4 julio, 2020

Nacionalización del sistema de salud privado: una necesidad urgente

Situación de los servicios de salud

La salud de las personas es un negocio redondo dentro del sistema capitalista, las ganancias que generan hospitales privados con la enfermedad de muchas personas son grotescas, esta visión mercantilista de la salud es solamente dirigida por la oferta y la demanda además de aprovechar cualquier circunstancia para hacer negocios, convirtiendo a la salud en una herramienta funcional al sistema.

En la dinámica de oferta y demanda la salud se transforma en un asunto individual, solamente relegando los servicios más especializados a las personas que pueden pagarlo o que en muchas ocasiones acceden a préstamos para salvar sus vidas, dejando al Estado solamente el rol de garantizar muchas veces asistencia mínima a la mayoría de personas que no pueden pagar servicios privados.

Por otra parte, las empresas farmacéuticas algunas valoradas en el mercado con ganancias de 25 millones de dólares anuales, no están interesadas en curar personas porque eso no es rentable, lo rentable para este tipo de industria es la cronicidad de las enfermedades, cambiar limites diagnósticos para que más personas consuman medicamentos, financian y premian médicos que se someten a estas prácticas, es por esto que el avance en la cura de muchas enfermedades se detiene poniendo por delante el lucro convirtiendo a cualquier persona en un consumidor el cual se le puede sacar toda la ganancia posible.

Un caso que ha llamado la atención relacionado con este tipo de actos de la industria médica, es el de Michael Flor de 70 años que luego de pasar 62 días hospitalizado por Covid-19 fue dado de alta por haber superado totalmente la enfermedad, pero la factura por los servicios que se le habían brindado fue de un millón de dólares. El hombre fue asistido por un seguro médico que pago más de la mitad de la factura, pero la pregunta es, ¿cuantas personas podrían tener acceso a ese tipo de servicios pagando esas cantidades exorbitantes.

En El Salvador este modelo funciona de igual manera dando beneficios de viajes a médicos que venden a sus pacientes cierta marca de medicamentos o remitiendo desde hospitales públicos a consultorios u hospitales privados manejando el discurso de brindar “mejor” atención en estos últimos, es de recalcar que la mayoría de la población del país accede solamente a los servicios de salud públicos que en muchas ocasiones debido a la falta de medicamentos, equipamiento y burocracia deben esperar meses para recibir un medicamento o recibir una consulta médica.

Pandemia de Covid-19

La pandemia ha demostrado que incluso los sistemas de salud de países capitalistas más avanzados fueron diezmados por el número de personas que necesitan atención inmediata, en América Latina en países como Brasil, Ecuador y Perú los sistemas de salud públicos han colapsado totalmente, dejando a muchas de las personas morir sin recibir algún tipo de atención.

Muchas de estas muertes pudieron haberse evitado dado que la humanidad ha alcanzado una de las fases más grandes de desarrollo, pero como se expuso antes, las ganancias están sobre la vida de cualquiera, especialmente de la vida de la clase obrera.

La investigación de medicamentos orientados a la cura del Covid-19 está siendo desarrollada por decenas de empresas en busca de contratos millonarios del medicamento con los países que puedan hacer este tipo de tratos, la pregunta es: ¿Qué pasará con los países que no puedan acceder a este medicamento?

Sistema de salud salvadoreño

Los trabajadores del sistema de salud salvadoreño han comenzado a evidenciar el colapso del mismo a través de videos en redes sociales donde pueden verse personas recibiendo atención en pasillos, en los parqueos de hospitales todo esto resultado del creciente número de casos de Covid-19 y se espera que los casos sigan multiplicándose en futuras fechas debido a que la cuarentena domiciliar obligatoria ha terminado.

Ante esto se espera que los hospitales del país no puedan atender la demanda de la clase trabajadora buscando atención médica por la enfermedad, mientras las medidas del gobierno para fortalecer el sistema de salud público han sido en su mayoría ineficientes, no se está en contra de que se invierta en la infraestructura de hospitales antiguos, ni que se construyan nuevas unidades de cuidados intensivos, pero pese a esto la necesidad de más espacios para atención será vital para conservar la vida de la clase trabajadora.

Nacionalización del sistema de salud

Ante esta crisis de los sistemas de salud a nivel mundial creemos que deben ponerse todos los recursos para salvaguardar la vida de la clase trabajadora. Los sistemas privados de salud como lo dijimos antes están completamente destinados al lucro sin pensar en un solo momento que su negocio es decidir quien vive y quien muere de acuerdo a lo que tengan en su bolsillo.

La única opción para poder evitar el colapso es la nacionalización completa del sistema de salud, que los hospitales y clínicas privadas bajo la dirección del Estado pongan a disposición sus instalaciones de manera gratuita dirigiendo estos desde el punto de vista del bienestar social y no la ganancia privada.

Como ha sido planteado en el artículo “Autogestión obrera en hospitales y en la producción” se necesita el control y la administración obrera, para que estos hospitales y sus servicios sean dirigidos por los trabajadores de salud con el objetivo de preservar la vida de las grandes mayorías que pertenecemos a la clase trabajadora.

Este es la única forma de evitar el colapso del sistema nacional (y mundial) de salud para que las personas que no pueden pagar servicios privados puedan tener una oportunidad ante esta pandemia. La nacionalización completa del sistema de salud es una conquista de los trabajadores, porque supera las limitaciones sociales de una medicina privada en la que sólo tenía derecho a asistencia quien tenía dinero. Pero en la medida en que no está bajo control de los trabajadores, sino que su gestión está en manos de elementos que la utilizan en beneficio de los “clanes privados de la medicina”, se convierte en una estafa permanente para las familias obreras.

El contexto de la pandemia puede ser el punto de partida para que los trabajadores tomemos la riendas de la sociedad, y en este caso poder dar un futuro a toda la clase trabajadora brindando salud de calidad en estos tiempos que es donde más se necesita.