Los primeros días de esta semana, posteriores a las elecciones legislativas y municipales, los resultados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) arrojaban datos en los que resultaban electos de la bancada legislativa del FMLN las capas más jóvenes, exceptuando a dos compañeras. La señal de protesta era clara para la vieja guardia de la dirección del FMLN: las masas trabajadoras ya no se sentían representadas por ellos y les querían fuera de los curules legislativos y de sus ostentosos beneficios que reciben de estos.

El TSE incurrió en algunos errores en el conteo de votos preferenciales, según el diario el Mundo “A las 9:00 de la noche de este 5 de marzo, Francisco Campos, representante de la empresa Smartmatic, que brinda el sistema de divulgación de resultados del escrutinio preliminar de las elecciones 2018 en El Salvador, reconoció que el software presentó un error al momento de asignar los votos por preferencias en aquellos departamentos donde habían más de 9 candidatos a diputados, como San Salvador y La Libertad”, más adelante acota para el caso del FMLN: “Por el FMLN las más votadas son Nidia Díaz, Karina Sosa, Anabel Belloso, Yanci Urbina y Carlos Ruiz. En este caso, previo al reajuste, ni Sosa, ni Ruiz estaban en los primeros cinco”[1].

El hecho de que los partidos políticos han llevado a cabo una campaña de “compra de votos” u otras maniobras fraudulentas para conquistar escaños legislativos yacen en los medios de comunicación y redes sociales, el reciente escándalo hacia el partido ARENA a este respecto es el más sonado. En el lado de la derecha estas prácticas son comunes y ya no extrañan a nadie, la tendencia de desacreditación y desprecio de las masas hacia las mismas se mantiene. En el lado de la izquierda, no podemos negar que los vicios de la dirección burocrática del FMLN puedan desencadenar en dichas acciones, esto causa un descontento y desprecio enorme en las bases militantes del partido.

Pero, lo que en realidad ha sucedido, es que la vieja guardia del FMLN ha conquistado sus curules legislativos bajo la desacreditación de sus funciones y sobre una mínima cantidad de votos. Esto ha sido posible debido a que desde la Comisión Política se lanzó la línea poco democrática y dictatorial, previo a las elecciones, de que las bases en San Salvador debían “votar por la bandera del partido y por los doce primeros de la lista de candidatos a diputados”. Si revisamos la papeleta de votación los doce primeros son los que conforman la vieja y desacreditada bancada legislativa del partido, cuestionada por las bases por haber abandonado, desde hace mucho tiempo, los ideales socialistas por los que dieron su vida tantos camaradas en décadas anteriores, incluso el dirigente y constructor histórico del FMLN: Schafik Handal.

Es nefasto para el proletariado salvadoreño y su principal herramienta de lucha: el FMLN, que estas prácticas antidemocráticas tengan lugar en el seno de sus filas. El partido revolucionario de los trabajadores debe ser una herramienta de lucha para su emancipación social, no un lugar para que un cumulo de burócratas, que a costa de imposiciones desde sus acomodados sillones, de la farsa de “defender el socialismo”, conserven sus privilegios de vida parasitaria, vida que les ha alejado y les aleja cada vez más de las bases proletarias del partido, que aún sufren la explotación y opresión laboral en las fábricas y centros de trabajo, que a diario viajan hacinadas en el transporte público, que no llegan a fin de mes con sus salarios de hambre, que aún creen y lucha por una sociedad socialista donde sean liberadas de su miseria material.

La dirección burocrática del FMLN, toda la vieja guardia del partido, ha utilizado a las bases que con toda disciplina militante atendieron la línea partidaria y les votaron, para que sigan manteniendo los grandes beneficios que el Estado burgués otorga a quienes bien le sirven, a quienes se dicen “revolucionarios y socialistas” y se han acoplado al sistema capitalista y sus instituciones, en lugar de luchar por derrocarle de raíz.

Esto, y todos los demás errores de la dirección, han generado un descontento enorme, que se generaliza cada día más en las bases del FMLN. Tanto en Soyapango, Ciudad Delgado, Apopa y otros bastiones revolucionarios de la zona metropolitana como en las demás zonas del país, las bases están buscando una explicación, desconcertadas y dispersas exigen un justo debate y la dimisión de la actual Comisión Política del partido, y agitan por una refundación del partido.

Consideramos, en primer lugar, que la crisis actual del partido es solo la expresión culmine de todas las contradicciones que se acumularon en su régimen interno y su política “revolucionaria”, la poca o nula democracia interna, los pocos espacios de debate, la política de conciliación de clases, las medidas tímidas “en contra de los empresarios”, la defensa de un programa reformista bajo una de las crisis más agudas del capitalismo, etc., hoy les pasa factura.

Ante esto, consideramos pertinente abrir todos los espacios necesarios para el debate de las bases, no solo para quienes apoyaron al partido en las últimas elecciones, sino para todas las bases militantes que, por una u otra razón, en su mayoría la resignación y descontento, no apoyaron en las urnas el pasado 4 de marzo, pero que están dispuestos a seguir luchando por un FMLN que luche por el socialismo. Los dirigentes se llenan la boca exigiendo solvencia militante para que se ejerzan las críticas, y algunos atacan a quienes se les desvincularon del trabajo electoral pasado (todos los que estuvimos involucrados sabemos lo difícil que fue, comparado a años anteriores consolidar los Ejércitos Políticos Electorales), y les niegan el derecho a debatir por esto, cuando mucha de esa gente en años, incluso en décadas anteriores dejó gran parte de su vida en la defensa y consolidación del proyecto político del FMLN, que ha militado de forma constante, crítica y duradera en sus filas, no se puede tomar una excepción y hacerla regla por puro capricho y miedo al debate, más bien debe comprenderse que esa excepción fue a causa de los errores de la dirección, y que anunciaba la presente crisis.

La dirección debe escuchar todas las críticas de los militantes del FMLN y asumir sus errores con madurez política. En estos momentos el partido se encuentra en una situación crítica, en un impase, en un dilema: o permite el debate con el fin de refundar el partido sobre bases y elementos nuevos y resurge con un programa verdaderamente revolucionario y socialista, o se condena a una muerte política inminente, que agravará el éxodo de militantes. Todo depende de la capacidad política con la que la dirección plantee resolver tal cuestión.

[1] Ver http://elmundo.sv/reconocen-error-en-sistema-y-asignan-correctamente-preferencias-por-rostro/

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