CONFLICTOS POLÍTICOS EN LA DERECHA DE EL SALVADOR

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Autor: 
Fabio Aguilar

Los partidos políticos son la expresión organizada de los intereses de clase de los diversos sectores de la sociedad capitalista. En los últimos meses, dentro de ARENA -representación política de la burguesía salvadoreña-, se han desarrollado disputas latentes de poder, que han ocasionado conflictos manifestados al interior de las instancias que dirigen esta entidad política. Nos referimos a las tensiones que han protagonizado el movimiento "Nueva visión de país" impulsado y comandado por el reconocido empresario Carlos Calleja; el movimiento "Mi Gente", lanzado desde la poderosa familia Siman, representada por Javier Siman; y la lógica de la cúpula partidaria del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA). La principal causa de dichas tensiones es la postulación de los principales perfiles para el candidato idóneo del partido para las elecciones presidenciales del 2019.

En el partido ARENA existen dos alas con diferencias políticas, pero de la misma esencia y procedencia de clase burguesa, por un lado, el sector político, compuesto por aquellos miembros y dirigentes que defienden aún el proyecto político de los primeros fundadores del partido como el mayor D´Abuison, y por el otro lado, el sector empresarial, compuesto por los principales financistas del partido como los POMA, Kriete y Siman. Lo interesante de la situación, es que en esta ocasión las dos alas buscan plantear candidatos de renombre empresarial, es decir, con harto poder económico para las próximas presidenciales, y no perros falderos de estos como en años anteriores. Con la diferencia que los primeros buscan mantener la política conservadora que el partido ha defendido por años, y los segundos giran su rumbo hacia una "renovación política" de esta entidad, en varios aspectos, como el tema del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y como árbitro de estas dos alas, están las instancias que sostienen a la estructura política del partido, nos referimos al COENA con Interiano a su cabeza. Esta última ha hecho fuertes y constantes llamados de atención a los empresarios mencionados arriba y a dirigentes del partido para concentrarse en las elecciones de diputados y alcaldes del 2018, y dejar la cuestión del 2019, para posterior debate interno, debido a que incluso legalmente el hablar de proselitismo electoral para las presidenciales es aún prematuro e imprudente. Sin embargo, tanto Calleja como Siman están seduciendo a diversos dirigentes y diputados del partido para ganar su simpatía, e incluso ya es fácil identificar quienes apoyarán a uno u otro.

Lo que vemos aquí es que, por el momento, estas tensiones se mantienen en la superficie, pero tarde o temprano o bien cobrarán un carácter más crítico o bien serán apaciguadas por los jalones de oreja que la burguesía pueda darle al partido en su conjunto. De suceder lo primero, el partido ARENA se estaría aproximando a la agudización de sus conflictos, y a una posible ruptura y división interna, y se impondrían los intereses de ciertos personajes sobre los intereses económicos de clase del partido, de suceder lo segundo, se impondrían los intereses económicos sobre los personales de ciertos personajes del partido, y el partido se reajustaría, no sin algunas deserciones.

Todo esto, para los marxistas, es de vital importancia, pues expresa la necesidad de plantearnos una táctica revolucionaria al respecto. Para ello, debemos partir del hecho de que los conflictos internos de la expresión política de la clase económicamente dominante, refleja la decadencia del sistema capitalista en crisis, y su urgente necesidad de retomar el poder ejecutivo en el país, para utilizar el Estado a favor de sus medidas neoliberales y postergar una nueva inestabilidad del sistema. Esto es lo que hay en el fondo de esta situación, aunque en la actualidad ellos mismos no logren un acuerdo en cómo conseguirlo.

Debemos aprovechar esta flaqueza de ARENA, pues si las tensiones continúan llegará orgánicamente unida, pero políticamente dividida a las elecciones de diputados y alcaldes en el próximo 2018. Y esto le daría cierta ventaja para triunfar al FMLN, aunque no es tan mecánico, ya que amplias capas de las bases del partido presentan cierto descontento hacia las políticas de conciliación de clase que ha llevado a cabo en el último período.

Por ello, no debemos esperar hasta entonces para plantear algunas medidas, la clase trabajadora organizada en sus instrumentos tradicionales de lucha: los sindicatos y el FMLN debe agitar porque el gobierno en turno deje de claudicar ante las presiones de la burguesía y comience a lanzar medidas socialistas que saquen al Estado de la crisis fiscal en la que se encuentra. Con ARENA dividida, podríamos llegar a ganar muchos más escaños de los que poseemos en la actualidad dentro del parlamento burgués y esto serviría para utilizar esta tribuna como medio de propaganda, agitación y denuncia de sus límites para conquistas significativas en favor de los trabajadores.

Pero esto solo dependerá de que tan unido este el partido revolucionario hoy en día, esta unidad debe basarse en la aplicación del centralismo democrático con justo y amplio debate interno de las bases del FMLN y los sindicatos, abogando porque se siga una línea de independencia de clase, planteando solo las medidas políticas y económicas que beneficien a los trabajadores y a las capas oprimidas de la sociedad salvadoreña: desconocimiento de la deuda pública, nacionalización del sistema de pensiones, impuestos progresivos a los elusores y evasores fiscales. Solo así, podremos aprovechar de manera revolucionaria la división de la derecha política. De lo contrario, seremos cómplices de permitirle que se reajuste y se aglutine en un bloque reaccionario por retomar el poder ejecutivo, que de conseguirlo sería catastrófico para los trabajadores del país.