Bolivia: ¡Por el derecho de decidir! ¡Contra el cinismo de los antiabortistas!

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Autor: 
Lucha de Clases Bolivia

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Con la reforma del código penal el parlamento debate una propuesta de despenalización del aborto en caso que la mujer embarazada pueda demostrar de no contar con los recursos suficientes para el mantenimiento del hijo o sea estudiante. Ante el llamado a la movilización contra esta propuesta de las iglesias y partidos antiabortistas, las compañeras y los compañeros de Lucha de Clases declaramos lo siguiente.

1. La  situación objetiva es esta: existen embarazos no deseados y existen muertes por abortos clandestinos. La casuística de embarazos no deseados es varia: dificultad de acceso a sistemas anticonceptivos, errores de cálculo, casualidad etc. La mayor incidencia estadística de embarazos precoces y no deseados entre jóvenes de escasos recursos demuestra la relación entre condiciones socioeconómicas y desarrollo de la sexualidad: cuantas menos posibilidades de planificar su vida la joven tenga, tanto más su autorealización seguirá patrones socialmente impuestos que la reducen a madre (el “trabajo más seguro” para una mujer) y a vivir de manera inconsciente su propia sexualidad.

2. La falta de recursos lleva estas mujeres a abortar en clínicas clandestinas que no reúnen los requisitos de higiene y profesionalidad, donde muchas de ellas mueren, siendo el aborto clandestino la tercera causa de muerte entre las mujeres. Hay que preguntar a los “defensores de la vida” a cuantas muertes quieren que asistamos hasta que consigan su objetivo.

3. La verdad es que no hay el mínimo rastro de lo que llamamos vida en la concepción de la vida que defienden los antiabortistas. Las campañas contra el derecho al aborto son ideológicas, en el sentido peor del término, y sirven solo a sustentar el patriarcado, es decir la organización de la sociedad que relega el papel de la mujer al trabajo doméstico, la reproducción de la especie y el cuidado familiar, que a su vez sustenta la explotación capitalista del hombre por el hombre.

4. La despenalización del aborto que defendemos, en un contexto donde muchas mujeres, chantajeadas y culpabilizadas frente a la sociedad se oponen a este derecho, sirve a sacar de los tribunales el debate sobre la lucha al patriarcado. Todas y todos pueden entender que sancionar penalmente una decisión difícil y psicológicamente desestabilizadora, con además un muy elevado riesgo de muerte, es mucha e injustificable saña contra las mujeres.

5. En la batalla que se viene anunciamos nuestra defensa del derecho de las mujeres a decidir si llevar a cabo el embarazo, sin renunciar a ninguna crítica a la propuesta así como formulada por el MAS, que además, es más que seguro, se dividirá sobre el tema. Creemos que esta sea una ocasión imperdible para todos los colectivos feministas para generar un espacio común de coordinación de la lucha en el que todas las mujeres puedan libremente involucrarse, como propusimos en anteriores ocasiones.

6. El derecho de decidir si llevar a cabo un embarazo es, por definición, un derecho democrático. Esto quiere decir que: a) aunque sean las mujeres proletarias las que mueren por abortos clandestinos y solo suya es la fuerza social a la cual apelar para conquistar este derecho, el problema de la penalización del aborto es de todas; y b) la batalla por la despenalización del aborto no concluye ni puede escindirse de la batalla general por la emancipación de la mujer que pasa por su acceso a un trabajo digno y por la socialización del trabajo doméstico que la sociedad le encomienda de manera exclusiva. Es decir, es solo un momento de la lucha permanente contra el capitalismo, en que la mujer trabajadora es llamada identificarse con su clase antes que con su género, incluso cuando defienda derechos que beneficien también a la mujer burguesa, de clase medio alta.

7. La propuesta del MAS está empapada en cambio de paternalismo populista. Despenalizar el aborto solo en caso de comprobada pobreza: a) no libera del riesgo de muerte a la mujer pobre que, por falta de recursos, acude a centros clandestinos, más bien libera del riesgo procesal a quienes practiquen el aborto inescrupulosamente; b) con una concesión a un sector desfavorecido se reafirma de todos modos que el aborto no es una decisión libre y responsable de la mujer, restituyendo una herramienta inútil a la lucha al patriarcado.

8. Las mujeres ya experimentamos el triunfalismo de ciertas medidas del MAS. Se promulgó una ley contra la violencia que no ha servido a frenar el espantoso crecimiento de feminicidios y violencias domésticas. Esto por la ausencia de una verdadera política de genero contra el patriarcado: inamovilidad laboral sin acabar con la precariedad e informalidad que afecta particularmente al empleo femenino; ninguna previsión social para la trabajadora informal; asignación de bonos a la mujer-madre; un sistema de salud donde resulta más barato una cirugía plástica al pecho que un tratamiento contra el cáncer mamario y un largo etcétera.

9. La lucha por la legalización del aborto, practicado gratuitamente en estructuras hospitalarias públicas y de calidad, se alimenta de la experiencia internacional que demuestra que donde el aborto es legal y las mujeres gozan de condiciones de acceso al trabajo relativamente mejores, el patriarcado sigue envenenando la sociedad, pero el aborto ha dejado de ser un problema: sus porcentajes son los más bajos y ninguna mujer muere por esto.

10. Lucharemos para contrarrestar el cínico obscurantismo de quienes llaman a combatir la despenalización del aborto actualmente en debate, y para impedir que esta presión haga prevalecer el ala más conservadora del propio MAS obligándolo a retirar o empeorar su propuesta. Pero lo haremos con el punto de vista que aquí expusimos, reclamando la despenalización total del aborto, como parte de la batalla contra capitalismo y patriarcado.