13 abril, 2020

Cuarentena: entre la desinformación y la represión policial

Todos los países del mundo, gobernados por hombres y mujeres demócratas, liberales, burgueses o tecnócratas ante la emergencia frente al virus de la Covid-19 no han escatimado esfuerzos para poner frente a la crisis a sus destacamentos armados (ejército y policía) para mantener el «orden» priorizan como era de esperarse, la supresión de los derechos y libertades individuales y colectivas por medio de la imposición de la fuerza policial y militar, antes que la conciencia de los ciudadanos.

La organización y la auto gestión de la emergencia por los ciudadanos mismos es un libro cerrado para todos los gobernantes. Aluden con desprecio que la población más afectada por la pandemia no puede comprender y auto disciplinarse para evitar el contagio. Pero con esto lo que intentan esconder, la raíz de fondo, es la supuesta desobediencia civil, pues todo buen observador, habrá comprendido que todos los que rompen la cuarentena lo hacen por necesidad y no por rebeldía o indisciplina.

Lo que ocultan los gobernantes son las pésimas condiciones en las que la clase obrera debe enfrentar esta crisis, y cómo los Estados son incapaces de poder brindar alternativas para solucionar sus problemas inmediatos. Veamos, por ejemplo, es posible que un trabajador informal (el 75% según encuestas de hogares en el país) pueda mantenerse en cuarentena por 30 días si depende de un ingreso que adquiere diariamente con base a su trabajo.

Es realmente difícil que gente que vive de ventas, talleres, agricultura etc., puedan cumplir su cuarentena disciplinadamente, puesto que sobreviven de su trabajo diario. Por otra parte están aquellos que se han mandado al confinamiento sin goce de sueldo por parte de la empresa privada. Tomando en cuenta estos factores no se hace difícil comprender el porqué de muchas personas rompen la cuarentena.

El gobierno rescató el consumo en la economía inyectando dinero en la economía obrera familiar, esto será un salvoconducto para la economía nacional, pero tiene sus límites, con el agravante que muchas personas han quedado fuera de esta medida y se mantienen en la zozobra de no saber cómo sobrevivirán los próximos meses.

Teniendo en cuenta las condiciones a las que el capitalismo está sometiendo a la sociedad, los gobiernos no deberían imponer la miseria y el hambre por la vía de la fuerza policial. Sino imponer y someter a las grandes industrias a producir las mercancías básicas para la sobrevivencia de las familias obreras. Si cada familia tuviera resuelta sus necesidades básicas el confinamiento obligatorio no tendría sentido porque la misma población entendiera conscientemente la necesidad de mantenerse en casa. Seamos claros realmente nadie quiere enfermarse y contagiar a sus seres queridos, son las necesidades de sobrevivencia las que obligan a la gente a salir de sus casas.

El viernes pasado fuimos testigos de una escena brutal de abuso policial, un joven trabajador fue lesionado por dos impactos de bala, al discutir con unos agentes de la PNC por encontrarse violando la cuarentena domiciliar. Sin embargo, según testigos los agentes intentaron sobornar al joven con $50 para no arrestarlo, al negarse a ser sobornado un agente respondió de manera violenta.

Este no es un caso aislado de brutalidad y abuso de autoridad sobre la población, es un aspecto casi generalizado e incentivado por el presidente de la República que afirma que sólo bajo estos métodos represivos se puede combatir el avance de la pandemia en el país y exige que la Asamblea Legislativa pueda conceder Régimen de Excepción al Ejecutivo, lo cual llevaría como hemos visto durante el último mes, donde más de 1,531 civiles han sido arrestados, decenas golpeado o intimidados, una persona herida de bala y periodistas amedrentados. Dar paso a un régimen de excepción bajo estas condiciones es dar paso a una violación sistemática ya en curso de los derechos fundamentales de la población más vulnerable del país.

Desde nuestro punto de vista la mejor forma de combatir el virus es a partir de la organización democrática de las comunidades, la mayoría de las comunidades cuentan de por si con organización comunitaria, con apoyo estatal hubiese sido fácil y aún puede ser muy fácil organizar las comunidades que se encuentran desorganizadas. Incluso la entrega del estipendio de 300 dólares hubiese sido más fácil utilizando los métodos de organización popular.

En muchos países hay ejemplos donde las comunidades organizan para cumplir tareas donde el Estado está totalmente ausente, hemos visto enfermeros auto organizándose para echar andar hospitales en España, comunidades en Brasil para llevar a comida a los más necesitados, organizaciones vecinales surgen espontáneamente cada semana que pasa, sacando el carácter solidario de la clase obrera, de los pobres del mundo.

Pensar que la clase que crea toda la riqueza existente, desde el pan que llega a tu mesa o el alcohol gel que usas en tus manos es incapaz de auto organizarse contra la amenaza de un virus es absurdo, este pensamiento solo puede caber en la cabeza de la reaccionaria burguesía y sus políticos baratos.

Sin embargo, los gobiernos jamás reconocerán el poder creativo de las masas trabajadoras porque eso significaría poner sobre la mesa el poder colosal que hay tras ellas, no sólo para combatir un virus sino para dirigir la sociedad, situación a la cual los gobiernos del mundo le temen y por eso preferirán siempre utilizar sus aparatos represivos para infundir el pánico y la desinformación.

Lo que la actual situación necesita no es más poder a los aparatos represivos sino información certera, científica y primordial para la clase trabajadora. Esto es lo que menos inversión representa en los diferentes gobiernos. Justificamos todo porque desconocemos nuestro poder, porque el Estado y los medios de comunicación nos infunden el pánico antes que el poder de comprender a lo que nos enfrentamos.

Si hemos de vencer, venceremos solo a partir de la organización y de la concientización, organicémonos, informemos contra el virus de la Covid-19 y el virus del capital. Solo a partir de comprender lo que pasa a nuestro alrededor y de lo que somos capaces podremos liberarnos de nuestras cadenas.