Perspectivas para la lucha de clases en El Salvador 2017 (Primera Parte)

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Autor: 
Bloque Popular Juvenil

PERSPECTIVAS ECONÓMICAS

Para los marxistas el estudio de las perspectivas políticas y económicas es una tarea de primer orden, un partido revolucionario no puede actuar a ciegas sino que debe determinar su estrategia estudiando el comportamiento concreto de la economía y del estado de ánimo de las masas.  La crisis económica del capitalismo ha mostrado de manera abierta y brutal lo que realmente significa defender el actual orden de las cosas, ningún país ha salido bien librado de esta y las perspectivas más realistas apuntan a que aún falta mucho tiempo para que salgamos de ella.

Lenin explicaba que no existe tal cosa como una crisis final del capitalismo, suponer que este puede caer por su propio peso es un disparate, únicamente la intervención de las masas dotadas con un programa político claro pueden cumplir esta tarea, a medida que el proletariado y sus organizaciones tradicionales no asesten el golpe definitivo al capital este se recuperará preparando el terreno para crisis más violentas y profundas.

Para Trotsky en tiempos normales, mientras la política siga fluyendo dentro de una misma forma, a través de un mismo dique y a un ritmo semejante algunas abstracciones (“intereses de la burguesía”, “imperialismo”, etc.) pueden servir para explicar de manera “familiar” a las masas algunos fenómenos inherentes al capitalismo, pero en periodos bruscos estos se vuelven insuficientes para comprender a profundidad los periodos que atravesamos, Trotsky ponía un énfasis en el estudio meticuloso de la economía y los impulsos que esta tenía sobre las cuestiones políticas.

Nos encontramos en el segundo periodo del FMLN en el poder, en el que en materia económica y política han sucedido fenómenos a los cuales debemos poner atención: el congreso del FMLN, el crecimiento económico del último periodo, la política de endeudamiento y las controversias en el parlamento, la crisis del sistema de pensiones, el aumento al salario mínimo, que definitivamente marcaran la política en el 2017. 

¿Puede nuestra economía resistir el embate de la crisis?

El crecimiento económico de los últimos años (2014 cerró con crecimiento del 2% , 2015 lo hizo con un 2.5%  y 2016 según últimas declaraciones de Sánchez Cerén cerrará con un aumento del 2.5% ) podrían crear la falsa impresión que de manera paulatina la crisis del capitalismo ha sido superada, de hecho en declaraciones recientes Óscar Cabrera, presidente del BCR, señaló que estos resultados “son una señal de las buenas perspectivas para la economía salvadoreña, que continúa en una fase de crecimiento expansivo por encima de su crecimiento potencial y con buenas perspectivas para el mediano plazo”, Merlin Barrera, viceministra de Comercio e Industria, va más allá:  “es una buena tasa de crecimiento considerando las condiciones del entorno internacional y el clima de polarización que el país ha tenido y que afecta la inversión nacional... pero se espera que el próximo año se va a normalizar y crecer a tasas mayores”, esta apreciación parte de ver el incremento del PIB como una cuestión estática en la que sus valores internos no sufren ninguna variante y poner en segundo plano el mercado mundial, así sería erróneo suponer que las diversas ramas que conforman la economía no han visto fluctuaciones en estos años, de hecho el crecimiento industrial en nuestro país no ha sido el pilar de nuestra economía, este es de suma importancia para medir el desarrollo de la sociedad, como Trotsky explicaba en el prólogo de La revolución permanente: “La industrialización es el resorte propulsor de toda la cultura moderna”.

Trotsky explicaba que los ciclos comerciales e industriales son de diferente carácter en diferentes períodos. La principal diferencia entre ellos está determinada por las interrelaciones cuantitativas entre el período de crisis y el de auge de cada ciclo considerado. Si el auge restaura con un excedente la destrucción o la austeridad del período precedente, entonces el desarrollo capitalista está en ascenso. Si la crisis, que significa destrucción, o en todo caso contracción de las fuerzas productivas, sobrepasa en intensidad el auge correspondiente, entonces obtenemos como resultado una contracción de la economía. Finalmente, si la crisis y el auge se aproximan entre sí en magnitud, obtenemos un equilibrio temporario -un estancamiento- de la economía.

La crisis financiera global repercutió en gran medida en nuestra economía: Las exportaciones y las remesas cayeron y el desempleo aumentó, así como los precios de la energía y de los alimentos. Entre 2007 y 2008 el porcentaje de gente pobre subió del 34.6% al 40% y en 2009 la economía salvadoreña registró una contracción del PIB del 3.1 %. Fue bajo este contexto que Funes de la mano del FMLN asumió la presidencia, durante su período y a pesar de la ilusión de desarrollar la nación la economía se mantuvo estancada con un crecimiento promedio del 1.7%

El materialismo histórico explica que la premisa en la que se basa el desarrollo histórico es, en última instancia, el desarrollo de las fuerzas productivas, es decir la lucha incesante de la humanidad por satisfacer sus necesidades a través de la manufactura y de las herramientas, Engels en su obra Del Socialismo utópico al socialismo científico explica:  La concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la producción, y tras ella el cambio de sus productos, es la base de todo orden social; de que en todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los productos, y junto a ella la división social de los hombres en clases o estamentos, es determinada por lo que la sociedad produce y cómo lo produce y por el modo de cambiar sus productos.

Lejos de ver un impulso económico en los sectores primarios y secundarios (extracción de materia prima y proceso de manufactura) ha sido el sector de servicios el que se ha visto impulsado en las últimas décadas, así en 1990 del total de ocupados el 42%  representaba trabajadores del sector servicios, en 2015 este ascendió al 60.3%, en detrimento del sector agropecuario que pasó del 36% al 18.2% y de los trabajadores de la industria que pasaron del 22% al 21.6% en el mismo periodo .

El leve crecimiento económico en 2014 fue producido principalmente por el consumo final en los hogares el cual representó el 93.2% respecto al PIB en ese año, el consumo no se produjo debido a aumentos salariales, sino por la recuperación en materia de remesas (6.7%) y a la baja inflación que se reportó ese año (0.5%), así como la caída de los precios en materias primas (principalmente la gasolina), por otro lado las inversiones y las exportaciones reflejaron un decrecimiento: -6.4% y -0.9% respectivamente, en cuanto a las actividades económicas que conforman el PIB encontramos los siguientes aumentos: Bienes Inmuebles y Servicios Prestados a las Empresas (4.0%); Bancos, Seguros y Otras Instituciones Financieras (3.4%); Comercio, Restaurantes y Hoteles (3.2%); Servicios Comunales, Sociales, Personales y Domésticos (3.2%); Industria Manufacturera (2.5%); Electricidad, y Agua (2.2%); Servicios del Gobierno (1.8%); Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (1.7%); Agricultura, Caza, Silvicultura y Pesca (1.6%); Alquileres de Vivienda (0.9%); mientras que Minas y Canteras (-3.3%) y Construcción (-10.5%), experimentaron decrecimiento 

Según datos del ISSS en 2014 los cotizantes aumentaron en 14,388 lo que representó un aumento del 2.3% en el sector laboral, datos grises si se comparan con el 4.8% registrado en 2013, los sectores donde se registraron este aumento fueron la banca, sector eléctrico, agua, sector agropecuario e industria manufacturera.

Como habíamos planteado anteriormente el flujo de remesas en el 2014 fue mayor que en 2013, de los $4,217.2 millones de remesas percibidas ese año el 97.3% fueron utilizados en consumo de bienes y servicios, orientados sobre todo a bienes de consumo (sobre todo alimentos) con un aumento en la demanda de estos de $3,948.4 millones, esta inyección al sector significó un aumento al comercio, restaurantes y hoteles del 3.2% con respecto a 2013, el aumento del sector laboral en este rubro fue del 3%; por otra parte la industria aumentó un 2.5% en el mismo periodo siendo los sectores de mayor crecimiento: Productos de cuero (10.5%); Prendas de vestir (8.1%); Productos de plástico (7.1%) y Productos Químicos (3.8%), aunque a diferencia del sector comercio el empleo solamente aumentó en un 1%.

Las exportaciones en este año decrecieron un 4% respecto a 2013 , demostrando la dependencia que existe hacia el mercado estadounidense que aplicó medidas proteccionistas entre ellas la reducción de las importaciones, las exportaciones no tradicionales se echaron a la espalda la producción nacional, concretamente las exportaciones textiles que aumentaron $126.4 millones.

El sector agropecuario creció 1.6% en 2014,  la producción aumentó en los siguientes rubros: Avicultura (4.6%), Otros Granos Agrícolas (3.8%), Ganadería (2.5%) y Granos Básicos (2.0%).con un aumento de la fuerza laboral agrícola del 3.1%.

En el año 2015 esta situación no vario en esencia, el consumo siguió siendo la punta de lanza del crecimiento económico que alcanzó un monto de $10,122.2  millones (sobre todo el consumo privado), el flujo normalizado de las remesas contribuyó nuevamente ($4,279.7 millones), esto significó que el sector servicios constituyera la proporción mayoritaria del PIB  (55.7%) siendo el comercio la rama de este con mayor peso (36.5%), la industria manufacturera representó el 23.3%, construcción tuvo un irrisorio papel en nuestra economía representando únicamente un 0.6% del PIB.

El sector agropecuario sufrió una caída en sus diversas ramas, la plaga de la roya afectó a los cafetales lo que causó una disminución del -3.5%, la producción de caña de azúcar también tuvo una caída del -3,7%, los granos básicos -2.3% todo con respecto al 2014, la sequía y la roya golpearon duramente a este sector, demostrando la incapacidad del capitalismo de rescatarlo, de hecho el crédito bancario otorgado a este sector se redujo en -12.8% en este periodo.

Al segundo trimestre del 2016 todas las ramas de la actividad económica tuvieron un aumento, el sector agropecuario fue quien vio una recuperación mayor (4.2%) y el sector construcción levantó cabeza con un crecimiento del 2.2% (aquí debemos matizar, este incremento fue por la reducción del capital variable: la construcción reportó 2,968 trabajadores menos que en 2015), por otra parte el sector industria únicamente tuvo un aumento del 2.4% (en el mismo periodo en 2015 este sector había crecido un 3.1%), las remesas mantuvieron el cauce, a Noviembre de este año se reportaron $4,102.84 millones .

Durante este periodo ha sido el proletariado de servicios y comercio los que han aumentado: 12,100 más que 2015, siguiéndole el gobierno con un incremento de 2,398 trabajadores nuevos, la industria y la manufactura únicamente reportaron ¡185 empleos nuevos!

Es cierto, hemos presenciado un aumento a la economía pero esta tiene matices: primero que no alcanzan los niveles previos a la crisis y segundo que están basados en un aumento a sectores no productivos, la dependencia al comercio exterior también dejan su huella, el hecho que las remesas hayan sido un factor determinante para impulsar el comercio (que ha sido la punta de lanza del crecimiento en los últimos años), la supeditación a la economía estadounidense es obvia, no solo en materia de remesas, sino también en exportaciones, EEUU es el mayor socio comercial, absorbiendo el 48.8% de la producción, el capitalismo salvadoreño es tan débil que las balanzas comerciales de los últimos años han reflejado balances negativos: en enero a octubre de 2015 las importaciones fueron de $8,751.6 millones contra $4,696.2 millones en exportaciones, 2016 reflejo en el mismo periodo $8,174.4 millones en importaciones contra $4,514.9 millones en exportaciones, una reducción en ambos rubros pero que mantiene una tendencia: se importa el doble de lo que se exporta.

Las estimaciones del Fondo Monetario Internacional son un poco más “consecuentes” con la realidad: una reducción del crecimiento económico al 2% a partir de 2017 relacionado con la posibilidad del aumento del precio del petróleo y la ralentización de la economía estadounidense, de la cual en última instancia somos dependientes.

En términos generales, la actual etapa de la crisis del capitalismo es una donde los grandes auges de la economía que duraban una buena cantidad de años y con crisis cortas en las que había una recuperación rápida, han pasado a la historia. Ahora se presenta el fenómeno opuesto donde las crisis perduran mucho tiempo y las recuperaciones son muy leves y de corta duración, los economistas burgueses pueden buscar las mil y una explicaciones a esta situación, pero en esencia no tienen una respuesta certera. El capitalismo ha dejado de ser el sistema que desarrolló las fuerzas productivas y se encuentra en su etapa senil y en decadencia amenazando con destruir a toda la civilización.

¿Puede el Estado “salvar” la economía?

En el programa de transición Trotsky explica que “La tarea estratégica del próximo período -período pre-revolucionario de agitación, propaganda y organización- consiste en superar la contradicción entre la madurez de las condiciones objetivas de la revolución y la falta de madurez del proletariado y de su vanguardia (confusión y descorazonamiento de la vieja dirección, falta de experiencia de la joven). Es preciso ayudar a la masa, en el proceso de la lucha, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera a una sola y misma conclusión: la conquista del poder por el proletariado.”

Atravesamos un periodo en el que la conciencia de la clase obrera salvadoreña no ha alcanzado un grado de madurez revolucionaria, la tarea de los revolucionarios pasa entonces por vincular las consignas actuales (mayor acceso a la educación, salud, repartición de las tierras, mejores salarios, etc.) de carácter transitorio con la lucha por el socialismo, esto significa, preparar al proletariado para la toma del poder, en ese sentido, los marxistas defendemos cualquier mejora a las condiciones de vida de las masas pero explicamos que bajo el capitalismo estas son insostenibles.

La defensa de las consignas democráticas están indisolublemente ligadas con la lucha revolucionaria, dejar a medias este método sería volverlo en su contrario.

En contraposición a esto la nefasta teoría de la revolución democrática burguesa no prepara al proletariado en la lucha por el socialismo sino que en realidad transforma a los partidos de izquierda en los más acérrimos defensores del sistema de explotación del hombre por el hombre, esta teoría sigue siendo el eje angular de la política del FMLN en el gobierno, muy a pesar de las dificultades económicas y políticas que la aplicación de esta ha conllevado, las tesis discutidas en el primer congreso del partido en noviembre de 2015 propugnaban la idea de crear un Estado fuerte y eficiente (…) ampliar las empresas de propiedad social y mixta, a las micros, pequeñas y medianas empresas privadas y a la población que trabajan por cuenta propia,  además de propietario de empresas de ramas estratégicas. Es importante que el Estado tenga un mayor peso en sectores como el financiero, industrias, agro comercio (especialmente de productos de la canasta básica) energía, recursos hídricos, medios de comunicación, pensiones, transporte, producción de insumos biológicos, comercialización y otras actividades de apoyo a la producción agropecuaria, a las micro  pequeñas empresas y a las empresas de propiedad social.

La política del FMLN en el gobierno en los últimos años ha sido la de intentar tapar los vacíos provocados por la decadencia del capitalismo con planes de inversión social, estamos a favor de la inversión en materia social, pero advertimos que bajo el capitalismo esta política está sustentada en una suposición errónea: que el Estado posee dinero propio para llevar a cabo estos planes.

Para poder emprender cualquier programa el Estado necesita dinero, existen dos formas con las que se puede conseguir fondos: Impuestos y emisión de papel moneda, nuestro país al carecer del monopolio de impresión de papel moneda ha tenido que dar paso a una modalidad igual de riesgosa: la emisión de letras del tesoro (Letes), es decir, financiar al Estado a través de deuda, este método heredado de los gobiernos de ARENA no ha sido abandonado por el FMLN.

A nivel de políticas económicas, las influencias de las ideas de los tanques de pensamiento burgués parecen seguir siendo escuchadas en el gobierno del FMLN, así las cosas, se siguen aplicando medidas que van por la vía de postergar las consecuencias altamente perjudiciales que están generando y que pueden estallar en cualquier momento.  Muchos compañeros a nivel de dirección y en los círculos más altos de la burocracia del partido y los sindicatos, se quejan amargamente del “modelo neoliberal”, pero no hablan de abolir el capitalismo sino simplemente cambiar de “modelo económico”. Ahora se están implementando una combinación de medidas que pasaron ya a la historia como el Keynesianismo cuya idea fundamental es la de la política de déficit presupuestario, la cual consiste en que, si hay desempleo, el Estado simplemente debe aumentar el déficit presupuestario subvencionando a las empresas que crean empleo. Pero como ya lo mencionamos anteriormente, esto es viable bajo el supuesto que el Estado salvadoreño tiene dinero propio, para lo cual debe haber una alta recaudación de impuestos, o emitir papel moneda que esté respaldada por valores reales, es decir reservas de oro. Lastimosamente no se tiene ni lo uno ni lo otro, y las medidas reformistas carecen de base material para ser implementadas, no hay dinero suficiente y los egresos superan los ingresos de las arcas del Estado. Ante la carencia de una política revolucionaria, el partido se ha inclinado por la interminable deuda externa con los capitalistas mundiales, llegando a defender políticas que en su momento combatió ferozmente con el pueblo organizado en las calles.

Tarde o temprano la deuda deberá pagarse y el gobierno deberá plantearse o la lucha revolucionaria o la imposición de impuestos, esta última alternativa significaría decantarse entre aplicar más impuestos a los grandes empresarios o a los trabajadores y a la pequeña burguesía, en ambos casos la perspectiva es oscura: al tener más impuestos los empresarios (esto en el supuesto que no evadan) reducen su tasa de ganancia y genera desincentivo para invertir, lo que a su vez genera desempleo, impuestos a los trabajadores y a la pequeña burguesía reduciría la demanda lo que llevaría también a generar desempleo, como Alan Woods describe en Reformismo o Revolución “No hay salida a este círculo vicioso.”

La elusión y la evasión

El objetivo de todo capitalista es incrementar la tasa de ganancia, esto es ABC para los marxistas, para poder lograrlo recurren a todas las formas posibles, ya sean legales o ilegales, en las fábricas recurren al incremento de la jornada laboral o a la reducción de salarios para conseguirlo.

Sin embargo estos no son las únicas formas, el fenómeno de la elusión y evasión fiscal no están fuera de los métodos que los capitalistas usarían para incrementar sus ganancias, históricamente el papel del Estado ha sido de soporte legal para que esta situación continúe, al fin de cuentas el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa , pero supongamos que el gobierno intente crear políticas fiscales estas se encontrarán tarde o temprano con la negativa de los empresarios locales y extranjeros, Luis Pazos, uno de los perros guardianes del capital lo ha expresado de forma clara: “Ningún país del mundo ha resuelto sus problemas de pobreza, desempleo y bajo crecimiento aumentando impuestos o su captación fiscal en relación con su Producto Interno Bruto, sino incrementando la inversión y la presencia de grandes empresas en su territorio, las que huyen de los países con más impuestos y presiones fiscales (…) Los desequilibrios fiscales que llevan a los gobiernos al déficit en las finanzas públicas, endeudamientos sin posibilidades sanas de pago o a la emisión inflacionaria de dinero, no es la evasión o elusión fiscal, sino un irresponsable e improductivo gasto público, que en nada apoya un mayor crecimiento económico (…)La solución a los problemas mundiales recesivos y de deuda no está por el lado de mayores impuestos y controles fiscales a las empresas, sino en limitar los gastos de los gobernantes y establecer una mayor vigilancia en el uso de los recursos fiscales. ”

Resulta entonces que para los apologistas de la burguesía el problema no reside en la evasión sino en el gasto excesivo de los gobernantes, es decir en la inversión social que cualquier gobierno quiera implementar, la realidad es todo lo contrario, en estos últimos años hemos visto como el desfinanciamiento de las arcas del Estado lo ha empujado al endeudamiento, y no está de más, las cifras de elusión y evasión fiscal son desorbitantes, Salvador Arias en una entrevista televisiva mencionó que en los últimos 13 años la evasión y la elusión ha alcanzado las cifras de $22,341 y $5,279 millones respectivamente, con una previsión que en el año 2019 esta cifra alcance los $38,405 millones.

Para que la elusión y la evasión sea efectiva no basta con tener “un contador astuto o un grupo de contadores astutos” que por arte de magia al presionar una tecla oculta de sus calculadoras de última generación alteran los balances contables de las empresas, y si bien es cierto que evasión encontramos tanto en la gran empresa como en la pequeña sería absurdo suponer que lo realizan con la misma facilidad y a los mismos niveles.

La evasión fiscal solo es posible si el conjunto de capitalistas lo permite, la historia ha demostrado que los medios de control del Estado burgués son insuficientes para controlar los movimientos económicos de la burguesía, la única forma de poder llevarlo a cabo es poseyendo los medios con los cuales se sirve la burguesía para eludir, de una manera clara Lenin explicaba el papel central que tiene la banca: “¿En qué estriba, pues, la importancia de la nacionalización de los bancos? En que es imposible ejercer un verdadero control de los diferentes bancos y de sus operaciones (aun suponiendo que se suprima el secreto comercial, etc.), pues no se puede vigilar el complicadísimo, alambicado y astuto tejemaneje a que se recurre al confeccionar los balances, al fundar empresas y sucursales ficticias, al hacer intervenir a hombres de paja, etc., etc. (…) Sólo nacionalizando los bancos podrá conseguirse que el Estado sepa adonde y cuándo se desplazan los millones y los miles de millones.  Y sólo este control de los bancos, centro, eje principal y mecanismo básico de la circulación capitalista, permitiría llevar a cabo de hecho, y no de palabra, el control de toda la vida económica, de la producción y de la distribución de los productos más importantes, la “reglamentación de la vida económica”, que de otro modo está condenada  seguir siendo inevitablemente un tópico de los ministros para engañar al vulgo. Sólo el control de las operaciones bancarias, a condición de que se concentren en un solo banco perteneciente al Estado, permitirá  organizar, previa aplicación de otras medidas fácilmente implantarles, la recaudación efectiva del impuesto de utilidades sin que haya ocultaciones de bienes e ingresos…”

La nacionalización de la banca es la base en la que debe sustentarse la lucha contra la evasión fiscal, esto como primer paso, complementado con la creación de una banca única, este es el método defendido por Lenin y Trotsky, lo demás son ilusiones, no se puede administrar lo que no se posee y el flujo de impuestos no es la excepción, la política del endurecimiento de las leyes tributarias solo creara nuevas formas de elusión, más descaradas y con mayor habilidad, esto hasta que no sean cuestionadas por las mismas entidades financieras que las catalogaran como medidas que alejan la inversión y el desarrollo.

No existe alternativa bajo el capitalismo

Contrario a lo que se nos ha querido hacer creer el proletariado salvadoreño es fuerte cuantitativamente y su peso en la economía es el de mayor envergadura, ambas elecciones presidenciales mostraron que de una forma u otra, la clase obrera buscara una forma de cambiar su situación, el último periodo ha estado marcado por una permisibilidad de la clase obrera que ha dejado las decisiones políticas en manos de sus viejos representantes pero también con una lenta recuperación económica y un nueva generación de jóvenes trabajadores.

2017 puede traer un aumento en las luchas de los trabajadores, la defensa del aumento al salario mínimo puede ser esa chispa que encienda la pradera, el FMLN tendrá que decidir si mantener el statu quo y seguir defendiendo un programa económico con bases débiles y con esto desacreditarse ante las masas o defender las pequeñas conquistas complementando su programa con el programa socialista.

El capitalismo es horror sin fin, la explicación del atraso material y cultural de la sociedad no se puede encontrar en otro lugar que no sean las relaciones de producción que imperan en la economía, la rancia burguesía salvadoreña, atada de pies y manos a la burguesía internacional no pueden darle un impulso a nuestra economía, como bien afirman las tesis para la propaganda entre las mujeres del tercer congreso de la Internacional Comunista: “Mientras el poder esté en manos de la clase burguesa, el proletariado se encontrará impotente para restablecer la producción. Ninguna reforma, ninguna medida propuesta por los gobiernos democráticos o socialistas de los países burgueses serán capaz de salvar la situación y de aliviar los sufrimientos insuperables de los obreros, pues esos sufrimientos son un efecto natural de la ruina del sistema económico capitalista y persistirán mientras el poder esté en manos de la burguesía. Solo la conquista del poder por parte del proletariado permitirá a la clase obrera adueñarse de los medios de producción y asegurarse así la posibilidad de restablecer la economía en su propio interés.”