontrado culpable durante ese tiempo, indica que todos sus bienes han sido adquiridos honestamente. Previo a la reforma este tiempo no existía, y los casos no prescribían. Ahora se tiene un margen de tiempo limitado para las investigaciones, y conociendo los niveles de corrupción del mismo sistema judicial, donde fiscales generales pueden inventarse delitos para hundir en la cárcel a posibles enemigos políticos, no es descabellado pensar que esto puede orientarse para una cacería de brujas. Así mismo, muchos de los sonados casos de corrupción en nuestro país dejarían de ser investigados, y no se podrá llegar hasta el fondo de los casos y saber de dónde procedieron los bienes de tales personas, lo cual no es difícil de imaginar. 

La izquierda no debe ocultar nada a los trabajadores, y no debe promover leyes que, en lugar de intentar llevar a prisión a corruptos consagrados, les provea un balón de oxígeno y se salgan con sus propósitos. La derecha salió al paso con su habitual hipocresía, condenando dicha reforma a la Ley y a su misma diputada por Ahuachapán quien votara en solitario por la reforma, convirtiéndose en chivo expiatorio de sus planes de desgaste y desestabilización del gobierno de izquierda. Dadas las circunstancias, ARENA se presenta ahora paradójicamente ante la sociedad, como paladines del combate a la corrupción, causando estupor en muchos y risas sarcásticas en otros. Si bien esta ley tampoco era muy efectiva para perseguir a los corruptos, ahora su efectividad es más limitada y se aplicará sin reparos sobre todo a criminales y delincuentes organizados de origen paupérrimo, pero será condescendiente con los de cuello blanco.

Volver a los ideales de Farabundo

El desencanto y desilusión en muchos compañeros militantes y simpatizantes con respecto a los zig-zags del partido y sus acuerdos y negociaciones por arriba, continúan socavando la base social del FMLN. Los que están a la cabeza se encuentran entre la indecisión de aplicar un programa de medidas transitorias hacia el socialismo que,  inevitablemente tocará los intereses de la clase dominante, o continuar con el programa de la conciliación de clases y la unidad sin principios que pregonan los reformistas desde dentro. Estos agentes de la derecha, que se escudan en una fraseología de izquierda son los elementos más nocivos para el movimiento revolucionario en las circunstancias actuales. El tiempo para rectificar el rumbo se agota, lo mismo que la paciencia de las masas, el periodo que se avecina marcará la radicalización de las tendencias en el seno del FMLN, o hay un vuelco hacia la izquierda revolucionaria o el ala reformista del partido terminará por crear las condiciones más convulsivas, violentas y catastróficas que preparará el camino para la victoria de la reacción.