Las recetas del FMI para El Salvador: la necesidad de conquistar el poder económico

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Autor: 
Fabio Aguilar

La deuda externa que posee El Salvador hasta octubre de 2015, sobrepasa los 16,000 millones de dólares, una deuda que equivale al 60 % del Producto Interno Bruto del país, es decir que de cada dólar que producimos al año $0.60 ctvs., Están destinados a la cancelación de la deuda, y con los $0.40 ctvs., restantes el Estado debe sostenerse anualmente.Debemos aclarar que esta deuda se explica por la finalidad del Estado burgués y su protección del régimen de propiedad privada. Los despilfarros en los gobiernos de ARENA crearon el endeudamiento externo del fisco, ya que ante la negativa –escrita y sustentada en las leyes burguesas de nuestra nación- de no tocar sus exorbitantes ganancias, optaron por endeudar al Estado y dejarle imposibilitado para actuar en pro de la mayoría explotada.

Lo paradójico es que hoy en día los capitalistas pretenden que la crisis del Estado que ellos mismos crearon la paguemos los trabajadores. Los marxistas en este contexto agitamos y defendemos que la crisis del Estado salvadoreño es una crisis de los capitalistas, por ende, dicha crisis debe pagarla la clase dominante.

¿Qué medidas receta el capitalismo imperialista para paliar la crisis del Estado salvadoreño?

La población de El Salvador, según el último censo de la DIGESTIC en 2013, es de 6, 288,889 de personas. Oxfam declara que hasta el 2015 existen alrededor de 160 ultra millonarios en el país –aunque no todos con nacionalidad salvadoreña, ya que nuestro país subsiste con inversiones de capitales extranjeros, pero, si entran en el censo de la población salvadoreña-, cuya riqueza conjunta asciende a los 21,000 millones de dólares hasta entonces, lo que representa, según esta fuente, el 87 % del Producto Interno Bruto que nuestro país genera anualmente. Mientras que el 13 % restante es dividido entre la mayoría de la población, que siguiendo esta lógica, seríamos alrededor de 6, 288,729 personas que somos lanzados a la miseria, aunque de estos, según esta misma fuente solo el 53 % se considera como pobre. Figurémonos que por cada dólar que el país produce en el año, gracias a la clase trabajadora, 0.87ctvs son para los capitalistas y 0.13 ctvs para nosotros los trabajadores, y el colmo es que de esos 0.13 ctvs., los burgueses y su sistema en crisis, nos quieren exigir 0.40 ctvs para pagar la deuda externa del fisco, que ellos mismos crearon. ¡Vaya burla!
Recientemente una comisión del Fondo Monetario Internacional visitó nuestro país, para hacer algunas recomendaciones que ayuden a solucionar la crisis económica del Estado, este organismo internacional es producto y siervo leal del capitalismo, por ende sus recomendaciones van directamente a que el Estado ponga en práctica los famosos “ajustes fiscales”, lo que significa reducir a lo más mínimo el gasto social, para pagar la deuda pública y salir de la crisis. Entre las medidas reaccionarias del FMI se encuentran: el despedido de personal, un aumento del 2 % al IVA, es decir pasaría del 13 % a 15 % -siendo esté un impuesto regresivo cae directamente sobre los hombros de los consumidores finales: los trabajadores- reducir o anular por completo los subsidios que el gobierno otorga, en fin, todos los gastos sociales del Estado –subsidio del gas, vaso de leche, útiles escolares, etc.-, entre otras medidas que atacan directamente a la clase trabajadora. Estos señores advierten, junto a FUSADES que de no tomar dichas medidas, la deuda pública de El Salvador se incrementará al 70 % del PIB para en octubre del año corriente.

Retos actuales

Lo que está al fondo de todas esas recomendaciones, además del carácter reaccionario de la burguesía y sus lacayos, es que el capitalismo es un sistema con crisis cíclicas y orgánicas, como Marx lo explicó muy bien hace más de un siglo. Estas crisis periódicas se generan por la sobreproducción, la necesidad de seguir produciendo de los capitalistas para por un lado seguir obteniendo ganancias y por el otro otorgar salarios para la manutención del trabajador, no permite que la producción detenga su rumbo y llega un momento en que el mercado se satura, y no puede absorber todo lo producido, por ende, la obtención de ganancias se estanca, empresas quiebran y trabajadores son lanzados al bando de la desocupación. Es despreciable que mientras una minoría de la sociedad viva con lujos de todo tipo, la inmensa mayoría de ésta, sobreviva con menos de un dólar al día –más de mil millones de personas según el informe de pobreza del Banco Mundial-. Pero es aún más inconcebible que la crisis, que los mismos capitalistas han creado, la debamos pagar nosotros los trabajadores.

Nuestro partido, el FMLN ostenta el poder ejecutivo desde hace siete años, y aún no poseemos una política de clase para combatir el endeudamiento del Estado. Todo lo anterior expresa algo concreto: la necesidad de que nuestro gobierno avance a medidas más radicales y socialistas, en específico, que el FMLN conquiste el poder económico, a través de la expropiación de los medios de producción. Nuestro partido debe proponerse dejar de sentarse a negociar con los burgueses, y comenzar a fortalecer la organización de las bases, a formar y concientizar pacientemente a las masas trabajadoras. Se debe exigir a las empresas nacionales y transnacionales que paguen todo lo que adeudan al fisco –según el Ministerio de Hacienda: 12,519 personas naturales y jurídicas deben en conjunto $372, 639,335.03 al Estado, y las que se nieguen a pagar deben nacionalizarse para que el Estado a través de comités obreros de fábrica controle los medios de producción, para de esta forma eliminar la anulación del impuesto al patrimonio. La deuda pública de nuestro país ha sido categorizada, desde hace mucho como impagable , por consiguiente se debe luchar porque nuestro gobierno se proponga el no pago de la deuda externa, y defender tal medida con todos los trabajadores en la calle, organizados y preparados para defender las conquistas y luchar por la transformación socialista de la sociedad.

“Eso no se puede, ni se debe hacer, porque la ley no lo permite”, nos dirán muchos compañeros. Sabemos que la tarea no es fácil, pero con la debida organización, agitación y compromiso se puede realizar, los medios legales y sus camisas de fuerza, creadas por la burguesía y su constitución, se vencen con la lucha de calle. La lucha parlamentaria debe combinarse con la extraparlamentaria, de la Asamblea a la calle y viceversa, sólo de esta manera podremos conquistar en su totalidad el poder en nuestro país, en pro de avanzar hacia la creación de La Federación Socialista Latinoamericana, como premisa para construir el socialismo a nivel mundial.