¡Por la nacionalización del sistema de pensiones!

Versión para impresoraVersión para impresora
Autor: 
Sergio León y Daniel Alejandro García

“La propuesta que presenta la ICP es la opción de menor costo y de mayores beneficios para los trabajadores y el país. Es una propuesta ga­nar-ganar, en la cual todos aportan y todos se benefician” (Pacheco, 2017). Este es un fragmento de las con­clusiones que tiene la propuesta a las reformas del sistema de pensiones. Nos venden la idea que todo es para mejor y que los trabajadores tendrán mejores beneficios dentro de su reforma, que tendrán las condiciones económicas necesarias para gozar de su vejez en un ambiente de tranquilidad con su dinero. Pero el trasfondo de cada una de estas reformas es distinto. ¿Quién no tiene deudas en este país? ¿Quién en este país no ha tenido que empeñar hasta sus herramientas de trabajo cuando a sus hi­jos se le presenta una emergencia y si es medica con más razón? Nadie esta exento de estas necesidades y a menudo nos toca incurrir en deudas adicionales para suplir estas emergencias.

Aprovechando el descanso de unos obreros, tuvimos la opor­tunidad de hablar sobre este tema, justamente por la noticia de estas reformas, y al escuchar sus conclusiones lo primero fue: “tendremos oportunidad de un préstamo”; otro mencionaba que quería arreglar su casa; otro inclusive pensó en comprar un auto. Y realmente el factor común es que los tres obreros ya no tienen capacidad de pago en los bancos y el buró de crédito, ninguna de estas opciones donde se pensó utilizar su dinero era indispensable, pero el condicionamiento del sistema capitalis­ta para el consumo de su sobreproducción hace de las suyas, y aprovecha estas reformas para auto someter a cada obrero a ex­tenderse por sí solo el tiempo de jubilación. Dentro de esta pro­puesta existe la opción de retiro anticipado y parcial del ahorro previsional, donde los afiliados podrán retirar hasta un 25 % que será pagado en el plazo que se estime conveniente, y de no hacerlo en su totalidad este se repondrá al final del tiempo de jubilación, es decir, que si una persona se jubila a los 60 años terminará haciéndolo a los 65 años, que son los 5 años plazo de reintegro del dinero, y de los que este dejo de percibir estando fuera de la inversión financiera, es decir, se extiende el tiempo para gozar de una pensión.

Otro factor importante es el incremento del porcentaje de co­tización que en la actualidad es del 13 % a uno de 15 %, donde un 1 % se le adjudicara de más al empleador y el otro 1 % al em­pleado. Para un sueldo de 300 el monto a pagar seria aproxima­damente los 21 dólares por parte del empleado, un descuento más grande al salario mínimo.

La propuesta para la reforma del sistema de pensiones que ha presentado la Iniciativa Ciudadana por las Pensiones (ICP), en nada beneficia, ni garantiza a la clase trabajadora, aunque cada una de las propuestas que presentan suenan jugosamente apete­cibles para cualquier persona que cruce momentos económicos difíciles, como los que por años hemos estado atravesando los trabajadores salvadoreños.

Siguiendo claramente la línea de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la burguesía recalci­trante, sus lacayos a sueldo -FUSADES y la ANEP- elaboran estas cláusulas, que juegan con la necesidad económica de cada uno de los que actualmente se encuentran afiliados al sistema de pensiones de las AFP.

Ante esto, nosotros consideramos que la solución debe ser revolucionaria, es decir la nacionalización del sistema de pen­siones porque en esta propuesta (la de la ICP) el ahorro de los afiliados y pensionados, en nada se garantiza. La ANEP argu­menta que con la nacionalización del sistema de pensiones se corre el riesgo de perder su dinero, no se garantizaría el pago de la deuda pública que el Estado posee con las AFP, y los gastos del Ejecutivo serían en beneficio de los trabajadores garantizán­doles una pensión digna y vitalicia.

Lo que la ANEP no plantea es que con su reforma se corre mucho más riesgo de perder este dinero. Cuando hablan de in­vertir en el mercado extranjero para conseguir más y mejores ganancias del dinero de cada uno de los afiliados, además de que este dinero solamente quedará en las arcas de las AFP, no tienen en cuenta que la crisis internacional del capitalismo no garantiza buenos resultados de estas inversiones especulativas. A pesar de los falsos argumentos de la burguesía, todos sabe­mos que en el año 98 la privatización de las pensiones vino a desequilibrar la balanza de los ingresos al Estado y los egresos del mismo en el pago de pensiones a los que se quedaron con el anterior sistema.

Las medidas de la empresa privada han fracasado, sin embar­go, ha hecho por años con la clase obrera salvadoreña lo que ha querido, se han enriquecido a costa de nuestros sacrificios, de nuestras salarios indignos, y de cada una de las implementacio­nes y violaciones a los derechos laborales. Ante esto debemos unirnos como clase trabajadora y no andar con medias tintas, el obrero salvadoreño necesita la nacionalización del sistema de pensiones y que se creen consejos de obreros que tengan voz y voto dentro de la administración de la misma, que cada pen­sión sea un derecho no mínimo, si no que justo para cumplir las necesidades de cada uno de los pensionados y que se garantice que sea vitalicia. En el marco del Día de la Clase Trabajadora, que nuestra consigna a una sola voz, sea:

¡POR LA NACIONALIZACIÓN DEL SISTEMA DE PENSIONES QUE DIGNIFIQUE A LA CLASE OBRERA!