Estamos en una etapa de movilizaciones y manifestaciones de la clase obrera, poniendo de nuevo sobre la mesa la tarea histórica del proletariado: la toma del poder y la instauración de una sistema socialista, los apologistas de la burguesía, sus intelectuales, juegan un papel pernicioso hacia el movimiento, sin embargo sería incorrecto hacer creer que sólo ellos lo están jugando, también dentro de las filas de las organizaciones de izquierda pueden surgir grupos que lejos de apoyarlo pueden hacerlos caer en rotundos fracasos.

Estamos en una etapa de movilizaciones y manifestaciones de la clase obrera, poniendo de nuevo sobre la mesa la tarea histórica del proletariado: la toma del poder y la instauración de una sistema socialista, los apologistas de la burguesía, sus intelectuales, juegan un papel pernicioso hacia el movimiento, sin embargo sería incorrecto hacer creer que sólo ellos lo están jugando, también dentro de las filas de las organizaciones de izquierda pueden surgir grupos que lejos de apoyarlo pueden hacerlos caer en rotundos fracasos.

Estos “amigos y compañeros del proletariado” han corroborado históricamente su carácter real de clases, traicionando al movimiento en los momentos decisivos, algunos cobijándose bajo “las ideas del marxismo”, realizando en la práctica una caricatura grotesca del pensamiento de Marx, otros, utilizando “nuevos postulados” y revisiones de las ideas de Marx intentando “suavizar al capitalismo” dejan de lado la tarea revolucionaria de luchar por el socialismo, sin embargo nos remitiremos a una tendencia que esta ganando adeptos entre sus filas, pero que no posee una perspectiva clara acerca de la lucha, el anarquismo.

El Estado

El Estado es un aparato de represión de una clase sobre otra, así, bajo el capitalismo la burguesía utiliza la maquinaria del Estado para reprimir al proletariado, utilizando la máscara de la democracia y de la libertad, no dudan en apagar cualquier intento de los trabajadores por liberarse, utilizando ya sea sus leyes (que realmente están diseñadas para proteger la propiedad privada) o utilizando sus instrumentos de represión, la policía y el ejército (aunque no dudamos que estos puedan dividirse en líneas de clases motivados por la combatividad de los obreros).

Así mismo reconocemos que el Estado no ha existido siempre, sino que es producto de las contradicciones irreconciliables de las clases, es decir que el Estado nace cuando la sociedad se divide en clases, en este sentido, se han derivado diversas teorías acerca del papel y futuro de éste, es aquí donde nosotros compartimos una visión básica de los anarquistas: tanto los anarquistas como los marxistas luchamos por la abolición del Estado, esto sólo será posible con una revolución exitosa del proletariado, ¿pero qué es lo que sucederá después?, ¿es ésta la tarea última del proletariado?

Nuestros queridos anarquistas, sólo logran diferenciar el carácter opresor del Estado, negándose a cualquier tipo de poder porque esto implica represión y violencia, pero volvamos a la pregunta inicial ¿Qué sucederá después?, la burguesía no dudará en ningún momento en reagruparse para intentar aplastar a  los obreros y recuperar el control del Estado, este período de transición es de suma importancia, ya que aquí es donde se sentarán las bases de la futura sociedad: el socialismo.

Entonces dirán nuestros amigos anarquistas: “Los comunistas también ejercerán la violencia en la instauración de ‘su Estado’”. A lo que nosotros responderemos: primero, afirmamos el carácter opresor de la dictadura del proletariado (¡y qué Estado no lo es!), sin embargo ésta no será hacia los trabajadores y la mayoría de los oprimidos, sino que será opresor en el sentido que no permitirá que aquellos que “añoren” regresar a “los viejos tiempos de democracia y libertad”, es decir al capitalismo, lo consigan. ¡Esos sí que los habrá!

Segundo: que nosotros buscaremos inmediatamente la extinción del Estado obrero desde el mismo día en que se crea, ¿cómo? hay que explicarlo por partes, ya que tampoco queremos dar argumentos a los reformistas que plantean el cambio pacifico, gradual y lento del capitalismo al socialismo, cosa que es una burda mentira, una revolución es la participación activa de las masas en la política, de por sí esto es un abandono del viejo conservadurismo de la mente humana. Es aquí donde las masas romperán con los lazos del viejo sistema, modificando su existencia, el ejemplo más claro de esto es la Comuna de París, los obreros transformaron radicalmente el Estado a un semi-Estado, como lo llamaba Engels, sin embargo no lo desecharon completamente sino que lo utilizaron en un primer momento para llevar a cabo las primeras tareas de la revolución, elecciones realmente representativas, expropiación de los medios de producción, separación  de la Iglesia del Estado e incorporación de las masas a la administración de la sociedad, en este sentido diremos que se abolió el viejo aparato burgués, transformándolo en un semi-Estado que tiende a desaparecer ya que éste sí involucra al conjunto de las masas en el destino de sus vidas, sólo de esta manera se podrán eliminar las bases materiales sobre las cuales estaba cimentado el Estado capitalista.

La disciplina revolucionaria, autonomía y organización

¿Es posible llevar a cabo una revolución victoriosa sin una sólida organización? la respuesta a esto es evidente, basta con revisar los anales de la historia para darnos cuenta de todos los intentos fracasados de la clase obrera por emanciparse, no cabe duda tampoco que esto no se ha debido a la combatividad de los trabajadores, sino a la falta de claridad política u oportunismo de sus dirigentes, para los marxistas la cuestión de la dirección es de vital importancia, Trotsky lo resume en su famosa frase: “la actual crisis del movimiento proletario es la crisis de su dirección proletaria”, claro está que para la toma de decisiones se debe aplicar el principio del centralismo democrático, sin embargo esto no significa que todos los que sean afectados por la toma de decisiones estén de acuerdo, siempre habrá una parte que no lo esté, es normal y no nos asombra, los marxistas inclusive somos minoría en determinados momentos, nosotros defenderemos el derecho a exponer todos los puntos de vista existentes siempre que esto abone al debate y fortalezca el nivel político de nuestros cuadros, sin embargo, este razonamiento es de carácter político, es aquí donde también divergimos con los anarquistas, ya Engels en su escrito De la autoridad criticaba el punto de vista de los bakuninistas (Seguidores de Bakunin, uno de los padres del anarquismo Ruso), al luchar por el derecho de autonomía del individuo, transcribiremos un ejemplo en el cual compara a la futura sociedad con una fábrica de hilados, en él deja de entrever la inevitabilidad de la imposición de ideas en una primera etapa de la edificación de una futura sociedad, dejamos aquí el texto:

“Tomemos, a modo de ejemplo, una fábrica de hilados de algodón. El algodón, antes de convertirse en hilo, tiene que pasar, por lo menos, por seis operaciones sucesivas; operaciones que se ejecutan, en su mayor parte, en diferentes naves. Además, para mantener las máquinas en movimiento, se necesita un ingeniero que vigile la máquina de vapor, mecánicos para las reparaciones diarias y, además, muchos peones destinados a transportar los productos de un lugar a otro, etc. Todos estos obreros, hombres, mujeres y niños están obligados a empezar y terminar su trabajo a la hora señalada por la autoridad del vapor, que se burla de la autonomía individual. Lo primero que hace falta es, pues, que los obreros se pongan de acuerdo sobre las horas de trabajo; a estas horas, una vez fijadas, quedan sometidos todos sin ninguna excepción. Después, en cada lugar y a cada instante surgen cuestiones de detalle sobre el modo de producción, sobre la distribución de los materiales, etc., cuestiones que tienen que ser resueltas al instante, so pena de que se detenga inmediatamente toda la producción. Bien se resuelvan por la decisión de un delegado puesto al frente de cada rama de producción o bien por el voto de la mayoría, si ello fuese posible, la voluntad de alguien tendrá siempre que subordinarse; es decir, que las cuestiones serán resueltas autoritariamente.”

Vemos aquí como la autoridad no se pierde sino que se “transforma”, ya no en beneficio del gran capital, sino de las masas que buscan administrar la sociedad, esto también se puede traducir en los argumentos que muchos anarquistas, como ocurrió en el Mayo francés de 1968, donde se negaron a dar directrices a los obreros bajo el argumento de que les impondrían sus ideas, que no eran los indicados para hacerlo. Engels hacía una caracterización de esto: Así pues, una de dos: o los antiautoritarios no saben lo que dicen, y en este caso no hacen más que sembrar la confusión; o lo saben, y en este caso traicionan el movimiento del proletariado. En uno y otro caso, sirven a la reacción”.

Economía planificada

Bajo el capitalismo, la ley de la oferta y la demanda es imperante, la producción no se orienta a satisfacer necesidades de la población, sino a generar el mayor nivel de plusvalía, es decir el derroche de una valiosa fuerza productiva. Bajo el comunismo integral será todo lo contrario, no podemos decir simplemente que el comunismo se basará en la expropiación de los medios de producción, sino que también debe garantizar un mejor nivel de vida para los trabajadores.

Esto es posible en una sociedad con economía planificada y con la gestión de los obreros en cada fábrica, ya que estará supeditada bajo la estadística y desarrollando colosalmente la industria, logrará colocar a los trabajadores necesarios en cada rama de la producción que se necesite desarrollar.

Para esto es necesario explicar que los medios de producción serán de carácter colectivo, los anarquistas demostrando su condición pequeñoburguesa  le dan un giro de 180 grados a esta situación, para ellos en una sociedad justa e igualitaria, la propiedad de los medios de producción se debe reducir directamente a los trabajadores que laboran en determinada fábrica, así por ejemplo los trabajadores de la fábrica “Y” serán los dueños de dicha fábrica, cuando los trabajadores de la fábrica “X” lo serán de ésta, ¡Bien, tenemos un ejemplo del carácter individualista de estos grupos, peleando otra vez por al autonomía!, esto será un enorme retroceso al desarrollo de las fuerzas productivas, de ser así, ¿cómo se podría desarrollar industrias tan complejas como las telecomunicaciones de carácter global, si no es con un plan centralizado?

¿Estamos ante un nuevo anarquismo?

“Ni capitalismo, ni socialismo”, “Socialismo y Capitalismo: ambos son autoritarios”, “Muerte al Estado”, estas son consignas de grupos anarquistas luego de una marcha en El Salvador, sus filas están alimentadas por elementos lumpen y pequeñoburgueses. Los marxistas defendemos el derecho a la libre opinión pero también defenderemos nuestras ideas, El Salvador no está exento de las contradicciones de clases del capitalismo y no dudamos que se abrirá un proceso de convulsión entre los trabajadores, “tomarán el cielo por asalto” e intentarán transformar radicalmente sus condiciones de vida, sin embargo para esto es necesario una organización sólida que rescate los métodos del auténtico bolchevismo, un partido de hierro altamente disciplinado que condujo a los obreros rusos a la revolución de 1917, los grupos anarquistas en ese entonces quedaron a la zaga de los acontecimientos como en muchos otros casos, e inclusive traicionando al movimiento no han dudado en formar parte de la reacción.

La tarea de los jóvenes y trabajadores salvadoreños es forjar esa organización, bajo la bandera del marxismo revolucionario, para esto tenemos al FMLN, nuestros sindicatos y organizaciones marxistas como el BPJ, sólo consolidando esto será posible nuestra emancipación.

San Salvador, 18 de septiembre de 2008

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