20 diciembre, 2013

La Isla Conejo: ¿manzana de discordia entre obreros salvadoreños y hondureños?

En meses recientes nuestro gobierno adquirió una flotilla de 10 aviones A-37B por la  suma de  más de 8 millones de dólares a Chile, el argumento es que esto reforzaría la fuerza aérea s

En meses recientes nuestro gobierno adquirió una flotilla de 10 aviones A-37B por la  suma de  más de 8 millones de dólares a Chile, el argumento es que esto reforzaría la fuerza aérea salvadoreña, combatiría el crimen organizado y el narcotráfico de acuerdo a las declaraciones del Ministro de Defensa, David Munguía Payés y confirmado  luego por el Presidente de la República, éstos estarían arribando al país en el primer trimestre del 2014.  Estos antiguos aviones norteamericanos son del mismo diseño y fabricación que los utilizados en la guerra de Vietnam e incluso usados en el conflicto armado entre el ejército y la guerrilla del FMLN como parte de la intervención estadounidense en nuestra guerra civil. Debido a la reciente polémica por la Isla Conejo entre los gobiernos de El Salvador y Honduras y las declaraciones por ambas partes reclamando soberanía o pertenencia de la ya célebre isla, el incremento de las acusaciones  ha causado tensión entre ambos y sus fuerzas armadas y la compra de este equipo militar viene a echar más leña al fuego.

Ante estos hechos saltan preguntas comunes entre la población tales como: ¿Es esto la antesala a una guerra de ocupación? ¿Será que los hondureños quieren revivir viejos resquemores de la guerra del 69? ¿Cuáles son las verdaderas intenciones del gobierno de Honduras con la ocupación de la Isla? Los sondeos de opinión en las calles nos dicen que para una guerra con honduras no estamos tan ansiosos que digamos, debido a otros males que parecen incurables en nuestra sociedad derivados del sistema que nos absorbe día a día. Desde el anciano hasta el joven más sensato opinan que la salida al problema debe ser a través del dialogo, son pocos los que opinan que aunque el ejército de honduras ha agredido a pobladores de la isla, el ejército salvadoreño  debería de responder también con un ataque. 

Esta escalada de violencia y ocupación de la Isla hubiera sido impensable si el destituido Mel Zelaya estuviese aún en el poder, y no lo afirmamos de una forma sentimental, sino que simplemente Zelaya más que algún otro presidente de CA había dado pasos agigantados hacia  la izquierda luego de darse cuenta que no había alternativa para llevar bienestar material a las masas bajo el capitalismo—la historia conoce todo tipo de transformaciones—y de repente teníamos a un Mel abogando por la integración al ALBA, por la unidad centroamericana (por lo menos sobre papel) el cumplimiento de los sueños integracionistas de Francisco Morazán etc. Bajo esta lógica hubiera sido impensable semejante desajuste e inconsistencia en el discurso del compañero. 

Ahora las cosas son diferentes, Mel fue derrocado y sustituido por un gobierno golpista en Honduras que responde a las exigencias y estrategias de la burguesía, la oligarquía hondureña y al imperialismo norteamericano. Lobo no hubiera llegado nunca a la presidencia  de Honduras si no hubiese sido por estas personitas que todavía piensan que estos países son el patio trasero de los yanquis y que pueden manejar estos territorios como si fueran sus fincas. Y utilizando el método clásico de remoción de presidentes dictado por los manuales de la CIA, hicieron uso como siempre del brazo armado del estado y se deshicieron de Mel de un plumazo. El pueblo hondureño tiene frescos aún estos hechos en la memoria  y sólo la falta de una dirección revolucionaria que los guiara hasta el final les privó de obtener una victoria contra los elementos golpistas,  todo giraba en torno al compañero, cuyo contacto con las masas fue bloqueado. 

Antecedentes  históricos

Esta no es la primera vez que existe un conflicto entre estas dos naciones, con anterioridad hubo un enfrentamiento y una declaración de guerra donde lo que menos importaba era el deporte como muchos plumíferos nos han querido hacer creer con la idea de la denominada “guerra del fútbol”. El conflicto suscitado en el 69 tiene entre sus raíces la emigración de miles de salvadoreños desempleados y campesinos pobres que se fueron a muchos países desde años atrás, una de las causas que ayudo a esto fueron las masacres de campesinos del 32 a manos del ejército “nacional”,  a muchos no les quedó otra opción que salir huyendo. Dalton en su “Historias Prohibidas de Pulgarcito” detalla que ya alcanzaban por la época los 350 mil salvadoreños en tierras hondureñas.

Esta guerra también despertó el chovinismo o nacionalismo extremo hasta límites irracionales, los comunicados de la época dejan al descubierto cómo las mentes de los ciudadanos fueron arrastradas hacia este conflicto en nombre de la patria. Pero quienes realmente estaban detrás de todo este embrollo eran como siempre el imperialismo de los EUA que había armado a ambos ejércitos nacionales con todo tipo de arsenal bélico obsoleto de sus bodegas de armas bajo la consigna de la locura anticomunista ya que el triunfo de la guerrilla en Cuba todavía la tenían entre ceja y ceja. 

Así mismo la oligarquía hondureña propietaria de muchas tierras en el hermano país no vio con buenos ojos que todos estos salvadoreños sin tierra estuvieran en su territorio y que tarde o temprano serían un problema por la ocupación y producción que tenían, y en un contexto donde estaba sobre la mesa el tema de la Reforma Agraria que planteaba la Alianza para el Progreso auspiciada por los EUA, temieron que esto podría abarcar sus parcelas y estaban conscientes que tampoco podían repartir las tierras de las misma United Fruit Company norteamericana, por tanto tendrían que ser los salvadoreños los expropiados que según datos de la época abarcaban 370 mil hectáreas. 

Al mismo tiempo se desencadenó un conflicto entre burguesías nacionales de todos los países de la región y en particular la de los dos países beligerantes quienes según Dalton: “compiten por colocar en el mercado mundial su café, banano o azúcar y la situación se agrava por la competencia entre ellos para colocar su producción industrial el área del Mercomún, (Mercado Común Centroamericano)” Esto es en la actualidad el “casus belli” de la mayoría de las guerras y es uno de los problemas que aquejan a los países capitalistas y que los hace entrar en conflicto con otras naciones, la propiedad privada de los medios de producción que producen y producen de manera casi anárquica sin tomar en cuenta las verdaderas necesidades de la sociedad ya que están para hacer negocio y vender a como dé lugar sus productos, y por otro lado los límites del estado nacional, ya que para mantener la dinámica de producción-venta-consumo necesitan lanzarse a la conquista de otros mercados, puesto que no pueden colocar todos sus productos a nivel local,  lo que inevitablemente chocará con los intereses particulares de quienes controlan otro mercado, es decir otros burgueses.

Al final esta receta acabada generadora de conflictos y crisis estalló y los gobiernos pro-imperialistas, oligarca-burgueses de Honduras y El Salvador decidieron que lo mejor era ir a la guerra pero bajo los argumentos de que los hondureños habían llevado a cabo acciones de genocidio contra los salvadoreños, y los otros decían que los salvadoreños habían invadido tierras hondureñas y debían ser expulsados en el mejor de los casos. Los terratenientes y hombres de negocios de El Salvador hicieron hincapié que tal cantidad de compatriotas expulsados de Honduras no era bienvenida ya que esos 350 mil compatriotas harían que el desempleo se multiplicara y la situación nacional se pondría al borde de la revolución, y eso habría que evitarlo sea como sea. 

Uno de los defectos inherentes del capitalismo es su incapacidad de crear pleno empleo, la emigración, el desempleo crónico y otros males; en aquellos tiempos las masas empobrecidas no tenían igual que ahora muchas opciones bajo este sistema de producción, las clases poderosas de Honduras lograron expulsar a muchos salvadoreños que fueron recibidos a punta de cañón por quienes tampoco los querían ver de regreso, el conocido terrateniente e industrial Emeterio Regalado Borghi, en declaraciones de la época expresó: “Ha llegado la hora de los fusiles, o los disparamos contra el gobierno de Honduras o los vamos a tener que disparar contra los salvadoreños que sobran en este país”.

Lo triste de la mayoría de las guerras es que la población civil y empobrecida es quien sufre las consecuencias, se calcula que fueron más de cinco mil los fallecidos entre ambos bandos y solo 250 por parte del ejército salvadoreño, 300  por el  bando hondureño y unos mil heridos por cada ejército. También es lamentable leer posturas de los “Marxistas”  de ambos países en ese periodo de apoyar “críticamente” a sus respectivos gobiernos y llamar a la unidad nacional contra el respectivo enemigo, lo que demuestra la desorientación ideológica a la que estaban sometidos los dirigentes obreros de aquel entonces.

¿Cómo deben abordar el problema los socialistas?

Para tener una idea de cómo afrontar este problema de manera revolucionaria y consecuente es necesario referirnos a los principios que debe manejar cualquier internacionalista obrero que combate la opresión del capital a nivel mundial, veamos lo que nos tiene que decir León Trotsky que después de todo sabía algo de política y ha sido tan difamado por muchos “comunistas” los cuales al parecer han olvidado todo y no aprendieron nada de las luchas del pasado. En su Programa de Transición este revolucionario ruso nos da una orientación al respecto. 

“En el problema de la guerra más que en todo otro problema, la burguesía y sus agentes engañan al pueblo con abstracciones, fórmulas generales y frases patéticas: “neutralidad”, “seguridad colectiva”, “armamentos para la defensa de la paz”, “defensa nacional” etc.”  Esto lo podemos encontrar a diario en el discurso de estos caballeros los cuales pretenden despertar el susodicho nacionalismo de las masas. 

Más adelante con respecto a la defensa de la patria afirma: “¿Defensa de la patria? Pero bajo esta abstracción la burguesía entiende la defensa de sus ganancias y  de su pillaje. Estamos dispuestos a defender la patria de los ataques de los capitalistas extranjeros, una vez que hayamos atado de pies y manos e impedido a nuestros propios capitalistas atacar las patrias de los demás, una vez que los obreros y los campesinos sean los verdaderos amos de nuestro país; una vez que las riquezas del país pasen de manos de una ínfima minoría a las manos del pueblo; una vez que el ejército, de un instrumento de los explotadores se convierta en un instrumento de los explotados” 

No puede estar más claro que para nosotros los trabajadores no existe la patria como lo expresó Marx, ya que pretendemos crear una patria socialista mundial, sin las divisiones imaginarias de quienes se repartieron el mundo a su conveniencia. Veamos que más nos dice el “Viejo”: “El socialista que hoy sale en defensa de la “patria” juega el mismo rol reaccionario que los campesinos de la Vendeé (provincia del sudeste de Francia que fue bastión del sentimiento contrarrevolucionario durante la Revolución Francesa) que salieron en defensa del régimen feudal, es decir de sus propias cadenas” .  Ahora sabemos que la burguesía no defiende la patria por la patria misma sino que defiende la propiedad privada.  

La compra de estos aviones  de guerra por el costo antes mencionado saca a la superficie nuevamente otra de las contradicciones del capitalismo, por un lado se dice que no hay fondos para financiar el presupuesto del estado y por el otro se derrocha en este armamento antiguo y parece ser que continuamos siendo el basurero de toda la chatarra producida por el mayor país guerrerista e imperialista del mundo.  El llamado es hacia la clase obrera y campesina de ambos países para hermanarse y caer en la cuenta que nuestro enemigo no son los hombres y mujeres de tal nacionalidad si no que nuestro enemigo es de clase y no lo tenemos en honduras está acá mismo. 

La misión de Michelleti-Lobo y la clase dominante de Honduras era clara, desestabilizar la región, y obstaculizar toda propuesta de cambio y de beneficio para las masas hondureñas. Luego de realizadas elecciones presidenciales y a donde todas luces se llevó a cabo un fraude descarado que dio por ganador a Juan Hernández del Partido Nacional y quedó derrotada la propuesta de llevar a la compañera Xiomara Castro se vislumbra en el horizonte una agudización del conflicto por el control no sólo de la Isla si no por el control de zona marítima, muchos afirman que esto le permitiría a Honduras cobrar impuestos por el paso de mercancías por la zona o incluso echarle un guiño y dejar que el narcotráfico se consolide por la zona del Golfo de Fonseca, para nadie es desconocido que el estado Hondureño se está convirtiendo en un Narco-estado siguiendo los pasos de la clase dirigente mexicana cuyos lazos con el narcotráfico y los cárteles está muy bien documentado y evidenciado.

También el hecho de crear un conflicto de este tipo es muy apropiado para la clase dominante hondureña, como decían los asesores del Zar en la antigua Rusia, si quieres evitar la revolución debes obtener una pequeña guerra victoriosa,  es decir querrán unir a la mayoría de hondureños bajo el espejismo de la defensa de la patria y evitar que se unan bajo una consigna de no agresión a un país hermano como éste, muchos pueden caer en el error de no seguir luchando por la organización y la lucha política y apostarle a esta consigna, y no querer cambiar las condiciones materiales que derivan de un sistema político-económico-social injusto que sólo conduce a la barbarie como lo vemos actualmente con la gran cantidad de pobreza, crímenes, narcotráfico, corrupción, pandillas, acumulación de riqueza y mucho más. 

Debemos decirles a nuestros camaradas hondureños que la guerra es una gigantesca empresa comercial sobre todo para la industria armamentística, que estamos en contra de los programas de armamento y por un programa de trabajos de utilidad pública, que la lucha del proletariado contra la guerra imperialista es la continuación y la exacerbación de la lucha de clases. En palabras de Dalton: “Decenas de miles de salvadoreños vagando con su hambre a cuestas, de Honduras a El Salvador y de El Salvador a Honduras. En Honduras ya no tienen tierra. En El Salvador no tienen tierra ni trabajo. No son ni salvadoreños ni hondureños: son pobres” A esto podemos agregar no son salvadoreños ni hondureños, ¡son trabajadores!

¡Ante la consigna de la defensa de la patria anteponemos la consigna de la destrucción revolucionaria del estado nacional!

¡Nuestra guerra no debe ser una guerra de invasión si no una de liberación del dominio del capital!

¡Nuestros enemigos no son nuestros hermanos hondureños, nuestro enemigo es de clase!