Naciste medio muerto en 1935, tres años después de la insurrección campesina y del fusilamiento de Farabundo Martí, Zapata, Luna y Feliciano Ama.

Vienes del vientre de una mujer humilde, en la esencia de nuestro pueblo, pese a que pasaste poco tiempo dentro de nuestras fronteras nunca olvidaste de donde provienen tus orígenes, luchaste por tu pueblo escribiendo en contra del autoritarismo militar del cual fueron víctimas los antepasados, de este escritor que ahora se deleita con tu poesía revolucionaria. Tienes orígenes estadounidenses pero manifiestas que eres salvadoreño de nacimiento y de corazón,  mi compatriota,  mi hermano, tu lucha fue con papel y lápiz, con el cual enviabas un mensaje de revolución para el pueblo salvadoreño y cambiar lo que debe ser diferente, todavía vivimos presos en nuestra propia tierra; los gringos han apoderado nuestra tierra pero de manera diferente a tu época, con la nueva tecnología.

Lo más triste es que dejaste tus escritos pero ninguno los lee, llenos de libertad para los que somos indios y queremos una porción de tierra para construir una vivienda digna.  En tu libro, “Las historias prohibidas del pulgarcito” nos dejas un mensaje claro,  para ser exacto en el escrito titulado 1856-1865 nos dices que los gringos siempre tienen intenciones imperialistas sobre el territorio de Centroamérica, para cual, exhorto a los lectores de este escrito a continuar la lucha contra los oligarcas, como lo hizo Anastasio Aquino quien fue fusilado y traicionado por su propio lugarteniente y aun así nunca tuvo miedo de morir, como lo hiciste tu cuando te capturaron.

Ahora me deleito con tu poesía por la que ganaste el premio centroamericano de literatura celebrado en La Habana,  Cuba. Es tan increíble tu inspiración a tal grado que cuando leo tus poemas me quedo sorprendido y llego a la conclusión que el salvadoreño también puede hacer muchas cosas grandes.

Fuiste concebido un “once de luna” según los ancianos de la época los concebidos en ese día eran más fuertes y robustos, tú eras delgado y alto, tu fortaleza no estaba en tu físico; estaba en el corazón,  por tal razón no abandonaste la lucha para liberar a nuestro pueblo del régimen militar vivido. Eres el que mejor describes al salvadoreño, su manera de vivir y actuar, ya lo dices en uno de tus poemas, nos deberían de dar un premio por ser salvadoreños. Pero te digo una cosa, me gusta compartir esta nacionalidad con vos, uno de los poetas más influyentes en América Latina de los años 70.

Para muchos les ha de ser tarea imposible aceptar que un comelotodo, hacelotodo, un arrimado,  sea el más influyente. Después de tu muerte nada cambió, seguimos con la misma realidad, sobre todo en el tiempo de la guerra que ya habías anunciado, continuaron con masacres a inocentes como la que ocurrió en el Mozote, donde asesinaron a muchos compatriotas hermanos que nada tenían que ver con el conflicto. Comparando con la historia a simple vista en el apartado “Hechos,  cosas y hombres de 1932”, del libro antes mencionado, hubo una masacre con la cual acabó con nuestra verdadera identidad, es triste que ya no tengamos indígenas a causa de nefastos gobiernos ultraderechistas que lo único que hacen es matar a nuestro pueblo.

Naciste medio muerto en 1935,  tres años después de la insurrección campesina y del fusilamiento de Farabundo Martí,  Zapata, Luna y Feliciano Ama, mártires de la misma antes mencionada, con ellos se fueron nuestros nativos indígenas, era tal el odio del Gral. Maximiliano Hernández Martínez, fue una década difícil para nuestro pueblo que no hicieron más que reprimir a El Salvador.

Lo más importante es que están tus escritos para poder abrir la mente del pueblo salvadoreño que durante años ha vivido engañado por personas que se creen águilas y son simples patos.

Para Nicaragua y el Sandinismo fuiste parte del triunfo de la Revolución, hasta el mismo comandante Daniel Ortega te dio honores mientras que en tu pulgarcito desaprovecharon esa mente que les hubiera dado el triunfo, y poder cumplir tu sueño de ver libre a El Salvador y te asesinan cobardemente por una persona envidiosa, cada vez que le preguntan por qué te asesinó manifiesta que es un error de juventud, y tu caso hasta el día de hoy después de casi 42 años sigue en la impunidad esperando que un día se haga justicia y tus hijos estén más tranquilos.

En muchos países le rinden homenaje a tu memoria y a tu obra, quieren seguir tu legado, y en nuestro país no.

Ocurre algo muy peculiar en éstas épocas que son muy similares a los años 60, sobre todo a los años 70, la situación ha empeorado aún más, después de la guerra civil y los Acuerdos de Paz, firmados en México, los ricos siguen explotando a los obreros y trabajadores,  nuestra moneda fue vendida a los gringos se acabó el colón, desde el año 2001 circula el dólar estadounidense con una política neoliberal luego de sucesivos gobiernos de derecha (20 años).

La vida es corta para guardar rencor por su muerte, esta impune como lo mencioné ya párrafos atrás, es complicado para mí, que tu mismo compañero de equipo te haya asesinado.

Siempre vivirás en el corazón de tus seguidores, tu lucha jamás quedará en el olvido pese a su muerte, que estés gozando de las maravillas del cielo a la par de muchos mártires latinoamericanos que han sido callados por decir la verdad de lo mal que nos tratan los gobiernos de la ultraderecha.

Compañero Roque Dalton… ¡¡¡Hasta la Victoria Siempre!!!

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