15 julio, 2020

Condiciones salariales y el empleo en El Salvador

“¿Cuál es la ley general que rige el alza y la baja del salario y la ganancia, en sus relaciones mutuas? Se hallan en razón inversaLa parte de que se apropia el capital, la ganancia, aumenta en la misma proporción en que disminuye la parte que le toca al trabajo, el salario. Karl Marx. Trabajo asalariado y capital (1849).[i]

Sin duda que una de las mayores luchas de la clase trabajadora por mejorar sus condiciones de vida, en cualquier parte del mundo, es la que se lleva a cabo por el aumento de su salario; claro, el salario que el trabajador recibe, por la venta de su fuerza de trabajo, es lo que le permite tener acceso a sus medios de vida. Esta relación de dependencia exhibe la mentira de que el trabajador es libre de vender su fuerza de trabajo a quien quiera, pues si bien nada lo ata a un patrón, sus necesidades de subsistencia si lo atan al sistema.

Si el trabajador o la trabajadora quieren sobrevivir en esta sociedad, debe “venderse” a cualquier empresario, por lo tanto, en realidad no existe libertad dentro del capitalismo para aquel ser humano que no sea dueño de los medios de producción. Marx lo explica mucho mejor: “El obrero no pertenece a ningún propietario ni está adscrito al suelo, pero las 8, 10, 12, 15 horas de su vida cotidiana pertenecen a quien se las compra. El obrero, en cuanto quiera, puede dejar al capitalista a quien se ha alquilado, y el capitalista le despide cuando se le antoja, cuando ya no le saca provecho alguno o no le saca el provecho que había calculado. Pero el obrero, cuya única fuente de ingresos es la venta de su fuerza de trabajo, no puede desprenderse de toda la clase de los compradores, es decir, de la clase de los capitalistas, sin renunciar a su existencia. No pertenece a tal o cual capitalista, sino a la clase capitalista en conjunto, y es incumbencia suya encontrar un patrono, es decir, encontrar dentro de esta clase capitalista un comprador.” Karl Marx. Trabajo asalariado y capital (1849).[ii]

Esto no es diferente en nuestro país, la lucha por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores pasa también por la lucha por mejorar el nivel salarial de la clase trabajadora. Nuestra Constitución establece que todo trabajador tiene derecho a un salario que le permita cubrir “las necesidades normales del hogar” y esto, como sabemos de sobra, no se cumple. Literalmente el art. 38, ordinal 2° dice: “Todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo, que se fijará periódicamente. Para fijar este salario se atenderá sobre todo al costo de la vida, a la índole de la labor, a los diferentes sistemas de remuneración, a las distintas zonas de producción y otros criterios similares. Este salario deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural”.[iii]

En El Salvador el salario mínimo está diferenciado según rama de actividad económica y subgrupos de trabajo. Fue en el 2017 la última vez que se aprobó un alza al mismo, que entró en vigor desde el 1 de enero del 2018.[iv] Así, en el área del comercio y servicios, el sector industria e ingenios azucareros el salario mínimo se estableció en los $304.17; para maquila textil y confección $299.30; por el trabajo de recolección de caña y en los beneficios de café se fijó en $227.22; y para recolección de café, recolección de algodón, beneficio de algodón y trabajadores agropecuarios $202.88.

La primera pregunta que salta a la vista es si estos salarios se ajustan a lo establecido en nuestra Constitución ¿cubren las necesidades normales del hogar?

Aquí entramos en la versión de “datos oficiales”, porque si bien la DIGESTYC (Dirección General de Estadística y Censos) muestra que el costo de la canasta básica alimentaria (CBA) para mayo de este año se encuentra en $209.83 para el área urbana[v] para familias de 3.73 miembros, y para el área rural en $146.96[vi] para familias de 4.26 miembros, hay que hacer énfasis en que éste es el costo solo en alimentación, vale la pena mencionar también que es un cálculo basado sobre una dieta muy limitada. Ahora bien, para calcular los costos de vivienda, vestuario, salud, educación, esparcimiento (u otro que al lector le parezca pertinente) la DIGESTYC solo multiplica el costo de la CBA por 2[vii] y desde ahí ya hay un problema, pues los $419.66 resultantes para el área urbana supera en $115.49 al salario mínimo de los obreros de cualquier industria; y para los trabajadores agropecuarios la diferencia es de $91.04 ¿qué opciones tienen los y las trabajadoras? ¿Dejar de pagar los estudios a sus hijos e hijas? ¿Comer menos o dejar de cuidar su salud? Queda claro con los datos oficiales que el salario mínimo en El Salvador es insuficiente para que un trabajador, para que una mujer que es explotada en una maquila, día tras día, pueda cubrir las necesidades de su hogar.

Sin duda el pueblo trabajador sufre una fuerte presión sobre sus hombros pues, sumado a eso, la clase trabajadora carga con una mayor tasa tributaria fiscal que las empresas privadas y los ricos capitalistas del país, pero ya habrá espacio para tocar ese tema.

Los números “oficiales” no reflejan para nada la realidad, aún y cuando muestran la precariedad de los salarios en nuestro país, no lo hacen en la justa dimensión. Un trabajo de investigación realizado por el Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) en el año 2019 muestra que en realidad el costo real -mínimo- de la vida en nuestro país es de $658.16[viii], más del doble del salario mínimo actual, lo que indica que aún hay un fuerte reto por delante para mejorar nuestras condiciones de vida.

Otro dato que expone la precariedad de las condiciones de vida de la clase trabajadora dentro de este sistema se muestra en la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples, EHPM,[ix] actualizada en 2019 por la DIGESTYC, la cual indica que el ingreso promedio mensual de los hogares fue de $588.35 a nivel nacional; según los datos, en el área urbana fue de $691.79 y en el área rural de $436.68; a primera vista no parece una “precariedad” incluso en el área urbana se supera el costo mínimo real del nivel de vida, expuesto por la investigación del CDC, sin embargo, la misma encuesta muestra que en términos per cápita, o por persona, el salario mínimo fue $170.08 mensuales a nivel nacional; de $205.24 mensuales por persona en el área urbana y de $121.66 el área rural; es decir que los y las trabajadoras no están logrando percibir el salario mínimo de ley, en consecuencia para que un hogar pueda cubrir sus “necesidades normales” deben trabajar dos o tres miembros de la familia y limitar sus gastos a los costos mínimos de sobrevivencia y eso si acaso más de una persona tiene trabajo en su hogar.

El trabajo precarizado es uno de los grandes golpes que ha sufrido el pueblo en este nuevo gobierno. Un tanto por las acciones gubernamentales otro tanto por las condiciones surgidas de la pandemia del Covid-19. El periodo presidencial de Nayib Bukele inició con una serie de despidos de trabajadores que laboraban en las secretarías Técnica, de Transparencia, de Inclusión Social, de Gobernabilidad y de Vulnerabilidad, a esto se suman otros despidos por diversas razones durante el 2019[x]. Luego, para el tercer trimestre de este año, en marzo exactamente, se decretó una cuarentena domiciliar obligatoria y se paralizaron muchas de las actividades económicas del país en un intento por frenar la proliferación de los contagios. Para enfrentar esta situación extrema el Ejecutivo dispuso de una seria de acciones para tratar de proteger la economía familiar, entre ellas que las empresas no podrían despedir ni reducir el salario de los empleados que estuvieran en cuarentena, en el Decreto Legislativo 593, artículo 4 se establece: “que las y los trabajadores que sean enviados a cuarentena, no podrán ser despedidos ni se les aplicará descuento, tampoco a aquellas personas imposibilitadas de regresar al lugar de trabajo por restricción migratoria o sanitaria, ya sea en el país o el extranjero”.[xi] Sin embargo, a través de redes sociales, trabajadores y sindicatos, como la Federación de Asociaciones y Sindicatos Independientes de El Salvador (FEASIES), han hecho públicos los casos de empresas que han precarizado las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras, sin que haya resolución del Ministerio de Trabajo.[xii]

La lógica dentro del capitalismo es crear y mantener todas las condiciones favorables para el empresario privado, no para el micro ni para el pequeño, sino para el gran capitalista, y así “favorecer” la creación de empleo, pero las condiciones para favorecer al gran capital están muy disminuidas, y la situación del empleo en nuestro país no tiene una muy buena perspectiva. El gobierno de Bukele está haciendo lo único que sabe hacer un gobierno capitalista neoliberal: endeudarse. Ante eso la realidad para la clase trabajadora será muy dura, la situación de precarización del empleo ya se está dando, la economía informal está creciendo, la EHPM 2019[xiii] indica que los ocupados en el sector formal representaban el 55.6 % equivalente a 954,523 personas, mientras que en el sector informal la población ocupada es del 44.4 % (760,961 personas) pero los datos oficiales siempre son cuestionables. Recientemente otra información nos muestra que las personas “que pertenecen al sector informal abarcan aproximadamente el 70% de los trabajos en el país, según un estudio técnico de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN)”.[xiv] La recuperación económica y social después de la pandemia no será fácil, según este mismo estudio se advierte que 1.5 millones de personas estarían en riesgo de ingresar a la pobreza, lo que sumaría más de 3 millones de pobres tras la pandemia[xv]. Las acciones que debe tomar la clase trabajadora son claras: organización política, organización social y lucha revolucionaria.

Las organizaciones sociales populares, los y las jóvenes, los sindicatos, la izquierda dispersa y otros actores que estén interesados en desmontar el monstruo del capitalismo, debemos comenzar a confluir en un programa mínimo que permita la defensa de nuestros intereses de clase. No podemos confiar en que este gobierno vaya a sacrificar las ganancias de los grandes empresarios para proteger a los pobres, pues como ya señalamos, para que la ganancia se mantenga, debe sacrificarse el salario de los y las trabajadoras. Hemos visto que Bukele se ha reunido con los capitales más representativos de la oligarquía de nuestro país, con el imperialismo; se ha reunido con las demás instituciones del Estado, Asamblea Legislativa y Corte Suprema de Justicia; incluso con los alcaldes. Pero no hemos visto una sola reunión con los trabajadores, al menos no con aquellos que son consecuentes con su clase. Sí vemos a los oportunistas que sin descaro se vuelcan a apoyar un gobierno que no les representa, pero del que esperan poder sacar algo. Es momento de ser audaces y creativos para enfrentar los retos que se nos avecinan, es momento de unir esfuerzos, pero, sobre todo, es momento de ser radicales y señalar sin tapujos los problemas y carencias del sistema capitalista y que la opción está en la organización política de la clase trabajadora para la construcción de una democracia obrera, un Estado socialista.


Notas:
[i] Trabajo asalariado y capital. Marx K. 1849. Tomado de: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/49-trab2.htm
[ii] IDEM
[iii] Constitución de la República de El Salvador. 1983. Tomado de: https://www.oas.org/dil/esp/Constitucion_de_la_Republica_del_Salvador_1983.pdf
[iv] Tabla del salario mínimo vigente a partir de enero 2018. Tomado de: Tabla del salario mínimo vigente a partir de enero 2018 / https://www.transparencia.gob.sv/institutions/mtps/documents/235203/download
[v] Canasta básica alimentaria área urbana. Tomado de: http://www.digestyc.gob.sv/index.php/servicios/en-linea/canasta-basica-alimentaria.html
[vi] Canasta básica alimentaria área rural. Tomado de: http://www.digestyc.gob.sv/index.php/servicios/en-linea/canasta-basica-alimentaria.html
[vii] ¿Es suficiente el salario mínimo para cubrir costos de canasta básica? Krissia Girón, ARPAS 2019. Tomado de:  https://arpas.org.sv/2019/10/es-suficiente-el-salario-minimo-para-cubrir-costos-de-canasta-basica/
[viii] Estudio sobre costo de la vida y propuesta de mejora para un salario mínimo. Centro para la Defensa del Consumidor. 2019. Tomado de: http://www.cdc.org.sv/index.php/cedoc/investigaciones/723-investigacion-28-10-19
[ix] Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2019. Dirección General de Estadística y Censos. Tomado de: http://www.digestyc.gob.sv/index.php/temas/des/ehpm/publicaciones-ehpm.html
[x] La situación de empleo en El Salvador y las perspectivas en 2020. Josué Martínez. Bloque Popular Juvenil. Tomado de: http://bloquepopularjuvenil.org/la-situacion-de-empleo-en-el-salvador-y-las-perspectivas-en-2020/
[xi] Pago de salario a empleados en cuarentena enfrenta a Gobierno, empresas y partidos. Norma Ramírez. ARPAS. Tomado de: https://arpas.org.sv/2020/03/pago-de-salario-a-empleados-en-cuarentena-enfrenta-a-gobierno-empresas-y-partidos/
[xii] Denuncian a empresas por violar derechos laborales durante emergencia por COVID-19. Krissia Girón y Norma Ramírez. ARPASS. Tomado de:  https://arpas.org.sv/2020/05/denuncian-a-empresas-por-violar-derechos-laborales-durante-emergencia-por-covid-19/
[xiii] Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2019. Dirección General de Estadística y Censos. Tomado de: http://www.digestyc.gob.sv/index.php/temas/des/ehpm/publicaciones-ehpm.html
[xiv] El 70% de trabajos en el país son del sector informal. Katlen Urquilla. 2020. El Diario de Hoy. Tomado de: https://www.elsalvador.com/noticias/negocios/cuarentena-coronavirus-covid-19/719601/2020/
[xv] IDEM