7 agosto, 2020

Instrumentalización política de la violencia hacia las mujeres

Stefany Manzanares

La violencia hacia las mujeres se manifiesta en la sociedad capitalista directa e indirectamente con el acoso laboral, sexual, con la discriminación salarial, con los casos alarmantes de feminicidios que se han registrado al pasar de los años, entre otros. Durante el periodo de pandemia y cuarentena domiciliar al que nos ha obligado la emergencia por el Covid-19 no ha sido la excepción, al contrario, la violencia hacia las mujeres ha aumentado. Según la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz, ORMUSA, las denuncias por violencia intrafamiliar han aumentado de 40 a 100 denuncias mensuales, esto demuestra que esta situación no es favorable. Ademas de que se han reportado alrededor de 28 feminicidios en el marco de la cuarentena, lo que ha llegado a suponer en algún momento incluso más muertes de mujeres de las que ha causado el Covid-19. Si ya de por sí la explotación hacia las mujeres en la sociedad capitalista como trabajadoras y como amas de casa es alarmante, mucho más lo es con todas las manifestaciones de violencia machista hacia ellas.

El caso de “Marta”

A pesar de este incremento de la violencia hacia las mujeres desde que inició la pandemia, el gobierno de Nayib Bukele no ha tomado acciones concretas para hacerle frente. Y por el contrario, ha instrumentalizado algunos casos, como el caso de “Marta”, seudónimo dado a una periodista del periódico digital El Faro, la cual según una nota anónima publicada por el periódico La Página el día 2 de julio: “fue víctima de abuso sexual por parte de su compañero de trabajo Carlos Martínez”[1]. Al momento de publicarse la nota, Nayib Bukele y varios de sus funcionarios no tardaron en hacer eco de ella, mediatizándola y haciendo viral la denuncia rápidamente. Esto obligó a que el fiscal general, Raúl Melara, iniciará una investigación de oficio contra el periodista involucrado.

El siguiente día después de publicarse la nota, El Faro a través de un editorial se pronunció al respecto diciendo que es categóricamente falso que en un encuentro en el que participó parte de su equipo de redacción en octubre de 2017 haya habido una violación o un intento de violación. Pero sí admitía que algunos de sus integrantes en el pasado no han tenido el comportamiento deseado en materia de igualdad de género y respeto a las mujeres. Y que a partir de denuncias como la que hizo “Marta” en aquella ocasión, les permitieron crear una Política de Género e Inclusión que proporcionara protocolos para que estos casos no se siguieran dando dentro de la institución. Además denunciaron que esas publicaciones solo son “parte de un intento interesado por desacreditar el trabajo periodístico de El Faro, especialmente las investigaciones que en las últimas semanas han dado a conocer posibles casos de corrupción y nepotismo en la gestión del actual Gobierno[2].

Como mencionamos anteriormente, la Fiscalía General de la Republica abrió un caso de oficio, es decir sin esperar una denuncia de “Marta”, ya que, según Raúl Melara, “no podían obviar un caso de acoso sexual” y por ende el dia 3 de julio se inició la investigación respectiva. Es sorprendente la rapidez con la que actuó la Fiscalía en un caso de una denuncia anónima, siendo que hay otros casos con sobradas evidencias sobre los cuales dicen no poder hacer mayor cosa porque no hay una denuncia de por medio.

Después de la primera nota el 3 de julio, La Página siguió publicando más notas lo cual hizo que “Marta” acudiera al Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, IDHUCA, para que como su representante pudiera transmitir un mensaje público para desmentir las noticias del sitio web La Página. En este mensaje rechazaba las publicaciones de La Página y además negaba haber sido víctima de violación o de cualquier otro caso de abuso sexual como lo afirmaba el periódico.

También expresó su preocupación ante una posible complicidad de la FGR en la instrumentalización de su caso, luego que La Página revelará detalles de su declaración y los tergiversará. Demostró su preocupación ante el gobierno por utilizar “una versión manipulada de su historia para fines distintos de la búsqueda de la justicia y la protección de las víctimas”. Reiteró que no hubo ningún intento de violación y no se siente ofendida, más bien el llamado de atención que hizo a la dirección de El Faro fue para mejorar la relación entre sus compañeros[3].

¿Qué rol ha jugado el ISDEMU?

El Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, ISDEMU, es la institución rectora de la LEIV y debe trabajar para la restitución, promoción y respeto de los derechos de las mujeres. Sin embargo, ha tenido un perfil bajo todo este tiempo en donde los feminicidios, la violencia intrafamiliar y la violencia simbólica han estado a la orden del día. Desde que se declaró la emergencia por la pandemia, casi no se ha pronunciado, y cuando lo ha hecho sus mensajes han sido escuetos. Es más, según las organizaciones de mujeres, se tardó tres semanas para reaccionar en habilitar y difundir un número de teléfono al que las mujeres pudieran contactar para denunciar situaciones de violencia en el confinamiento[4].

Sin embargo, su denuncia por el caso de “Marta” ha sido insistente pidiendo justicia para la victima, y esto no es que este mal, pero no es la misma energía que se le ha puesto desde la institución para pronunciar por las cientos de denuncias durante el periodo de pandemia. Es más, hasta la fecha, no han presentado un plan de acción, ni campañas de sensibilización, ni protocolos claros para atender a las víctimas durante la cuarentena. Su cuenta de Twitter, que de por si no tiene mayor alcance, se ha limitado a publicar cada cierto tiempo los números a las que las víctimas pueden llamar en cada departamento. Sin ofrecer mayor apoyo ni garantías a las víctimas de violencia machista. Lo cual revela lamentablemente que el ISDEMU ha pasado a interesarse únicamente por los casos que le conviene al gobierno mediatizar para sus propios fines.

Debemos preguntarnos ¿por qué el gobierno ha mediatizado esta situación en particular y no el incremento de la violencia machista y feminicidios durante la pandemia en general? Creemos que las intensiones del gobierno en este caso especifico no tienen nada que ver con una actitud genuina de denunciar y combatir la violencia hacia las mujeres. Más bien es una instrumentalización del caso para ganar créditos electorales y también para tomar ventaja y desprestigiar al periodismo que le resulta incómodo, porque devela los casos de corrupción que se están dando en el gobierno durante la pandemia. No tomamos tampoco una actitud de encubrir al agresor, este debe pagar en caso sea culpable, pero sí defendemos la libertad y derecho de la victima para guardar reserva sobre el caso y no mediatizarlo y tergiversarlo para conveniencia del gobierno en turno.

Si al gobierno realmente le intesará erradicar la violencia hacia las mujeres, promovería politicas públicas enfocadas a eliminar la violencia y a promover el desarrollo integral de las mujeres. Sin embargo, el gobierno actual ha hecho todo lo contrario. Y esto se vio reflejado en la reducción de presupuesto para el año 2020 enfocado a subsidiar y ampliar programas para el beneficio de las mujeres como el proyecto de Ciudad Mujer, además recortó presupuesto para atención de la salud en el primer nivel lo cual afecta directamente a las mujeres que son las que mayormente se encargan del trabajo de cuidados de enfermos en el hogar.

En el periodo de pandemia, especificamente, el gobierno no solo no ha hecho nada para ayudar a las mujeres victima de violencia sino que ademas ha tratado de usar los datos a su conveniencia. En una de sus cadenas televisivas el presidente Nayib Bukele llegó a afirmar que las mujeres estaban “60% más seguras”, y se dedicó a atacar, como es habitual en él, a las organizaciones de mujeres que han estado denunciando el incremento de la violencia en este periodo. Esos datos no reflejan el nivel preocupante de violencia que estan sufriendo las niñas y mujeres que por el confinamiento se han visto obligadas a convivir mucho más tiempo con sus agresores.

La instrumentalización política en el caso de “Marta” demuestra que el gobierno no esta interesado en solucionar la violencia hacia las mujeres, y nos comprueba una vez más que no debemos confiar en las instituciones del Estado burgués para lograr justicia. Lo que tenemos que hacer es luchar por medidas efectivas y oportunas para un entorno digno para las mujeres, para acabar con las condiciones precarias a las que son sometidas en sus trabajos, para acabar con el acoso laboral, sexual y discriminación salarial, desde la propia organización de las mujeres mismas.

La violencia en todas sus manifestaciones contra las mujeres cada vez va en aumento, y esto se debe a que estamos presenciando la etapa más decadente del capitalismo que descargará sobre los hombres de la clase trabajadora y especialmente de las mujeres trabajadoras todo lo putrefacto de esta sociedad. Exacerbando los prejuicios machistas, sexistas y demás. En este periodo, ninguna ley que promueva el Estado burgués por más elaborada que este, puede ser  garantía para una vida libre de violencia. Y esto es así porque las bases materiales que detonan e intensifican la violencia machista continúan funcionando en sus cimientos a pesar de que los parlamentos elaboren y diseñen leyes casi perfectas, la experiencia de los países capitalistas más desarrollados nos marca la pauta sobre el callejo sin salida al que se llega con la aprobación únicamente de leyes, evitando tocar las bases materiales de la violencia machista y la exclusión de las minorías oprimidas.

Si hacemos un análisis más reflexivo nos preguntaremos ¿por qué una cuarentena aumentaría los episodios de violencia machista, donde está la base de esto? ¿No se supone que la violencia machista está en las calles con los delincuentes y acosadores? Pues la realidad ha demostrado que esto no es del todo cierto, por tanto el agresor se puede decir está en casa y lo moldean muchos factores propios de la sociedad explotadora dividida en clases.

Por ejemplo, una cuarentena bajo condiciones de pobreza, sin salarios adecuados, en casas con espacios reducidos y sin acceso a servicios vitales como el agua, supone una presión enorme sobre las espaldas de los trabajadores, esa rabia contenida puede explotar en violencia verbal o física sobre quien lleva las riendas del hogar, porque así como vemos violencia hacia la mujer por parte del hombre que trabaja en casa, así también podemos ver violencia de las madres hacia sus hijos cuando son solteras. La desesperación, la miseria y la pobreza son el causante de la violencia intrafamiliar.

Por otro lado según investigaciones sobre los casos de violencia sexual contra menores, revelan que la mayoría de estas ocurren en los hogares de las víctimas, y muchas de estas ocurren porque las viviendas no cumplen con las condiciones mínimas de privacidad para la niñez, y se exponen a los abusos de terceros, de padrastros, padres biológicos enfermos, u otros familiares que no solo conviven en condiciones de hacinamiento.

El capitalismo principal causa de la degeneración de la familia y las relaciones de esta, no solo crea las condiciones materiales para la violencia machista, sino también transmite y reproduce toda una serie de patrones culturales machistas desde varios medios sociales, la escuela, los medios de comunicación y la iglesia, etc. Estos son los valores de la sociedad burguesa y sus instituciones, valores arcaicos que deben ser barridos por los oprimidos mismos. 

Como vemos que una simple ley o la aprobación de más derechos no resuelve el problema de fondo. La violencia hacia la mujer es una expresión de violencia sistémica, que solo puede ser resuelta a través del aumento salariales, la reducción de las jornadas laborales, la dignificación de la vivienda y los servicios básicos del hogar, nuevas formas de educación y esto es imposible bajo el capitalismo, la historia moderna lo demuestra una y otra vez, por tanto acabar con la violencia sobre la mujer implica también luchar en contra de la sociedad capitalista y sus bases materiales.           

El único camino es la organización revolucionaria para acabar de una vez con este estado de cosas que nos condena a una vida miserable. Para acabar de una vez por todas con la condición agobiante de las mujeres debemos luchar para erradicar el capitalismo desde sus bases, e instaurar el socialismo.


[1] Artículo: Denuncian casos de abuso sexual dentro de El faro: www.lapagina.com.sv

[2] Editorial En respuesta a los ataques contra El Faro, consultado en: www.elfaro.net

[3] https://twitter.com/idhuca/status/1284604995044888577/photo/2

[4] Violencia contra las mujeres: la pandemia invisible, consultado en www.revistalabrujula.com