24 febrero, 2020

Entrevista a una migrante salvadoreña en EE.UU.

El periódico Militante BPJ de la Corriente Marxista Internacional (CMI) en El Salvador ha entrevistado a una camarada migrante salvadoreña en Estados Unidos. Ella es militante activa de la CMI en EE.UU. y colabora regularmente con artículos de interés nacional para la web del periódico Militante. En esta ocasión la compañera nos comenta su situación como migrante, su percepción de la vida en este país y las condiciones laborales en las que tiene que trabajar. Compartimos este pequeño artículo para describir la situación de los migrantes en los EE.UU. y para desmentir el supuesto “sueño americano”.  

  1. ¿Qué te obligó a emigrar de El Salvador hacia los Estados Unidos?

Principalmente la criminalidad. Mi familia siempre ha trabajado en el Centro de San Salvador y cualquier persona que se dedique al comercio en esta zona se atiene a que, en algún momento, tendrá que codearse con pandilleros.

Mis abuelos, a pesar de su edad avanzada, todos los días iban a trabajar y siempre buscaban la manera de dialogar con estos pandilleros para que los dejaran trabajar en paz a cambio de no pedirles “la renta”. Mi familia, de forma obligatoria, debía hacerles favores a estas personas como guardarles armas en el local o fingir ser trabajadores en el negocio de mis abuelos cuando los perseguía la policía o la pandilla contraria. Uno de ellos trabajó para mis abuelos. Esta persona, por un lado, tenía la necesidad de recibir ingresos; por el otro, era bueno para “controlar” la zona. Mis abuelos le rogaban que no los involucrara en algún problema. Sin embargo, no tenían muchas opciones, debían dejarlo trabajar o debían pagarle “renta”.

Al poco tiempo de esta situación, un grupo de pandilleros armados llegaron a nuestra casa y se llevaron todo aquello que se podían llevar (pertenencías, mercadería, etc.). Nos golpearon, nos quitaron nuestros teléfonos para evitar que llamásemos a la Policía, torturaron a mis tíos y a las mujeres nos ataron en el patio. Cuando ellos se fueron logramos anotar las placas del carro en que se conducían e intentamos buscar ayuda con algún vecino pero había pandilleros custodiando alrededor. Al día siguiente, llamamos a la policía. Lo único que dijeron, luego de insistir constantemente, era que habían visto ese auto en el área de San Salvador pero que no lo pudieron detener. Dejamos de insistir pues no parecía que fuéramos a recibir ayuda de la Policía, además eso podía empeorar las cosas. El negocio sufrió pérdidas y tampoco teníamos el dinero para cambiar de casa, tuvimos que dejar las cosas así.

Mi familia siguió trabajando y mi hermana y yo seguimos yendo a estudiar, a pesar de seguir recibiendo amenazas, ser constantemente acosados e incluso sufrir el secuestro de algunos familiares por parte pandilleros de la colonia. Mis papás, quienes están en Estados Unidos,  en todo ese tiempo nos tramitaron documentos legales para poder viajar y gracias a una organización pudimos dejar el país.

  1. ¿Cuál es tu estatus actual en este país?

Por suerte estoy de manera legal, como refugiada. Lo que significa que tengo documentos legales que me permiten trabajar y moverme a cualquier ciudad o Estado. Este es un estatus que se le brinda a las personas que han pasado por situaciones de grave peligro en su país de origen; ya sea por pandillas, delincuencia, guerras, entre otras.

  1. ¿Hay oportunidades laborales en la ciudad dónde vives? Si la respuesta es sí, podrías decirnos ¿cuáles son las condiciones de estos empleos?

En mi caso, que tengo papeles, se podría decir que si pues me ayudan a obtener trabajo. Pero hay otros migrantes, sin esos documentos, que deben esconderse o hacer trabajos muy pesados y con mala paga. Yo, por ejemplo, no tengo la preocupación de esconderme, de sentirme perseguida y con miedo de ser deportada.

Sin embargo, los trabajos a los que puedo optar no se diferencian mucho.  Son igual de pesados y con un salario bajo, a menos que esté dispuesta a trabajar 12 o hasta 16 horas y con uno o dos empleos para cubrir las necesidades, como pagar renta, transporte, comida, luz, agua, impuestos entre otros gastos. Mis papás y tíos, por ejemplo, suelen trabajar desde 12 horas en adelante.

Una persona, en Estados Unidos, con el sueldo mínimo puede ganar al mes alrededor de 1,200 dólares; pero los gastos por persona pueden llegar hasta los 2,300 dólares, suponiendo que trabaja sólo 8 horas, que tiene buena salud, que no necesita medicamentos o visitas al hospital y que vive en un apartamento o casa pagada entre varias personas. Por eso la gente suele trabajar más de las 8 horas, trabajar fines de semana o incluso tener  dos o tres empleos.

Esta situación no afecta sólo a migrantes, sino incluso a las personas que han nacido aquí o provienen de familia “gringa”. No muchas familias pueden darles estudios universitarios a sus hijos o hijas; así que estos al salir de High School, bachillerato en El Salvador, deben trabajar.

En los trabajos, si son de comida rápida, no podes sentarte durante todo el tiempo que estés en turno, no podes ir al baño, debes exponerte a temperaturas muy altas en la cocina o muy frías cuando se guardan los alimentos, debes mover maquinaria pesada, hacer inventarios y trabajar bajo presión todo el tiempo. Aun así, se podría decir que son trabajos suaves; en comparación de los que le tocan a la gente indocumentada o los que trabajan en construcción, limpieza, fábricas, etc. Estas personas, a la larga, desarrollan y acarrean enfermedades de años como migraña, artritis, ansiedad, presión arterial o enfermedades del estómago; por mencionar algunas, lo cual les complica aún más sobrevivir con lo poco que ganan.

  1. ¿Cuáles son las condiciones en que vive la mujer migrante en los Estados Unidos? ¿Existe acoso sexual y laboral?

Sí, si existe. A pesar de que se considera delito el acoso, hostigamiento, trata, o cualquier abuso sexual; hay mucha prostitución, violencia intrafamiliar, secuestros infantiles, y el acoso en las calles, transporte o tiendas que no se deja de percibir. Si vas caminando algunos autos bajan el vidrio, otros pitan, te silban; si estas en alguna tienda siempre están las miradas o comentarios fuera de lugar.

En el trabajo, a pesar de que existen leyes federales sobre esta cuestión, la culpa recae sobre la mujer. Cuando me contrataron fue más una advertencia hacia mi persona de “evitar situaciones de acoso” utilizando la “vestimenta adecuada”; cuando en realidad la compañía misma nos da el uniforme. Entonces pensé ¿De qué manera podría usar ropa “inadecuada” si me la daban ellos mismos? En realidad, querían decir que debía usar tallas grandes para no marcar mi cuerpo. Fue un poco desmotivador. Toda esta situación se incrementa en las grandes ciudades como Nueva York, o Washington D. C., donde las condiciones de hacinamiento y pobreza son más visibles.

  1. ¿Es el país que te imaginaste cuando te marchaste de El Salvador?

En parte, sí. El constante contacto multicultural ha sido, en mi opinión, positivo; ya que hablo un poco el idioma. En el trabajo he podido conversar con diferentes personas de Corea del Norte, México, Afganistán, Filipinas y con la mayoría hemos podido identificarnos a pesar de las aparentes diferencias que uno cree que tiene con gente de otro país.

Por otra parte, en comparación de allá en El Salvador, hay zonas donde me siento más segura de caminar; si hablamos de los trabajos aquí son demasiado estresantes y pesados, aún para las personas que han vivido toda su vida acá como mis familiares, prácticamente no hay tiempo para hacer algo diferente que no sea ir al trabajo o dormir; si hablas inglés es una ventaja porque podes huir a trabajos menos pesados como ser cajero, pero si no sólo te tocan trabajos difíciles y con jornadas largas. Además de trabajar en condiciones climáticas fuertes, ya sea mucho calor o temperaturas muy bajas; incluso en situaciones de riesgo que a la larga repercuten en la salud de las personas y sólo empeoran su situación económica todavía más.

Con respecto a la seguridad, es un tema igual de complicado que en El Salvador. No se nota que quieran combatir realmente la delincuencia; la gente conoce los puntos y las horas en que opera la compra y tráfico de drogas, por ejemplo, la policía se asoma en las colonias o zonas comerciales de día cuando, hasta el que menos tiempo tiene en Estados Unidos, sabe que a esas horas no van a encontrar nada. También, es casi nula la presencia de las patrullas durante la noche, que son las horas donde prácticamente no se ve a nadie caminando porque es inseguro, puedes encontrarte con gente drogada o grupos delincuenciales, puedes ser agredido por ser migrante, tener altercados con las pandillas de El Salvador que operan en EEUU, etc.

  1. ¿Qué es lo que más te ha impactado del lugar?

Recién llegada, en diciembre, visité a varios familiares. Pude conocer tres grandes ciudades Houston, Washington D. C., y Nueva York; desde que se entra a estas grandes ciudades se siente el cambio en el aire que se respira. La actividad industrial normalmente se encuentra en las afueras de la ciudad y donde los ríos les quedan cerca, principalmente creo que eso hace que el mal olor de los desechos se esparza.

El nivel de contaminación no sólo se ve en los ríos, sino en las calles. Hay muchos edificios, pocos árboles, basura, muchas personas viviendo en las calles, pidiendo en los semáforos o en las estaciones de metro.  Durante el día las personas que viven en las calles son desalojadas por las autoridades para dar un “mejor aspecto” a la ciudad pero en la noche, de nuevo, regresa una enorme cantidad de gente para poner tiendas, cubrirse con trapos o con lo que encuentran para soportar el frío en los meses de invierno.

En estas ciudades, donde se concentra mayor población, las patrullas suelen estar muy activas por las noches ya que el nivel de delincuencia y denuncias es mayor. Se percibe un ambiente muy problemático, por ejemplo, en Nueva York afuera de las tiendas o restaurantes había mucha gente pidiendo, ya sea a turistas o a cualquiera, y constantemente llamaban a la policía para desalojarlos y no les quedaba más que buscar lo que la gente botaba en la basura y eso implicaba de nuevo que la policía los desalojara.

Otro punto que me impactó fue los niveles de contaminación en el aire, en el agua, en la tierra ya que la actividad industrial/urbanística arrasa con grandes extensiones de territorio, destruyendo la flora y fauna de la zona. Con el tema del agua, todos temen beber del grifo porque saben cómo ocupan los ríos las empresas; si no quieren enfermarse ni modo deben comprar agua “más limpia” en los supermercados y eso significa menos dinero en el bolsillo.

Yo llegue en época de invierno y se suponía que en estos meses era normal esperarse grandes cantidades de nieve, pero eso, no pasó. Se experimentaron temperaturas bastante altas para la época y eso preocupó mucho a los que tienen años viviendo aquí.

  1. ¿Podrías describir las condiciones de vida de los habitantes del lugar donde vives, migrantes y nativos del lugar?

Vivo en una zona aparentemente tranquila,  es una casa que se paga entre varios inquilinos ya que es la única forma para que los migrantes puedan costearte un lugar así. No sólo mi familia vive así, vecinos latinoamericanos también alquilan cuartos para poder pagar renta entre todos. Es raro ver una pareja o una familia nuclear costearse el precio de una casa aquí y menos si eres indocumentado.

Por otro lado, de las familias nativas que viven aquí, algunas han tenido estudios universitarios y han logrado puestos altos lo que les permite seguir adelante; sin embargo, para poder sacar su carrera han tenido que solicitar algún crédito y hacer eso aquí significa estar endeudado de por vida. Es por eso que muchas familias que se costearon ese gasto no quieren jubilarse o prefieren seguir trabajando porque no les rinde el dinero. También puede pasar que si los padres no sacaron una carrera, ahorran toda su vida para que sus hijos puedan costearse un buen crédito o becas para que sigan estudiando y así obtener un trabajo menos pesado que el que sus padres tienen. Eso no libra de que algunos universitarios no se vean en la necesidad de estudiar y trabajar medio tiempo, lo cual los desgasta, ya que para mantener ese crédito o beca deben obtener notas altas, siendo algo asfixiante y sacrificado; una prima perdió su beca intentando eso y ya no pudo seguir estudiando.

En lo relacionado a la seguridad, en mi vecindario no es seguro caminar de noche por la falta de iluminación, sin embargo, durante el día si se observa a algunas familias pasando por la zona. De hecho, hay un parque en el que se ha reportado agresiones, robos, asesinatos y acoso sexual. Esto me sorprende porque la gente acá paga muchísimo por vivir en esta zona.

A pesar que existen muchas instituciones a favor de la “inclusión”, en algunas residencias se pueden ver banderas anti inmigrantes o racistas. La policía, según me cuentan, llega a las casas y hablan con los dueños pero no reciben ninguna multa aparentemente ni son obligados a retirarlas. Lo mismo sucede en las tiendas, restaurantes o Instituciones de Gobierno cuando escuchan a familias hablando un idioma extranjero y no pueden comunicarse en inglés; no es raro ver que se hagan comentarios racistas aunque sea un derecho brindar un traductor a los migrantes que no puedan realizar un trámite.

  1. ¿Hay oportunidades para la juventud en este país?

No, no las hay. La universidad no es una opción para todos aquellos que se gradúan de bachillerato si no poseen ciertas calificaciones o aplican para algún crédito; las familias no se arriesgan a contraer deudas de este tipo o asumir estos gastos y prefieren que sus hijos trabajen y así ayuden con los gastos del hogar. En el peor de los casos, los jóvenes terminan involucrados en actividades ilícitas, consumiendo  alcohol, drogas o vendiéndola.

Algunos padres motivan a sus hijos a entrar al Ejército o la Marina, ya que es la única forma para poder obtener la ciudadanía, para que sus hijos tengan seguros médicos o puedan seguir estudiando. Pero para obtener dichos beneficios debes soportar el entrenamiento.

Que una familia se endeude para pagar estudios universitarios a sus hijos es, para mí, la única forma en que pueden cambiar un poco su situación. Sin embargo, eso implica el sacrifico de la familia completa para que al menos una persona de ellos pueda ir a la Universidad.

La mayoría de trabajos, ya sean en el área de comida,  comercio o fábricas; son ocupados por personas muy jóvenes que necesitan ingresos para pagar sus estudios o para independizarse de sus familias de origen, y optan por un trabajo a tiempo medio o completo e inclusive algunos deciden tener dos o tres trabajos.

  1. ¿Te sientes segura ante las autoridades de seguridad de este país?

Es complicado. Una puede hacer una denuncia o hacer una queja, pero son procesos largos donde te hacen perder el tiempo o dinero y no te resuelven nada. Un tío, por ejemplo, tuvo un accidente en su trabajo donde la Compañía debía responder por los daños causados pero no lo hizo. A él le asignaron un abogado del Estado pues no tenía con que pagar uno por su cuenta, eso significa que el juicio lo tienes perdido, pues las grandes empresas siempre compran a la justicia.

También, una vecina afroamericana me comentó que ella cuando quiso realizar una denuncia por violación, le pidieron pruebas de todo tipo y a pesar que las tuviera no se lo tomaron en serio, sólo porque fue “en una fiesta” y ella no conocía al hombre que la violó; estos argumentos y las excesivas preguntas que le hacían la agotaron. Ella se sintió mas bien estúpida haciendo la denuncia por la forma en que la trataron, además de que sabía que no tenía el dinero o el tiempo para seguir en ese proceso.

En ocasiones me he encontrado con algunos policías, especialmente en horas de la mañana donde todos van al trabajo, ellos pasan por un café o desayuno y algunos intentan hacer conversación con la gente que vive en la zona, pero otros actúan de forma agresiva, acosadora e incluso racista. A veces, cuando mamá no puede llevarme me he visto obligada a tener que caminar mucho para llegar al trabajo, en esa situación es normal que algún policía pida los documentos, sobre todo a los que parecen extranjeros; algunos se fijan en tus rasgos físicos y según sean estos lo hacen de forma brusca; en mi caso, me hicieron muchas preguntas aunque les mostré documentos legales y expliqué que sólo me dirigía hacia el trabajo.