LOS FALSOS ARGUMENTOS DE LA ANEP PARA NO ACEPTAR EL AUMENTO SALARIAL-EDITORIAL MILITANTE N°53

Después de meses de negociaciones, por fin se aprobó un aumento significativo al salario mínimo de los trabajadores salvadoreños. Este fue aprobado, en sesión ordinaria, el pasado 14 de diciembre por el nuevo Consejo Nacional de Salario Mínimo (CNSM) con votos de los representantes del gobierno y del sector laboral. El incremento será vigente durante todo el año 2017, y según las estimaciones beneficiará a 235 mil 990 personas. Los montos que deberán recibir los trabajadores en las diferentes ramas son los siguientes: Industria, servicio y comercio, incluyendo los ingenios azucareros $300; maquila textil y confección $295; ingenios de café y recolección de caña $224; sector agrícola, industria de algodón, recolección de café y algodón $200.  

Después de meses de negociaciones, por fin se aprobó un aumento significativo al salario mínimo de los trabajadores salvadoreños. Este fue aprobado, en sesión ordinaria, el pasado 14 de diciembre por el nuevo Consejo Nacional de Salario Mínimo (CNSM) con votos de los representantes del gobierno y del sector laboral. El incremento será vigente durante todo el año 2017, y según las estimaciones beneficiará a 235 mil 990 personas. Los montos que deberán recibir los trabajadores en las diferentes ramas son los siguientes: Industria, servicio y comercio, incluyendo los ingenios azucareros $300; maquila textil y confección $295; ingenios de café y recolección de caña $224; sector agrícola, industria de algodón, recolección de café y algodón $200.  

Recordemos que el último aumento que aprobó el CNSM fue en julio de 2013, cuando se acordó incrementar 12 % al salario mínimo, que se realizaría de forma gradual en tres partes de 4 % cada una -el primer incremento en julio 2013, el segundo en enero 2014 y el último en enero de 2015. La medida de hacerlo efectivo gradualmente en tres años fue una propuesta de la ANEP, argumentando que las MIPYMES (micros, pequeñas y medianas empresas) no iban a poder absorber dicho aumento de una sola vez debido a la crisis económica. Al finalizar este período, ese aumento gradual se había realizado, pero llegando el 2016 se hacía necesario revisar nuevamente los salarios para aumentarlos, pues es un acuerdo de ley estipulado en el Código de Trabajo la cual dice que el salario debe revisarse por lo menos cada tres años, y dicho aumento debe tomar en cuenta entre otras cosas el valor de la canasta básica.

Fue así como el 2016 figuró como el año de las negociaciones en la tripartita del CNSM para decidir el aumento al salario mínimo. En ese contexto, la ANEP con apoyo de los representantes deshonestos del sector sindical aprobó en junio un incremento para los próximos tres años de solamente el 15 %. Una total burla para la clase trabajadora, demostrando que a la ANEP solamente le interesa seguir manteniendo amplios márgenes de ganancia, sin importarle en lo más mínimo las condiciones indignantes a las que somete a los trabajadores con esos salarios de hambre. La propuesta fue rechazada y las negociaciones continuaron. Fue hasta mediados de diciembre que se aprobó la propuesta del gobierno que contemplaba un ajuste salarial que tenía como límite inferior $200 y superior $300.

Como ya mencionamos uno de los factores que determina el salario mínimo es el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que se supone toma en cuenta los insumos mínimos que una familia necesita para vivir, y en nuestro país está valorada en $205 para el área urbana y en $145 para el área rural, y consta de 22 y 15 productos respectivamente. Esta injusticia es la que ha hecho posible que seamos el segundo país de Centroamérica, solo superando apenas a Nicaragua, con los salarios mínimos más bajos. Salarios que no alcanzan a cubrir el costo de la canasta básica real que incluiría lógicamente muchísimos más productos básicos para garantizar la vida digna de la clase trabajadora, por ejemplo, en Costa Rica la CBA incluye 52 productos. El nuevo incremento sigue siendo modesto si tomamos en cuenta que el costo de la vida según estimaciones de la DIGESTYC es de $393 para el área urbana y de $278 para el área rural, sin embargo, se acerca y garantiza que las familias salvadoreñas del campo y la ciudad puedan tener acceso por lo menos a una CBA.

Aun así, han sido mucho los alegatos en contra que ha puesto la ANEP para rechazar el incremento.  Alegatos que por muy bien formulados que se escuchen no son sino solamente verdades a medias, manipulaciones para generar incertidumbre y miedo en la población. Las acciones de la ANEP para contrarrestar el incremento no se hicieron esperar, días después de la aprobación anunciaron que presentarían una demanda de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia. Su presidente, Luis Cardenal, incluso dijo que valoraría entablar una demanda penal y una demanda ante la Organización Internacional del Trabajo. Sin embargo, basta citar la misma Constitución de la República para darnos cuenta que una demanda de inconstitucionalidad basada en el monto aprobado no procedería, pues ella misma reconoce en el artículo 38 que: “Todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo, que se fijará periódicamente. Para fijar este salario se atenderá sobre todo al costo de la vida (…) Este salario deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural”, por tanto la verdadera inconstitucionalidad seria incluso el nuevo salario mínimo, que como ya mencionamos antes no logra cubrir aun el costo de la vida.

Otro de los argumentos más sonados para estar en contra del incremento es el posible cierre de empresas en el país, generando desempleos. Hasta finales de diciembre del año pasado se conocía según declaraciones del Ministro de Economía, Tharsis López, que dos empresas de maquila que operan una de las zonas francas del país cerrarían debido al incremento. Lo cual hasta el momento no ha sido confirmado. Pero aunque técnicamente no habría razón para cerrar empresas ni tampoco de despedir a nadie, dado que el salario apenas es un pequeño componente del costo de producción de una empresa, de ser cierto, los trabajadores no deben alarmarse de ninguna manera, esto realmente constituye una oportunidad grandiosa para que estas empresas pasen a ser controladas directamente por los trabajadores. Además, se dice que cesará la inversión extranjera, pues bien, teniendo en cuenta que los salarios en El Salvador son bajísimos en comparación con otros salarios de la región, ¿cómo dejarían de invertir los capitalistas en nuestro país si esto realmente les conviene? A propósito, aquellos que dicen no poder pagar esos salarios son los mismos que pagan salarios muchos más altos en países como Guatemala, Honduras y Costa Rica.

Así como en el pasado, otro argumento es que las MIPYMES no podrán lidiar con dicho incremento, lo cual es completamente falso. El mismo Luis Cardenal afirmó que un aumento salarial no afectaría de ninguna manera al sector informal, pues resulta que el 90 % de las MIPYMES pertenecen a este sector. Incluso, con un aumento al salario mínimo serían las más beneficiadas, pues como explica el economista César Villalona, la mayoría de la gente asalariada sobre todo la de menos ingresos compra en esas empresas. 

Por último, se dice que habrá una inflación máxima con el nuevo incremento, esto es una verdad a medias. Debido al equilibrio monetario de la economía salvadoreña, no se desarrollaría una demanda excesiva y por tanto mucho menos un encarecimiento sustancial de los costos de producción, que según explican los economistas, son las dos causas de la inflación en empresas no monopólicas. La inflación en el país solo podría subir significativamente si se incrementan los costos de energía, combustibles y otras materias primas, pero no por el ajuste salarial que se ha aprobado. Pero mientras eso no suceda se espera una inflación mínima que se regulará a medida la demanda y la oferta se estabilicen.

El nuevo incremento por tanto no es inconstitucional, no es motivo de desempleo ni de cierre de empresas, no hará que cese la inversión extranjera, no implica desempleos, no afecta a las MIPYMES, entonces ¿por qué tanta negativa de la ANEP? Siendo capaces de pagar los nuevos salarios, incluso más, un ajuste al salario mínimo lo que realmente implica es un desajuste en sus ganancias, esto realmente les afecta pues va en contra de la lógica capitalista de acumulación. Sí antes la gran empresa privada obtenía de ganancia 200 millones, ahora con el aumento solo obtendrán 196 millones. ¡Pobrecitos ellos! Su descaro alcanza niveles inimaginables. Además, se oponen porque esta conquista imprime un ánimo grande en los trabajadores, eleva su nivel de conciencia política, a tal punto que seguirán buscando lograr más reivindicaciones a su clase.

Los marxistas sabemos que nuestra lucha al final de todo será erradicar el trabajo asalariado, pero mientras tanto apoyaremos cualquier reivindicación, por mínima que sea, para mejorar las condiciones de vida actuales de los trabajadores. La ANEP seguirá tratando de contrarrestar el aumento, ante esto la lucha organizada es nuestra mejor herramienta para defenderlo. La lucha no ha terminado lo próximo que debemos exigir es un salario acorde al costo de la vida.

¡Por un salario acorde al costo de la vida!

¡Avancemos por más conquistas con lucha organizada!

 

 

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