Primera jornada de los debates sobre las reivindicaciones de las mujeres en la Revolución Rusa

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Autor: 
Comisión de la Mujer - BPJ

Un día después de que en muchos países Latinoamericanos se desarrollaran grandes manifestaciones de mujeres en contra de los feminicidios ocurridos los últimos años, realizamos nuestra charla que tenía como objetivo sacar las lecciones del papel en la lucha de las mujeres proletarias en la revolución Rusa de 1917, y las conquistas que la revolución llevo a cabo.

En la introducción de la temática se tocaron temas muy puntuales como el papel indispensable que jugaron las mujeres en el inicio del proceso revolucionario de febrero en Rusia, cuando las mujeres de la industria textil salieron a manifestarse en contra de la guerra y en contra de las miserables condiciones de pobreza y las leyes totalmente reaccionarias del dominio zarista.

Las consignas principales por las cuales la clase obrera salió a luchar en contra del sistema opresor fueron tres: ¡Paz, Pan y Tierra! Estas consignas denotaban el carácter atrasado de la Rusia zarista, fue en estas condiciones adversas que las mujeres decidieron iniciar la lucha más heroica de la clase obrera, aún con la oposición de incluso los miembros más políticamente adelantados del partido bolchevique, partido que fuese el que llevase a cabo la culminación de la revolución en octubre de 1917 en Rusia de la mano de sus dos grandes dirigentes Lenin y Trotsky.

Luego que el proletariado ruso tomase el cielo por asalto, las obreras empezaron a experimentar una serie de beneficios, que según lo explicaba nuestra ponente, se debió solo a la condición de establecer una economía planificada, dirigida principalmente por la clase trabajadora. Ella enfatizó que esta es una premisa fundamental para empezar a cambiar de raíz las condiciones de la mujer en general, esto de ninguna manera niega que antes que estas premisas se cumplan también se pueden obtener otras reivindicaciones inmediatas, sin embargo, bajo una economía de libre mercado aún esas reivindicaciones inmediatas son imposible de mantenerse o incluso de llevarse a cabo en la realidad concreta. Por ejemplo Gran Bretaña, una de las naciones que más derechos le ha concedido a las mujeres, hoy bajo la gran crisis del capitalismo ha tenido que dar pasos atrás y empezar a atacar muchas de las conquistas que las mujeres habían alcanzado. Esto confirma nuestra premisa: si no se tiene el control de la economía en manos de la clase trabajadora es imposible lograr la igualdad real de las mujeres, por el contrario lo único que se puede tener es una igualdad formal, pero esto solo en los países capitalistas avanzados, la historia de los países atrasados es completamente distinta.

Bajo el mandato de los bolcheviques en la Rusia soviética se eliminaron casi inmediatamente las leyes reaccionarias zaristas que permitían que el marido de la mujer incluso llegara a asesinarla por infidelidad; se estableció el divorcio libre y sin trabas burocráticas; se promovió la salud sexual y reproductiva; se despenalizó el aborto; se eliminó la categoría de hijo ilegitimo o bastardo; muchas de las prostitutas dejaron de ser perseguidas y solo se criminalizó a quienes obligaban a las mujeres a prostituirse. Durante la década de los años setentas, muy a pesar de la degeneración estalinista, la esperanza de vida de las mujeres pasó de 30 a 74 años, un avance impresionante. Por otra parte, se abrieron las universidades para las mujeres, representaban el 49 % en educación superior en 1971.

Una de las premisas que permitió este desarrollo en las condiciones de las mujeres rusas fue la socialización del trabajo doméstico, aquí se explicaba que dentro del sistema patriarcal los roles para hombres y mujeres en la sociedad por años han estado divididos en dos: el trabajo productivo y el trabajo reproductivo. La mujer siempre ha sido condenada al trabajo reproductivo, situación que bajo una sociedad dividida en clases significa una opresión para las mujeres, pues limita su capacidad productiva y sus derechos fundamentales en la sociedad, entre ellos acceso a la política, al arte y al ocio. Lo que busca el socialismo, y lo que se llevó a la práctica en Rusia, es la eliminación de esta opresión doméstica, a través de la creación de guarderías, lavanderías y comedores estatales. En Rusia después de la revolución hacer esto liberó rápidamente a las mujeres de estas tareas y les permitió desarrollarse a niveles nunca antes visto, política y socialmente.

De las ideas anteriores, se explicó que la mujer es oprimida doblemente, una por su condición de género y la otra por su condición de clase. Como marxista no negamos que existe una opresión de género, al contrario, la reconocemos y luchamos hombro a hombro con cualquier movimiento que luche en contra de eso, sin embargo, acotamos que el principal obstáculo para la liberación de la mujer es la opresión de clase, la opresión que genera el sistema capitalista a través de la explotación barbárica y en esta tarea la mujer debe de luchar de la mano con su hermano de clase: el obrero. No hay forma de lograrlo sin la unidad de ambos. Estamos en contra de cualquier segregación por sexo, raza o de carácter nacional, apelamos a la unificación por líneas de clase, la clase proletaria está vinculado a nivel mundial por miles de lazos, no hay ningún argumento que valga en detrimento de su unificación.

Durante el debate los asistentes dieron muchos aportes e hicieron comentarios sobre la necesidad de construir una alternativa para lograr un movimiento que aglutine a hombres y mujeres en contra del sistema capitalista patriarcal. También se comentó brevemente la posición del marxismo en cuanto a las tendencias feministas. Se explicó, retomando a Mariátegui, que existen tres tipos de feminismo: feminismo burgués o reaccionario, feminismo pequeño burgués y feminismo proletario. Este último es del cual más cercanos debemos estar, luchando juntos pero siempre combatiendo cualquier degeneración burguesa. Así también se explicó sobre la degeneración en las que muchos grupos feministas han claudicado, hablamos de la discriminación positiva como se le ha conocido a esta tendencia, la cual consiste en brindar cotas de poder a mujeres, en empresas, cargos públicos, etc., por el simple hecho de ser mujer y no por sus capacidades intelectuales. Este hecho lejos de acabar con la opresión la fundamenta más, pues crea la falsa ilusión de que se avanza, pero una mujer gerente de una multinacional no hace más libre a sus hermanas, todo lo contrario, ella seguirá explotando la fuerza de trabajo de las mujeres que laboran en su empresa, defenderá en última instancia intereses de clase no de género. Por tales motivos nos oponemos a esa absurda teoría. El debate fue muy nutrido y no dudamos que hay mucho por discutir aún, esto nos anima a seguir planeando más actividades como estas.

Alguien del pleno preguntó qué hacia el BPJ para fomentar la lucha de las mujeres en contra del capitalismo, nuestra respuesta fue: La Comisión de la Mujer del BPJ, lucha por brindar una alternativa al sistema capitalista que oprime a las mujeres, a través de la propaganda agitamos y explicamos las ideas del marxismo revolucionario que nos servirán como un verdadero instrumento de lucha en contra del capital, creemos que a través de charlas, foros, escritos teóricos y luchando en las calles juntos con los trabajadores, podemos construir una capa de cuadros de mujeres y hombres que cimentados con las ideas del Materialismo Dialectico podremos cumplir con las tareas más elementales de la revolución socialista, y eliminar progresivamente todas las formas de opresión existentes.

Noventa y nueve años después de que esta gran revolución, que dio pasos gigantes para alcanzar la igualdad real de las mujeres, vemos una situación harto complicada con la opresión de la mujer en todo el planeta. El capitalismo, el sistema “triunfante”, después del fin de las ideologías, ha ahogado todas las conquistas de las mujeres en el pasado, incluyendo las conquistas de las mujeres en la Revolución Rusa de 1917. Hablando particularmente de América, que ha sido considerada recientemente uno de los continentes con más índices de violencia hacia las mujeres en los últimos años, muestran claramente el freno que impone un sistema económico y cultural decadente para lograr la verdadera emancipación de las mujeres obreras de todo el mundo. Las masivas movilizaciones en Chile, Argentina, México, etc., reflejan por un lado la podredumbre del sistema capitalista, y por otro la acumulación de rabia y descontento de los sectores más oprimidos de la sociedad, ahí el carácter tan espontáneo y agresivo con que se expresan las manifestaciones de mujeres en América y Europa. Nuestra gran tarea es brindar la alternativa que ha estado ausente durante todo este tiempo, una dirección fundida en las ideas más avanzadas y las únicas capaces de transformar la sociedad desde la raíz.

La Revolución Rusa de 1917 ha sido un hito en la historia, un acontecimiento que no tiene comparación alguna en todo el siglo XX y XXI, esto es así no solo porque ha sido la primera vez que el proletariado tomó el poder en sus manos, sino también por todas las conquistas alcanzadas para las mujeres en esa época. La situación es turbulenta y exige más sacrificios para cada revolucionario, la revolución bolchevique mantiene toda su vigencia y debemos continuar con el legado revolucionario del partido bolchevique.

Invitamos a todas las mujeres y hombres a formar parte de nuestras actividades, a contribuir con la construcción de la CMI y así difundir las ideas del marxismo a nivel mundial. Cualquiera que se sienta identificado con nuestras ideas y que en sus sueños se encuentre el ideal de construir una sociedad distinta tiene las puertas abiertas en la Corriente Marxista Internacional.

Una segunda jornada de esta actividad se llevará a cabo el día sábado 22 de octubre a las 3:00 pm, en el café cultural Maktub, en el centro de San Salvador (4ta. Av. Norte #104 y Calle Delgado).

¡Te esperamos!

Jueves 20 de octubre del 2016